“Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.” (Sal. 23,6)
Circ. Nro. 14/2020
Queridos hermanos,
Junto a la Causa de Malvinas, cada 2 de abril evocamos a los caídos a causa de esa Guerra, al dolor de sus familiares y a los argentinos que regresaron con vida y nos testimonian su entrega por la Patria. En estos días tan difíciles que transitamos, donde la pandemia del COVID19, una guerra de otra naturaleza, nos aflige y atormenta, los invito a rezar por ellos; especialmente pido a los sacerdotes un recuerdo especial en la celebración de la Eucaristía.
Esta guerra de hoy nos pide cuidarnos y cuidar la vida de nuestros hermanos, ser responsables en el cumplimiento de las orientaciones y disposiciones sanitarias dictadas para frenar la difusión del COVID19.
En esta sentida evocación, pidamos a Dios que nos ayude y fortalezca para amar y servir a nuestros hermanos con generosidad y abnegación.
Nuestra Señora del Rosario nos acompañe con su amor materno y nos enseñe a estar, como Ella, junto al Señor crucificado, acompañando el dolor de nuestro pueblo.
Mendoza, 2 de abril de 2020.- +Marcelo Daniel Colombo Padre Obispo de Mendoza
En este link podés seguir la celebración de la Santa Misa del Quinto Domingo de Curaresma, presidida por Mons. Marcelo Colombo, padre obispo de la Arquidiócesis de Mendoza:
Quería escribirles en este tiempo difícil que nos toca atravesar, consciente de la necesidad que tenemos de animarnos y sostenernos en la fe. Con Mons. Mazzitelli, sentimos como pastores, la urgencia de seguir presentes en sus vidas, aunque no podamos encontrarnos personalmente, por ahora.
Van pasando los primeros días desde que comenzó este período de aislamiento social, preventivo y obligatorio. Si bien todos advertíamos la gravedad de la situación, la veloz expansión de la pandemia a nivel mundial nos hizo pensar a los cristianos, en la necesidad de cuidarnos y cuidar a los demás, como una consecuencia del Mandamiento del amor de Jesús.
¡Cuántos planes personales y familiares debieron posponerse en este tiempo! También en nuestras parroquias y en nuestra vida diocesana, hemos sentido el impacto de estas decisiones preventivas que buscan garantizar el bien común de la sociedad que afectan, naturalmente, la riqueza y el dinamismo de esta parte de la Cuaresma y los días sagrados de la Pasión y de la Pascua, tiempo de vitalidad espiritual y pastoral para la Evangelización.
Sin embargo, deseo destacar la importante creatividad que van desarrollando laicos y sacerdotes, para juntarse virtualmente a pesar de la distancia física y geográfica; una Iglesia muy unida que vibra en el seguimiento del Señor y que no deja de alabarlo, predicarlo y reconocerlo presente en estos signos de los tiempos que desafían nuestra fidelidad. Así entiendo las celebraciones y conferencias en internet por Facebook, Instagram u otras plataformas, los grupos de WhatsApp, las diferentes actividades que se van proponiendo y que desarrollan esa maravillosa mística del nosotros, como parte del Pueblo de Dios, todo lo cual me conmueve y edifica. Lo mismo puedo decir de las actividades de Cáritas, sus comedores y merenderos, la Pastoral de la Calle, la Pastoral de Migrantes ¡Gracias por ese testimonio, gracias por mantenernos atentos al Espíritu Santo que siempre nos está enviando a los hermanos!
La fiesta de la Anunciación del Señor, compromete nuestra oración junto al Santo Padre, que nos pide acompañarlo y unirnos con toda la Iglesia y comunidades creyentes, en las siempre nuevas y consoladoras palabras del Padrenuestro, mañana a las 8.00 hs. de Argentina. Más tarde, a las 12.00 hs., como Iglesia en la Argentina, rezando el Padrenuestro haremos resonar las campanas de nuestras iglesias y templos.
Refiriéndose a la fiesta de la Anunciación, nos enseña el Papa Francisco: “El pasaje del Evangelio de Lucas que hemos escuchado nos relata el momento decisivo de la historia, el más revolucionario. Es una situación convulsionada, todo cambia, la historia se invierte. Es difícil predicar sobre este pasaje. Y cuando en Navidad o en el día de la Anunciación profesamos la fe para decir este misterio nos arrodillamos. Es el momento en que todo cambia, todo, desde la raíz. Litúrgicamente hoy es el día de la raíz. La antífona que hoy marca el sentido es la raíz de Jesé, “de la que nacerá un brote”. Dios se agacha, Dios entra en la historia y lo hace con su estilo original: una sorpresa. El Dios de las sorpresas nos sorprende una vez más.” (Papa Francisco, En la Anunciación de 2018)
Si Dios quiso entrar en nuestra historia, no nos abandonará ya que nada nuestro le resulta ajeno o indiferente y porque siempre quiere nuestro bien. Que Dios se haya hecho hombre, que haya tomado nuestra carne para habitarla y dignificarla, desafía nuestra propia capacidad para vivir con coherencia ese don de Dios. Él nos ha querido hijos; se trata ahora de trabajar para vivir nuestra condición de hermanos a partir de esa filiación que nos rescata y eleva.
Es un tiempo de mucha responsabilidad social, exigida precisamente por esta fraternidad entre todos los hombres. Las grietas y diferencias infinitas que nos estaban embargando deben cesar ante la contemplación de la pandemia que nos asedia. El amor de Dios nos urge a ayudarnos y a ser solidarios de verdad, quedándonos en casa, limitando las posibilidades de circulación del virus, atendiendo al máximo las disposiciones de la autoridad pública dictadas para el bien común.
Los innumerables gestos de solidaridad que se multiplican entre nosotros expresan esa condición de hermanos. Así entendemos las ayudas con las compras entre vecinos para evitar desplazamientos, la participación responsable (con las normas de higiene y seguridad indicadas) en los espacios de voluntariado que normalmente integramos, las llamadas telefónicas o por otros medios para hacernos presentes en la vida de los demás e interesarnos sobre su salud y estado de ánimo, y ciertamente, la más importante de las solidaridades, la intercesión de unos por otros, por los que están enfermos o han fallecido, por sus familias, por los médicos, enfermeros e investigadores, presentes en las trincheras donde se enfrenta el COVID19, para que pronto pase esta calamidad y volvamos a estar juntos en plenitud.
En estos días les haré llegar aquellas orientaciones necesarias para celebrar la Semana Santa. No deseo adelantarme a las posibles determinaciones de la autoridad pública. Pero estamos ante una situación extraordinaria que desafía nuestra creatividad en la dolorosa limitación de no poder encontrarnos y participar como siempre. Desde el próximo domingo y mientras dure el coronavirus, televisaremos la Santa Misa, por canal 7, a las 9 hs. Agradecemos a las autoridades del Canal la buena disposición a nuestra propuesta. Aún no hemos conseguido todavía asegurar la difusión televisiva de las celebraciones de Jueves Santo y Viernes Santo, tan sentidas para nuestro pueblo cristiano. Pero ciertamente estaremos presentes en las habituales plataformas virtuales.
Como rezábamos con el Papa Francisco hace algunos días, ante la Virgen María, nuestra Estrella encendida, pidámosle que, por su intercesión poderosa, como en Caná, vuelvan la alegría y la fiesta al corazón de los hombres, de las familias, de los pueblos, de la Humanidad.
Los abrazo y bendigo en Jesús el Buen Pastor. Aunque crucemos por oscuras quebradas, no temeremos ningún mal. Su guía y su mano nos infunden confianza (cfr. Salmo 23,3).
Mendoza, 24 de marzo de 2020 En Vísperas de la Anunciación del Señor. +Marcelo Daniel Colombo Padre Obispo de Mendoza
Esta invitación nos llega de parte de la Comisión de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Argentina, para este próximo miércoles 25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación, en relación con el pedido del Santo Padre Francisco:
“El Papa Francisco invitó a todos los cristianos de las distintas confesiones a rezar juntos el Padre Nuestro el miércoles 25 de marzo, día en que recordamos el anuncio a la Virgen María de la Encarnación del Verbo. Unidos a las 12.00 AM de Roma (08:00 de Argentina) rezaremos juntos en este momento de prueba en que la humanidad tiembla por la amenaza de la pandemia.
Ese mismo día de la Anunciación del Señor a las 12.00 del mediodía de Argentina, invitamos a que suenen las campanas de las Iglesias y también recemos la oración que Jesús nos enseñó y responder y hacer sentir nuestra cercanía con las personas más solas y exhaustas.”
Asimismo, nuestro Padre Obispo, Mons. Marcelo Colombo, nos anima a extender esta invitación a otros cristianos y personas de buena voluntad, para que pueda ponerse de manifiesto la extraordinaria fuerza de la oración de los creyentes.
A continuación podés seguir en este link la Santa Misa del Cuarto Domingo de Curaresma, celebrada por Mons. Marcelo Colombo, padre obispo de la Arquidiócesis de Mendoza:
Mons. Marcelo Colombo nos comunica con un video que mañana desde las 9 hs se podrá seguir por las plataformas digitales de Pastoral de Comunicadores y de la Arquidiócesis la Santa Misa. También nos pide tener en cuenta todas las órdenes recibidas por las autoridades para cuidarnos de la presente pandemia.
“Oh Dios, Tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme.” (Salmo 31,3)
Circ. Nro 12/2020
Queridos hermanos,
En estos días nos hemos estado comunicando con frecuencia. La gravedad de la situación planteada por la expansión del Coronavirus nos ha exigido estar atentos a la voz del Señor que nos invitaba a cuidarnos y cuidar la vida de los hermanos. Por esa razón, hemos procurado tomar decisiones pastorales que expresaran el Mandamiento del Amor de Jesús.
En el día de ayer, con el presbiterio en su conjunto, y en estas últimas horas, con el Consejo Presbiteral, hemos querido discernir pastoralmente nuestro mejor modo de servir a la comunidad cristiana para acompañarla en esta particular hora de dolor e incertidumbre. Dios nos habla al corazón en este tiempo de dolor invitándonos a perseverar en fidelidad y esperanza.
Las Iglesias deben estar abiertas en los horarios habituales en la medida de las posibilidades de los sacerdotes y sus colaboradores. El consuelo del diálogo y el sacramento del perdón no pueden faltar como parte del ejercicio de nuestro ministerio pastoral. Nuestros enfermos y ancianos, nuestros pobres, los niños y jóvenes, nuestras familias, deben sentirnos más que nunca cerca y presentes en sus vidas según sea la específica necesidad.
Pero las últimas horas nos han revelado, además, la imperiosa necesidad de suspender todas las celebraciones a fin de evitar cualquier forma de propagación del virus; así lo haremos a partir de este próximo viernes 20, y mientras dure esta enorme emergencia sanitaria. Confiamos que todos puedan comprender el alcance de esta decisión, que busca contribuir del mejor modo al cuidado del bien común.
Los sacerdotes seguiremos celebrando la Eucaristía sin participación de fieles y procuraremos hacernos presentes a través de los distintos medios audiovisuales, en la vida de nuestros fieles y sus familias. Ya hemos dado a conocer los canales a través de los cuales se difunde la celebración diaria y especialmente dominical de la Eucaristía. Próximamente comunicaremos otros servicios pastorales que nos mantendrán orantes y en comunión.
Agradecemos a los sacerdotes la completa aplicación de estas disposiciones. Queremos expresar nuestro especial reconocimiento a los servidores de la salud pública, médicos y enfermeros, a nuestros colaboradores de Cáritas y de la Pastoral de la Calle, que están en la trinchera de la vida amenazada, dando testimonio de amor ejemplar y valiente. Comprometemos por ellos nuestra oración y cercanía fraterna en lo que haga falta.
Los abrazamos en Jesús, implorando la protección maternal de la Virgen del Rosario.
Mendoza, 19 de marzo de 2020.- Fiesta de San José.
+ Mons. Marcelo Daniel Colombo Arzobispo de Mendoza
+ Mons. Marcelo Fabián Mazzitelli Obispo Auxiliar de Mendoza
Circ. N°11/2020: ACLARACIÓN SOBRE NUEVAS MEDIDAS PREVENTIVAS DICTADAS POR LA AUTORIDAD PÚBLICA PROVINCIAL
Queridos hermanos sacerdotes y responsables de comunidad,
Como les decía en estas últimas horas, la realidad nos obliga a estar atentos y responder con prontitud al cuidado de la vida y ser prudentes al máximo, extremando todas las medidas de higiene y prevención para preservar la salud de todos y evitar la expansión del Coronavirus.
En mi circular anterior les señalé la importancia de evitar toda forma de aglomeración en nuestras celebraciones. Así lo decía el art. 1, e) del Decreto Provincial 384 al establecer “la prohibición de actos o ritos en Iglesias y templos que impliquen la aglomeración de personas.”
El art. 7° del Decreto Provincial 390 rectifica parcialmente al Decreto provincial 384 y señala en relación con Iglesias y templos y las posibles celebraciones a tener lugar en ellos: ”La limitación al 50% del factor ocupacional habilitado o en su defecto una limitación que garantice entre los concurrentes la distancia mínima recomendada por las autoridades sanitarias en todo acto o rito en Iglesias o templos.”
En consecuencia, debe tenerse en cuenta que las iglesias y templos pueden admitir en sus celebraciones sólo hasta el cincuenta por ciento de su capacidad prevista y cuidar además que la gente esté bien distante conforme lo especifican las autoridades sanitarias. Pero también es importante prever que ninguna celebración exceda las doscientas personas que según indican los especialistas es el número tope para aceptar un encuentro o actividad. Seamos cuidadosos por favor en este aspecto.
Nuestras iglesias y templos deben estar abiertas en los horarios normales y habituales para la oración de nuestro pueblo. Nosotros tenemos que estar a disposición de quienes nos pidan una palabra de consuelo y esperanza o el sacramento del perdón, en los términos de cuidado e higiene que insistimos, debemos observar.
Seguimos en contacto; el diálogo de hoy con Uds. fue muy fructífero para ayudarnos al discernimiento pastoral de las situaciones difíciles y sobre todo para precisar el modo más completo de servir a nuestra gente mientras aplicamos al máximo y con rigor los criterios sanitarios de las autoridades.
Los abrazo en Jesús, implorando la protección maternal de la Virgen del Rosario.
Mendoza, 17 de marzo de 2020.- +Marcelo Daniel Colombo Arzobispo de Mendoza
Reunión del Arzobispo con el Intendente de la Capital
En horas de la tarde de hoy, el arzobispo de Mendoza, Mons. Marcelo Colombo y el vocero arquidiocesano P. Marcelo De Benedectis, fueron recibidos por el intendente de la Ciudad Capital, Dr. Ulpiano Suárez. El motivo de la reunión era conocer el alcance de las recientes disposiciones provinciales y municipales adoptadas en relación con la prevención del Covid19, más concretamente en relación con la Iglesia y su misión.
Del importante intercambio de ideas, quedó claro que de ningún modo se cierran las Iglesias ni se impiden las celebraciones, pero es clara la restricción que implica evitar cualquier tipo de aglomeración de personas. Deberán tenerse en cuenta, según las expresiones del mandatario capitalino, los criterios de relativa ocupación del espacio físico de los templos, así como un número reducido de personas a fin de cumplir con los objetivos de la nueva normativa. Asimismo, el intendente reconoció la importancia de la aplicación de las normas dentro de la especificidad propia de la Iglesia lo cual requerirá orientaciones específicas del Arzobispado.
De parte de la Iglesia de Mendoza, quedó clara la voluntad de cooperar al máximo con las medidas de prevención dictadas, así como la continuidad de sus servicios con los sectores más pobres a través de Cáritas y la Pastoral de la Calle. En este último caso, el Intendente comprometió ayuda en materia de dispositivos de aseo y cuidado, así como la asistencia de personal del estado capitalino para explicar normas y criterios de higiene. También se proveerá de material didáctico en relación con la campaña contra el Covid19 que ha iniciado el gobierno provincial y los municipios de Mendoza.
El arzobispo pidió se considere la particular atención a los pacientes ancianos y enfermos que prestan sacerdotes y voluntarios, y el intendente reconoció que esta figura está considerada dentro de la ayuda necesaria que se presta a esta específica población.
Finalmente, el intendente reiteró el deseo de seguir contribuyendo al diálogo interinstitucional y todos los participantes convinieron en que más que nunca, hay temas propios de una agenda común de la Iglesia mendocina y el Estado, al servicio de la población.
Mendoza, 16 de marzo de 2020 ARZOBISPADO DE MENDOZA