El INV donó alcohol para parroquias y sedes de Cáritas

El Presidente del Instituto Nacional Vitivinicultura, CPN Martín Hinojosa, recibió al Arzobispo de Mendoza, Monseñor Marcelo Colombo, y al director de Cáritas de la Arquidiócesis, P. Mauricio Haddad, y formalizaron la donación de alcohol que se destinará a parroquias y sedes de Cáritas de la provincia de Mendoza. “Los vinos en mal estado, intervenidos o adulterados tienen 3 fines: vinagre, alcohol o derrame. Este es nuestro aporte para combatir la pandemia”.

Desde que el Gobierno Nacional decretó la emergencia sanitaria en nuestro país, el Contador Hinojosa dictó las normas administrativas y facilitó las herramientas técnicas para agilizar la fabricación y distribución de alcohol etílico y alcohol en gel para que el INV se convirtiera en un activo protagonista de las tareas de prevención de la transmisión del COVID -19 en todo el país.

Se ha trabajado con distintos sectores de la industria vitivinícola, de alcoholes, con gobiernos provinciales y municipales y servicios de la salud pública y privada. En esta oportunidad se trabaja con la Arquidiócesis de Mendoza para que las parroquias y sedes de Cáritas de la provincia cuenten con alcohol para desinfectar y así facilitar la aplicación de los protocolos de higiene destinados a cuidar la salud de la comunidad.

Al finalizar la reunión el Monseñor Marcelo Colombo y el P. Mauricio Haddad, agradecieron al INV el noble gesto.

Oración por la humanidad

La Conferencia Episcopal Argentina nos invita a unirnos en oración, ayuno y obras de caridad para implorar la ayuda de Dios en esta pandemia.

Prot. CEA N° 50/2020
Buenos Aires, 5 de mayo de 2020

Queridos Hermanos y Hermanas:

En comunión con el Papa Francisco, la Conferencia Episcopal Argentina hace suya e invita cordialmente a unirse a Líderes y Comunidades Religiosas presentes en nuestro país, a la Oración por la Humanidad a realizarse el próximo 14 de mayo.

Dijo el Santo Padre: “He aceptado la propuesta del Alto Comité para la Fraternidad Humana, para que el próximo 14 de mayo, creyentes de todas las religiones se unan espiritualmente en un día de oración, ayuno y obras de caridad para implorar a Dios que ayude a la humanidad a superar la pandemia del coronavirus”.

Señalamos también lo que los miembros del Alto Comité subrayan en su Mensaje: “junto a la afirmación de nuestra creencia en la importancia del papel de la medicina y la investigación científica en el tratamiento de esta pandemia no nos olvidamos de dirigirnos a Dios, el Creador, en esta gran crisis”.

Unidos en esta esperanza los saludamos con renovada fraternidad en “el Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo”.

COVID 19: Biblia y profecías de Fátima

Ponemos a disposición este material relacionado con el difícil momento que vivimos. En él, el P. Willy Rubias, director de estudios de nuestro Seminario Arquidiocesano, aborda temas de actualidad atendiendo a distintas voces que se escuchan y que pueden asustar a nuestros fieles, utilizando palabras de la Biblia o refiriéndose al llamado tercer secreto de Fátima. 

En tiempos de prueba se generan interrogantes, angustias y temores, la Biblia bien leída y rezada nos sostiene, nos ilumina y nos alienta.

Junto a muchos que aprovechan las redes para ofrecernos la Palabra de Dios y sostenernos en la fe, hay unos pocos que difunden lecturas fundamentalistas de la Biblia y aprovechan versículos fuera de contexto para presentar la pandemia de la Covid-19 como una especie de castigo divino, o instrumento de persuasión enviado por Dios. La presentación que se ha hecho de versículos del profeta Isaías, del Apocalipsis y de otros libros, recuerdan al tentador en el desierto que recitaba a Jesús frases de la Biblia para intentar deformarle la imagen de Dios su Padre y para que pusiera a prueba su relación como Hijo. (cf. Mt 4,1-11). Algunos hombres al pie de la cruz imitando al tentador hacían lo mismo (cf. Mt 27,42).

Cuando leemos la Biblia con el Espíritu con que fue escrita, nos animamos con la certeza de que Dios no ha hecho el mal, y que no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva. Él nos envió a su Hijo para mostrarnos que es Padre y que nos ama como hijos. (cf. Gn 1,31; Sal 8; Sb 1,7-13; Os,11,8; Jr 31,20; Ez 18,23; 33,11; 1Tim 2,4; Lc 15; Rm 8,28-39). La lectura de toda la Biblia, y no sólo de versículos sueltos, nos manifiesta claramente que la voluntad de Dios es que permanezcamos en su amor (cf. Jn 15,9), es decir que nos dejemos amar por Él como hijos.

Por otro lado, la Biblia atestigua que si bien Dios no quiere el mal, cuando éste se produce por algún motivo, Él entra en la historia para ayudar al hombre a repararlo, a superarlo y a que, en el proceso, se rehaga como hijo y hermano. Podemos leer la historia de José, vendido por sus hermanos (cf. Gn 45,3-8), las historias de Rut, Ester, Tobías, y la respuesta de Jesús a la pregunta de sus discípulos sobre la conexión entre enfermedad y pecado (cf. Jn 9,3).

También han circulado interpretaciones lamentables de los llamados “secretos” de Fátima. Existe la narración de unos niños que atestiguan un encuentro con la Virgen que marcó su vida de fe, y que ellos intentaron expresar como pudieron y cuando pudieron, con las perplejidades y dilaciones que dichas experiencias privadas conllevan. El testimonio de esa experiencia, expresado con imágenes simbólicas, busca estimular la conversión de los hijos de Dios y la reparación del mal. Sin embargo, muchas veces ha sido interpretado y manipulado para difundir ideologías religiosas y políticas, y para componer mensajes apocalípticos como se está haciendo ahora. El error de esas interpretaciones quedó de manifiesto cuando el Cardenal Ratzinger, después Papa Benedicto, explicó el sentido de los así llamados “secretos” en el año 2000 (cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, El mensaje de Fátima, 13/05/2000). Es importante recordar que el testimonio de aquellos niños no tiene un valor semejante y mucho menos superior al testimonio normativo para la fe de los autores de las Sagradas Escrituras.

En estos tiempos de prueba demos gracias a Dios porque nos ha dado la Biblia, y pidamos a la Virgen Morenita que nos enseñe a cantar con sus versículos el evangelio del Magníficat, como lo hizo ella cuando se puso al servicio de su prima Isabel (cf. Lc 1,46-55).

Pbro. Willy Rubia

La Iglesia colabora con el Sistema Penitenciario Provincial

Prot. Nº 154/2020

En relación con el contexto actual de la campaña contra la difusión del COVID19, este Arzobispado, consciente de la necesidad de contribuir al bien común de la población, y en este caso específico, del conjunto de los privados de libertad de los distintos establecimientos carcelarios de la Provincia, informa:

– Que el Servicio Penitenciario de Mendoza ha resuelto establecer algunos centros de recepción de alimentos, ropa y medicamentos, que lleven a los internos sus familiares, para evitar en este tiempo de cuarentena y aislamiento social, preventivo y obligatorio, la circulación de familias y posibles contagios. Estas encomiendas serán derivadas a las distintas unidades.

– Que en dependencias de algunas parroquias de esta Arquidiócesis indicadas en la Resolución anexa, y en los días y horarios precisos, allí establecidos, funcionarios del Servicio Penitenciario de Mendoza, recibirán las encomiendas para su posterior derivación.

– Que la Pastoral Carcelaria, invita a quienes puedan, a ayudar a los privados de libertad que no tengan familias que los visiten. Los elementos posibles de llevar están mencionados en dicha Resolución. En ese caso, tales donaciones deberán ser entregarán en las parroquias y centros de recolección indicados en la mencionada Resolución, en iguales días y horarios.

Mendoza, 3 de abril de 2020

Arzobispado de Mendoza

Lugar elegido para celebrar la Fiesta de nuestra Madre.

En la Anunciación del Señor: cercanía, consuelo y esperanza

Circ. N° 13/2020

Queridos hermanos,

Quería escribirles en este tiempo difícil que nos toca atravesar, consciente de la necesidad que tenemos de animarnos y sostenernos en la fe. Con Mons. Mazzitelli, sentimos como pastores, la urgencia de seguir presentes en sus vidas, aunque no podamos encontrarnos personalmente, por ahora.

Van pasando los primeros días desde que comenzó este período de aislamiento social, preventivo y obligatorio. Si bien todos advertíamos la gravedad de la situación, la veloz expansión de la pandemia a nivel mundial nos hizo pensar a los cristianos, en la necesidad de cuidarnos y cuidar a los demás, como una consecuencia del Mandamiento del amor de Jesús.

¡Cuántos planes personales y familiares debieron posponerse en este tiempo! También en nuestras parroquias y en nuestra vida diocesana, hemos sentido el impacto de estas decisiones preventivas que buscan garantizar el bien común de la sociedad que afectan, naturalmente, la riqueza y el dinamismo de esta parte de la Cuaresma y los días sagrados de la Pasión y de la Pascua, tiempo de vitalidad espiritual y pastoral para la Evangelización.

Sin embargo, deseo destacar la importante creatividad que van desarrollando laicos y sacerdotes, para juntarse virtualmente a pesar de la distancia física y geográfica; una Iglesia muy unida que vibra en el seguimiento del Señor y que no deja de alabarlo, predicarlo y reconocerlo presente en estos signos de los tiempos que desafían nuestra fidelidad. Así entiendo las celebraciones y conferencias en internet por Facebook, Instagram u otras plataformas, los grupos de WhatsApp, las diferentes actividades que se van proponiendo y que desarrollan esa maravillosa mística del nosotros, como parte del Pueblo de Dios, todo lo cual me conmueve y edifica. Lo mismo puedo decir de las actividades de Cáritas, sus comedores y merenderos, la Pastoral de la Calle, la Pastoral de Migrantes ¡Gracias por ese testimonio, gracias por mantenernos atentos al Espíritu Santo que siempre nos está enviando a los hermanos!

La fiesta de la Anunciación del Señor, compromete nuestra oración junto al Santo Padre, que nos pide acompañarlo y unirnos con toda la Iglesia y comunidades creyentes, en las siempre nuevas y consoladoras palabras del Padrenuestro, mañana a las 8.00 hs. de Argentina. Más tarde, a las 12.00 hs., como Iglesia en la Argentina, rezando el Padrenuestro haremos resonar las campanas de nuestras iglesias y templos.

Refiriéndose a la fiesta de la Anunciación, nos enseña el Papa Francisco: “El pasaje del Evangelio de Lucas que hemos escuchado nos relata el momento decisivo de la historia, el más revolucionario. Es una situación convulsionada, todo cambia, la historia se invierte. Es difícil predicar sobre este pasaje. Y cuando en Navidad o en el día de la Anunciación profesamos la fe para decir este misterio nos arrodillamos. Es el momento en que todo cambia, todo, desde la raíz. Litúrgicamente hoy es el día de la raíz. La antífona que hoy marca el sentido es la raíz de Jesé, “de la que nacerá un brote”. Dios se agacha, Dios entra en la historia y lo hace con su estilo original: una sorpresa. El Dios de las sorpresas nos sorprende una vez más.” (Papa Francisco, En la Anunciación de 2018)

Si Dios quiso entrar en nuestra historia, no nos abandonará ya que nada nuestro le resulta ajeno o indiferente y porque siempre quiere nuestro bien. Que Dios se haya hecho hombre, que haya tomado nuestra carne para habitarla y dignificarla, desafía nuestra propia capacidad para vivir con coherencia ese don de Dios. Él nos ha querido hijos; se trata ahora de trabajar para vivir nuestra condición de hermanos a partir de esa filiación que nos rescata y eleva.

Es un tiempo de mucha responsabilidad social, exigida precisamente por esta fraternidad entre todos los hombres. Las grietas y diferencias infinitas que nos estaban embargando deben cesar ante la contemplación de la pandemia que nos asedia. El amor de Dios nos urge a ayudarnos y a ser solidarios de verdad, quedándonos en casa, limitando las posibilidades de circulación del virus, atendiendo al máximo las disposiciones de la autoridad pública dictadas para el bien común.

Los innumerables gestos de solidaridad que se multiplican entre nosotros expresan esa condición de hermanos. Así entendemos las ayudas con las compras entre vecinos para evitar desplazamientos, la participación responsable (con las normas de higiene y seguridad indicadas) en los espacios de voluntariado que normalmente integramos, las llamadas telefónicas o por otros medios para hacernos presentes en la vida de los demás e interesarnos sobre su salud y estado de ánimo, y ciertamente, la más importante de las solidaridades, la intercesión de unos por otros, por los que están enfermos o han fallecido, por sus familias, por los médicos, enfermeros e investigadores, presentes en las trincheras donde se enfrenta el COVID19, para que pronto pase esta calamidad y volvamos a estar juntos en plenitud.

En estos días les haré llegar aquellas orientaciones necesarias para celebrar la Semana Santa. No deseo adelantarme a las posibles determinaciones de la autoridad pública. Pero estamos ante una situación extraordinaria que desafía nuestra creatividad en la dolorosa limitación de no poder encontrarnos y participar como siempre. Desde el próximo domingo y mientras dure el coronavirus, televisaremos la Santa Misa, por canal 7, a las 9 hs. Agradecemos a las autoridades del Canal la buena disposición a nuestra propuesta. Aún no hemos conseguido todavía asegurar la difusión televisiva de las celebraciones de Jueves Santo y Viernes Santo, tan sentidas para nuestro pueblo cristiano. Pero ciertamente estaremos presentes en las habituales plataformas virtuales.

Como rezábamos con el Papa Francisco hace algunos días, ante la Virgen María, nuestra Estrella encendida, pidámosle que, por su intercesión poderosa, como en Caná, vuelvan la alegría y la fiesta al corazón de los hombres, de las familias, de los pueblos, de la Humanidad.

Los abrazo y bendigo en Jesús el Buen Pastor. Aunque crucemos por oscuras quebradas, no temeremos ningún mal. Su guía y su mano nos infunden confianza (cfr. Salmo 23,3).

Mendoza, 24 de marzo de 2020
En Vísperas de la Anunciación del Señor.
+Marcelo Daniel Colombo
Padre Obispo de Mendoza

Padre Nuestro con el Papa

Esta invitación nos llega de parte de la Comisión de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Argentina, para este próximo miércoles 25 de marzo, Solemnidad de la Anunciación, en relación con el pedido del Santo Padre Francisco:

“El Papa Francisco invitó a todos los cristianos de las distintas confesiones a rezar juntos el Padre Nuestro el miércoles 25 de marzo, día en que recordamos el anuncio a la Virgen María de la Encarnación del Verbo. Unidos a las 12.00 AM de Roma (08:00 de Argentina) rezaremos juntos en este momento de prueba en que la humanidad tiembla por la amenaza de la pandemia.

Ese mismo día de la Anunciación del Señor a las 12.00 del mediodía de Argentina, invitamos a que suenen las campanas de las Iglesias y también recemos la oración que Jesús nos enseñó y responder y hacer sentir nuestra cercanía con las personas más solas y exhaustas.”

Asimismo, nuestro Padre Obispo, Mons. Marcelo Colombo, nos anima a extender esta invitación a otros cristianos y personas de buena voluntad, para que pueda ponerse de manifiesto la extraordinaria fuerza de la oración de los creyentes.

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