Mons. Marcelo Colombo en EWTN
En este tiempo de Cuarentena, Mons. Marcelo Colombo, dirige un mensaje a toda la Iglesia desde el Canal de Noticias EWTN:

En este tiempo de Cuarentena, Mons. Marcelo Colombo, dirige un mensaje a toda la Iglesia desde el Canal de Noticias EWTN:

Para colaborar con ellas lo podés hacer ingresando a este link:
https://donaronline.org/fundacion-compartir/omp-obras-misionales-pontificias

Compartimos a continuación, un nuevo número del Boletín elaborado desde la Pastoral Social:

Ponemos a disposición este material relacionado con el difícil momento que vivimos. En él, el P. Willy Rubias, director de estudios de nuestro Seminario Arquidiocesano, aborda temas de actualidad atendiendo a distintas voces que se escuchan y que pueden asustar a nuestros fieles, utilizando palabras de la Biblia o refiriéndose al llamado tercer secreto de Fátima.
En tiempos de prueba se generan interrogantes, angustias y temores, la Biblia bien leída y rezada nos sostiene, nos ilumina y nos alienta.
Junto a muchos que aprovechan las redes para ofrecernos la Palabra de Dios y sostenernos en la fe, hay unos pocos que difunden lecturas fundamentalistas de la Biblia y aprovechan versículos fuera de contexto para presentar la pandemia de la Covid-19 como una especie de castigo divino, o instrumento de persuasión enviado por Dios. La presentación que se ha hecho de versículos del profeta Isaías, del Apocalipsis y de otros libros, recuerdan al tentador en el desierto que recitaba a Jesús frases de la Biblia para intentar deformarle la imagen de Dios su Padre y para que pusiera a prueba su relación como Hijo. (cf. Mt 4,1-11). Algunos hombres al pie de la cruz imitando al tentador hacían lo mismo (cf. Mt 27,42).
Cuando leemos la Biblia con el Espíritu con que fue escrita, nos animamos con la certeza de que Dios no ha hecho el mal, y que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Él nos envió a su Hijo para mostrarnos que es Padre y que nos ama como hijos. (cf. Gn 1,31; Sal 8; Sb 1,7-13; Os,11,8; Jr 31,20; Ez 18,23; 33,11; 1Tim 2,4; Lc 15; Rm 8,28-39). La lectura de toda la Biblia, y no sólo de versículos sueltos, nos manifiesta claramente que la voluntad de Dios es que permanezcamos en su amor (cf. Jn 15,9), es decir que nos dejemos amar por Él como hijos.
Por otro lado, la Biblia atestigua que si bien Dios no quiere el mal, cuando éste se produce por algún motivo, Él entra en la historia para ayudar al hombre a repararlo, a superarlo y a que, en el proceso, se rehaga como hijo y hermano. Podemos leer la historia de José, vendido por sus hermanos (cf. Gn 45,3-8), las historias de Rut, Ester, Tobías, y la respuesta de Jesús a la pregunta de sus discípulos sobre la conexión entre enfermedad y pecado (cf. Jn 9,3).
También han circulado interpretaciones lamentables de los llamados “secretos” de Fátima. Existe la narración de unos niños que atestiguan un encuentro con la Virgen que marcó su vida de fe, y que ellos intentaron expresar como pudieron y cuando pudieron, con las perplejidades y dilaciones que dichas experiencias privadas conllevan. El testimonio de esa experiencia, expresado con imágenes simbólicas, busca estimular la conversión de los hijos de Dios y la reparación del mal. Sin embargo, muchas veces ha sido interpretado y manipulado para difundir ideologías religiosas y políticas, y para componer mensajes apocalípticos como se está haciendo ahora. El error de esas interpretaciones quedó de manifiesto cuando el Cardenal Ratzinger, después Papa Benedicto, explicó el sentido de los así llamados “secretos” en el año 2000 (cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, El mensaje de Fátima, 13/05/2000). Es importante recordar que el testimonio de aquellos niños no tiene un valor semejante y mucho menos superior al testimonio normativo para la fe de los autores de las Sagradas Escrituras.
En estos tiempos de prueba demos gracias a Dios porque nos ha dado la Biblia, y pidamos a la Virgen Morenita que nos enseñe a cantar con sus versículos el evangelio del Magníficat, como lo hizo ella cuando se puso al servicio de su prima Isabel (cf. Lc 1,46-55).
Pbro. Willy Rubia

Nuestro Obispo Marcelo Daniel Colombo invita a todos los jóvenes de la Diocesis a sumarse a la Red de Voluntariado Joven de Cáritas.
Esta iniciativa le propone a toda la Juventud Mendocina a ser protagonistas de la solidaridad en el contexto de emergencia sanitaria.
Cáritas Mendoza está acompañada por la Acción Católica, la Pastoral de Juventud Argentina, el Movimiento de Peregrinos y todas las demás pastorales que se quieran sumar a este servicio caritativo!
Por eso si tenés de 18 años en adelante y querés ayudar al otro/a, SUMATE!
Entrá al siguiente link: https://www.caritas.org.ar/voluntariado
O búscala en la descripción del Instagram @caritasmendoza

La Pastoral de Comunicadores informa que el Domingo 26 de Abril de 2020 la Santa Misa se emitirá por Canal 7 desde las 9 hs.
También desde esa hora se podrá ver por youtube en este link: https://youtu.be/yP7djMgVPKA y en el Facebook de Pastoral de Comunicadores Mendoza.

Circ. Nro. 20/2020
Queridos hermanos,
En estos días, numerosas comunidades cristianas bajo el patrocinio de la Virgen del Valle, están celebrando novenas y preparan su fiesta, mientras recorren el camino de la pascua. Este año tiene una particular significación por cumplirse los cuatrocientos años del hallazgo de su imagen y hubiéramos estado juntos, como Iglesia argentina, en Catamarca, si no lo hubiera impedido la actual coyuntura sanitaria que nos tiene en cuarentena.
Sin embargo, el fervor mariano de nuestro pueblo nos invita a participar de esta fiesta de nuestra Madre y fortalecernos en su ternura que siempre nos consuela y esperanza.
La CEA solicitó a la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos poder celebrar en todas las diócesis del país la memoria de la bienaventurada Virgen María del Valle, pedido que fue acogido favorablemente. En consecuencia, este año podremos celebrar con el grado de memoria obligatoria la misa de la bienaventurada Virgen María del Valle en toda la Argentina sustituyendo la Fiesta de San Marcos.
Les acompaño distintos materiales litúrgicos que nos envía la hermana Diócesis de Catamarca para ayudarnos a preparar la celebración de mañana.
Los abrazo y bendigo en Jesús resucitado mientras los encomiendo a la protección de nuestra Madre del Valle.
Mendoza, 24 de abril de 2020
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

A continuación se presenta la respuesta dada por el Gobierno Nacional al pedido de la Conferencia Episcopal Argentina:
Prot. CEA N° 40/2020
Buenos Aires, 22 de abril de 2020
Querido hermano:
Ayer te comunicamos el pedido de la Comisión Ejecutiva de la CEA al Gobierno Nacional relacionado con la posibilidad de la apertura gradual de la celebración de la Eucaristía ante la llamada “administración” de la Cuarentena.
El Secretario de Culto de la Nación nos trasmitió que las autoridades nacionales continuarán evaluando nuestra presentación, pero por ahora consideran necesario mantener las medidas contenidas en la actual emergencia sanitaria como prevención y, con el aislamiento que afectan nuestras celebraciones.
Fraternalmente en Cristo y María Santísima.
+ Carlos H. Malfa
Obispo de Chascomús
Secretario General de la C.E.A
+ Oscar V. Ojea
Obispo de San Isidro
Presidente de la C.E.A.
Señores Cardenales, Arzobispos y Obispos

Compartimos a continuación este comunicado de la Conferencia Episcopal Argentina, en relación a la apertura de los templos:
Prot. CEA N° 39/2020
Buenos Aires, 21 de abril de 2020
Querido Hermano:
En la reunión de la Comisión Ejecutiva con el señor Presidente se pidió a la Iglesia colaboración para el cumplimiento de la Cuarentena dispuesta con motivo del Covid-19.
En esa ocasión solicitamos al Presidente la libre circulación de los ministros de culto para la asistencia religiosa.
Al cumplirse un mes de este encuentro nos hemos reunido con el señor Secretario de Culto en la sede de la CEA y ante la llamada “administración” de la cuarentena le hemos solicitado la posibilidad de la apertura gradual de la celebración de la Eucaristía con los debidos recaudos sanitarios dispuestos.
Seguimos día a día esta gestión y te mantendremos informado de los pasos sucesivos.
Fraternalmente en Cristo y María Santísima.
+ Carlos H. Malfa
Obispo de Chascomús
Secretario General de la C.E.A
+ Oscar V. Ojea
Obispo de San Isidro
Presidente de la C.E.A.
Señores Cardenales, Arzobispos y Obispos

Circ. N° 19/2020: Mensaje en la Segunda Semana De Pascua
Queridos hermanos,
En este segundo Domingo de Pascua deseo llegar a Uds. para expresarles mi afecto y mi cercanía en estas circunstancias concretas que atravesamos. En el Evangelio que hoy escuchamos, la aparición del Señor Resucitado a los apóstoles, aislados y asustados, para darles aliento y esperanza, para iluminarlos en la misión que los esperaba, nos compromete y ayuda a entender desde la fe, esta inesperada y difícil etapa de nuestras vidas.
Hoy nos aislamos por obediencia a disposiciones sanitarias que urgen nuestra vivencia personal del mandamiento del amor del Señor. Nos cuidamos, cuidando a los demás. Nos asustan las cifras que llegan de infectados y muertos de todas partes del mundo, las características de la pandemia que arrasa con la vida de tantos pueblos y la perspectiva de que este período de aislamiento social, preventivo y obligatorio se alargue tanto.
“¡Paz a Uds.!” nos dice Jesús y como a Tomás, nos muestra las heridas en sus manos y el lanzazo en su costado, para hacernos notar que ha vencido a la muerte y su nueva vida anticipa nuestra propia resurrección. Ante el dolor, ante el miedo, ante la incertidumbre, el Señor nos invita a vivir en su paz y a dejarnos abrazar por su misericordia. Nos conforta y nos anima con una mirada más larga que esos temores y perplejidades que hoy nos abruman.
En esta oportunidad, deseo presentarles una meditación del Santo Padre, “Un plan para resucitar”, en la que nos invita a vivir este tiempo con responsabilidad. “(…) pudimos en este tiempo, ver a muchos que buscaron aportar la unción de la corresponsabilidad para cuidar y no poner en riesgo la vida de los demás. A diferencia de los que huyeron con la ilusión de salvarse a sí mismos, fuimos testigos de cómo vecinos y familiares se pusieron en marcha con esfuerzo y sacrificio para permanecer en sus casas y así frenar la difusión.”
No dejan de llegarnos consultas sobre la comunión y la reconciliación. Me gustaría recordarles la Circular Nro. 16 donde les expliqué el significado profundamente eclesial, sostenido en la más genuina tradición de la Iglesia y confirmado por el magisterio pontificio, de la contrición perfecta y la comunión espiritual. No dejo de pensar en cuánto nos falta para crecer en la comprensión de lo que estamos viviendo y qué importante es la obediencia a las disposiciones no solamente legales sino, sobre todo legítimas, de la autoridad, fundadas en el cuidado del bien común, en este caso de la salud y la vida de todos. “Cada acción individual no es una acción aislada, para bien o para mal, tiene consecuencias para los demás, porque todo está conectado en nuestra Casa común; y si las autoridades sanitarias ordenan el confinamiento en los hogares, es el pueblo quien lo hace posible, consciente de su corresponsabilidad para frenar la pandemia.” (Papa Francisco, Un plan para resucitar)
Los sacerdotes
estamos profundamente conmovidos. En primer lugar, por no poder tener el acceso
natural, el encuentro directo con nuestro pueblo. Ninguno de nosotros pudo
imaginar esto alguna vez. Pero también, como parte de esta Humanidad que sufre,
que se enferma, que muere, no podríamos permanecer nunca indiferentes o ajenos.
La caridad pastoral nos exige, además del máximo respeto a las disposiciones sanitarias, atender con cuidado aquellas situaciones dramáticas que requieren nuestro servicio ministerial. Agradezco a los sacerdotes la respuesta fiel a lo dispuesto en estas circunstancias.
A los que piden con insistencia que “los obispos abran las Iglesias”, les recuerdo que estas disposiciones las ha tomado el Gobierno Nacional en uso de sus atribuciones constitucionales. La imposibilidad de tener las iglesias abiertas o realizar celebraciones comunitarias buscan evitar la propagación del virus. Pero nadie nos prohíbe creer, ni leer la Palabra de Dios, ni rezar, ni ser solidarios, ni unirnos a aquellas iniciativas de caridad propias de la Iglesia ni contribuir al sostenimiento de nuestras parroquias e instituciones. A esos hermanos, les pido que dediquen sus energías a ayudar más que nunca a las necesidades de nuestros hermanos más pobres, especialmente a través de Cáritas, pero también de la Pastoral de la Calle, la Pastoral de Migrantes y la Pastoral de la Salud. Concurran con alimentos no perecederos, alcohol en gel, jabón, dentífrico, ropa limpia y arreglada; éstos son nuestra oración de amor, nuestra comunión espiritual traducida en solidaridad y nuestra contrición perfecta por nuestras faltas de sobriedad y de espíritu evangélico en el uso de los bienes.
Quiero una vez más, destacar la respuesta creativa, generosa, apasionadamente evangélica de pastores y fieles de nuestras parroquias, profundamente unidos en celebraciones e importantes momentos catequísticos en la modalidad virtual que tanto nos ayuda a hacer la experiencia de sostenernos y alentarnos. Desde la pastoral juvenil arquidiocesana se han organizado en este tiempo, pequeñas comunidades virtuales para leer y compartir semanalmente la Palabra de Dios, desde los distintos rincones de nuestra Arquidiócesis. Con este sencillo ejemplo, me gustaría hacerles notar cuánta vida está sembrando el Señor entre nosotros, cómo seguimos siendo Iglesia en salida a partir de estas iniciativas evangelizadoras.
Agradezco a nuestros voluntarios de Cáritas y de las pastorales ya mencionadas. Estas semanas han puesto a prueba nuestra presencia significativa en medio del dolor. Nos dice el Papa en su meditación: “Vimos la unción derramada por médicos, enfermeros y enfermeras, reponedores de góndolas, limpiadores, cuidadores, transportistas, fuerzas de seguridad, voluntarios, sacerdotes, religiosas, abuelos y educadores y tantos otros que se animaron a entregar todo lo que poseían para aportar un poco de cura, de calma y alma a la situación. Y aunque la pregunta seguía siendo la misma: “¿Quién nos correrá la piedra del sepulcro?” (Mc 16, 3), todos ellos no dejaron de hacer lo que sentían que podían y tenían que dar.”
Además de la
extendida actividad en red de Cáritas, en estos días nuestra Pastoral de
Migrantes afrontó la preocupante situación de abandono de numerosos
trabajadores golondrinas en la terminal de Guaymallén. Provenientes de las
provincias y países limítrofes, una vez terminado su trabajo, fueron dejados a
su suerte por varios días. La Pastoral de Migrantes ha asistido con alimentos,
ropa limpia, duchas y ayuda en algunos casos para los pasajes de estos
hermanos, muchas veces sorprendidos en su buena fe por los abusadores de siempre.
Unos diez micros pudieron regresar a sus provincias y países de origen. Todavía
quedan algunos trabajadores en fincas por tareas pendientes. Ojalá pronto
puedan volver a sus hogares, con el sustento ganado honestamente con su
trabajo. Pido a sus empleadores, muchos de ellos cristianos, y quiero pensar,
todos argentinos de buena voluntad, que ayuden a sus trabajadores, a asegurarse
con anticipación la viabilidad del regreso a sus hogares.
En este momento, pesado como las piedras del sepulcro del Señor, doloroso y difícil de sobrellevar en soledad, el Papa nos pide pensar en los tiempos que vienen. Porque la pandemia pasará y la vida retomará su curso, aunque en condiciones distintas. Francisco nos hace preguntas que
constituyen un verdadero deber de conciencia para el creyente: “¿Seremos capaces de actuar responsablemente frente al hambre que padecen tantos, sabiendo que hay alimentos para todos? ¿Seguiremos mirando para otro lado con un silencio cómplice ante esas guerras alimentadas por deseos de dominio y de poder? ¿Estaremos dispuestos a cambiar los estilos de vida que sumergen a tantos en la pobreza, promoviendo y animándonos a llevar una vida más austera y humana que posibilite un reparto equitativo de los recursos? ¿Adoptaremos como comunidad internacional las medidas necesarias para frenar la devastación del medio ambiente o seguiremos negando la evidencia? La globalización de la indiferencia seguirá amenazando y tentando nuestro caminar… Ojalá nos encuentre con los anticuerpos necesarios de la justicia, la caridad y la solidaridad.” (Papa Francisco, “Un plan para resucitar”)
Hoy hace un mes, el Presidente de la Nación comunicaba el comienzo de la cuarentena, cuya fecha precisa de cese aún desconocemos. Podemos imaginar que para retomar la vida ordinaria que llevábamos, todo será lento y paulatino en función de evitar más contagios. De lo que sí estamos seguros es que sólo podremos salir juntos de esta difícil situación. El Papa nos alienta a percibir la necesaria unidad del género humano ante esta prueba de nuestra fragilidad y a potenciar todas las iniciativas que hagan converger a los hombres en la búsqueda de soluciones donde esté el contemplado el bien de todos.
Y en este camino de la Humanidad, los creyentes más que nadie, debemos ser testigos de la Vida que nos viene de Dios y animar entre nosotros y ante todos los hombres, aquella esperanza que no defrauda porque está puesta en el Señor, que siempre quiere nuestro bien. Así nos decía hoy la Primera Carta de Pedro en la segunda lectura de la Misa: “Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo que, en su gran misericordia, nos hizo renacer, por la resurrección de Jesucristo, a una esperanza viva.” (1Pe 1,3)”. Y continuaba alentándonos el autor sagrado: “(…) la fe de ustedes, una vez puesta a prueba, será mucho más valiosa que el oro perecedero purificado por el fuego.” (1Pe 1,7).
Los abrazo y bendigo en Jesús, rostro de la misericordia del Padre. Que nuestra Madre bendita del Rosario nos ayude a entender esta hora del género humano y a hacer todo lo que Jesús nos diga.
Mendoza, 19 de abril de 2020.-
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo