Comunicado de Prensa

En estas horas, la Justicia ha declarado culpables a los acusados por los hechos denunciados en relación con el Instituto Antonio Próvolo, perteneciente a la Asociación Civil San José.

  Como Iglesia, queremos trasmitir una vez más nuestra solidaridad y cercanía a las víctimas y sus familias, quienes han denunciado haber sufrido las más aberrantes vejaciones. Lo que han relatado estas personas ha horrorizado a toda la sociedad mendocina. Así lo hemos experimentado en nuestras comunidades cristianas. Todos nos hemos sentido desconcertados y dolidos.

  Junto a toda la sociedad nos sentimos desafiados a seguir trabajando para evitar que estas situaciones se repitan. El dolor de las víctimas y sus familias es también nuestro dolor; por eso, urge reafirmar nuestro compromiso con la prevención, la transparencia, la verdad y la justicia para garantizar la protección de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad.

Mendoza, 25 de noviembre de 2019.-

Oficina de Prensa del Arzobispado de Mendoza

Cuidar el agua, cuidar la vida.

Mensaje de los obispos y sacerdotes del Consejo Presbiteral

Prot. Nº 576/19

Mensaje de los obispos y sacerdotes del Consejo Presbiteral al pueblo de Dios que peregrina en Mendoza

La Iglesia en Mendoza desde hace mucho tiempo viene transitando un camino pastoral caracterizado por el deseo de escuchar a todos sus miembros y discernir los desafíos que le propone la realidad, a la luz del Evangelio de Jesucristo; aportando así a la convivencia social. En este marco muchas veces hemos señalado la necesidad del cuidado del agua y del medio ambiente. En este último tiempo interpelados más fuertemente por el mensaje del papa Francisco.

Como pastores nos preocupa seriamente la propuesta de derogación o modificación de la Ley 7722, promulgada en el año 2007, cuya constitucionalidad declaró unánimemente la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza en diciembre de 2015. La construcción de esta ley es fruto de un proceso social admirable que merece ser respetado. (Homilía de Mons. Colombo en la fiesta de San Carlos, noviembre de 2018.

Como ya manifestó claramente el comunicado de la pastoral social y de ecología integral, no estamos ante una ley antiminería, sino ante un breve cuerpo de normas que resguarda el agua de los mendocinos; un bien preciado y necesario para el desarrollo de la vida en esta tierra desierta, pero objeto de tutela y de cuidado desde siempre, incluso constitucionalmente.

Somos conscientes de que vivimos un tiempo particularmente grave. No sólo enfrentamos un proceso de emergencia hídrica sin precedentes en nuestra tierra, sino que, además, la pobreza golpea fuertemente en nuestras comunidades. Al respecto, nos enseña el papa Francisco:

“Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (LS 49). Estas palabras de Francisco nos advierten que se trata de fenómenos que están íntimamente ligados.

Algunas voces oponen desarrollo laboral y económico al cuidado del ambiente. Sería largo de explicar la falacia que se esconde en esta oposición. Para muestra basta tener en cuenta los datos aportados por el Observatorio de la Deuda Social dependiente de la UCA en relación a los datos de pobreza comparando nuestra provincia con otras vecinas. El informe, presentado el 31 de agosto aquí en Mendoza, marca claramente que la minería extractivista ejercitada en esas provincias, no ha mejorado la calidad de vida de sus habitantes más pobres.

Ciertamente no sólo los emprendimientos mineros revisten peligros para la salvaguarda del agua y de la calidad de vida de las personas. El derroche del agua es una falta grave; así como el abuso de sustancias químicas en las actividades agropecuarias que generan un impacto contaminante terriblemente dañino para la población y su medio ambiente. El caso de avionetas de fumigación con agroquímicos que hemos podido ver en estas semanas es solamente uno de los muchos posibles ejemplos.

En nuestra provincia somos testigos de un proceso de decrecimiento de las áreas cultivadas y de desertificación de espacios que formaron parte de nuestros oasis productivos. Son muchas las personas que habitan en zonas rurales y que merecen ser cuidadas y resguardadas de modo que puedan seguir viviendo dignamente en estos espacios sin verse expulsadas hacia los cinturones urbanos cada vez más empobrecidos, sobrepoblados y contaminados. Por eso, cuidar el agua es cuidar la vida. Todos somos responsables de un estilo de vida más austero y sustentable, para lo cual necesitamos una verdadera “conversión ecológica” a la que nos llama el papa Francisco. El tiempo de adviento que se abre ante nosotros es una oportunidad para que, como cristianos, releamos Laudato Sì y nos empeñemos en este camino.

El problema social es un problema ecológico y viceversa. Necesitamos políticas de mirada amplia que piensen el desarrollo no sólo en términos financieros sino en todos los aspectos que hacen a la vida digna del ser humano.

La Iglesia, como parte de esta sociedad mendocina, quiere servir y ofrecer sus mejores aportes. No somos oposición política de nadie. En épocas difíciles como las que vivimos, el diálogo entre las instituciones y sectores sociales es clave para el crecimiento de la amistad social y el consiguiente desarrollo de personas y familias en cuanto al ejercicio de sus derechos y el tan importante cuidado de la Casa Común, la cual lo será no sólo para nosotros sino para las próximas generaciones.

Los invitamos a unirnos en oración con estas palabras del papa Francisco: “Sana nuestras vidas, para que seamos protectores del mundo y no depredadores, para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción […], enséñanos a descubrir el valor de cada cosa, a contemplar admirados, a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criaturas en nuestro camino hacia tu luz infinita. Gracias porque estás con nosotros todos los días. Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz2. (Fragmento de la oración por nuestra tierra del Papa Francisco)

Mendoza, 19 de noviembre de 2019

Fiesta Diocesana 2019: “Una fiesta feliz y fecunda”

“Gracias, gracias a todos, quienes organizaron captaron el deseo de una fiesta feliz y fecunda” expresó con espontánea alegría el Padre Monseñor Marcelo Colombo, al cierre de la Fiesta Diocesana que celebró a nuestra Señora del Rosario como su Patrona, como lo hace desde 1981.

Globos y remeras de colores, alegría y cánticos, adornaron el interior de El Challao y testimoniaron el amor al Amor y el lema “Con la Virgen del Rosario un camino fraternal y misionero” que se desplegó en palabras del Pastor de nuestra iglesia cuando se refirió a María con su sí a la vida que viene y que nos compromete; y en especial “queremos pedir por la unidad del pueblo argentino…por los más pobres, por los que pierden su trabajo, por el cuidado de la vida en todas las tapas y en todas las situaciones”, sentenció el Padre Marcelo.

El cuidado de la Casa Común y la conversión pastoral fueron otras de las consideraciones de la homilía; sobre una iglesia que debe dejar de mirarse a sí misma y que busca a las periferias de manera audaz y sin miedo a fallar, “una iglesia que tiene mucho más para dar que para guardarse” manifestó el obispo.

En este marco de gozo y de hondura, Ella fue la agasajada, la que se dejó contemplar, la Madre y dueña de casa; tierna pero sin vueltas, orante y activa. Una María admirada de las maravillas que en ella realizó el Señor, una María que amó y sirvió cuando se dispuso amorosamente a andar días y días para ir a compañar a Isabel y anunciarle el gozo de la Encarnación. En el mismo sentido, el pastor encomendó en las manos de María a jóvenes seminaristas y formadores, y recordó además la preparación del próximo Año Mariano Nacional.

Desafíos claves explicitó Monseñor Colombo al hablar de del discernimiento pastoral de la misión ya iniciado, la reflexión sobre la vida eclesial, el reconocerse peregrinos que testimonian a un Cristo Salvador, en palabras de Francisco “hemos recibido un don para ser dones…se recibe y se regala”.

La celebración tuvo su introducción con la puesta en escena Clamores y Testigos, representada por jóvenes diocesanos que confrontaron las sombras de la realidad, la injusticia y el límite frente a la luz y la virtud que referentes mendocinos con su vida donada, aliviaron y rescataron a tantos olvidados. Ellos fueron el recordado Padre Jorge Contreras, el Padre Benito Sellito y Armando Tejada Gómez.

Y el sermón del Pastor concluyó diciendo “Nuestra Madre del Rosario que nos dice una y otra vez con más insistencia que en Caná, en las urgencias de este tiempo Hagan lo que Él les diga”.

Nuevo Vicario General para la Arquidiócesis de Mendoza

El padre obispo de la Arquidiócesis de Mendoza Mons. Marcelo Colombo designó Vicario General para la Iglesia de Mendoza al pbro. Mauricio Haddad, actual vicepresidente de Cáritas Arquidiocesana y párroco de San Isidro Labrador de la Ciudad de Rivadavia.

Mauricio nació en la ciudad de Mendoza el 16 de Noviembre de 1973. Su camino en la fe comenzó desde temprana edad en la parroquia Ntra. Sra. de Lourdes de la Sexta Sección de Ciudad. Es aquí donde recibió su primera comunión y su confirmación a los 8 años de la mano de Mons. Rafael Rey. De una familia de fuertes raíces cristianas, su madre y su abuela lo marcaron con su religiosidad. A los 15 años comenzó su actividad como catequista. También participó del grupo de jóvenes de la parroquia y del coro de la misma.

La escuela primaria transcurrió en el Colegio Edmundo de Amicis y los estudios secundarios los realizó en el colegio técnico Pablo Nogués, obteniendo el título de Maestro Mayor de Obras en 1992. Luego estudió dos años de Arquitectura en la Universidad de Mendoza.

En los años 1993 y 1994 acompañó a los seminaristas del Seminario Ntra. Señora del Rosario de Mendoza en las misiones y en 1995 decidió ingresar a esta casa, para comenzar su preparación para el sacerdocio. Egresado del Seminario fue destinado como acólito a la Parroquia Virgen Niña. Fue durante su permanencia en esta parroquia de la Ciudad de Mendoza donde fue ordenado diácono y luego presbítero, el 28 de Febrero de 2004. En este tiempo fue acompañado por los Pbros. Daniel Forconesi y Gastón Peroni. En el año 2005 fue enviado a la capilla Ntra. Sra. de Guadalupe dependiente de la parroquia Ntra. Sra. de Fátima. En 2008 esta capilla fue erigida parroquia y continuó su misión sacerdotal aquí 6 años más. Ese mismo año se lo designó como miembro de la Comisión Directiva de Cáritas, se le renovó el mandato nuevamente en 2014, hasta ser nombrado vicepresidente en 2018.

En 2014 se lo designó párroco solidario junto al Pbro. Hugo Astudillo y es miembro del Consejo Arquidiocesano de Asuntos Económicos, designado por Mons. Carlos Franzini y hasta la actualidad. También acompañó al Decanato Godoy Cruz como decano y en la actualidad es vice decano del Decanato Este.

La Peña Callejera fue una verdadera fiesta

La Pastoral de Calle realizó la Peña Callejera con los hermanos y hermanas en situación de calle. Lo hizo en el marco de la Jornada Mundial del Pobre que desde hace tres años el Papa Francisco “celebra”. El lugar elegido fueron los jardines de Ntra. Sra. De la Merced de Ciudad de Mendoza.

La Jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía presidida por Monseñor Marcelo Colombo, padre obispo de la Arquidiócesis de Mendoza, quien no dejo de aclarar que: “Francisco no celebra la pobreza, sino que invita a todos los cristianos a hacerse eco de la injusticia, la desigualdad y la pobreza”. También resaltó la labor de los agentes de pastoral de cada grupo que “semana tras semana comparte en las distintas plazas y parroquias un plato de comida y un encuentro con los hermanos de la calle”

Posteriormente se realizó el gesto de plantar un árbol (mora) junto a un banco como signo de encuentro, descanso y calle. Gaspar y Claudio (situación de calle) fueron los que iniciaron el gesto, mientras que Alejandro (s/c) compartía unos fragmentos del evangelio “el árbol se conocerá por sus frutos buenos”. Colombo procedió a bendecir el árbol para que sea símbolo de todos los amigos de la calle. Y también agregó: “Como signo plantamos un árbol para recordar el año próximo esta Jornada y pedimos que la Pastoral de Calle pueda ser como un árbol que le da sombra al cansado”.

La peña continuó con la música de La Creciente, quienes pusieron a bailar a todos los invitados. Luego Nuevo Dúo cerró el día con su música. También, al momento del festejo, estuvo presente Mons. Marcelo Mazzitelli, obispo auxiliar de esta Arquidiócesis.

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