Comunicado del Comisario Apostólico para el Instituto Próvolo

«Si un miembro sufre, todos sufren con él» (1 Co 12,26)

  1. Estas palabras de San Pablo resuenan con fuerza en nuestro corazón frente a las condenas del 25 de noviembre pasado en el llamado ‘Caso Provolo’ de Mendoza. El Papa Francisco (Francisco: Carta del Santo Padre al Pueblo de Dios, 20 de agosto de 2018. Leer Carta completa ) ha dicho que los abusos son “un crimen que genera hondas heridas de dolor e impotencia; en primer lugar, en las víctimas, pero también en sus familiares y en toda la comunidad, sean creyentes o no creyentes. Mirando hacia el pasado nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado. Mirando hacia el futuro nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse. El dolor de las víctimas y sus familias es también nuestro dolor, por eso urge reafirmar una vez más nuestro compromiso para garantizar la protección de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad.”
  2. Respetamos la decisión judicial de Mendoza y esperamos que traiga paz a las víctimas que han sufrido tanto y también algo de alivio en medio de tanto dolor y de tantas heridas.
  3. La Santa Sede, conocidas las denuncias, nombró en mayo de 2017, a dos expertos para comenzar la investigación eclesiástica. La tarea de la investigación es la de tratar de discernir si las denuncias son verosímiles o no y tener cierta certeza moral de que los hechos pudieran haber sucedido. En ese momento no había ninguna denuncia en ninguno de los diferentes ámbitos de la Iglesia, lo que hacía muy difícil poder iniciar las investigaciones. No obstante las dificultades se hizo el trabajo y en pocos meses se envió el informe a la Santa Sede, indicando que los hechos eran verosímiles y podían haber sucedido. La Iglesia nunca encubrió a los sacerdotes en cuestión y el proceso canónico sigue su curso en la Congregación de la Doctrina de la Fe. De hecho ellos estaban suspendidos en la práctica de su ministerio sacerdotal y en la cárcel, donde permanecen desde hace ya tres años.
  4. Toda vez que la justicia argentina libró exhortos o pedidos a las instancias que corresponden en la Iglesia, ésta respondió según derecho, en tiempo y forma. Nunca ocultó información ni quitó colaboración.
  5. Lo sucedido ha hecho también un daño inmenso a la Iglesia de Mendoza, de Argentina y del mundo. El Papa Francisco nos dice que “hoy nos vemos desafiados como Pueblo de Dios a asumir el dolor de nuestros hermanos vulnerados en su carne y en su espíritu. Si en el pasado la omisión pudo convertirse en una forma de respuesta, hoy queremos que la solidaridad, entendida en su sentido más hondo y desafiante, se convierta en nuestro modo de hacer la historia presente y futura, en un ámbito donde los conflictos, las tensiones y especialmente las víctimas de todo tipo de abuso puedan encontrar una mano tendida que las proteja y rescate de su dolor (cf. Exhort. ap. Evangelii gaudium, 228). Tal solidaridad nos exige, a su vez, denunciar todo aquello que ponga en peligro la integridad de cualquier persona.”
  6. Como expresa el Papa Francisco “es imprescindible que como Iglesia podamos reconocer y condenar con dolor y vergüenza las atrocidades cometidas por personas consagradas, clérigos e incluso por todos aquellos que tenían la misión de velar y cuidar a los más vulnerables. Pedimos perdón por los pecados propios y ajenos. La conciencia de pecado nos ayuda a reconocer los errores, los delitos y las heridas generadas en el pasado y nos permite abrirnos y comprometernos más con el presente en un camino de renovada conversión”.

+ Alberto G. Bochatey,
OSA Obispo Auxiliar de La Plata
Comisario Apostólico

Comienza el Año Mariano Nacional

Los Obispos de Argentina invitan a participar en el Año Mariano Nacional, a celebrarse desde el 8 de Diciembre de 2019 hasta el 8 de diciembre del 2020.

Amados hermanos y hermanas:

Como pastores en nuestra querida Argentina nos dirigimos a ustedes para convocarlos a vivir intensamente esta gracia de Dios: el Año Mariano Nacional, que se extenderá desde el 8 de Diciembre de 2019, hasta el 8 de diciembre del 2020, y que lo hemos dispuesto para resaltar el jubileo por los 400 años del hallazgo de la sagrada imagen de la Virgen del Valle en la provincia de Catamarca, venerada a lo largo y ancho de la Patria.
En el transcurso del Año Mariano tendrá lugar el recuerdo de la primera Misa celebrada en territorio argentino hace 500 años, en la bahía de puerto San Julián, el 1 de abril. El IV Congreso Mariano Nacional del 23 al 26 de abril, en Catamarca, y en setiembre un congreso mariológico, también en Catamarca.
Cinco siglos, cuatro siglos… Tan distantes y tan distintos, en paisajes y en momentos. Ambos acontecimientos, ahora juntos, nos siguen evocando y convocando a la verdad de lo que somos y creemos como católicos en esta amada, sufrida y esperanzada Argentina.
El soplo del Espíritu Santo y la Palabra de Dios en el seno de la Limpia y Pura Concepción “hicieron” el cuerpo del Señor Jesús y “hacen” en cada Misa su cuerpo eucarístico. Ese Cuerpo de Cristo que comemos y, por el que también somos.
Dicen que a los argentinos nos gusta juntarnos, que arreglamos nuestras cosas sentándonos a la mesa para charlar y compartir. Y sentimos por las madres un afecto tan grande que las volvemos casi intocables. “Encontrarnos en lo de mamá para estar juntos en paz”.
Será quizás por eso que los católicos en Argentina tenemos marcada la geografía con los Santuarios dedicados a la Virgen Madre; y marcada la historia con los Encuentros y Congresos marianos y eucarísticos. El Año 2020 se inscribirá en esa geografía y en esa historia.
María nos vuelve a convocar. Es la Mujer, es la Esposa, es la Madre que, con su presencia, abraza a las mujeres, a las esposas y a las madres en sus angustias y dolores y acoge a los hijos del descarte, las adicciones, la soledad y la indigencia.
El Papa Francisco nos hace sentir su cercanía por medio de la concesión de indulgencias plenarias para todos aquellos que a lo largo del año visiten un santuario mariano o cualquier templo dedicado a la Virgen en todas las diócesis de Argentina, cumpliendo con los consabidos requisitos para alcanzar esta particular gracia divina.
Por eso, parafraseando el estribillo del himno para el IV Congreso Mariano Nacional: “Hoy tus hijos del norte y del sur, peregrinos en esta Argentina…”, los invitamos a poner la mirada del corazón en Santa María, Madre Dios y Madre nuestra, la ‘Morenita del Valle’, a fin de internalizar más y mejor nuestra fe y compromiso cristiano con la Iglesia y la Patria.

Los Obispos de Argentina

Comunicado de Prensa

En estas horas, la Justicia ha declarado culpables a los acusados por los hechos denunciados en relación con el Instituto Antonio Próvolo, perteneciente a la Asociación Civil San José.

  Como Iglesia, queremos trasmitir una vez más nuestra solidaridad y cercanía a las víctimas y sus familias, quienes han denunciado haber sufrido las más aberrantes vejaciones. Lo que han relatado estas personas ha horrorizado a toda la sociedad mendocina. Así lo hemos experimentado en nuestras comunidades cristianas. Todos nos hemos sentido desconcertados y dolidos.

  Junto a toda la sociedad nos sentimos desafiados a seguir trabajando para evitar que estas situaciones se repitan. El dolor de las víctimas y sus familias es también nuestro dolor; por eso, urge reafirmar nuestro compromiso con la prevención, la transparencia, la verdad y la justicia para garantizar la protección de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad.

Mendoza, 25 de noviembre de 2019.-

Oficina de Prensa del Arzobispado de Mendoza

Comunicado de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina

Los Obispos argentinos expresamos el compromiso irrevocable del Santo Padre para  con la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte natural.

Como lo hemos mencionado en la carta  «Francisco, el Papa de todos»: «El Papa Francisco se expresa en sus gestos y palabras de padre y pastor, y a través de los voceros formalmente designados por él. Nadie ha hablado ni puede hablar en nombre del Papa».

Subordinar su magisterio doctrinal a coyunturas políticas resulta inaceptable. Por eso, invitamos a descubrir que el aporte a la realidad del país que pueda dar Francisco, hay que encontrarlo en su abundante magisterio y en sus actitudes como pastor, no en interpretaciones tendenciosas y parciales.

Buenos Aires, 25 de noviembre de 2019

Comisión Ejecutiva

Conferencia Episcopal Argentina

Cuidar el agua, cuidar la vida.

Mensaje de los obispos y sacerdotes del Consejo Presbiteral

Prot. Nº 576/19

Mensaje de los obispos y sacerdotes del Consejo Presbiteral al pueblo de Dios que peregrina en Mendoza

La Iglesia en Mendoza desde hace mucho tiempo viene transitando un camino pastoral caracterizado por el deseo de escuchar a todos sus miembros y discernir los desafíos que le propone la realidad, a la luz del Evangelio de Jesucristo; aportando así a la convivencia social. En este marco muchas veces hemos señalado la necesidad del cuidado del agua y del medio ambiente. En este último tiempo interpelados más fuertemente por el mensaje del papa Francisco.

Como pastores nos preocupa seriamente la propuesta de derogación o modificación de la Ley 7722, promulgada en el año 2007, cuya constitucionalidad declaró unánimemente la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza en diciembre de 2015. La construcción de esta ley es fruto de un proceso social admirable que merece ser respetado. (Homilía de Mons. Colombo en la fiesta de San Carlos, noviembre de 2018.

Como ya manifestó claramente el comunicado de la pastoral social y de ecología integral, no estamos ante una ley antiminería, sino ante un breve cuerpo de normas que resguarda el agua de los mendocinos; un bien preciado y necesario para el desarrollo de la vida en esta tierra desierta, pero objeto de tutela y de cuidado desde siempre, incluso constitucionalmente.

Somos conscientes de que vivimos un tiempo particularmente grave. No sólo enfrentamos un proceso de emergencia hídrica sin precedentes en nuestra tierra, sino que, además, la pobreza golpea fuertemente en nuestras comunidades. Al respecto, nos enseña el papa Francisco:

“Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (LS 49). Estas palabras de Francisco nos advierten que se trata de fenómenos que están íntimamente ligados.

Algunas voces oponen desarrollo laboral y económico al cuidado del ambiente. Sería largo de explicar la falacia que se esconde en esta oposición. Para muestra basta tener en cuenta los datos aportados por el Observatorio de la Deuda Social dependiente de la UCA en relación a los datos de pobreza comparando nuestra provincia con otras vecinas. El informe, presentado el 31 de agosto aquí en Mendoza, marca claramente que la minería extractivista ejercitada en esas provincias, no ha mejorado la calidad de vida de sus habitantes más pobres.

Ciertamente no sólo los emprendimientos mineros revisten peligros para la salvaguarda del agua y de la calidad de vida de las personas. El derroche del agua es una falta grave; así como el abuso de sustancias químicas en las actividades agropecuarias que generan un impacto contaminante terriblemente dañino para la población y su medio ambiente. El caso de avionetas de fumigación con agroquímicos que hemos podido ver en estas semanas es solamente uno de los muchos posibles ejemplos.

En nuestra provincia somos testigos de un proceso de decrecimiento de las áreas cultivadas y de desertificación de espacios que formaron parte de nuestros oasis productivos. Son muchas las personas que habitan en zonas rurales y que merecen ser cuidadas y resguardadas de modo que puedan seguir viviendo dignamente en estos espacios sin verse expulsadas hacia los cinturones urbanos cada vez más empobrecidos, sobrepoblados y contaminados. Por eso, cuidar el agua es cuidar la vida. Todos somos responsables de un estilo de vida más austero y sustentable, para lo cual necesitamos una verdadera “conversión ecológica” a la que nos llama el papa Francisco. El tiempo de adviento que se abre ante nosotros es una oportunidad para que, como cristianos, releamos Laudato Sì y nos empeñemos en este camino.

El problema social es un problema ecológico y viceversa. Necesitamos políticas de mirada amplia que piensen el desarrollo no sólo en términos financieros sino en todos los aspectos que hacen a la vida digna del ser humano.

La Iglesia, como parte de esta sociedad mendocina, quiere servir y ofrecer sus mejores aportes. No somos oposición política de nadie. En épocas difíciles como las que vivimos, el diálogo entre las instituciones y sectores sociales es clave para el crecimiento de la amistad social y el consiguiente desarrollo de personas y familias en cuanto al ejercicio de sus derechos y el tan importante cuidado de la Casa Común, la cual lo será no sólo para nosotros sino para las próximas generaciones.

Los invitamos a unirnos en oración con estas palabras del papa Francisco: “Sana nuestras vidas, para que seamos protectores del mundo y no depredadores, para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción […], enséñanos a descubrir el valor de cada cosa, a contemplar admirados, a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criaturas en nuestro camino hacia tu luz infinita. Gracias porque estás con nosotros todos los días. Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz2. (Fragmento de la oración por nuestra tierra del Papa Francisco)

Mendoza, 19 de noviembre de 2019

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