Mensaje para vivir la Semana de los Pueblos Indígenas

Circ. N° 18/2020

Queridos hermanos,

En el contexto de la Pascua, la Iglesia en la Argentina celebra del 19 al 25 de abril, la Semana de los Pueblos Indígenas. Aquí en Mendoza, queremos acompañar a Cristo acercándonos a la vida de estos Pueblos que, a lo largo de su historia milenaria, viven su Vía Crucis y ansían su Resurrección, animados por el mismo Señor resucitado.

El lema propuesto para este año por el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen, “SOMOS VIDA EN EL TERRITORIO”, es un verdadero programa para recordarnos una problemática siempre actual y apremiante de la realidad social mendocina. Las comunidades huarpes, extendidas sobre todo en la región del Secano lavallino, afectadas por la inequidad territorial y la negación práctica del derecho al agua, siguen esperando el otorgamiento del título de propiedad comunitaria del territorio y el agua sana, para vivir y crecer fuertes en el respeto de su propia identidad.

Poéticamente, estos Pueblos nos comparten su pensamiento: “De la tierra nos viene el alimento, de ella brotan las yerbitas que nos curan, de ella brota el agua que nos da la vida, ella es la Madre de los árboles y de las piedras y de la humanidad y de todos los seres … La tierra, esta Casa Grande de todos los pueblos de la humanidad, está siendo amenazada, desacralizada y convertida en mercancía… se la daña, contaminando las aguas y los vientos, arrasando bosques, selvas, montañas y a la misma humanidad.” (En busca de la Tierra sin Males, Declaración final del 4to. Encuentro Latinoamericano de Teología India, Asunción mayo 2002).

Anunciar al Resucitado, nos exige a los cristianos, cuidar la vida creada y regalada por Dios, es decir trabajar decidida y apasionadamente por respetar la tierra y promover auténticamente la plena dignidad humana.

Mendoza, 16 de abril de 2020.-
+ Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Celebración de la Divina Misericordia

«Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, y estando nosotros muertos por nuestros delitos, nos dio vida por Cristo» Ef. 2,4s

Circ. Nro. 17/2020

Queridos hermanos,

Con la alegría de la Pascua, celebramos que Jesús, el Señor, está vivo. Ha cargado sobre sus hombros nuestros pecados, ha enfrentado a la muerte y le ha ganado. Y su triunfo es el nuestro, que hemos sido ganados al precio de su sangre y sanados por su amor. Como María Magdalena, como Pedro, como los demás discípulos, estamos invitados a testimoniar esta Vida, la de Cristo resucitado.

En el año 2000, la Iglesia estableció que el segundo domingo de Pascua se celebrara la fiesta de la Divina Misericordia. Para el Papa Juan Pablo II, esta celebración es “(…) una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al género humano en los años venideros” (Palabras espontáneas del Papa Juan Pablo II en la Homilía en la Canonización de Santa Faustina, 30 de abril de 2000)

Desde entonces, las comunidades cristianas tienen en gran estima esta fiesta y es la oportunidad de reflexionar sobre la misericordia de Dios, manifestada en Jesucristo, nuestro Redentor. Así también en Mendoza teníamos prevista y organizada una celebración arquidiocesana, en Guaymallén, allí donde recordamos a la Virgen y el Año Mariano Nacional de 1980. Quedará para el “regreso”, para cuando podamos ir retomando las distintas actividades. Sabemos que será un camino largo y lleno de nuevos desafíos a la concreta vivencia de nuestra fe, creativa y solidaria.

Sin embargo, quiero invitar a todos a unirse en la Celebración de la Divina Misericordia, acompañándome en la Misa televisada por Canal 7, este próximo domingo, a las 9 hs, la cual también se trasmitirá por los medios digitales de la Arquidiócesis. Unidos al Señor Misericordioso, queremos pedirle el cese de esta pandemia, el regreso de los enfermos a sus hogares, la recuperación de la vida social y la reanimación de la vida económica para el digno sustento de las familias.

Pero, además, quiero proponerles un gesto que se una a esta importante oración. Estamos transitando un momento delicado en la subsistencia de muchos hogares. Por eso les pido que ayuden a Cáritas. Al final de esta circular, les recuerdo los datos para comunicarse con esta importante institución eclesial.

La Misericordia de Dios se expresa en esa imprescindible caridad fraterna porque estamos llamados a amar como Él nos amó. En 2019, en esta Fiesta, el Papa Francisco nos enseñaba: Todos nosotros necesitamos de la misericordia, lo sabemos. Acerquémonos a Jesús y toquemos sus llagas, en nuestros hermanos  que sufren. Las heridas de Jesús son un tesoro: de ellas brota la misericordia. Seamos valerosos y toquemos las llagas de Jesús. Con estas llagas está delante del Padre y se las enseña, como si dijera «Padre, éste es el precio, estas llagas son lo que yo he pagado por mis hermanos». Con sus llagas Jesús intercede ante el Padre. Nos da la misericordia si nos acercamos e intercede por nosotros. No olviden las llagas de Jesús.”

Los abrazo y bendigo en Jesús Misericordioso, el buen Pastor resucitado. Que nuestra Madre del Rosario nos siga ayudando a estar presentes en el mundo de los hermanos más pobres y necesitados. Afectuosamente,

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo
Mendoza, 15 de abril de 2020

Francisco: «Cristo ha resucitado, miremos con confianza el futuro»

El Santo Padre en el «Lunes del Ángel» recuerda con cercanía y afecto a todos los países fuertemente golpeados por el coronavirus y asegura sus oraciones por todos ellos: «No olviden que el Papa reza por vosotros». También ha reflexionado sobre el imprescindible papel de la mujer en el mundo, que desde el anuncio de la Resurrección de Jesús hasta nuestros días, ha sido siempre primordial.

Por: Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano
FUENTE: VATICAN NEWS

Hoy primer lunes de Pascua, conocido como “Lunes del Ángel”, el Papa Francisco ha rezado a la Virgen María el Regina Coeli, pero antes de su oración, ha comentado el Evangelio de hoy según Mateo en el que el evangelista narra que las mujeres asustadas salen apresuradamente del sepulcro de Jesús, que han encontrado vacío; pero Jesús mismo se les aparece en el camino diciendo: «No tengáis miedo; id y anunciad a mis hermanos y hermanas que se vayan a Galilea: allí me verán».

El Pontífice ha explicado que con estas palabras, el Resucitado, por un lado, “confía a las mujeres un mandato misionero hacia los Apóstoles”; por otro, “recompensa con este gesto especial de atención y predilección el admirable ejemplo de fidelidad, dedicación y amor a Cristo de estas mujeres”.

La Resurrección de Jesús nos dice que la última palabra no es la muerte, sino la vida

El Papa Francisco después explica como la fe de las mujeres, de los discípulos y en especial de Pedro, dio un salto cualitativo que “sólo el Espíritu Santo, don del Resucitado, podía provocar”. “Jesús les había predicho repetidamente que, después de la pasión y la cruz, resucitaría, pero los discípulos no lo habían entendido, porque aún no estaban preparados” asegura el Papa, puntualizando que la Resurrección de Jesús “nos dice que la última palabra no es la muerte, sino la vida” pues al resucitar al Hijo unigénito – continua – “Dios Padre ha manifestado plenamente su amor y misericordia por la humanidad de todos los tiempos”.

Miremos el futuro con confianza a pesar de la incertidumble

El Papa además nos dice cual es el mensaje pascual que estamos llamados a proclamar, con palabras y sobre todo con el testimonio de la vida: “Si Cristo ha resucitado – dice – es posible mirar con confianza todos los acontecimientos de nuestra existencia, incluso los más difíciles llenos de angustia e incertidumbre”. El Papa nos pide hoy que esta alegre noticia “resuene en nuestros hogares y en nuestros corazones: «¡Cristo, mi esperanza, ha resucitado!”, pues – puntualiza – “esta certeza refuerza la fe de todo bautizado y anima especialmente a aquellos que se enfrentan a mayores sufrimientos y dificultades”.

Y justo antes de rezar a la Madre del cielo, el Papa ha expresado su deseo de Pascua: “Que María, testigo silencioso de la muerte y resurrección de su hijo Jesús, nos ayude a creer firmemente en este misterio de salvación que, acogido con fe, puede cambiar nuestras vidas”.

La gran labor de la mujer debe ser reconocida desde el anuncio de la Resurrección de Jesús

Después de rezar a la Reina del cielo, el Papa hecho una pequeña reflexión sobre el importante papel de la mujer en el mundo, ya desde tiempos del anuncio de la Resurrección de Jesús: “Hoy quisiera recordarles lo que hacen muchas mujeres, incluso en este momento de emergencia sanitaria, para cuidar a otros: doctoras, enfermeras, agentes de las fuerzas del orden y de las cárceles, empleadas de tiendas de bienes de primera necesidad… y muchas madres y hermanas que se encuentran encerradas en la casa con toda la familia, con niños, ancianos y discapacitados”. El Papa ha dirigido un pensamiento especial a aquellas mujeres que corren el riesgo de ser sometidas a violencia “por una convivencia de la cual llevan una carga demasiado grande”: “Oramos por ellas, que el Señor les dé fuerzas y que nuestras comunidades puedan apoyarlas junto con sus familias”.

No olvidemos que el Papa reza por todos nosotros

Al final de sus palabras después del rezo mariano, Francisco ha recordado con cercanía y afecto a todos los países fuertemente golpeados por coronavirus, algunos de ellos con gran número de contagiados y muertos, y ha asegurado sus oraciones por todos ellos: «no olviden eque l Papa reza por vosotros» ha concluido. 

Francisco: Que el resucitado sane las heridas de la humanidad desolada

“Hoy resuena en todo el mundo el anuncio de la Iglesia: “¡Jesucristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!”. Así comenzó el Papa Francisco su alocución con ocasión de la bendición Urbi et Orbi, este Domingo de Resurrección en el Vaticano.

Por: Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano
FUENTE: VATICAN NEWS

Este domingo 12 de abril, el Papa Francisco ha celebrado en la Basílica de San Pedro la misa del Domingo de Resurrección. Acto seguido oró por el mundo entero e impartió la bendición Urbi et Orbi a la humanidad y a toda la creación.

Contagiar la esperanza que viene de la resurrección

“Es el contagio de la esperanza: «¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!». No se trata de una fórmula mágica que hace desaparecer los problemas. No, no es eso la resurrección de Cristo, sino la victoria del amor sobre la raíz del mal, una victoria que no “pasa por encima” del sufrimiento y la muerte, sino que los traspasa, abriendo un camino en el abismo, transformando el mal en bien, signo distintivo del poder de Dios”, afirmó el Papa Francisco profundizando sobre el sentido de la esperanza.

Mirar al resucitado

El Papa invita a mirar al resucitado, “que no es otro que el crucificado”, para “que sane las heridas de la humanidad desolada”. En este contexto, el Papa tiene presente a los enfermos, a los que han fallecido y a las familias que lloran la muerte de sus seres queridos: “Hoy pienso sobre todo en los que han sido afectados directamente por el coronavirus” y pide para ellos “que el Señor de la vida acoja consigo en su reino a los difuntos, y dé consuelo y esperanza a quienes aún están atravesando la prueba, especialmente a los ancianos y a las personas que están solas. Que conceda su consolación”. De igual manera recordó al personal sanitario, a las autoridades y a todos los que trabajan en los servicios esenciales.

Dificultades generadas por la pandemia

Francisco hizo un recuento de las dificultades que los seres humanos pasan en estos momentos de pandemia: lutos, sufrimientos físicos y problemas económicos. Seguidamente subrayó: “Esta enfermedad no sólo nos está privando de los afectos, sino también de la posibilidad de recurrir en persona al consuelo que brota de los sacramentos, especialmente de la Eucaristía y la Reconciliación”. En este ambiente, nos invita a recordar la antífona de ingreso de la Misa del día de Pascua delMisal Romano:  No temas, «he resucitado y aún estoy contigo».

Un período de cambios repentinos

El Papa se presenta cercano a aquellos que están enfrentando un futuro incierto, pues temen perder el trabajo y las consecuencias que este hecho comporta; también está cercano a quienes toman decisiones políticas y les invita a que encarnen la búsqueda del bien común de todos los ciudadanos “para permitir que todos puedan tener una vida digna y favorecer, cuando las circunstancias lo permitan, la reanudación de las habituales actividades cotidianas”.

Este no es tiempo para la indiferencia ni para el egoísmo

Francisco hace un llamado a los fieles para que actúen en favor de los más débiles: “Este no es el tiempo de la indiferencia, porque el mundo entero está sufriendo y tiene que estar unido para afrontar la pandemia. Que Jesús resucitado conceda esperanza a todos los pobres, a quienes viven en las periferias, a los prófugos y a los que no tienen un hogar. Que estos hermanos y hermanas más débiles, que habitan en las ciudades y periferias de cada rincón del mundo, no se sientan solos”.

Llamamientos a la humanidad

El Obispo de Roma procedió a hacer una serie de peticiones a la humanidad y en particular a los cristianos católicos para que actuemos y así construyamos una nueva humanidad, fruto de la resurrección de Jesús entre nosotros:

Pidió no dejar solos a los pobres, a los presos y a los que no tienen hogar. “Procuremos que no les falten los bienes de primera necesidad, más difíciles de conseguir ahora cuando muchos negocios están cerrados, como tampoco los medicamentos”.

En el caso de los países con sanciones internacionales pidió que “se relajen además las sanciones internacionales de los países afectados, que les impiden ofrecer a los propios ciudadanos una ayuda adecuada”.

A los países que cargan enormes deudas externas, pidió reducir o incluso condonar, “la deuda que pesa en los presupuestos de aquellos más pobres”.

Para Europa, el Papa pidió que enfrente los desafíos actuales con unidad, rechazando los egoísmos: “Que no pierda la ocasión para demostrar, una vez más, la solidaridad, incluso recurriendo a soluciones innovadoras. Es la única alternativa al egoísmo de los intereses particulares”.

El Papa renovó su llamado a finalizar de inmediato todas las guerras y a poner por encima de los conflictos la vida de todos los seres humanos, así como a poner fin al comercio de armas: “No es este el momento para seguir fabricando y vendiendo armas, gastando elevadas sumas de dinero que podrían usarse para cuidar personas y salvar vidas.

A continuación, el Papa hizo memoria de algunos lugares castigados por conflictos bélicos y en los que la población sufre la fuerza de la violencia desde hace muchos años: “Que sea en cambio el tiempo para poner fin a la larga guerra que ha ensangrentado a Siria, al conflicto en Yemen y a las tensiones en Irak, como también en el Líbano. Que este sea el tiempo en el que los israelíes y los palestinos reanuden el diálogo, y que encuentren una solución estable y duradera que les permita a ambos vivir en paz. Que acaben los sufrimientos de la población que vive en las regiones orientales de Ucrania. Que se terminen los ataques terroristas perpetrados contra tantas personas inocentes en varios países de África”.

Seguidamente el Papa recordó a las poblaciones donde se producen crisis humanitarias, en Asia y África, como en la Región de Cabo Delgado, en el norte de Mozambique. También pidió que Jesús “reconforte el corazón de tantas personas refugiadas y desplazadas a causa de guerras, sequías y carestías. Que proteja a los numerosos migrantes y refugiados —muchos de ellos son niños—, que viven en condiciones insoportables, especialmente en Libia y en la frontera entre Grecia y Turquía. Que permita alcanzar soluciones prácticas e inmediatas en Venezuela, orientadas a facilitar la ayuda internacional a la población que sufre a causa de la grave coyuntura política, socioeconómica y sanitaria”.

Finalizó su mensaje diciendo: “Las palabras que realmente queremos escuchar en este tiempo no son indiferencia, egoísmo, división y olvido. ¡Queremos suprimirlas para siempre! Esas palabras pareciera que prevalecen cuando en nosotros triunfa el miedo y la muerte; es decir, cuando no dejamos que sea el Señor Jesús quien triunfe en nuestro corazón y en nuestra vida. Que Él, que ya venció la muerte abriéndonos el camino de la salvación eterna, disipe las tinieblas de nuestra pobre humanidad y nos introduzca en su día glorioso que no conoce ocaso”.

Santa Misa del Domingo de Pascua

Este Domingo de Pascua, 12 de Abril, a partir de las 9 hs. se transmitirá la Santa Misa de Pascua por Canal 7 Mendoza.

También estará disponible en Youtube y Facebook, presidida por Mons. Marcelo Colombo, desde la misma hora. Para verla en youtube este es el link: https://youtu.be/meXERyIYrm8
No intentes verla antes de las 9 hs., porque no estará disponible todavía.

Para verla en Facebook, ingresá también a las 9 hs. a la página Pastoral de Comunicadores Mendoza y ahí podrás verla.

Resucitemos con Jesús, corramos las piedras que nos ocultan la Luz y vayamos al encuentro de nuestros hermanos como testigos de la Vida.

PASTORAL DE COMUNICADORES MENDOZA

Papa Francisco en Vigilia Pascual: “Ánimo, con Dios nada está perdido»

La noche del Sábado Santo, el Papa Francisco ha celebrado la Vigilia Pascual. Con esta fiesta litúrgica se rompe el silencio, el luto por la muerte de Jesús y se anuncia nuevamente el triunfo de la vida y de que la muerte no tiene la última palabra.

Por: Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano
Fuente: VATICAN NEWS

La Vigilia Pascual es una celebración llena de símbolos. La luz, la Palabra de Dios, el agua, la renovación de las promesas bautismales y la recitación y aceptación de los rasgos fundamentales del Dios en quien creemos.

La hora más oscura

El Papa Francisco en su homilía se ha referido a la lectura del evangelio (Mt, 28,1-10) y refiriéndose a los primeros personajes que aparecen en el relato afirma: “Nos vemos reflejados en los sentimientos de las mujeres durante aquel día”. Y continúa: “Vieron la muerte y tenían la muerte en el corazón. Al dolor se unía el miedo, ¿tendrían también ellas el mismo fin que el Maestro?” (…) “La memoria herida, la esperanza sofocada. Para ellas, como para nosotros, era la hora más oscura”.

Ante esta escena, el Papa afirma con fuerza: “las mujeres no se quedaron paralizadas”. Por esta razón, “No renunciaron al amor: la misericordia iluminó la oscuridad del corazón”. Por eso, María “rezaba y esperaba”; las otras mujeres se preparaban para ir al sepulcro al día siguiente:” esas mujeres preparaban en la oscuridad de aquel sábado el amanecer del «primer día de la semana», día que cambiaría la historia”.

El anuncio pascual: ante una tumba escucharon palabras de vida

En ese contexto, ante el sepulcro, dice el Papa: “encontraron a Jesús, el autor de la esperanza, que confirmó el anuncio y les dijo: «No teman» (v. 10). No teman, no tengan miedoHe aquí el anuncio de la esperanza. Que es también para nosotros, hoy. Son las palabras que Dios nos repite en la noche que estamos atravesando”; y prosigue: “En esta noche conquistamos un derecho fundamental, que no nos será arrebatado: el derecho a la esperanza; es una esperanza nueva, viva, que viene de Dios”.

Las esperanzas superficiales se evaporan con el pasar de los días, por eso el Papa afirma: “La esperanza de Jesús es distinta, infunde en el corazón la certeza de que Dios conduce todo hacia el bien, porque incluso hace salir de la tumba la vida. El sepulcro es el lugar donde quien entra no sale. Pero Jesús salió por nosotros, resucitó por nosotros, para llevar vida donde había muerte, para comenzar una nueva historia que había sido clausurada, tapándola con una piedra”.

No depositemos la esperanza bajo una piedra

Francisco nos invita a no ceder a la resignación, a creer que todo está perdido: “no cedamos a la resignación, no depositemos la esperanza bajo una piedra. Podemos y debemos esperar, porque Dios es fiel, no nos ha dejado solos”; y reafirma con fuerza: “La oscuridad y la muerte no tienen la última palabra. Ánimo, con Dios nada está perdido”.

Si eres débil y caes, Dios te dice: ánimo

Francisco recordando el texto de Marcos, 10,49, afirma que tampoco son nuestras flaquezas las que tienen la última palabra: “Si en el camino eres débil y frágil, si caes, no temas, Dios te tiende la mano y te dice: «Ánimo” y nos invita a decirle a Jesús, para superar nuestros miedos: “Ven, Jesús, en medio de mis miedos, y dime también: Ánimo”. Contigo, Señor, seremos probados, pero no turbados” (…) “porque Tú estás con nosotros en la oscuridad de nuestras noches, eres certeza en nuestras incertidumbres, Palabra en nuestros silencios, y nada podrá nunca robarnos el amor que nos tienes”.

La segunda parte del anuncio pascual: el envío

El obispo de Roma cita Mt 28,10: “Comuniquen a mis hermanos que vayan a Galilea» y nos recuerda: “Es hermoso saber que camina delante de nosotros, que visitó nuestra vida y nuestra muerte para precedernos en Galilea; es decir, el lugar que para Él y para sus discípulos evocaba la vida cotidiana, la familia, el trabajo. Jesús desea que llevemos la esperanza allí, a la vida de cada día”.

Ir a Galilea, afirma el Papa es ir a donde todo comenzó, es el lugar de los recuerdos, el lugar de la llamada: “Volver a Galilea es acordarnos de que hemos sido amados y llamados por Dios. Necesitamos retomar el camino, recordando que nacemos y renacemos de una llamada de amor gratuita. Este es el punto de partida siempre, sobre todo en las crisis y en los tiempos de prueba» (…) «Cada uno tenemos nuestra propia Galilea».

Pero también, insiste el Papa, Galilea es el sitio más alejado de Jerusalén, sitio donde conviven otras creencias, la «Galilea de los gentiles» (Mt 4,15). Y nos dice: “¿Qué nos dice esto? Que el anuncio de la esperanza no se tiene que confinar en nuestros recintos sagrados, sino que hay que llevarlo a todos. Porque todos necesitan ser reconfortados” y prosigue: “Qué hermoso es ser cristianos que consuelan, que llevan las cargas de los demás, que animan, que son mensajeros de vida en tiempos de muerte. Llevemos el canto de la vida a cada Galilea, a cada región de esa humanidad a la que pertenecemos”.

Acallar los gritos de muerte

Francisco insiste en que un servicio grande que todos los cristianos podemos hacer por la humanidad y enumera cuatro acciones a emprender: “Acallemos los gritos de muerte, que terminen las guerras. Que se acabe la producción y el comercio de armas, porque necesitamos pan y no fusiles. Que cesen los abortos, que matan la vida inocente. Que se abra el corazón del que tiene, para llenar las manos vacías del que carece de lo necesario”.

El Papa finalizó la homilía volviendo a los personajes con que comienza el relato evangélico de Mateo: las mujeres, “Abrazaron los pies que pisaron la muerte y abrieron el camino de la esperanza. Nosotros, peregrinos en busca de esperanza, hoy nos aferramos a Ti, Jesús Resucitado. Le damos la espalda a la muerte y te abrimos el corazón a Ti, que eres la Vida”.

Mensaje y saludo de Pascua

Mis queridos hermanos,

¡Cristo ha resucitado! La alegría de la Pascua, el triunfo definitivo de nuestro Dios sobre la muerte y el pecado, nos llenan de alegría en estos tiempos difíciles que desafían a nuestra esperanza. Con estas palabras deseo llegar para saludarlos y desearles una muy feliz Pascua de Resurrección.

Estos días los hemos transcurrido con una extraordinaria cercanía. La lejanía física que nos imponía el aislamiento social, preventivo y obligatorio, desafiaba nuestras posibilidades de comunión. Pero el Señor nos ha reunido de muchas y nuevas maneras para hablarnos elocuentemente de una Iglesia viva, creativa y solidaria, con signos que expresan claramente que el mensaje de Cristo es siempre una Palabra nueva: las celebraciones familiares de Ramos y del triduo sacro, la actuación solidaria de nuestras pastorales “de trinchera” acompañando a los pobres, a los hermanos en situación de calle o privados de libertad y a los migrantes; los encuentros de oración y reflexión de las pastorales evangelizadoras de la familia, de la juventud, de las misiones; las celebraciones trasmitidas a través de las plataformas digitales, que nos obligaron a los sacerdotes a intentar nuevas formas de comunicación y a actualizarnos en la tecnología para seguir cerca de Uds. animando su vida de fe.

Atrás quedaron los fariseos, con sus polémicas y doctrinas; atrás quienes, llenos de un Dios sin misericordia, ni alegría, ni libertad, querían suprimirlo; atrás también, los poderosos que sólo querían cuidarse sus puestitos; atrás, la traición de Judas y las negaciones de Pedro… Ahora están ante nosotros la tumba vacía y las vendas y el sudario en el piso. ¡Cristo, nuestra esperanza está vivo! Su amor es más grande que todo cuanto quería alejarnos de Dios. Sus palabras resuenan ahora entre nosotros, urgiendo nuestra fidelidad a su amor: “Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes.” (Juan 15, 4)

Los invito a seguir rezando por los enfermos de COVID19, los médicos, enfermeros y personal sanitario, por los servidores públicos en general, por nuestros voluntarios de Cáritas, la Pastoral de la Calle, la Pastoral de Migrantes, por nuestros sacerdotes capellanes de hospitales y todos cuantos colaboran en la Pastoral de la Salud.

Los invito a seguir participando de las distintas iniciativas que se vayan dando a favor de la evangelización, la celebración de los misterios de la fe y la animación de la caridad. El tiempo pascual será el contexto religioso que acompañará lo que resta de cuarentena. Cristo resucitado alentará nuestro andar, suscitará nuestro seguimiento confiado y fortalecerá la esperanza cada vez que ésta pueda decaer. Sigamos cuidándonos y cuidando a los demás. Será nuestro modo de permanecer en el amor de Dios. Los abrazo y bendigo en Jesús Resucitado, nuestro buen Pastor. Que la Virgen del Rosario nos acompañe en este tiempo tan particular.

En Mendoza, en la Pascua de Resurrección del año 2020.
+ Mons. Marcelo Daniel Colombo
Arzobispo de Mendoza

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