Ascesis cuaresmal, itinerario sinodal

Circ. Nro. 006/23

Presentación del Mensaje de Cuaresma del Papa Francisco

Queridos hermanos,

A poco de comenzar la Cuaresma, el Papa Francisco nos regala su tradicional Mensaje para animarnos a vivir este importante tiempo litúrgico, en toda su intensidad y significación en el camino hacia la Pascua. En este caso, con su título “Ascesis cuaresmal, itinerario sinodal”, nos invita a transitarlo de manera personal para crecer y vivir en fidelidad al Evangelio y también en clave comunitaria, para revisar nuestras opciones y modos de ser Iglesia del Señor.

“La ascesis cuaresmal es un compromiso, animado siempre por la gracia, para superar nuestras faltas de fe y nuestras resistencias a seguir a Jesús en el camino de la cruz. Era precisamente lo que necesitaban Pedro y los demás discípulos. Para profundizar nuestro conocimiento del Maestro, para comprender y acoger plenamente el misterio de la salvación divina, realizada en el don total de sí por amor, debemos dejarnos conducir por Él a un lugar desierto y elevado, distanciándonos de las mediocridades y de las vanidades. Es necesario ponerse en camino, un camino cuesta arriba, que requiere esfuerzo, sacrificio y concentración, como una excursión por la montaña. Estos requisitos también son importantes para el camino sinodal que, como Iglesia, nos hemos comprometido a realizar. “(Francisco, Mensaje)

El Mensaje del Papa toma como referencia el Evangelio de la Transfiguración. El espíritu de recogimiento propio de la Cuaresma alcanza al camino sinodal iniciado y tiene como meta una transfiguración personal y eclesial. Para que esa transformación se dé según la propuesta de Jesús y concretada por la gracia pascual, el Papa propone prestar atención a dos expresiones bíblicas, del Padre y del Hijo, que orientan nuestra Cuaresma. “Escúchenlo” y “levántense y no tengan miedo”.

La escucha del Señor, así como la disposición a salir a su encuentro en la Pascua, sin miedos ni aislamientos, signan este tiempo tan rico y tan vital de nuestra experiencia de fe. Escuchar al Señor que nos indica caminos y nos propone el horizonte de nuestras vidas, nos pide también a dejar de lado cuanto retarda nuestro crecimiento en la fe o nos deja en la comodidad de los propios logros humanos, lejos de los desafíos que estamos llamados a vivir como discípulos y la confianza en Él, como Señor y Maestro.

El tiempo de preparación al Sínodo ha requerido a la comunidad eclesial, una etapa de escucha de la voz de Dios a través de su Palabra, de los signos de los tiempos, y de las voces de tantos hermanos y hermanas, enriquecida por el precedente de la Asamblea eclesial latinoamericana, moldeada en el clima de la pandemia y la larga pospandemia. Y también un tiempo de escucha de personas y comunidades, de instituciones y organismos diocesanos.

Las síntesis diocesanas y nacionales confluyeron en un documento de trabajo llamado DEC (Documento para la etapa continental), base de la reflexión de estos próximos meses. “(…) el camino sinodal está arraigado en la tradición de la Iglesia y, al mismo tiempo, abierto a la novedad. La tradición es fuente de inspiración para buscar nuevos caminos, evitando las tentaciones opuestas del inmovilismo y de la experimentación improvisada.” (Del Mensaje).

En nuestra Arquidiócesis, el camino de reflexión sinodal iniciado en marzo de 2019, con sus raíces en la reflexión y planificación pastoral de etapas precedentes, continuó con sus limitaciones naturales en los duros tiempos de pandemia y pospandemia (2020-2021), y nos ha ayudado a constituir los equipos decanales de animación pastoral y el Consejo arquidiocesano de Pastoral que están actuando muy positivamente en vistas al fortalecimiento del camino pastoral diocesano en los próximos años.

La meta es el encuentro con el Señor. Por eso caminamos juntos y buscamos discernir los modos de llegar y fortalecer la convicción que alienta nuestro andar. “Aquí está la “cumbre”, la meta del camino. Al final de la subida, mientras estaban en lo alto del monte con Jesús, a los tres discípulos se les concedió la gracia de verle en su gloria, resplandeciente de luz sobrenatural. Una luz que no procedía del exterior, sino que se irradiaba de Él mismo. La belleza divina de esta visión fue incomparablemente mayor que cualquier esfuerzo que los discípulos hubieran podido hacer para subir al Tabor. Como en cualquier excursión exigente de montaña, a medida que se asciende es necesario mantener la mirada fija en el sendero; pero el maravilloso panorama que se revela al final, sorprende y hace que valga la pena. También el proceso sinodal parece a menudo un camino arduo, lo que a veces nos puede desalentar. Pero lo que nos espera al final es sin duda algo maravilloso y sorprendente, que nos ayudará a comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino.” (Del Mensaje)

Por eso, al comenzar el año pastoral, celebraremos como familia diocesana la Jornada Juntos Caminamos en el colegio Nuestra Señora de la Misericordia el sábado 18 de marzo en horas de la mañana. En ella acogeremos la propuesta pastoral diocesana 2023-24, a partir de los trabajos precedentes ya indicados, de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe y la etapa diocesana y nacional del Sínodo sobre Sinodalidad. Interpelados por el DEC, seremos enviados a “ensanchar el espacio de la tienda” de nuestras comunidades eclesiales, movimientos e instituciones.

A los modos tradicionales de transitar la ascesis cuaresmal, principalmente la oración, el ayuno y la limosna, añadamos nuestra participación activa y consciente en los próximos encuentros que tengamos en los consejos pastorales, en las parroquias y comunidades y en la Jornada Juntos Caminamos, en vistas a fortalecer nuestro discernimiento eclesial.

Encomiendo a todos la oración por la fecundidad de la etapa continental del Sínodo, para el cono Sur, que tendrá lugar en Brasilia desde el 6 al 10 de marzo. Esa reflexión, a partir del intercambio presencial de delegaciones de Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Chile, será la oportunidad para fortalecer el camino eclesial recorrido y profundizar en el discernimiento de la identidad sinodal de la Iglesia.

Que el Señor nos regale una Cuaresma llena de luz y de exigencias para nuestro caminar creyente; que tengamos el valor de superar el individualismo de nuestras experiencias de fe para abrirnos cada vez más al compartir comunitario.

Los abrazo y bendigo en Jesús el buen Pastor y su Madre Santísima del Rosario.

En Mendoza, el Miércoles de Cenizas de 2023.-

Viernes de la Misericordia

El seminario de Mendoza visitó el pasado viernes el Patio Callejero y compartió con los hermanos y hermanas de la calle que asisten diariamente en busca de un plato de comida.

Formadores y seminaristas concurrieron a este espacio donde todos los grupos de la pastoral de calle de la Arquidiócesis asisten con alimentos y acompañan a personas en situación de calle y riesgo social.

Al respecto de la experiencia el Pbro. Germán Lledó, formador de esta casa de estudios nos contaba:
“Cuando pensamos el modo de vivir la cuaresma en el Seminario recordamos los viernes de la misericordia del Papa. En el año 2016 Francisco visitó lugares donde comunicar y experimentar la misericordia de Dios. Así fue que, se acercó a enfermos de alzheimer, a un centro de atención para ciegos, a una casa de personas con adicciones, a un hospital de niños y de pacientes terminales y a un hogar de ancianos.

Nosotros nos propusimos compartir con personas que se encuentran solas o pasando etapas de dolor. Para anunciar la misericordia de Dios y experimentarla a través de ellos. Para ello decidimos ir a visitar un viernes de cuaresma a las personas en situación de calle y otro viernes visitar enfermos.

Llegamos al Patio Callejero cerca de las 19.30, hora en que abren las instalaciones. Fueron llegando de a poco y se ubicaron en grupos. Allí en las mesas comenzaron a compartir y contar lo vivido en el día. La presencia de los seminaristas fue una novedad que modificó la rutina habitual. Algunos jugaron al jenga, otro grupo al truco, otros al «uno» y un par al ajedrez. En otras mesas se conversaba y se ponía sobre la mesa las experiencias de cada uno. Un seminarista llevó la guitarra y pudimos cantar canciones del cancionero popular… Llegaron cerca de las 21 hs un grupo de unos 15 jóvenes de Murialdo que eran los encargados de preparar la cena y servirla (los días viernes). Chicos y chicas que desde hace varios años los conocen y acompañan.

Terminamos la noche cerca de las 22.30 rezando en una gruta de la Virgen que las personas en situación de calle armaron. Confiamos a la Virgen la vida de cada uno de ellos y la vocación de los seminaristas. Para todos fue una noche de gracia donde Jesús se hizo presente en medio de estos hermanos.”

Cada noche, el patio callejero se llena de hermanos y hermanas que van no solo en busca de un plato de comida sino también del encuentro y los lazos con tantos voluntarios y voluntarias, que todos los días del año regalan su tiempo para con los más pobres.

La Pastoral de Calle es el organismo diocesano que nuclea a todos los grupos que asisten y trabajan con personas en situación de calle. Estos grupos son: Ángeles callejeros de la Parroquia de Asunción de la Virgen; Grupo olla de Pquia. San Miguel arcángel; grupo UPA de Pquia. Santiago apóstol, grupo Los Amigos de la Calle del movimiento de Schoenstatt’, grupo Consolata de Pquia. Consolata, grupo Kerygma Pquia. Sagrada Familia, grupo Mesa Tendida de Pquia Santa Bernardita, grupo Hijos de la Virgen Pquia Cristo Rey y la casa de asistencia la Merced quien ha dado el espacio para la creación del patio.

La misión de la Pastoral de Calle es la asistencia alimentaria y el acompañamiento espiritual, social y afectivo con las personas en situación de calle, riesgo de calle y vulnerabilidad social. Para ello, distribuidos estratégicamente y caminando sinodalmente, cada día de la semana un grupo distinto se encarga de dar su servicio y apostolado en el patio callejero.

https://www.facebook.com/pastoralcomunicadoresmendoza/posts/4882163975171166

Carta Pastoral de Cuaresma 2022

Circ. Nro. 006/2022

Hagamos el bien a todos (Gálatas 6,10)

Queridos hermanos:

Comenzamos el tiempo de Cuaresma, invitados por el Señor y su Iglesia a convertirnos al amor de Jesús, que muere y resucita para salvarnos. “Conviértete y cree en el Evangelio” son las palabras con las que recibimos las cenizas en la frente al comenzar el itinerario cuaresmal hacia la Pascua y constituyen la consigna de viaje y de trabajo.No es un camino de conversión sin contexto; como parte de la gran familia humana, todo lo que acontece nos invita a tomar una posición desde nuestro lugar de creyentes y en favor de la vida. Además de los motivos personales y comunitarios, en este tiempo, nos urge elevar a Dios una plegaria permanente por la paz, especialmente en Ucrania, que atraviesa horas aciagas viendo invadido su territorio y perdiéndose tantas vidas por los bombardeos militares. Las consecuencias devastadoras de los incendios en Corrientes, también nos reclaman nuestra respuesta sensible y solidaria.En la Cuaresma, el Señor nos interpela sobre nuestra capacidad de amar y de ser solidarios con los que sufren. Por eso, para ayudarnos en nuestra reflexión para este tiempo, el Santo Padre nos envía un Mensaje que nos anima a vivir la Cuaresma en perspectiva evangélica, afrontando los desafíos de nuestra conversión personal y comunitaria.“Ciertamente, la Cuaresma es un tiempo favorable, pero también lo es toda nuestra existencia terrena, de la cual la Cuaresma es de alguna manera una imagen. Con demasiada frecuencia prevalecen en nuestra vida la avidez y la soberbia, el deseo de tener, de acumular y de consumir, como muestra la parábola evangélica del hombre necio, que consideraba que su vida era segura y feliz porque había acumulado una gran cosecha en sus graneros (cf. Lc 12,16- 21). La Cuaresma nos invita a la conversión, a cambiar de mentalidad, para que la verdad y la belleza de nuestra vida no radiquen tanto en el poseer cuanto en el dar, no estén tanto en el acumular cuanto en sembrar el bien y compartir.” (Francisco, Mensaje Cuaresma 2022, 1)Tomando la Biblia como referencia, el Papa nos propone la dinámica de la siembra y la cosecha, donde Dios es el agricultor que pone en nosotros la semilla de la Palabra para fecundar nuestra vida, invitándonos a hacernos sus colaboradores en su buena siembra entre los hombres. Cosechamos el bien en nosotros mismos, si hemos sido dóciles a esa Palabra y la acogimos en nuestras vidas con libertad y generosidad, decididos a compartirla y a no acallarla. El Señor nos fortalece con la riqueza de su amor y nos hace capaces de participar en su siembra sabiendo que, aunque nosotros mismos no lleguemos a ver los frutos de nuestras buenas acciones, otros los recogerán a su tiempo.

“Frente a la amarga desilusión por tantos sueños rotos, frente a la preocupación por los retos que nos conciernen, frente al desaliento por la pobreza de nuestros medios, tenemos la tentación de encerrarnos en el propio egoísmo individualista y refugiarnos en la indiferencia ante el sufrimiento de los demás (…) sólo con los ojos fijos en Cristo resucitado (cf. Hb 12,2) podemos acoger la exhortación del Apóstol: «No nos cansemos de hacer el bien» (Ga 6,9)”(Mensaje, n. 2)

En su mensaje, el Papa profundiza en los distintos alcances de hacer el bien, invitándonos a no cansarnos de rezar ya que en Dios tenemos el consuelo para confortarnos en la aflicción y aquella fortaleza necesaria para sobrellevar las dificultades del camino. Este tiempo de combatir el mal que hay en nosotros, nos pide purificarnos y liberarnos de cuanto nos impide vivir con libertad. En la celebración del sacramento de la Reconciliación, nuestro arrepentimiento sincero nos abre a la misericordia de Dios que nos hace mujeres y hombres nuevos. Finalmente, en este no cansarnos de hacer el bien, el Papa Francisco nos propone una caridad activa hacia el prójimo, ya que la Cuaresma “es un tiempo propicio para buscar—y no evitar— a quien está necesitado; para llamar —y no ignorar— a quien desea ser escuchado y recibir una buena palabra; para visitar —y no abandonar— a quien sufre la soledad.” (Mensaje, n. 2)

Luego de las difíciles circunstancias vividas por la pandemia, nos alegramos de poder retomar las distintas actividades eclesiales en nuestras comunidades, especialmente aquellos espacios catequísticos tan necesarios en la evangelización, y ofrecer a nuestros hermanos una Iglesia que les sale al encuentro con el amor de Jesucristo. Deseamos poder seguir profundizando en la dinámica sinodal de encuentro y escucha de las comunidades, a través de las distintas instancias que nos propone el equipo de animación pastoral de la arquidiócesis, con las reuniones y asambleas parroquiales, la actuación de los equipos decanales y la conformación del Consejo arquidiocesano de pastoral, que fuera imposibilitada a causa del Covid.

Que el Señor nos conceda andar sus caminos, fortalecidos por su Espíritu, libres de cuanto nos ata y animados a darnos con generosidad para sembrar con la buena Noticia nuestra vida y la de los hermanos.

Mendoza, 1° de marzo de 2022

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Bendición de los frutos en las misas del II Domingo de Cuaresma

Circ. N° 003/21

«Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba»

(Laudato sí, 1)

Queridos hermanos,

Transitamos los días de Cuaresma, un tiempo penitencial que nos anima a mirar hacia el horizonte de la Pascua y resucitar con Cristo, nuestro Redentor. En este marco tan relevante para la fe, el tiempo de vendimia que en nuestra tradición religiosa va precedido de los ritos de bendición de frutos, nos da la oportunidad para agradecer la admirable conjunción de la Obra de Dios y el trabajo humano, personal, familiar y social.

Las distintas comunidades suelen tener en tiempos de normalidad sanitaria, su celebración de Bendición de Frutos que expresa esta voluntad de agradecer a Dios sus dones y ofrecérselos simbólicamente para que los multiplique como signo de su Providencia.

En esta particular situación sanitaria que vivimos, la dificultad de encontrarnos como siempre para esta hermosa tradición, nos invita a disponer de las celebraciones que tenemos para expresar nuestra gratitud a Dios y el compromiso de seguir trabajando por el bien común.

Es por esto que les pido que en las misas del próximo domingo 28, tengan un espacio para rezar y bendecir los frutos en sus parroquias, capillas y comunidades. Les adjunto el modelo de oración que pueda servirles de ayuda para esta ocasión; naturalmente la creatividad de cada comunidad puede dar lugar a otras formas de oración que hagan de ese momento un preciso espacio de gratitud al Creador y a Jesús, su Sembrador.

Los abrazo y bendigo, encomendándolos a la protección de nuestra Madre, la Virgen del Rosario.

Mendoza, 24 de febrero de 2021

+ Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo
Arzobispo de Mendoza

Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad

Presentación del Mensaje del Santo Padre para vivir la Cuaresma 2021

Circular N° 002/21

Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar. Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración, y para compartir nuestros bienes, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre.

(Francisco, Mensaje en la Cuaresma 2021)

Queridos hermanos,

Los tiempos litúrgicos animan nuestro crecimiento y nos ayudan a profundizar en el seguimiento del Señor. El próximo miércoles con la tradicional imposición de cenizas, comenzaremos Cuaresma, animados por la espera confiada de la Pascua, triunfo de Dios sobre la muerte y el pecado.

Vivir la Cuaresma en tiempos de pandemia

La situación general de la Humanidad marcada por la dura experiencia del Covid y sus consecuencias nos ha dejado una huella profunda en la vida cotidiana y en cierto modo, condiciona el horizonte de nuestra mirada en los próximos meses y años. Es el contexto real donde transitaremos la Cuaresma.

Preparar nuestro corazón para la Pascua requiere generosidad para vivir los desafíos de este tiempo. Con la ascesis cuaresmal nos despojamos de lo que nos paraliza: el miedo, el individualismo, el egoísmo y todo lo que nos priva de la gracia de la fraternidad que el Señor nos regaló. La reconciliación sacramental será siempre ese instrumento de la gracia que nos regrese a la comunión plena con Dios y con los demás. Si la cuarentena con las distintas modalidades de distanciamiento nos impidió celebrarlo asiduamente, no dejemos pasar este tiempo de Cuaresma para vivirlo como un momento privilegiado del espíritu. Como en años anteriores, pero en este caso con un énfasis especial, pido a los sacerdotes prever momentos para la celebración del sacramento de la reconciliación, incluso invitando sacerdotes vecinos y organizando momentos comunitarios de preparación del sacramento.

En nuestra “vieja” normalidad, en estos días comenzábamos a planificar, prever, organizar las distintas actividades que empezaban a desplegarse. Confiamos en que las autoridades nacionales, provinciales y departamentales nos ayuden a recuperar gradual y crecientemente espacios tan importantes como son la escuela, el trabajo, la vida productiva y todos los ámbitos de encuentro familiar, religioso, social y cultural.

Como Iglesia debemos continuar poniendo todo nuestro empeño en la dinámica de cuidado que la pandemia nos exige y queremos retomar en todo cuanto se pueda, aquellas actividades que requieren la presencialidad. Pido a párrocos y responsables de comunidades que dediquen algún tiempo en las próximas semanas para organizar los servicios parroquiales, considerando diferentes alternativas si se retoman estrategias de distanciamiento por razón del Covid. También para nosotros se impone aprender de la experiencia y superar toda forma de parálisis que pueda hacer decaer el entusiasmo evangelizador de las comunidades.

Renovar la fe, la esperanza y la caridad

En esta pequeña Carta, junto con mi saludo al comenzar la Cuaresma, deseo presentarles el Mensaje del Santo Padre con el lema “Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.” Acompaño el texto del mencionado Mensaje, invitándolos a reflexionar con la ayuda del Papa Francisco el camino penitencial que nos lleva a la Pascua.

En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo. En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo.

(Mensaje para la Cuaresma 2021, introducción)

El Mensaje nos invita con una pedagogía sencilla a dejarnos encontrar con la Verdad que es el mismo Cristo, para ser sus testigos ante los hombres. Él quiere poner su Morada entre nosotros (cfr. Mensaje, n. 1); la ascesis cuaresmal nos pide despojarnos, privarnos, de todo lo que nos distrae de ese encuentro imprescindible.

La Cuaresma desafía nuestra esperanza, viviendo este tiempo como un tiempo de Dios en el que Él quiere hacer nuevas todas las cosas (cfr. Mensaje, n. 2). La oración personal y comunitaria, la reconciliación, la capacidad y empeño que pongamos en trasmitir aliento y confianza a los corazones abatidos, ayudan mucho a vivir la novedad a la que Dios nos invita.

Al referirse a la Caridad, para vivir la Cuaresma en tiempos de Covid y en la perspectiva de comprender mejor nuestra misión de artífices de la amistad social, el Papa nos propone varios textos de Fratelli tutti, insistiendo en la necesidad de una caridad activa, que se exprese como solidaridad con los hermanos, con sus sentimientos, con sus distintas situaciones, dolores y fragilidades (cfr. Mensaje, 3)

Misa Crismal

El próximo sábado 20 de febrero, a las 10 de la mañana, celebraremos en la Parroquia “Nuestra Señora de los Dolores” la Misa Crismal. Dadas las exigencias sanitarias de este tiempo, no podemos convocar a una celebración masiva. En el respeto del protocolo vigente, que prevé una concurrencia hasta el 50% de la capacidad total de iglesias y templos, cada parroquia, comisión diocesana y movimiento, podrá invitar hasta un representante. Seamos cuidadosos en este punto para que nuestra Iglesia particular pueda estar presente en su totalidad.

Con la presencia de todos los presbíteros, diocesanos y religiosos, los diáconos permanentes y la vida consagrada, se bendecirán los óleos de los catecúmenos y los enfermos, y se consagrará el santo Crisma, que expresarán la vida de gracia a la que el Señor nos invita. En esta celebración tan significativa para nuestra comunidad eclesial, los sacerdotes renovarán sus promesas de la ordenación sagrada, fortaleciendo su compromiso de seguir anunciando al Señor en comunión con los obispos y sus hermanos presbíteros. Será también la oportunidad para rezar juntos por el fecundo ministerio de los seminaristas que serán ordenados diáconos y presbíteros en el Santuario de El Challao, el próximo 27 de febrero, a las 10 de la mañana.

Mis queridos hermanos, les deseo una feliz Cuaresma, tiempo de Dios para nuestros corazones siempre necesitados de vivir la fe, la esperanza y el amor conforme nuestra vocación cristiana.

Los abrazo y bendigo en Jesús, el buen Pastor, ante la mirada maternal de nuestra Madre del Rosario.

Mendoza, 11 de febrero de 2021.
Memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes.

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de Mendoza

https://www.facebook.com/arquidiocesismendoza
https://www.youtube.com/@pastoralcomunicadoresmza9000
https://www.instagram.com/pastoralcomunicadores.mza/