Invitación a participar en oración interreligiosa por la paz y la convivencia democrática

Circ. Nro. 026/22

Queridos hermanos,

Acompaño estas palabras con el mensaje emitido por la Conferencia Episcopal Argentina, el Centro Islámico de la República Argentina, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas y el Instituto de Diálogo Inter-Religioso, en relación con el momento que vivimos en Argentina.

A los fines de concretar visiblemente esta iniciativa de rezar por la paz, los invito a participar de la ORACIÓN INTER-RELIGIOSA POR LA PAZ Y LA CONVIENCIA

DEMOCRÁTICA, la cual tendrá lugar en la Iglesia Catedral, Nuestra Señora de Loreto, el próximo domingo a las 18 hs., animada por los dirigentes y representantes de las religiones y cultos del Consejo Inter-religioso provincial.

Ciertamente todos los hombres y mujeres que creemos en Dios nos sentimos urgidos a estrecharnos en una súplica permanente al Señor de la Paz, para que no falte ese bien tan importante, a cuyo servicio está la convivencia democrática como contexto que la asegura.

Los esperamos el domingo para elevar nuestra plegaria a Dios, Señor de la Historia.

Mendoza, 2 de setiembre de 2022

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Jornada de oración por los fallecidos en pandemia

Circ. Nro. 015/21

Queridos hermanos,

Deseo recordarles a través de estas líneas, la invitación de la Conferencia Episcopal Argentina, a organizar una Jornada especial de oración por los fallecidos en la pandemia:

“Animamos a que ese día se celebre la misa de difuntos en las catedrales, parroquias, capillas, cementerios y cinerarios. También se pueden organizar otros momentos de oración para recordar de manera particular a los muertos en cada comunidad, invitando a participar de manera presencial o virtual a familiares de acuerdo a las posibilidades e iniciativas de cada lugar en la observancia de las respectivas normas sanitarias.”

Para nuestras comunidades la oración por nuestros difuntos es siempre una oportunidad para hacer memoria agradecida a Dios por sus vidas y encomendarle su descanso eterno. Las Misas y celebraciones de la Palabra que se organicen este viernes deberán tener esta intención especial que nos una a toda la Iglesia suplicante.

Si siempre la lectura de los nombres de nuestros difuntos es la ocasión para un recuerdo concreto, esta vez será importante destinar algún signo exterior y un tiempo especial dedicado a nombrarlos porque, si bien el número puede ser elevado, orar por ellos es la circunstancia particular que nos convoca. Sabemos que hay entre ellos, agentes de pastoral muy abnegados y generosos que han muerto a causa de Covid, así como jóvenes, adultos y ancianos de nuestros grupos y áreas pastorales.

El dramatismo que nos embarga por la hora que vivimos, no debe hacernos olvidar la esperanza que nos anima a los cristianos mientras nos compromete a seguir construyendo la vida de cada día.   Que estas celebraciones tengan en lo posible estas características de hacer memoria agradecida por la vida de nuestros difuntos y comprometer con esperanza nuestra vida de hoy, destinada a ser ofrenda permanente para la edificación de un mundo más justo y más fraterno.

Los abrazo y bendigo en Jesús, el Testigo fiel, unidos fuertemente con María, nuestra Madre Santísima del Rosario.

Mendoza, 21 de julio de 2021

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Guía de Oración para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

En la Argentina, por decisión de la Conferencia Episcopal, la Semana de Oración por la unidad de los cristianos -este año 2020- se celebra del lunes 1 de junio al sábado 6 de junio.

Compartimos esta Guía de Oración para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos elaborada por la CEICA, con la reflexión de Mons. Jose Maria Arancedo, presidente de la misma.

25 de mayo: Oración por la Patria

El padre obispo de Mendoza, Mons. Marcelo Colombo este Lunes 25 de Mayo a las 10 hs. elevará una plegaria denominada Oración por la Patria en la Catedral de Loreto.

En la conmemoración de un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo nuestro Arzobispo quiere agradecer por la vida de nuestra Patria, pedir por la unidad del Pueblo Argentino y poner especialmente en oración a los afectados y fallecidos por efecto del Covid 19. También será oportuno el encuentro al que ha confirmado su presencia el Intendente de la Capital, Dr. Ulpiano Suarez, para agradecer por el servicio y la entrega de todos aquellos comprometidos en las tareas de salud, seguridad y otros órdenes de la función pública.

Esta celebración se realizará a puertas cerradas, atendiendo a las reglamentaciones vigentes.

Francisco: «Cristo ha resucitado, miremos con confianza el futuro»

El Santo Padre en el «Lunes del Ángel» recuerda con cercanía y afecto a todos los países fuertemente golpeados por el coronavirus y asegura sus oraciones por todos ellos: «No olviden que el Papa reza por vosotros». También ha reflexionado sobre el imprescindible papel de la mujer en el mundo, que desde el anuncio de la Resurrección de Jesús hasta nuestros días, ha sido siempre primordial.

Por: Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano
FUENTE: VATICAN NEWS

Hoy primer lunes de Pascua, conocido como “Lunes del Ángel”, el Papa Francisco ha rezado a la Virgen María el Regina Coeli, pero antes de su oración, ha comentado el Evangelio de hoy según Mateo en el que el evangelista narra que las mujeres asustadas salen apresuradamente del sepulcro de Jesús, que han encontrado vacío; pero Jesús mismo se les aparece en el camino diciendo: «No tengáis miedo; id y anunciad a mis hermanos y hermanas que se vayan a Galilea: allí me verán».

El Pontífice ha explicado que con estas palabras, el Resucitado, por un lado, “confía a las mujeres un mandato misionero hacia los Apóstoles”; por otro, “recompensa con este gesto especial de atención y predilección el admirable ejemplo de fidelidad, dedicación y amor a Cristo de estas mujeres”.

La Resurrección de Jesús nos dice que la última palabra no es la muerte, sino la vida

El Papa Francisco después explica como la fe de las mujeres, de los discípulos y en especial de Pedro, dio un salto cualitativo que “sólo el Espíritu Santo, don del Resucitado, podía provocar”. “Jesús les había predicho repetidamente que, después de la pasión y la cruz, resucitaría, pero los discípulos no lo habían entendido, porque aún no estaban preparados” asegura el Papa, puntualizando que la Resurrección de Jesús “nos dice que la última palabra no es la muerte, sino la vida” pues al resucitar al Hijo unigénito – continua – “Dios Padre ha manifestado plenamente su amor y misericordia por la humanidad de todos los tiempos”.

Miremos el futuro con confianza a pesar de la incertidumble

El Papa además nos dice cual es el mensaje pascual que estamos llamados a proclamar, con palabras y sobre todo con el testimonio de la vida: “Si Cristo ha resucitado – dice – es posible mirar con confianza todos los acontecimientos de nuestra existencia, incluso los más difíciles llenos de angustia e incertidumbre”. El Papa nos pide hoy que esta alegre noticia “resuene en nuestros hogares y en nuestros corazones: «¡Cristo, mi esperanza, ha resucitado!”, pues – puntualiza – “esta certeza refuerza la fe de todo bautizado y anima especialmente a aquellos que se enfrentan a mayores sufrimientos y dificultades”.

Y justo antes de rezar a la Madre del cielo, el Papa ha expresado su deseo de Pascua: “Que María, testigo silencioso de la muerte y resurrección de su hijo Jesús, nos ayude a creer firmemente en este misterio de salvación que, acogido con fe, puede cambiar nuestras vidas”.

La gran labor de la mujer debe ser reconocida desde el anuncio de la Resurrección de Jesús

Después de rezar a la Reina del cielo, el Papa hecho una pequeña reflexión sobre el importante papel de la mujer en el mundo, ya desde tiempos del anuncio de la Resurrección de Jesús: “Hoy quisiera recordarles lo que hacen muchas mujeres, incluso en este momento de emergencia sanitaria, para cuidar a otros: doctoras, enfermeras, agentes de las fuerzas del orden y de las cárceles, empleadas de tiendas de bienes de primera necesidad… y muchas madres y hermanas que se encuentran encerradas en la casa con toda la familia, con niños, ancianos y discapacitados”. El Papa ha dirigido un pensamiento especial a aquellas mujeres que corren el riesgo de ser sometidas a violencia “por una convivencia de la cual llevan una carga demasiado grande”: “Oramos por ellas, que el Señor les dé fuerzas y que nuestras comunidades puedan apoyarlas junto con sus familias”.

No olvidemos que el Papa reza por todos nosotros

Al final de sus palabras después del rezo mariano, Francisco ha recordado con cercanía y afecto a todos los países fuertemente golpeados por coronavirus, algunos de ellos con gran número de contagiados y muertos, y ha asegurado sus oraciones por todos ellos: «no olviden eque l Papa reza por vosotros» ha concluido. 

Padre Nuestro con el Papa

Esta invitación nos llega de parte de la Comisión de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Argentina, para este próximo miércoles 25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación, en relación con el pedido del Santo Padre Francisco:

“El Papa Francisco invitó a todos los cristianos de las distintas confesiones a rezar juntos el Padre Nuestro el miércoles 25 de marzo, día en que recordamos el anuncio a la Virgen María de la Encarnación del Verbo. Unidos a las 12.00 AM de Roma (08:00 de Argentina) rezaremos juntos en este momento de prueba en que la humanidad tiembla por la amenaza de la pandemia.

Ese mismo día de la Anunciación del Señor a las 12.00 del mediodía de Argentina, invitamos a que suenen las campanas de las Iglesias y también recemos la oración que Jesús nos enseñó y responder y hacer sentir nuestra cercanía con las personas más solas y exhaustas.”

Asimismo, nuestro Padre Obispo, Mons. Marcelo Colombo, nos anima a extender esta invitación a otros cristianos y personas de buena voluntad, para que pueda ponerse de manifiesto la extraordinaria fuerza de la oración de los creyentes.

El Papa reza por las familias encerradas en casa

Hoy, durante la misa matutina, Francisco oró una vez más por las familias, obligadas a quedarse en casa por la emergencia del coronavirus. En su homilía instó a rezar con humildad, sin la presunción de sentirse justos.

Fuente: VATICAN NEWS

El Papa presidió nuevamente hoy la misa matutina transmitida en vivo desde la Casa Santa Marta, como lo hace en este momento de emergencia debido a la pandemia del coronavirus. Introduciendo la celebración eucarística, dirigió sus pensamientos a las familias.

Hoy me gustaría recordar a las familias que no pueden salir de la casa. Tal vez el único horizonte que tienen es el balcón. Y ahí dentro, la familia, con los niños, los chicos, los padres… Para que puedan encontrar una forma de comunicarse bien entre ellos, para construir relaciones de amor en la familia, y para superar la angustia de este tiempo juntos, en familia. Rezamos por la paz de las familias hoy, en esta crisis, y por la creatividad.

Comentando las lecturas del día, tomadas del Libro del Profeta Oseas (Os 6, 1-6) y del Evangelio en el que Jesús relata la parábola del fariseo y del publicano (Lc 18, 9-14), Francisco exhorta a volver a la oración, una oración humilde, sin la presunción de los que se consideran más justos que los demás.

A continuación, el texto de la homilía según una transcripción nuestra:

Esa Palabra del Señor que escuchamos ayer: «Vuelve, vuelve a casa» (cf. Os 14, 2); en el mismo libro del profeta Oseas encontramos también la respuesta: «Vengan, volvamos al Señor» (Os 6, 1). Es la respuesta cuando ese «vuelve a casa» toca el corazón: «Volvamos al Señor: Él nos ha desgarrado y nos curará». Nos ha golpeado y nos vendará. […] Apresurémonos a conocer al Señor, su venida es tan segura como el amanecer» (Os 6:1,3). La confianza en el Señor es segura: «Vendrá a nosotros como la lluvia del otoño, como la lluvia de la primavera que fecunda la tierra» (v. 3). Y con esta esperanza el pueblo comienza el viaje de regreso al Señor. Y una de las maneras, de las formas de encontrar al Señor es la oración. Oremos al Señor, volvamos a Él.

En el Evangelio (cf. Lc 18:9-14) Jesús nos enseña a orar. Hay dos hombres, uno presuntuoso que va a rezar, pero para decir que es bueno, como si le dijera a Dios: «Mira, soy tan bueno: si necesitas algo, dímelo, yo resolveré tu problema». Así se dirige hacia Dios. Presunción. Tal vez hacía todo lo que decía la Ley, lo dice: «Ayuno dos veces a la semana, pago los diezmos por todo lo que tengo». (v. 12) … «Soy bueno». Esto también nos recuerda a otros dos hombres. Nos recuerda al hijo mayor de la parábola del hijo pródigo, cuando le dice a su padre: «Yo, que soy tan bueno, no tengo la fiesta, y éste, que es un desgraciado, le haces la fiesta…». Presuntuoso (cf. Lc 15:29-30). El otro, cuya historia hemos escuchado en estos días, es la de aquel hombre rico, un hombre sin nombre, pero que era rico, incapaz de hacerse un nombre, pero era rico, no le importaba la miseria de los demás (cf. Lc 16, 19-21). Son estos los que tienen seguridad en sí mismos o en el dinero o el poder.

Luego está el otro, el publicano. Que no va delante del altar, no, se queda lejos. «Deteniéndose a distancia, ni siquiera se atrevió a levantar los ojos al cielo, pero se golpeó el pecho diciendo: «Oh Dios, ten piedad de mí, un pecador»» (Lc 18:13). Esto nos lleva también al recuerdo del hijo pródigo: se dio cuenta de los pecados que había cometido, de las cosas malas que había hecho; él también se golpeó el pecho: «Volveré a mi padre y [le diré]: padre, he pecado». Humillación (cf. Lc 15:17-19). Nos recuerda a ese otro hombre, el mendigo Lázaro, a la puerta del rico, que vivió su miseria ante la presunción de ese señor (cf. Lc 16, 20-21). Siempre esta combinación de personas en el Evangelio.

En este caso, el Señor nos enseña a rezar, a acercarnos al Señor: con humildad. Hay una hermosa imagen en el himno litúrgico de la fiesta de San Juan Bautista. Dice que el pueblo se acercó al Jordán para recibir el bautismo, «alma y pies desnudos»: rezar con el alma desnuda, sin maquillaje, sin disfrazar sus virtudes. Él, lo leemos al principio de la misa, perdona todos los pecados, pero necesita que le muestre los pecados, con mi desnudez. Rezar así, desnudo, con el corazón desnudo, sin tapujos, sin siquiera tener fe en lo que he aprendido sobre la oración… Rezar, tú y yo, cara a cara, el alma desnuda. Esto es lo que el Señor nos enseña. En cambio, cuando vamos al Señor un poco demasiado seguros de nosotros mismos, caemos en la presunción de que este [fariseo] o el hijo mayor o ese hombre rico a quien no le faltaba nada. Tendremos nuestra confianza en otra parte. «Yo voy al encuentro del Señor…, quiero ir allí, para ser educado… y le de tú a tú, prácticamente…». Este no es el camino. El camino es rebajarse, el rebajarse. El camino es la realidad. Y el único hombre aquí, en esta parábola, que entendió la realidad, fue el publicano: «Tú eres Dios y yo soy un cantero».  Esa es la realidad. Pero yo digo que soy un pecador no con la  boca: con el corazón. Sentirse pecador.

No olvidemos lo que el Señor nos enseña: justificarse es soberbia, es un orgullo, es exaltarse a sí mismo. Es disfrazarse de lo que no soy. Y las miserias permanecen dentro. El fariseo se justificaba a sí mismo. Es necesario confesar los pecados directamente, sin justificarlos, sin decir: «Pero, no, yo hice esto, pero no fue mi culpa…». El alma desnuda. El alma desnuda.

Que el Señor nos enseñe a entender esto, esta actitud para comenzar la oración. Cuando empecemos a rezar con nuestras justificaciones, con nuestras certezas, no será una oración: será hablar con el espejo. En cambio, cuando empezamos la oración con la verdadera realidad – «Soy un pecador, soy un pecador» – es un buen paso adelante para dejarnos mirar por el Señor nos mire. Que Jesús nos enseñe esto.

También hoy, Francisco terminó la celebración con la adoración y la bendición eucarística, invitándonos a hacer la comunión espiritual.

A continuación, la oración recitada por el Papa:

Jesús mío, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo por encima de todas las cosas y te deseo en mi alma. Ya que no puedo recibirte sacramentalmente ahora, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como ya has venido, te abrazo y me uno todo a ti. No dejes que me separe jamás de ti.

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