Fiesta Diocesana 2019: “Una fiesta feliz y fecunda”
“Gracias,
gracias a todos, quienes organizaron captaron el deseo de una fiesta feliz y fecunda”
expresó con espontánea alegría el Padre Monseñor Marcelo Colombo, al cierre de
la Fiesta Diocesana que celebró a nuestra Señora del Rosario como su Patrona,
como lo hace desde 1981.
Globos y remeras de colores, alegría y cánticos, adornaron el interior de El
Challao y testimoniaron el amor al Amor y el lema “Con la Virgen del Rosario un
camino fraternal y misionero” que se desplegó en palabras del Pastor de nuestra
iglesia cuando se refirió a María con su sí a la vida que viene y que nos
compromete; y en especial “queremos pedir por la unidad del pueblo
argentino…por los más pobres, por los que pierden su trabajo, por el cuidado de
la vida en todas las tapas y en todas las situaciones”, sentenció el Padre
Marcelo.
El cuidado de la Casa Común y la conversión pastoral fueron otras de las
consideraciones de la homilía; sobre una iglesia que debe dejar de mirarse a sí
misma y que busca a las periferias de manera audaz y sin miedo a fallar, “una
iglesia que tiene mucho más para dar que para guardarse” manifestó el obispo.
En este marco de gozo y de hondura, Ella fue la agasajada, la que se dejó
contemplar, la Madre y dueña de casa; tierna pero sin vueltas, orante y activa.
Una María admirada de las maravillas que en ella realizó el Señor, una María
que amó y sirvió cuando se dispuso amorosamente a andar días y días para ir a
compañar a Isabel y anunciarle el gozo de la Encarnación. En el mismo sentido,
el pastor encomendó en las manos de María a jóvenes seminaristas y formadores,
y recordó además la preparación del próximo Año Mariano Nacional.
Desafíos claves explicitó Monseñor Colombo al hablar de del discernimiento
pastoral de la misión ya iniciado, la reflexión sobre la vida eclesial, el
reconocerse peregrinos que testimonian a un Cristo Salvador, en palabras de
Francisco “hemos recibido un don para ser dones…se recibe y se regala”.
La celebración tuvo su introducción con la puesta en escena Clamores y
Testigos, representada por jóvenes diocesanos que confrontaron las sombras de
la realidad, la injusticia y el límite frente a la luz y la virtud que
referentes mendocinos con su vida donada, aliviaron y rescataron a tantos
olvidados. Ellos fueron el recordado Padre Jorge Contreras, el Padre Benito
Sellito y Armando Tejada Gómez.
Y el sermón del Pastor concluyó diciendo “Nuestra Madre del Rosario que nos
dice una y otra vez con más insistencia que en Caná, en las urgencias de este
tiempo Hagan lo que Él les diga”.





