Comunicado respecto a los hechos del 20 de marzo

Habiendo tomado conocimiento de los hechos de violencia hacia la muestra de 8M en el Rectorado de UNCUYO queremos manifestar:
Repudiamos este acto de violencia física hacia las obras allí expuestas. Nos solidarizamos con las artistas que vieron afectado el fruto
de su trabajo y esfuerzo.
Volvemos a llamar a la concordia y la paz que se pierde en los extremos, cuando dejamos de percibir que detrás de una obra o detrás de
un símbolo religioso hay personas que tienen creencias o ideologías que no deben ser violentadas, ridiculizadas o agraviadas.
Lamentamos el accionar de personas que viven su religiosidad como en tiempos oscuros, que tan dolorosos han sido para la humanidad.
Invocamos, como en la Constitución Argentina, “la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia”.

Mendoza, 20 de marzo de 2023
Pastoral Social de Mendoza

Comunicado en relación a una muestra artística

Habiendo tomado conocimiento de una muestra fotográfica expuesta en el Rectorado de la Universidad Nacional de Cuyo, cuyo contenido hiere gravemente nuestras convicciones religiosas, ante distintas consultas y
expresiones de dolor de numerosas personas de la comunidad universitaria y fieles en general, queremos expresar nuestro dolor y profunda cercanía a quienes se han sentido agredidos y violentados por esta falta de respeto a
su fe.

La muestra que provoca nuestra tristeza e indignación y que motiva este comunicado, contiene elementos que, desde lo caricaturesco, ejercen una violencia simbólica sobre signos religiosos cristianos, no solamente católicos, traicionando el camino que queremos recorrer de respeto y plena vigencia de todos los derechos humanos, incluidos los religiosos.

Pensamos que la Universidad tiene que ser un espacio abierto y plural donde, como en un verdadero “laboratorio cultural” al decir del Papa
Francisco, se ejercite la “gramática del diálogo que geste una verdadera cultura del encuentro”.

Valoramos el arte como legítimo canal de comunicación de ideas, talentos y sentimientos del artista. Su libertad de expresión nunca se verá afectada si respeta integralmente las convicciones del otro, incluidos sus sentimientos y creencias religiosas.

Por eso, renovamos nuestro llamado a instituciones representativas y muy valoradas de nuestra querida Mendoza, a cuidar la convivencia democrática en tiempos de tanto dolor y división del tejido social.
Nos encomendamos a María, la mujer plena, la Madre de Dios tan amada por los mendocinos para que nos ayude a entendernos y a no
lastimarnos, a vivir siempre abiertos a tiempos nuevos donde primen la justicia y la paz.

Mendoza, 19 de marzo de 2023
Pastoral Social de Mendoza

Celebración de los 50 años del Monasterio Nuestra Señora del Rosario

El Monasterio Nuestra Señora del Rosario celebró sus 50 años de vida. En la celebración, Mons. Marcelo Colombo agradeció su presencia en nuestra diócesis.

Compartimos las palabras de nuestro pastor en la homilía.

HOMILÍA EN LA CELEBRACIÓN DE LOS CINCUENTA AÑOS DE FUNDACIÓN DEL MONASTERIO “NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO” (Guaymallén, 23 de julio de 2022)

Queridos hermanos,

Nos hemos reunido para dar gracias a Dios por los cincuenta años de vida de este Monasterio de Nuestra Señora del Rosario. “El Señor ha estado grande con nosotros” (Salmo 125,3), al asegurarnos la presencia de esta Casa, destinada a la oración, vida fraterna y reflexión, según el espíritu de Santo Domingo de Guzmán, como un pulmón de luz y paz irradiado sobre nuestra Arquidiócesis.

La Crónica de aquel 2 de julio de 1972, lleno de esperanza fundacional, nos acerca las palabras de Mons. Maresma, al referirse al magno acontecimiento que estaba teniendo lugar:

«Hoy ha llegado la bendición, la salvación a esta casa, a nuestra Ciudad, a nuestra Arquidiócesis, a toda la región de Cuyo con la venida de estas religiosas que tienen la misión de hacer presente en la Iglesia a Jesús orando en el monte.”

Cincuenta años expresan en números el tiempo transcurrido, pero bien sabemos que, desde nuestra perspectiva creyente, se trata de algo mucho más que una cifra: Se trata de un tiempo de Dios en nosotros que da sentido y plenitud a cada jornada vivida en su presencia, lo cual no puede medirse sino a través de los innumerables frutos testimoniados a lo largo de estos años.

En la primera lectura, el profeta Isaías nos refiere la personalísima intervención divina entre sus hijos, a quienes no desatiende en su fragilidad, en sus angustias y en sus necesidades, a quienes lleva consigo a lo largo de las generaciones.

Esa intervención divina entre nosotros, se hace plena y definitiva, con la presencia en nuestra carne del Mesías esperado, que nos ha colmado de bienes con la riqueza de su Palabra y del conocimiento trasmitido con su testimonio, según no recuerda Pablo en la carta a los Corintios. Él ha hecho patente la fidelidad de Dios, y en comunión con Él, afirmamos nuestros pasos porque nos bendice y ayuda a ser fieles.

En el Evangelio de la Visitación, María proclama la obra del Señor en Ella y en su pueblo, una acción de Dios verificada en la historia de los hombres para nuestro bien. La alegría del encuentro de María y su prima Isabel precede al Magníficat y nos ayuda a entender los motivos de esta alabanza, al reconocer la presencia viva del Redentor entre ellas. María, causa de nuestra alegría, testimonia la justicia y la misericordia de Dios a través de los tiempos. En su divina Providencia, la ha escogido para ser signo de felicidad para los hombres, una felicidad imperecedera, una felicidad sin opacidades ni límites.

En María todo es amor de elección del Señor. Toda de Dios y toda nuestra, la Virgen nos invita a alegrarnos con Ella y a dejarnos esperanzar ante la presencia viva del Señor que nos la entrega como Madre y Maestra. Así también, al modo de María, “la vida contemplativa femenina ha representado siempre en la Iglesia y para la Iglesia el corazón orante, guardián de gratuidad y de rica fecundidad apostólica y ha sido testimonio visible de una misteriosa y multiforme santidad.” (Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 46; Decr. Christus Dominus, 35; ID., Decr. Perfectae caritatis, 7.9; CIC c. 674.)

La linda preparación que armaron las hermanas para este tiempo y que anticipó esta celebración, nos puso en contacto con testimonios muy valiosos sobre esta obra de la benevolencia del Señor que es el Monasterio Nuestra Señora del Rosario.  Como ante la zarza ardiente, nos acercamos para descubrir los pasos de Dios a lo largo de estos años y vemos los frutos de una presencia orante y cercana a la comunidad eclesial mendocina. Intercesoras ante Dios por nuestras intenciones, las hermanas nos hacen notar suave y eficazmente, que el Señor nos llama a una vida austera, simple y devota, capaz de darlo todo por su Reino.

“Queridas Hermanas contemplativas, ¿qué sería de la Iglesia sin Uds. y sin cuantos viven en las periferias de lo humano y actúan en la vanguardia de la evangelización? La Iglesia aprecia mucho su vida de entrega total. La Iglesia cuenta con su oración y con su ofrenda para llevar la buena noticia del Evangelio a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo. La Iglesia las necesita.

No es fácil que este mundo, por lo menos aquella amplia parte del mismo que obedece a lógicas de poder, de economía y de consumo, entienda su especial vocación y su misión escondida, y sin embargo la necesita inmensamente. Como el marinero en alta mar necesita el faro que indique la ruta para llegar al puerto, así el mundo las necesita a Uds. Sean faros, para los cercanos y sobre todo para los lejanos. Sean antorchas que acompañan el camino de los hombres y de las mujeres en la noche oscura del tiempo. Sean centinelas de la aurora (cf. Is 21,11-12) que anuncian la salida del sol (cf. Lc 1,78). Con su vida transfigurada y con palabras sencillas, rumiadas en el silencio, indíquennos a Aquel que es camino, verdad y vida (cf. Jn 14,6), al único Señor que ofrece plenitud a nuestra existencia y da vida en abundancia (cf. Jn 10,10). Como Andrés a Simón, grítennos: «Hemos encontrado al Señor» (cf. Jn 1,40); como María de Magdala la mañana de la resurrección, anuncien: «He visto al Señor» (Jn 20,18). Mantengan viva la profecía de su existencia entregada. No teman vivir el gozo de la vida evangélica según su carisma.” (Francisco, Constitución apostólica Vultum Dei quaerere sobre la vida contemplativa femenina, (2016), 6)

Esta Iglesia mendocina, a través mío, les agradece los años de vida derramada por amor a Cristo, con la suave fragancia de la fidelidad de aquellas vírgenes del Evangelio que, prudentes, mantuvieron la llama encendida a la espera del Esposo. Ponemos en sus manos suplicantes nuestros ruegos en estos tiempos complejos que enfrentamos como país y como Iglesia. Lleven siempre al Padre, nuestras preces por las familias más pobres, por aquellas otras que no vislumbran con esperanza el futuro de sus hijos, por nuestros ancianos empobrecidos, despojados de su lugar en la sociedad, por el cuidado de nuestra Casa común y por la recuperación de nuestra vida social y económica en la que todos tengan un trabajo digno para obtener con su esfuerzo el sustento cotidiano.  

Intercedan ante el Padre por esta comunidad eclesial llamada por Jesús a ser levadura en la masa, fundada sobre el Evangelio y animada por la renovación espiritual y pastoral suscitada por el Concilio Vaticano II, en la que siempre se cultive la gran tradición de la Iglesia, la caridad que Cristo vino a establecer entre los hombres.

Madre del Rosario, te encomendamos a tus hijas aquí congregadas en tu nombre para el seguimiento del Señor en el espíritu dominicano, dales siempre aquella constancia en la fe y la perseverancia en el buen obrar. Que atentas a tu indicación, hagan siempre lo que Jesús les diga.

Comunicado de la Pastoral Social y la Pastoral de Calle

Comunicado sobre CENSO 2022 a personas en situación de calle.

«Contar a todos, contar todo»

La Pastoral Social y la Pastoral de Calle de la Arquidiócesis de Mendoza desean poner en conocimiento de la población algunas falencias importantes a tener en cuenta frente al próximo Censo Nacional de personas en situación de calle que se realizará en estos días. Ello, con la finalidad de advertir que el número de personas que surja del mismo no reflejará la realidad de la provincia de Mendoza.

El pasado 25 de abril fuimos convocados por la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas de la Provincia de Mendoza, para ser consultados junto a otras fundaciones y ONG que abordan la problemática de habitar en la calle, respecto a la modalidad del censo y cómo poder localizar a la población. Frente a algunos desconocimientos que presentaban los profesionales responsables de llevar a cabo este operativo, los distintos representantes aportamos varias sugerencias para subsanar algunas fallas que podría tener el mismo. A tal fin, se detallan algunos puntos que consideramos:

La persona en situación de calle no se define únicamente por la carencia de lo habitacional sino también por una mirada multidimensional, abarcando a más personas de las que pernoctan en la vía pública.

La Ley 27.654 sobre Situación de Calle y Familias Sin Techo, considera esta realidad a partir de muchas variables que incluyen a quienes habitan en la calle o espacios públicos en forma transitoria o permanente, utilizando o no servicios socio-asistenciales o de alojamiento nocturno, públicos o privados. Y también a quienes están en riesgo de situación de calle, residiendo en establecimientos públicos o privados –sean médicos, asistenciales, penitenciarios u otros– de los cuales deban egresar por cualquier causa en un plazo determinado y no dispongan de una vivienda para el momento del egreso; quienes han sido notificados de un desalojo y no tienen vivienda disponible y quienes habiten en asentamientos precarios o transitorios sin acceso a servicios públicos esenciales o en condiciones de hacinamiento que afecten su integridad psicofísica.

Por eso, los albergues, pensiones y residencias que reciben temporariamente a personas en situación de calle, no pueden ser consideradas viviendas colectivas, sino se estará

recortando una población concreta que vive en situación de calle pero que busca algún reparo para pernoctar.

Las personas en situación de prostitución, pueden tener una residencia, pero su estrategia de vida también debe ser considerada de situación de calle, debido a que se despliega durante el día o la noche en distintas arterias del Gran Mendoza. Además, es una población que frecuenta comedores, espacios de calle, etc.

No bastará de ningún modo tomar una muestra del gran Mendoza y nada más, sin considerar otros centros urbanos importantes, como San Martin, las ciudades del Valle de Uco o San Rafael. Eso es desconocer la amplitud del problema y su extensión a los demás departamentos de la Provincia.

Una jornada de seis horas no alcanzará para censar esta realidad compleja y reflejar verdaderamente la realidad de esta población vulnerable, ya que estamos ante una comunidad en circulación permanente por el espacio público.

La Pastoral de la Calle, organismo de la Iglesia Católica en Mendoza, se integra con grupos que asisten diariamente a los hermanos en situación de calle, y muchas veces a otros, en riesgo de situación de calle para procurarles ayuda, alimento y cercanía vincular frente al flagelo de la soledad de la calle. Recorremos diariamente ese universo de personas. Los conocemos. Por eso creemos que, de no adoptarse criterios claros y transparentes, que tengan en cuenta los señalamientos indicados, el censo no volcará datos fehacientes y concretos de la población que en nuestra Provincia y a nivel Nacional se encuentra en estas variables situaciones de habitar en la calle. Estamos a tiempo de corregir en la implementación del Censo, todo lo que no ayude a conocer la verdad de la realidad de la calle. Creemos que es importante y necesario hacerlo. Se lo pedimos a las autoridades.

Aunque las estadísticas no quieran reflejarlos, nuestra misión siempre será la de ayudar a nuestros hermanos de la calle, visibilizarlos y acompañarlos. Si sólo la Verdad nos hace libres, como dice Jesús, ella nos ayudará a construir una sociedad más justa y fraterna, sin descartados ni excluidos.

Pastoral de la Calle                                                                                  Pastoral Social

Arquidiócesis de Mendoza

40° Aniversario de la Fundación del Carmelo del Espíritu Santo y María Madre de la Iglesia

Circ. Nº 009/21

Queridos hermanos,

En pocos días celebraremos los cuarenta jóvenes años de vida del “Carmelo del Espíritu Santo y María Madre de la Iglesia”. Mons. Cándido Rubiolo estableció el 13 de mayo de mayo de 1981 como fecha de fundación de este querido Monasterio. Florecía así aquella feliz iniciativa de 1977, de Mons. Maresma y Mons. Rey, acompañada por tantos sacerdotes y laicos a lo largo de los años precedentes. Más adelante, en 1998, Mons. José María Arancibia consagró el altar y el hermoso Templo que nos recibe para la oración.

Indudablemente la vida contemplativa siempre nos interpela y anima nuestro deseo de responder al amor de Dios según nuestra propia vocación y estado de vida. La oración, ese camino de intensa amistad con el Señor, nos fortalece y suscita en nosotros el deseo de vivir según su proyecto. Ella despierta nuestra sensibilidad interior ante los signos que Dios nos pone en el horizonte de nuestro andar.

“El orante se consume por el deseo del encuentro con Dios. Ustedes son testimonio vivo de ese deseo inextinguible en el corazón de todos los hombres. En medio de las múltiples ofertas que pretenden —pero no pueden— saciar el corazón, la vida contemplativa es la antorcha que lleva al único fuego perenne, «la llama de amor viva que tiernamente hiere» (San Juan de la Cruz).” (Francisco, Homilía en el Monasterio Carmelita de Madagascar, 7 de setiembre de 2019)

Junto a las hermanas Dominicas, las hermanas Carmelitas constituyen para esta Arquidiócesis, la oportunidad de dar gracias a Dios por el inmenso don de la vida contemplativa, de cuyo lugar insustituible presente en la Iglesia, nos decía el Papa Juan Pablo II: “Todos hemos de valorar y estimar profundamente la entrega de las almas contemplativas a la oración, a la alabanza y al sacrificio. Son muy necesarias en la Iglesia. Son profetas y maestras vivientes para todos; son la avanzada de la Iglesia hacia el reino. Su actitud ante las realidades de este mundo, que ellas contemplan según la sabiduría del Espíritu, nos ilumina acerca de los bienes definitivos y nos hace palpar la gratuidad del amor salvador de Dios. Exhorto pues a todos, a tratar de suscitar vocaciones entre las jóvenes para la vida monástica; en la seguridad de que estas vocaciones enriquecerán toda la vida de la Iglesia.” (Juan Pablo II, A las religiosas de clausura en el Monasterio de la Encarnación de Ávila, 1° de noviembre de 1982)

Las hermanas carmelitas, presentes entre nosotros en Luján de Cuyo, testimonian el amor de Dios con numerosos gestos de cercanía fraterna a nuestra vida eclesial. Podemos decir que este aniversario “redondo” constituye una verdadera fiesta de familia. Invito a las parroquias y comunidades a unirse en esta acción de gracias a Dios, encomendando la vida y la misión de nuestras queridas hermanas carmelitas al interior de la Iglesia. Los bendigo y abrazo en Jesús, el buen Pastor resucitado.

Mendoza, Solemnidad de Nuestra Señora de Luján, 8 de mayo de 2021

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

“Madre cuida la salud de tu pueblo”

El pueblo mendocino se dio cita en importante cantidad en el Santuario de la Virgen de Lourdes de El Challao este 11 de Febrero. Con distanciamiento social y uso de barbijo obligatorio miles de personas peregrinaron en el día de la Virgen. Sobre el final de la misa de los enfermos, el Rdo. Gustavo Larrazabal, rector del Santuario, anunció que tenía un mensaje de alguien muy especial. Seguidamente presentó un audio enviado por el papa Francisco, grabado especialmente para la ocasión. En sus palabras iniciales el pontífice repitió el lema que se eligió para la celebración de este año y dijo: “Madre cuida la salud de tu pueblo” y agregó “Y la Virgen de Lourdes nos quiere, nuestra Madre nos protege, nuestra Madre nos lleva de la mano”. Luego se preguntó “¿Hacia dónde? Hacia Jesús” se respondió. Al finalizar volvió a pedir a la gente: “Por favor, no se olviden de rezar por mí”.

Los creyentes llegaron por sus medios y asistieron a cada una de las misas que se celebraron ocupando banco por medio y dejando una distancia prudencial de 2 metros con otras personas y grupos familiares. 

Seminaristas claretianos y diocesanos colaboraron en la pastoral de la escucha para acompañar a las personas que deseaban rezar o ser bendecidos, en busca de salud, paz o consuelo. 

Las actividades previstas en el Santuario de El Challao, concluyeron con la misa que a las 21 hs presidió el padre obispo de la Arquidiócesis de Mendoza, Mons. Marcelo Colombo.

El Papa reza por las familias encerradas en casa

Hoy, durante la misa matutina, Francisco oró una vez más por las familias, obligadas a quedarse en casa por la emergencia del coronavirus. En su homilía instó a rezar con humildad, sin la presunción de sentirse justos.

Fuente: VATICAN NEWS

El Papa presidió nuevamente hoy la misa matutina transmitida en vivo desde la Casa Santa Marta, como lo hace en este momento de emergencia debido a la pandemia del coronavirus. Introduciendo la celebración eucarística, dirigió sus pensamientos a las familias.

Hoy me gustaría recordar a las familias que no pueden salir de la casa. Tal vez el único horizonte que tienen es el balcón. Y ahí dentro, la familia, con los niños, los chicos, los padres… Para que puedan encontrar una forma de comunicarse bien entre ellos, para construir relaciones de amor en la familia, y para superar la angustia de este tiempo juntos, en familia. Rezamos por la paz de las familias hoy, en esta crisis, y por la creatividad.

Comentando las lecturas del día, tomadas del Libro del Profeta Oseas (Os 6, 1-6) y del Evangelio en el que Jesús relata la parábola del fariseo y del publicano (Lc 18, 9-14), Francisco exhorta a volver a la oración, una oración humilde, sin la presunción de los que se consideran más justos que los demás.

A continuación, el texto de la homilía según una transcripción nuestra:

Esa Palabra del Señor que escuchamos ayer: «Vuelve, vuelve a casa» (cf. Os 14, 2); en el mismo libro del profeta Oseas encontramos también la respuesta: «Vengan, volvamos al Señor» (Os 6, 1). Es la respuesta cuando ese «vuelve a casa» toca el corazón: «Volvamos al Señor: Él nos ha desgarrado y nos curará». Nos ha golpeado y nos vendará. […] Apresurémonos a conocer al Señor, su venida es tan segura como el amanecer» (Os 6:1,3). La confianza en el Señor es segura: «Vendrá a nosotros como la lluvia del otoño, como la lluvia de la primavera que fecunda la tierra» (v. 3). Y con esta esperanza el pueblo comienza el viaje de regreso al Señor. Y una de las maneras, de las formas de encontrar al Señor es la oración. Oremos al Señor, volvamos a Él.

En el Evangelio (cf. Lc 18:9-14) Jesús nos enseña a orar. Hay dos hombres, uno presuntuoso que va a rezar, pero para decir que es bueno, como si le dijera a Dios: «Mira, soy tan bueno: si necesitas algo, dímelo, yo resolveré tu problema». Así se dirige hacia Dios. Presunción. Tal vez hacía todo lo que decía la Ley, lo dice: «Ayuno dos veces a la semana, pago los diezmos por todo lo que tengo». (v. 12) … «Soy bueno». Esto también nos recuerda a otros dos hombres. Nos recuerda al hijo mayor de la parábola del hijo pródigo, cuando le dice a su padre: «Yo, que soy tan bueno, no tengo la fiesta, y éste, que es un desgraciado, le haces la fiesta…». Presuntuoso (cf. Lc 15:29-30). El otro, cuya historia hemos escuchado en estos días, es la de aquel hombre rico, un hombre sin nombre, pero que era rico, incapaz de hacerse un nombre, pero era rico, no le importaba la miseria de los demás (cf. Lc 16, 19-21). Son estos los que tienen seguridad en sí mismos o en el dinero o el poder.

Luego está el otro, el publicano. Que no va delante del altar, no, se queda lejos. «Deteniéndose a distancia, ni siquiera se atrevió a levantar los ojos al cielo, pero se golpeó el pecho diciendo: «Oh Dios, ten piedad de mí, un pecador»» (Lc 18:13). Esto nos lleva también al recuerdo del hijo pródigo: se dio cuenta de los pecados que había cometido, de las cosas malas que había hecho; él también se golpeó el pecho: «Volveré a mi padre y [le diré]: padre, he pecado». Humillación (cf. Lc 15:17-19). Nos recuerda a ese otro hombre, el mendigo Lázaro, a la puerta del rico, que vivió su miseria ante la presunción de ese señor (cf. Lc 16, 20-21). Siempre esta combinación de personas en el Evangelio.

En este caso, el Señor nos enseña a rezar, a acercarnos al Señor: con humildad. Hay una hermosa imagen en el himno litúrgico de la fiesta de San Juan Bautista. Dice que el pueblo se acercó al Jordán para recibir el bautismo, «alma y pies desnudos»: rezar con el alma desnuda, sin maquillaje, sin disfrazar sus virtudes. Él, lo leemos al principio de la misa, perdona todos los pecados, pero necesita que le muestre los pecados, con mi desnudez. Rezar así, desnudo, con el corazón desnudo, sin tapujos, sin siquiera tener fe en lo que he aprendido sobre la oración… Rezar, tú y yo, cara a cara, el alma desnuda. Esto es lo que el Señor nos enseña. En cambio, cuando vamos al Señor un poco demasiado seguros de nosotros mismos, caemos en la presunción de que este [fariseo] o el hijo mayor o ese hombre rico a quien no le faltaba nada. Tendremos nuestra confianza en otra parte. «Yo voy al encuentro del Señor…, quiero ir allí, para ser educado… y le de tú a tú, prácticamente…». Este no es el camino. El camino es rebajarse, el rebajarse. El camino es la realidad. Y el único hombre aquí, en esta parábola, que entendió la realidad, fue el publicano: «Tú eres Dios y yo soy un cantero».  Esa es la realidad. Pero yo digo que soy un pecador no con la  boca: con el corazón. Sentirse pecador.

No olvidemos lo que el Señor nos enseña: justificarse es soberbia, es un orgullo, es exaltarse a sí mismo. Es disfrazarse de lo que no soy. Y las miserias permanecen dentro. El fariseo se justificaba a sí mismo. Es necesario confesar los pecados directamente, sin justificarlos, sin decir: «Pero, no, yo hice esto, pero no fue mi culpa…». El alma desnuda. El alma desnuda.

Que el Señor nos enseñe a entender esto, esta actitud para comenzar la oración. Cuando empecemos a rezar con nuestras justificaciones, con nuestras certezas, no será una oración: será hablar con el espejo. En cambio, cuando empezamos la oración con la verdadera realidad – «Soy un pecador, soy un pecador» – es un buen paso adelante para dejarnos mirar por el Señor nos mire. Que Jesús nos enseñe esto.

También hoy, Francisco terminó la celebración con la adoración y la bendición eucarística, invitándonos a hacer la comunión espiritual.

A continuación, la oración recitada por el Papa:

Jesús mío, creo que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del altar. Te amo por encima de todas las cosas y te deseo en mi alma. Ya que no puedo recibirte sacramentalmente ahora, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como ya has venido, te abrazo y me uno todo a ti. No dejes que me separe jamás de ti.

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