La Iglesia colabora con el Sistema Penitenciario Provincial

Prot. Nº 154/2020

En relación con el contexto actual de la campaña contra la difusión del COVID19, este Arzobispado, consciente de la necesidad de contribuir al bien común de la población, y en este caso específico, del conjunto de los privados de libertad de los distintos establecimientos carcelarios de la Provincia, informa:

– Que el Servicio Penitenciario de Mendoza ha resuelto establecer algunos centros de recepción de alimentos, ropa y medicamentos, que lleven a los internos sus familiares, para evitar en este tiempo de cuarentena y aislamiento social, preventivo y obligatorio, la circulación de familias y posibles contagios. Estas encomiendas serán derivadas a las distintas unidades.

– Que en dependencias de algunas parroquias de esta Arquidiócesis indicadas en la Resolución anexa, y en los días y horarios precisos, allí establecidos, funcionarios del Servicio Penitenciario de Mendoza, recibirán las encomiendas para su posterior derivación.

– Que la Pastoral Carcelaria, invita a quienes puedan, a ayudar a los privados de libertad que no tengan familias que los visiten. Los elementos posibles de llevar están mencionados en dicha Resolución. En ese caso, tales donaciones deberán ser entregarán en las parroquias y centros de recolección indicados en la mencionada Resolución, en iguales días y horarios.

Mendoza, 3 de abril de 2020

Arzobispado de Mendoza

Oración en un nuevo aniversario de Malvinas

“Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.” (Sal. 23,6)

Circ. Nro. 14/2020

Queridos hermanos,

Junto a la Causa de Malvinas, cada 2 de abril evocamos a los caídos a causa de esa Guerra, al dolor de sus familiares y a los argentinos que regresaron con vida y nos testimonian su entrega por la Patria. En estos días tan difíciles que transitamos, donde la pandemia del COVID19, una guerra de otra naturaleza, nos aflige y atormenta, los invito a rezar por ellos; especialmente pido a los sacerdotes un recuerdo especial en la celebración de la Eucaristía.

Esta guerra de hoy nos pide cuidarnos y cuidar la vida de nuestros hermanos, ser responsables en el cumplimiento de las orientaciones y disposiciones sanitarias dictadas para frenar la difusión del COVID19.

En esta sentida evocación, pidamos a Dios que nos ayude y fortalezca para amar y servir a nuestros hermanos con generosidad y abnegación.

Nuestra Señora del Rosario nos acompañe con su amor materno y nos enseñe a estar, como Ella, junto al Señor crucificado, acompañando el dolor de nuestro pueblo.

Mendoza, 2 de abril de 2020.-
+Marcelo Daniel Colombo
Padre Obispo de Mendoza

Vacunación antigripal y parroquias disponibles

Comunicado de Prensa

Ante distintas consultas llegadas a este Arzobispado, se informa:

– Que la Campaña de Vacunación Antigripal 2020 es responsabilidad exclusiva de la autoridad sanitaria, la cual establecerá los lugares definitivos de la vacunación, así como el cronograma y las etapas de su administración.

– Que las autoridades del Ministerio de Salud de la Provincia están dedicadas a esta importante tarea mientras afrontan la atención inmediata de todo lo vinculado a la difusión del COVID19, razón por la cual todos los ciudadanos debemos esperar a la oportuna difusión de los detalles de la Campaña.

– Que este Arzobispado, apoyando la actuación de las autoridades sanitarias provinciales, y en diálogo con éstas, puso a disposición de este servicio las siguientes parroquias:

• Ciudad de Mendoza, Iglesia Catedral “Nuestra Señora de Loreto”
• Godoy Cruz, Parroquia “San Vicente Ferrer”
• Las Heras, Parroquia “San Miguel”
• Guaymallén, Colegio Murialdo, Villanueva
• Maipú, Parroquia “Nuestra Señora de la Candelaria”
• Luján de Cuyo, Basílica “Nuestra Señora de Luján”
• Lavalle, Parroquia “Nuestra Señora del Rosario”
• San Martín, Parroquia “Nuestra Señora del Carmen” • Rivadavia, Parroquia “San Isidro Labrador”
• Junín, Parroquia “Nuestra Señora del Rosario”
• Santa Rosa, Parroquia “Santa Rosa de Lima”
• La Paz, Parroquia “San José”
• Tunuyán, Parroquia “Nuestra Señora del Carmen”
• Tupungato, Parroquia “Nuestra Señora del Socorro”
• San Carlos, Iglesia “San Carlos Borromeo”

– Que este Arzobispado ofrece al Ministerio de Salud otras parroquias para este operativo de vacunación, según consideren oportuno las autoridades sanitarias provinciales quienes, en ese caso, nos indicarán e informarán a la población.

Mendoza, 1° de abril de 2020
Arzobispado de Mendoza

Francisco saluda a Argentina recordando los 500 años de su primera Misa

El 1 de abril de 1520 se celebró por primera vez la Santa Misa en tierras argentinas. Con motivo de este memorable aniversario, el Papa Francisco envió una carta a Monseñor Jorge García Cuerva, Obispo de Río Gallegos, saludando a todo el pueblo: «La presencia de Jesús en la Eucaristía que, silenciosa y discretamente, nos acompaña desde hace más de 500 años, es el sacramento de la alianza que Dios quiso sellar con su pueblo, con nuestro pueblo: Él está en medio nuestro alentando el caminar», escribió el Pontífice.

Fuente: VATICAN NEWS
Ciudad del Vaticano

La celebración de los 500 años de la primera misa en Argentina, programada para el 1 de abril de 2020, no pudo realizarse con la participación física de los fieles debido al respeto del protocolo de seguridad para evitar el contagio del coronavirus.

Sin embargo, la celebración de la Eucaristía se realizó igualmente y el encargado de presidirla fue el obispo de Río Gallegos, Monseñor Jorge García Cuerva, a quien el Papa Francisco envió una carta para manifestar su cercanía con el pueblo argentino y dar unas palabras de esperanza en medio de las grandes dificultades que vive la humanidad en este tiempo de pandemia.

A continuación compartimos la carta integral del Santo Padre:

Gracias por invitarme a estar más cerca de Ustedes en este día que recordamos la primera Eucaristía celebrada en vuestras tierras. Me contaron que trabajaron duro, con fuerza y mucha ilusión. Querían que la alegría y el festejo por el don recibido no quedara limitado a unos pocos, sino que pudiera hacerse eco y alcanzar los distintos rincones del País. Sé que por la situación dolorosa y angustiante que golpea tantas regiones del mundo y a la que no son ajenos, tuvieron que cancelar la celebración como la habían preparado. De repente, fuimos todos sorprendidos por una pandemia que nos desconcertó y movilizó a cambiar nuestras actividades y prioridades.

Estamos como los discípulos de Emaús, caminando con «el semblante triste» por lo que sucede, intranquilos por cómo se desarrollará y preocupados por las consecuencias que dejará. Qué bien que nos hace en este contexto decir suplicantes como ellos: «quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba» Señor (Le. 24, 29). La presencia de Jesús en la Eucaristía que, silenciosa y discretamente, nos acompaña desde hace más de 500 años, es el sacramento de la alianza que Dios quiso sellar con su pueblo, con nuestro pueblo: Él está en medio nuestro alentando el caminar. Esta certeza que heredamos de nuestros padres y abuelos, es la reserva espiritual que acompañó, moldeó y forjó el alma de nuestra Nación y que queremos que geste también el futuro de nuestros hijos y nietos. Alimento de vida en momentos de carestía y tribulación; y canasta rebosante de las alegrías y gozos que tejieron nuestra historia.

En estos momentos donde el contacto viene medido y evitado, es imprescindible que podamos rememorar y aprender ese sentir eucarístico que sólo el Señor nos puede enseñar. No dejemos que la fiesta se apague, no perdamos la oportunidad de asumir y acoger nuestro presente como un tiempo propicio de gracia y salvación con todo el empeño que esto significa. Hoy como ayer siguen resonando en los distintos pueblos, parroquias, capillas, hospitales, colegios, casas, ciudades y barriadas las palabras del Señor «hagan esto en memoria mía» (Le. 22, 19). Es su pueblo sacerdotal que continúa la multiplicación de los panes para que a nadie le falte el alimento que da vida. Es su pueblo sacerdotal que sabe «amar al prójimo como a sí mismo» (Mt. 22, 39) ingeniándose creativamente para que nadie quede al costado del camino. «Hagan esto en memoria mía» nos dice el Señor: es el memorial de su amor misericordioso que continúa a levantar al caído, liberar al cautivo y al oprimido, dar vista a los ciegos y proclamar un año de gracia en el Señor (Cfr. Le. 4, 16-21).

Es el memorial de su compasión que se entrega como pan de reconciliación para achicar y sanar las heridas que dividen, enfrentan y dispersan. Es el memorial de su esperanza que nos regala la posibilidad, desde todo lo que nos diferencia, de sentirnos parte viva de un pueblo, de su pueblo. Es querer tomar parte en ese sueño de Dios que nos hermana e invita a inquietarnos santamente para que nadie viva en soledad, sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, una comunidad de fe que los abrace y un horizonte de sentido y de vida (cfr. Evangelii Gaudium, 49). «Hagan esto en memoria mía» es participar en ese sacrificio de comunión que nos invita a reconocer que no somos solamente pasibles afectados de un problema que nos rodea sino potenciales promotores de un bien que nos apremia.

«Hagan esto en memoria mía» es dejarse tomar, bendecir y entregar como pan partido y compartido para la vida del mundo (cfr. Juan Pablo 11, Sacramentum Caritatis, 88). Querido hermano, si bien estarás celebrando físicamente solo, tu pueblo, nuestro pueblo argentino, te estará acompañando. Me contaste que el mantel del altar está realizado con las intenciones que fueron recogiendo durante todos estos meses con participación de gente de todo el país. Es el santo pueblo fiel de Dios que sabe siempre rebuscárselas para estar cerca del Señor; que, inclusive en medio de las restricciones e impedimentos, busca la manera de escabullirse para «tocar su manto», ofrecer su vida, poner en el altar sus historias para que Jesús las unja con la gracia de su bendición. Me uno también desde aquí, como hijo y parte de este Pueblo de Dios que da gracias y celebra la fidelidad del Señor.

Que el Señor los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Y, por favor, te pido que no se olviden de rezar y hacer rezar por mí.

Fraternalmente

Francisco

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