El agua es vida, se cuida y se defiende

El Equipo Nacional de Pastoral Aborigen – ENDEPA – expresa su profunda preocupación por la reciente modificación de la Ley 7722 en Mendoza, que permitirá el uso de cianuro, mercurio, ácido sulfúrico y otros componentes tóxicos en la explotación minera.

Esta reforma, impulsada por el gobernador Rodolfo Suárez, aprobada el viernes con amplio apoyo de sectores de la Unión Cívica Radical y el Partido Justicialista – con el aval del presidente Alberto Fernández- y promulgada el último martes, autoriza a que las empresas extractivistas avancen e incidan negativamente en la provincia, significando un tremendo perjuicio ambiental en la región, donde viven comunidades campesinas y sobre los territorios del Pueblo Huarpe.

Vecinos, ambientalistas y productores locales iniciaron la semana pasada, y con más énfasis este domingo 22 de diciembre, una masiva protesta, llegando el lunes a la Casa de Gobierno para exigir que el gobernador no promulgue la modificación, acción que de todas maneras fue efectivizada por el mandatario, desoyendo los reclamos. Estas expresiones populares reflejan el espíritu del lema que acompañó a ENDEPA durante este año: “EL TERRITORIO ES VIDA, SE CUIDA Y SE DEFIENDE”. Lejos de atender a las legítimas reacciones de la sociedad mendocina, las autoridades políticas respondieron con represión policial, gases lacrimógenos y balas de goma, agravando aún más la situación.

Adherimos a la carta del Obispo de Mendoza, Mons. Marcelo Colombo, al Gobernador que tituló “He escuchado el clamor de mi pueblo”; reclama atender la masiva protesta social y revisar la decisión legislativa “en un marco de discusión sereno, racional, lejano de fundamentalismos inconducentes para superar intereses sectoriales y concentrar la mirada en nuestra Provincia, en su crónica falta de agua, en la vida de las generaciones futuras”.

Habilitar estas sustancias nocivas provocará mayor contaminación de los cauces de agua, recurso vital y escaso en toda la región, las Comunidades Indígenas se verán altamente perjudicadas, al acrecentarse las problemáticas terribles que tienen los habitantes a consecuencia del uso desmedido de los bienes naturales. El Pueblo Huarpe vería seriamente afectado su modo de vida, al profundizarse las reiteradas crisis por sequías.

La opción por el extractivismo, traducido en proyectos mineros a gran escala, atenta contra el bienestar de toda la sociedad y en especial de las Comunidades Indígenas, quienes preservaron esos territorios por siglos y significa un claro avasallamiento a sus derechos.

Denunciamos esta nueva avanzada que favorece intereses empresariales sin considerar los perjuicios a sus habitantes y territorio, apoyamos enérgicamente al Pueblo de Mendoza que presenta resistencia para preservar sus bienes naturales fundamentales, nos solidarizamos en especial con el Pueblo Huarpe que padecerá las consecuencias de esta medida que omite su derecho a la consulta previa e instamos al Gobernador de Mendoza Rodolfo Suárez a escuchar el clamor de su pueblo y a abrir un debate serio, que considere todas las voces, para no provocar un nuevo e irreversible daño a nuestra Casa Común.

Mons. Colombo se reunió con el Gobernador

En el día de ayer, tuvo lugar en la Casa de Gobierno, un encuentro con el Señor Gobernador, Dr. Rodolfo Suárez, acompañado de algunos colaboradores, y representantes de distintos credos, entre ellos nuestro Arzobispo, Mons. Marcelo Colombo.

El objetivo de la reunión había sido expuesto por el Dr. Suárez en la Conferencia de Prensa del mediodía: abrir una ronda de diálogo para dar a conocer a diferentes sectores e interlocutores los alcances y proyecciones de la Ley 9209 promulgada este lunes, modificando el régimen de la Ley 7722.

De parte nuestra, expusimos las razones de la secuencia de comunicaciones del último tiempo, las cuales siempre han insistido en la imprescindible exigencia del consenso social como punto de partida para todo cuanto comprometa el agua y el ambiente en Mendoza. El Gobernador pidió disculpas por sus expresiones del mediodía respecto a nuestra actuación, que fueron aceptadas en la comprensión del nerviosismo de este tiempo. Siempre será más importante encontrar razones para dialogar y construir juntos.

Expresamos nuestro parecer sobre la dinámica de la generación de la Ley 9209. A nuestro entender, el apuro con que se presentó el proyecto de ley, no sólo no permitió la formación de un consenso social que legitimara el proceso legislativo posterior, sino que creó un gran malestar en la población. Las marchas y manifestaciones pacíficas de nuestras poblaciones así lo hicieron saber. Quienes caminaban lo hacían por sus hijos y por esta tierra querida. También varios de los asistentes insistimos en algunos aportes de la comunidad científica mendocina e internacional merecen ser tenidas en cuenta en relación con la utilización del agua. Asimismo, hicimos notar la desconfianza hacia los eventuales modos de control de esta actividad, no obstante, las previsiones de la Ley 9209 en tal sentido.

Se mencionaron distintas posibilidades en relación con este momento, entre ellas, una consulta popular vinculante. En nuestro caso, volver al régimen de la Ley 7722 resulta necesario y razonable. En el marco de la reunión, el Señor Gobernador insistió en que no va a reglamentar la Ley 9209 en este contexto.

De parte de los asistentes, como referentes religiosos coincidimos en rechazar toda forma de violencia que vulnere la convivencia y la paz social de los mendocinos.

Invitamos a las comunidades de nuestra Iglesia en Mendoza, juntamente con aquellas personas de buena voluntad que así lo deseen, a seguir rezando por nuestra Provincia y por nuestra Patria. En el comienzo de un nuevo año, reconocernos hermanos y vivir como tales, sea nuestro aporte al bien común.

Mendoza, 27 de diciembre de 2019.-

Comunicado de la Pastoral Social de Mendoza

Los Equipos Diocesanos de Pastoral Social y de Ecología Integral dieron a conocer este comunicado en relación a la posible modificación de la ley 7722.

No nos lo contaron, estuvimos ahí

No nos contaron cómo se gestó la 7722. Desde el inicio de la discusión acerca de cómo llevar adelante en Mendoza una explotación minera sustentable y con cuidado del agua, estuvimos ahí. En las asambleas de Uspallata, en San Carlos, en los debates de los inicios.

Apenas supimos que algunos buscaban cambiar la 7722 con grave riesgo para el cuidado del agua, no nos contaron que había que decir algo, lo dijimos. Primero como equipo de pastoral social, luego los obispos a una con el consejo presbiteral.

Cuando la decisión del nuevo gobierno fue llevar adelante la modificación de la ley confundiendo acuerdo político con consenso social, no nos contaron que se hizo con una legislatura vallada y en una sesión exprés meramente formal; estuvimos ahí, presentes en la palabra de nuestro arzobispo que dirigió una carta a los legisladores y en medio de los vecinos que pedían cuidar el agua.

Cuando se armó la marcha que desde el domingo empezó a peregrinar desde San Carlos hacia la ciudad de Mendoza, no nos la contaron, estuvimos ahí. Porque algunos de los nuestros fueron sus organizadores de la primera hora, porque muchos curas apoyaron, animaron y acompañaron, porque muchos feligreses de a pie de sumaron y patearon la ruta 40. Porque hasta el arzobispo se hizo presente a la altura de Agrelo para bendecir a los que marchaban.

Al llegar a la ciudad no nos contaron que la caravana era un grito de esperanza con muchas personas que se sumaban desde distintos puntos del gran Mendoza, estuvimos ahí, católicos y católicas de Mendoza como miembros responsables de la comunidad junto a miles de mendocinos de otros credos e ideologías que se manifestaron pacíficamente por el agua. Estuvo presente la voz oficial de la Iglesia en Mendoza cuando en las palabras de nuestro pastor le pedía al gobernador no promulgar la ley modificada.

No nos contaron que hubo represión; estuvimos ahí. Nos encerraron, nos dispararon y corrimos. No nos contaron que hubieron violentos, lamentablemente los vimos. Pero damos fe de que eran una minoría y que la mayoría coreaba sin cesar: sin violencia, sin violencia. Estuvimos ahí para ser testigos de los momentos en que muchos manifestantes disuadían a los que canalizaban su bronca y desilusión con violencia.

No nos contaron que en Mendoza se ha quebrado la confianza institucional. Tristemente estuvimos ahí para corroborarlo, para ser testigos de una forma de hacer política que vacía la democracia republicana de sus bases al perder el contacto con las aspiraciones de un pueblo y transformarse en ejecutores serviles de los que pagan campañas a precio de muerte. Estuvimos ahí para ver que la licencia social se pretende conseguir al costo de un pueblo acallado con balines y gases, con corridas y represión.

No nos lo contaron, porque estuvimos ahí y lo contamos porque los medios masivos de comunicación no lo cuentan.

No nos contaron la tristeza y la desilusión de los miles que caminaron soñando una Mendoza limpia para sus hijos, la vivimos en carne propia porque estuvimos ahí: caminando, soñando, cantando y aplaudiendo primero; pero también corriendo, gritando y escapando de la estupidez de la violencia y la prepotencia, después.

En este tiempo de Navidad seguiremos peregrinando en dirección al pesebre, donde el Niño Dios se mete en nuestra historia para ayudarnos a hacer acogedora la tierra que vivimos siendo custodios de la casa común. Esa esperanza activa no se disuelve con retenes ni balines y nos mantiene siempre atentos a los signos de Dios en la historia.

Mendoza, 23 de Diciembre de 2019
Equipos de Pastoral Social y de Ecología Integral

Comunicado de Mons. Jorge Lugones S.J.

Mons. Jorge Lugones S.J., Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social expresó su apoyo a la Iglesia de Mendoza, en relación a la posible modificación de la ley 7722.

Con preocupación adherimos a los conceptos de nuestro hermano arzobispo de Mendoza, Mons. Marcelo Daniel Colombo, respecto de la posible modificación de una norma provincial que regula el uso del agua, en la carta abierta que remitió a los legisladores de su provincia.

El cuidado de nuestra Casa Común impone que toda norma que pueda afectarlo sea tratada con seriedad y mesura, con todas las garantías de debate que el sistema democrático impone.

En especial, como bien dice nuestro hermano mendocino, es el tiempo de Navidad, en el que Dios viene a habitar entre nosotros, un tiempo que nos habla de paz, en el que es imprescindible propiciar la cultura del encuentro, más aún cuando se trata de temas tan centrales para la vida como el agua.

A tal fin, acompañamos el compromiso de la Iglesia hermana de Mendoza de seguir trabajando por un diálogo donde se escuche al otro sin descalificarlo, para llegar a consensos que permitan acordar un proyecto como sociedad, aunque los plazos sean más extensos.



Mons.Jorge Lugones S.J.
Obispo de Lomas de Zamora
Pte. Comisión Episcopal de Pastoral Social

Carta al Señor Gobernador Dr. Rodolfo Suárez

“He escuchado el clamor de mi pueblo” (Éxodo 3,7)

Prot. Nro. 655/19

Señor Gobernador de la Provincia de Mendoza
Dr. Rodolfo Suárez

Estimado Señor Gobernador,

Le escribo en estas difíciles horas que siguen a la sanción de las modificaciones de la Ley 7722 por parte de la Legislatura provincial. Lo hago de este modo porque, a pesar de mis intentos, hasta el momento no he conseguido comunicarme de otra forma.

“He escuchado el clamor de mi pueblo” es una expresión muy conmovedora, utilizada en la Biblia para señalar que, en los momentos más dramáticos de la vida del pueblo, estaba Dios para escucharlos y ayudarlos. Quienes tienen altas responsabilidades a su cargo, también deben escuchar el clamor del pueblo. Es parte del delicado arte de gobernar y que no necesita llegar a situaciones límites para percibir cómo una determinada cuestión es vivida por la gente.

Una multitud esperanzada camina a lo largo y ancho de nuestra Provincia para pedirle a Ud., en virtud de sus prerrogativas constitucionales, que vete tales modificaciones. Tengo el conmovido testimonio de los párrocos de los distintos departamentos que me narran la presencia masiva de familias con niños pequeños, pidiendo se vete esta modificación a la Ley 7722. En la tarde de ayer, a poco de comenzar la celebración de la Misa en un templete dedicado al Niño Dios, a la altura del paso a Chile, pude yo mismo ver saludar a la masiva columna de personas que venían desde los departamentos del Sur.

Días atrás, cuando estaba por votarse la reforma de la Ley 7722 escribí una carta de este tenor a los señores Diputados y Senadores, pidiéndoles que no modificaran la ley 7722, que postergaran el debate hasta asegurar un ámbito de discusión sereno, racional, lejano de fundamentalismos inconducentes para superar intereses sectoriales y concentrar la mirada en nuestra Provincia, en su crónica falta de agua, en la vida de las generaciones futuras. Como tantas otras personas que pedían lo mismo, no fui escuchado. Un acuerdo entre los grandes partidos políticos aseguró el rápido tratamiento de las modificaciones que hoy tiene ante su vista para su promulgación.

En reiteradas oportunidades en este último tiempo, esta Arquidiócesis se expresó sobre la cuestión minera, insistiendo en la imprescindible licencia social como punto de partida. Así también lo señaló Ud. en la campaña electoral. Quizá, más tarde, Ud. pudo

identificar su importante victoria en las urnas con esa licencia social. Pero no es así. Para estos proyectos mineros, como para todo cuanto compromete la vida y la salud de los habitantes y la Casa común, se requiere un consenso específico y explícito. De otra manera, se pone en riesgo la amistad social, y se apuran definiciones que necesitan tiempo para ser discernidas y decididas.

Como pastor de esta Arquidiócesis de Mendoza, le pido que no promulgue las modificaciones a la Ley 7722. Comprendo que no es fácil vetar la ley que Ud. mismo proyectó y los legisladores aprobaron. Sin embargo, seguramente en estos días, Ud. habrá podido “escuchar el clamor del Pueblo” y ello lo habrá llevado a una nueva mirada sobre este tema tan impactante para una Provincia que vive la emergencia hídrica más severa en décadas.

Como en ocasiones anteriores, renuevo la mejor disposición de esta Iglesia particular a mi cargo, para contribuir a la paz social, en todo cuanto se pueda de nuestra parte, a partir de aquellas instancias de diálogo que contribuyan a la fraternidad y amistad de los mendocinos. No sólo nosotros, sino las próximas generaciones de mendocinos, lo merecen.

Lo saludo con todo respeto y consideración, deseándole una Feliz Navidad; que pueda vivir junto a su familia la llegada del Salvador que nos recuerda nuestra condición de hijos de Dios, de hermanos y de cuidadores de esta Casa común.


Mendoza, 23 de diciembre de 2019.-

+Mons. Marcelo Daniel Colombo
Arzobispo de Mendoza

Carta abierta a los legisladores mendocinos

Prot. Nº 654/19

«Cristo es nuestra paz» (Ef. 2,14)

Estimados Senadores y Diputados mendocinos:

Estamos entrando en el tiempo de Navidad, un tiempo de que nos habla de paz. Y esto porque el mismo Dios vino a habitar entre nosotros (Jn. 1,16). Paradójicamente, en estos días, asistimos a una escalada de violencia que circula subterráneamente con ocasión del tratamiento de la modificación de la ley 7722. Como comunidad cristiana ya hemos manifestado nuestro parecer sobre este valioso instrumento legal. Hoy simplemente, quiero pedirles a Uds., nuestros representantes, que nos ayuden a mantener la paz, una paz que exprese la amistad social de los mendocinos por encima de cualquier otro interés.

¿No será posible asegurar una discusión más a largo plazo, con la intervención de todas las voces, que permita a la ciudadanía informarse y manifestarse en un tema tan delicado? La democracia que no propicia la cultura del encuentro y se encierra tras procedimientos formales o cede a presiones sectoriales y a deliberaciones apuradas, corre serio riesgo de deslegitimarse.

Soy testigo del esfuerzo de algunos de Uds. por encontrar alternativas y condiciones que aseguren el imprescindible cuidado del agua e implementen el control posterior de las iniciativas en curso. Otros han manifestado la necesidad de más tiempo para ejercer una decisión responsable. Siempre hemos hablado en esta temática y de la importancia del consenso o licencia social, como punto de partida. Viendo las distintas manifestaciones, escuchando a los diferentes sectores, ese consenso aparece lejano. Alcanzarlo llevará tiempo y por eso, requiere la generosa participación de todos.

En nombre de esta comunidad cristiana, les pido que no modifiquen la ley 7722, que posterguen el debate hasta asegurar que se pueda participar en un ámbito de discusión sereno, racional, lejano de fundamentalismos inconducentes y que busque superar intereses sectoriales para concentrar la mirada en nuestra Provincia, en su crónica falta de agua, en la vida de las generaciones futuras. A tal fin, reitero nuestro compromiso de seguir trabajando por un diálogo donde se escuche al otro sin descalificarlo, para llegar a consensos que nos permitan acordar un proyecto como sociedad, aunque esto demore más.

Agradeciéndoles escuchen esta iniciativa, les ruego la consideren de verdad. Que puedan tomarse un instante para evaluarla dentro del frenesí de este largo día. Les hablo como pastor, no como un opositor político de ninguno. Descuento que a todos los mueve el amor por Mendoza así como la búsqueda imperiosa del bien común. Y por eso esta carta que nace del corazón y la preocupación.

Los abrazo con afecto y estima, mientras les aseguro mi oración y esta bendición a Uds. y sus colaboradores.

Mendoza, 20 de diciembre de 2019.-

Mons. Marcelo Colombo
Arzobispo de Mendoza

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