Carta Pastoral de Pascua: Todos somos discípulos misioneros en salida

“Y nos envió a predicar al pueblo, y atestiguar que Él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos.

(Hchs. 10,42)

Circ. Nro. 005/21

Mis queridos hermanos,

¡Feliz Pascua de Resurrección! El Señor ha cumplido su promesa de vencer a la muerte y de
darnos nueva Vida. La Semana Santa nos ayudó a entrar en este tiempo de encuentro con Cristo
resucitado. Si todo el año hemos vivido la preocupación por la extendida circulación del Covid, el
Señor nos llama a una esperanza nueva porque camina junto a nosotros.
Estamos invitados a pasar del encuentro con el Resucitado al testimonio vivo de esa misma
esperanza, para que nuestros hermanos conozcan al Señor y amándolo, lo sigan. El anuncio de
Cristo muerto y resucitado, ocupa el primer lugar de la misión de la Iglesia y no se agota en la sola
predicación de los misterios de la fe, sino que reclama aquellos gestos de vida que la corroboren y
que el Señor nos encomendó.

Con la alegría de la Pascua, llamados a vivir la sinodalidad eclesial

Las actuales circunstancias nos piden una forma de presencia eclesial que no imaginábamos.
Por eso, aquel camino de sinodalidad que nos invitaba a recorrer el Papa Francisco, adquiere hoy
vigencia y reviste particular urgencia recorrerlo juntos.
En una Iglesia donde todos somos corresponsables, cada uno según su propia vocación y
misión, la búsqueda común de la voluntad del Señor constituye una exigencia imprescindible para
edificar con el impulso del Espíritu Santo, una Iglesia servidora y en salida.
La organización y articulación de la catequesis, en sus distintas modalidades, nos
compromete a pastores y fieles en el discernimiento comunitario, imprescindible para su
afianzamiento, con la “recuperación” en cuanto sea posible, de los grupos que el año pasado se
cerraron, aquellos niños y jóvenes que interrumpieron su formación, y de aquellos catequistas que
no volvieron por razones personales y familiares, que puedan ser convocados.
Si bien puedan llegar a dictarse con el tiempo distintas medidas que impongan distintos tipos
de restricciones, con la experiencia alcanzada, y en el máximo respeto a las precauciones sanitarias
que puedan determinarse, debemos poder afrontar los desafíos de conjugar presencialidad y
virtualidad, con las intermitencias que puedan llegar a darse.
En esa línea, la Junta de Catequesis ha puesto a disposición de las comunidades, distintos
instrumentos pedagógicos y doctrinales para encaminar este proceso. El año pasado ignorábamos
muchas cosas en esta materia. Hoy ya tenemos nuevas herramientas para asumir las exigencias de
la vida pastoral en pandemia, juntos, pastores y fieles.

De una sinodalidad “desde abajo” a la plena comunión y participación

Precisamente por la particular exigencia de fortalecer nuestra misión en este tiempo en que
predominan la tribulación como clima y la desesperanza como horizonte, tenemos que asegurar en
parroquias y comunidades, el funcionamiento real de aquellos organismos parroquiales consultivos, el Consejo Pastoral y el Consejo de Asuntos Económicos, que acompañen la labor de párrocos y animadores pastorales, ampliando la mirada y dando el espacio necesario para todas las voces.
También el año pasado habíamos previsto conformar el Consejo arquidiocesano de Pastoral,
pero no pudimos hacerlo por la larga cuarentena y la consecuente imposibilidad de celebrar los
encuentros anuales de pastoral arquidiocesana destinadas a ese fin. Queremos retomar ese camino,
incorporando las nuevas modalidades de encuentro. En ello está trabajando el Equipo
arquidiocesano de Animación Pastoral. Los consejos parroquiales ya indicados, así como los
equipos de animación pastoral de los decanatos, constituyen espacios imprescindibles en la
configuración del Consejo arquidiocesano de Pastoral.

Una sinodalidad en clave latinoamericana

El Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), con la animación paterna del Papa
Francisco, ha convocado una Asamblea Eclesial Latinoamericana, con el lema “Todos somos
discípulos misioneros en salida”. América Latina, “continente de la esperanza”, en las felices
palabras de San Pablo VI, junto al Caribe, vivirán a lo largo de 2021 un tiempo de reflexión pastoral
común, que concluirá con la celebración de una Asamblea, en noviembre, en México.
Esta reflexión pastoral está orientada por un “Documento para el Camino hacia la Asamblea
Eclesial Latinoamericana” y se ha indicado una secuencia de etapas con distintos modos de
participación. Acompaño esta Carta Pastoral de Pascua con los materiales enviados por el CELAM,
para que los párrocos y animadores pastorales los conozcan y pongan a disposición de sus
comunidades.
De parte de la Arquidiócesis, queremos unirnos a este Camino latinoamericano en el marco
de las actividades de los distintos sectores y áreas pastorales. Cada comisión arquidiocesana, las
parroquias, los colegios, los movimientos e instituciones, todos estamos invitados a sumarnos a
esta reflexión para profundizar nuestro andar sinodal en el contexto más amplio de la Asamblea
Eclesial Latinoamericana.

Queridos hermanos, una vez más les deseo una Feliz Pascua de Resurrección. Somos testigos
de un Dios vivo que nos comparte la alegría de su triunfo y nos asocia a su misión de transformar el
mundo por amor. Deseo agradecerles todo lo que hemos ido viviendo juntos en este tiempo y la
comprensión ante las distintas medidas pastorales dictadas en respeto a las disposiciones
sanitarias y la exigencia de cuidarnos y cuidar a los hermanos. El acompañamiento de parte de los
fieles, constituye para nosotros los pastores, un signo pascual de la Iglesia comunión que
conformamos. Las rencillas innecesarias provocadas por quienes no participan de este espíritu
pascual, pueden distraer y desgastar el testimonio de Cristo resucitado. Sepamos perdonar y
concentrar nuestro espíritu en lo que realmente cuenta, la llamada del Señor que nos urge a
anunciarlo a los hermanos.

Los abrazo y bendigo en Jesús, buen Pastor resucitado, ante la mirada maternal de la Virgen
del Rosario.

Mendoza, 3 de abril de 2021
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Preparativos para las celebraciones de Semana Santa

Circ. Nro. 004/2021

Queridos hermanos,

Estamos transitando los días en que las comunidades preparan las celebraciones de Semana Santa. Es un tiempo litúrgico que nos reúne y fortalece la comunión en torno a Jesús que muere y resucita para salvarnos, mientras nos adentramos en los caminos de la misericordia de Dios que siempre nos está esperando para reconciliarnos con Él y los hermanos.

En el marco de la pandemia que sigue afectándonos como Humanidad, y en tanto no tengamos una más extendida vacunación de la población, que alcance la tan anhelada inmunidad, tenemos que seguir aplicando con mucho cuidado las normas en relación con el número de participantes (50 % de la capacidad del templo), uso de barbijos, desinfección de las personas con alcohol en gel y de los ambientes con los sanitizantes indicados por las autoridades, así como las limitaciones litúrgicas mientras dure este tiempo particular (supresión del saludo de la paz, comunión únicamente en la mano y sin manípulos de tela, etc.).

Hemos celebrado con gran alegría la Misa Crismal, muy anticipadamente este año, dada la experiencia del año anterior en que la prolongada cuarentena nos impidió tenerla en las fechas oportunas.

Algunos gestos litúrgicos propios de este tiempo no podremos tenerlos como sería de desear: no podremos tener el tradicional lavatorio de pies y en el caso de la adoración de la Cruz, podrá organizarse el desplazamiento de los fieles con el adecuado distanciamiento, pero en lugar del beso habitual, sólo haremos una inclinación de cabeza o un gesto de sentida reverencia ante la Cruz del Señor.

En las celebraciones más concurridas, deberán adoptarse todos los recaudos para que se pueda participar con el necesario distanciamiento. Según sus posibilidades, los párrocos podrán agregar alguna celebración de modo que se pueda desdoblar la concurrencia. Son días muy significativos para todos y desafían nuestra creatividad pastoral a la par que el respeto a este tiempo particular que transitamos.

Seguramente entre estas indicaciones faltarán detalles ya que es imposible preverlos todos. A los sacerdotes les pido que al momento de tomar decisiones, disciernan todo siempre dentro de la lógica del cuidado. Les pido también la máxima higiene en la entrega de ramos y velas, evitando asimismo todo amontonamiento.

Los abrazo y bendigo en el Señor Jesús, buen Pastor. Que nuestra Madre Santísima del Rosario siga cuidando de sus hijos.

Mendoza, 5 de marzo de 2021.-

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Bendición de los frutos en las misas del II Domingo de Cuaresma

Circ. N° 003/21

«Alabado seas, mi Señor», cantaba san Francisco de Asís. En ese hermoso cántico nos recordaba que nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia, y como una madre bella que nos acoge entre sus brazos: «Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sustenta, y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba»

(Laudato sí, 1)

Queridos hermanos,

Transitamos los días de Cuaresma, un tiempo penitencial que nos anima a mirar hacia el horizonte de la Pascua y resucitar con Cristo, nuestro Redentor. En este marco tan relevante para la fe, el tiempo de vendimia que en nuestra tradición religiosa va precedido de los ritos de bendición de frutos, nos da la oportunidad para agradecer la admirable conjunción de la Obra de Dios y el trabajo humano, personal, familiar y social.

Las distintas comunidades suelen tener en tiempos de normalidad sanitaria, su celebración de Bendición de Frutos que expresa esta voluntad de agradecer a Dios sus dones y ofrecérselos simbólicamente para que los multiplique como signo de su Providencia.

En esta particular situación sanitaria que vivimos, la dificultad de encontrarnos como siempre para esta hermosa tradición, nos invita a disponer de las celebraciones que tenemos para expresar nuestra gratitud a Dios y el compromiso de seguir trabajando por el bien común.

Es por esto que les pido que en las misas del próximo domingo 28, tengan un espacio para rezar y bendecir los frutos en sus parroquias, capillas y comunidades. Les adjunto el modelo de oración que pueda servirles de ayuda para esta ocasión; naturalmente la creatividad de cada comunidad puede dar lugar a otras formas de oración que hagan de ese momento un preciso espacio de gratitud al Creador y a Jesús, su Sembrador.

Los abrazo y bendigo, encomendándolos a la protección de nuestra Madre, la Virgen del Rosario.

Mendoza, 24 de febrero de 2021

+ Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo
Arzobispo de Mendoza

Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad

Presentación del Mensaje del Santo Padre para vivir la Cuaresma 2021

Circular N° 002/21

Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar. Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración, y para compartir nuestros bienes, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre.

(Francisco, Mensaje en la Cuaresma 2021)

Queridos hermanos,

Los tiempos litúrgicos animan nuestro crecimiento y nos ayudan a profundizar en el seguimiento del Señor. El próximo miércoles con la tradicional imposición de cenizas, comenzaremos Cuaresma, animados por la espera confiada de la Pascua, triunfo de Dios sobre la muerte y el pecado.

Vivir la Cuaresma en tiempos de pandemia

La situación general de la Humanidad marcada por la dura experiencia del Covid y sus consecuencias nos ha dejado una huella profunda en la vida cotidiana y en cierto modo, condiciona el horizonte de nuestra mirada en los próximos meses y años. Es el contexto real donde transitaremos la Cuaresma.

Preparar nuestro corazón para la Pascua requiere generosidad para vivir los desafíos de este tiempo. Con la ascesis cuaresmal nos despojamos de lo que nos paraliza: el miedo, el individualismo, el egoísmo y todo lo que nos priva de la gracia de la fraternidad que el Señor nos regaló. La reconciliación sacramental será siempre ese instrumento de la gracia que nos regrese a la comunión plena con Dios y con los demás. Si la cuarentena con las distintas modalidades de distanciamiento nos impidió celebrarlo asiduamente, no dejemos pasar este tiempo de Cuaresma para vivirlo como un momento privilegiado del espíritu. Como en años anteriores, pero en este caso con un énfasis especial, pido a los sacerdotes prever momentos para la celebración del sacramento de la reconciliación, incluso invitando sacerdotes vecinos y organizando momentos comunitarios de preparación del sacramento.

En nuestra “vieja” normalidad, en estos días comenzábamos a planificar, prever, organizar las distintas actividades que empezaban a desplegarse. Confiamos en que las autoridades nacionales, provinciales y departamentales nos ayuden a recuperar gradual y crecientemente espacios tan importantes como son la escuela, el trabajo, la vida productiva y todos los ámbitos de encuentro familiar, religioso, social y cultural.

Como Iglesia debemos continuar poniendo todo nuestro empeño en la dinámica de cuidado que la pandemia nos exige y queremos retomar en todo cuanto se pueda, aquellas actividades que requieren la presencialidad. Pido a párrocos y responsables de comunidades que dediquen algún tiempo en las próximas semanas para organizar los servicios parroquiales, considerando diferentes alternativas si se retoman estrategias de distanciamiento por razón del Covid. También para nosotros se impone aprender de la experiencia y superar toda forma de parálisis que pueda hacer decaer el entusiasmo evangelizador de las comunidades.

Renovar la fe, la esperanza y la caridad

En esta pequeña Carta, junto con mi saludo al comenzar la Cuaresma, deseo presentarles el Mensaje del Santo Padre con el lema “Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.” Acompaño el texto del mencionado Mensaje, invitándolos a reflexionar con la ayuda del Papa Francisco el camino penitencial que nos lleva a la Pascua.

En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo. En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo.

(Mensaje para la Cuaresma 2021, introducción)

El Mensaje nos invita con una pedagogía sencilla a dejarnos encontrar con la Verdad que es el mismo Cristo, para ser sus testigos ante los hombres. Él quiere poner su Morada entre nosotros (cfr. Mensaje, n. 1); la ascesis cuaresmal nos pide despojarnos, privarnos, de todo lo que nos distrae de ese encuentro imprescindible.

La Cuaresma desafía nuestra esperanza, viviendo este tiempo como un tiempo de Dios en el que Él quiere hacer nuevas todas las cosas (cfr. Mensaje, n. 2). La oración personal y comunitaria, la reconciliación, la capacidad y empeño que pongamos en trasmitir aliento y confianza a los corazones abatidos, ayudan mucho a vivir la novedad a la que Dios nos invita.

Al referirse a la Caridad, para vivir la Cuaresma en tiempos de Covid y en la perspectiva de comprender mejor nuestra misión de artífices de la amistad social, el Papa nos propone varios textos de Fratelli tutti, insistiendo en la necesidad de una caridad activa, que se exprese como solidaridad con los hermanos, con sus sentimientos, con sus distintas situaciones, dolores y fragilidades (cfr. Mensaje, 3)

Misa Crismal

El próximo sábado 20 de febrero, a las 10 de la mañana, celebraremos en la Parroquia “Nuestra Señora de los Dolores” la Misa Crismal. Dadas las exigencias sanitarias de este tiempo, no podemos convocar a una celebración masiva. En el respeto del protocolo vigente, que prevé una concurrencia hasta el 50% de la capacidad total de iglesias y templos, cada parroquia, comisión diocesana y movimiento, podrá invitar hasta un representante. Seamos cuidadosos en este punto para que nuestra Iglesia particular pueda estar presente en su totalidad.

Con la presencia de todos los presbíteros, diocesanos y religiosos, los diáconos permanentes y la vida consagrada, se bendecirán los óleos de los catecúmenos y los enfermos, y se consagrará el santo Crisma, que expresarán la vida de gracia a la que el Señor nos invita. En esta celebración tan significativa para nuestra comunidad eclesial, los sacerdotes renovarán sus promesas de la ordenación sagrada, fortaleciendo su compromiso de seguir anunciando al Señor en comunión con los obispos y sus hermanos presbíteros. Será también la oportunidad para rezar juntos por el fecundo ministerio de los seminaristas que serán ordenados diáconos y presbíteros en el Santuario de El Challao, el próximo 27 de febrero, a las 10 de la mañana.

Mis queridos hermanos, les deseo una feliz Cuaresma, tiempo de Dios para nuestros corazones siempre necesitados de vivir la fe, la esperanza y el amor conforme nuestra vocación cristiana.

Los abrazo y bendigo en Jesús, el buen Pastor, ante la mirada maternal de nuestra Madre del Rosario.

Mendoza, 11 de febrero de 2021.
Memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes.

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de Mendoza

Jornada Mundial del Enfermo

Circ. Nro. 001/21

Uno solo es su Maestro y todos Uds. son hermanos (Mt 23,8)

Queridos hermanos,

El próximo 11 de febrero, en la memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes, la
Iglesia celebra la Jornada Mundial del Enfermo. El COVID19 actualmente en curso, expandido desde comienzos del año pasado, nos ha acercado dramáticamente al misterio del dolor, haciéndonos solidarios incluso en muchos casos a través del padecimiento personal o familiar de la enfermedad.
Somos parte de una humanidad doliente y queremos vivir nuestro camino
creyente, bien unidos unos a otros, sosteniéndonos en la fe y creciendo en la esperanza. Comparto con Uds. el mensaje del Santo Padre Francisco que quiere animarnos en la celebración de esta Jornada tan significativa.
“La experiencia de la enfermedad hace que sintamos nuestra propia vulnerabilidad y,
al mismo tiempo, la necesidad innata del otro. Nuestra condición de criaturas se vuelve aún más nítida y experimentamos de modo evidente nuestra dependencia de Dios. Efectivamente, cuando estamos enfermos, la incertidumbre, el temor y a veces la consternación, se apoderan de la mente y del corazón; nos encontramos en una situación de impotencia, porque nuestra salud no depende de nuestras capacidades o de que nos “angustiemos” (cf. Mt 6,27).” (Papa Francisco, Mensaje, n. 2)
Si la pandemia puso en evidencia las limitaciones de los sistemas sanitarios
nacionales y provinciales, así como la necesidad de los Estados de proveerse de nuevos insumos y estructuras para afrontar la crisis y cuidar la vida de los pueblos y comunidades, de los enfermos con sus historias y rostros concretos, también ha quedado de relieve la entrega generosa de tantas personas (médicos, enfermeros, trabajadores de la salud, religiosos y sacerdotes) parte de una multitud silenciosa de samaritanos y cirineos (Cfr. Papa Francisco, Mensaje, n.3)
La importancia de la dimensión relacional de las personas, invita a “poner en el centro la dignidad del enfermo, tutelar la profesionalidad de los agentes sanitarios y
mantener una buena relación con las familias de los pacientes.” (Papa Francisco, Mensaje, n. 4) El Evangelio nos da testimonio permanente de ello. Los gestos sanantes de Cristo siempre tienen lugar en el marco de un encuentro personal con Él. Por eso estamos invitados a acercarnos al Señor, para que Él obre su gracia en nosotros y a responderle con nuestra fe. En esta perspectiva, el Papa nos señala que las sociedades se humanizan por el ejercicio concreto de esta cercanía eficaz a los enfermos, a los pobres, a los olvidados
(cfr. Papa Francisco, Mensaje, n. 5). Este tiempo tan doloroso ha dejado a la vista la
necesidad que tenemos unos de otros, la soledad de muchos, la cruel exclusión de tantos hombres y mujeres, así como la perenne vigencia del amor cristiano como camino.
En Mendoza, la Virgen de Lourdes nos espera en el Santuario del Challao, así como en la querida parroquia de la ciudad y tantas comunidades a Ella encomendadas. El encuentro de cada año nos revela una religiosidad que pone en Dios la esperanza y sabe que tiene en María, auxilio y consuelo.
Este año, dadas las particulares condiciones sanitarias que nos invitan a cuidarnos, no podremos tener la tradicional procesión. Pero podemos encontrar el modo de reemplazar ese gesto penitencial, de conversión, del caminar peregrino, por algún signo de solidaridad, especialmente con los más pobres y enfermos (¡las cáritas parroquiales están necesitando alimentos y artículos de limpieza!).

En el Santuario, luego del Rosario de la Aurora, a las 17.30 hs., la Santa Misa
se celebrará a las 6.00, 8.00, 10.00, 12.00, 17.00 y 21.00. Tendré el honor de presidir
la Eucaristía de las 21 y allí rezar junto a hermanos y hermanas de nuestras comunidades por tantos enfermos, rostros concretos del mismo Señor.
Para la celebración en parroquias y comunidades, acompaño con distintos
materiales pastorales y litúrgicos que nos ha hecho llegar la Comisión episcopal de Pastoral de la Salud, de la CEA.
Los abrazo y bendigo en Jesús el buen Pastor, en la presencia de nuestra Madre bendita de Lourdes.

Mendoza, 23 de enero de 2021

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

La cultura del cuidado como camino de la Paz

Presentación del Mensaje del Santo Padre Francisco para la 54° Jornada Mundial de la Paz

“La cultura del cuidado, como compromiso común, solidario y participativo para proteger y promover la dignidad y el bien de todos, como una disposición al cuidado, a la atención, a la compasión, a la reconciliación y a la recuperación, al respeto y a la aceptación mutuos, es un camino privilegiado para construir la paz.” (Mensaje, n. 9)

Mis queridos hermanos,

En este día de los Santos Mártires Inocentes, estamos celebrando una Jornada de Ayuno y Oración, invitados por la Conferencia Episcopal Argentina a rezar para que se rechace en el Senado el proyecto de legalización del aborto.

En este contexto tan especial, quiero presentarles el Mensaje del Santo Padre Francisco para la Jornada Mundial de la Paz. Cada año, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de la Paz, este año convocada con el lema La cultura del cuidado como camino de paz”. Acompaño el texto del Mensaje para que lo tengan a disposición.

La cultura del cuidado en tiempos de COVID

El Papa repasa los rasgos dramáticos del año 2020 por la crisis sanitaria de COVID- 19, “que se ha convertido en un fenómeno multisectorial y mundial, que agrava las crisis fuertemente interrelacionadas, como la climática, alimentaria, económica y migratoria, y causa grandes sufrimientos y penurias.” (Mensaje, n. 1)

Luego de recordar a quienes perdieron un ser querido y también el trabajo, al personal de la salud (médicos, enfermeros, farmacéuticos, investigadores, voluntarios, capellanes y personal de los hospitales y centros de salud), el Santo Padre pide a los líderes políticos y al sector privado, que se garanticen a los enfermos, a los pobres y frágiles el acceso a las vacunas contra el COVID-19 y a las tecnologías esenciales necesarias para prestarles

Lamentando profundamente las “diversas formas de nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras y conflictos que siembran muerte y destrucción” (Mensaje, n. 1), propone la cultura del cuidado para erradicar la prevalencia de la indiferencia, el rechazo y la confrontación.

La Iglesia y la cultura del cuidado

Las páginas de la Biblia nos recuerdan que desde el origen del hombre y el mundo “ya estaba contenida una convicción actual: que todo está relacionado, y que el auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás” (Mensaje, n. 2)

También vemos en los profetas cómo “la comprensión bíblica de la justicia se manifestaba en la forma en que una comunidad trataba a los más débiles que estaban en ella.” (Mensaje, n.3)

Jesús se manifiesta como el Ungido “enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dejar en libertad a los oprimidos” (Lc 4,18). En su compasión “se acercaba a los enfermos del cuerpo y del espíritu y los curaba; perdonaba a los pecadores y les daba una vida nueva. Jesús era el Buen Pastor que  cuidaba de las  ovejas (cf. Jn 10,11-  18; Ez 34,1-31); era el Buen Samaritano que se inclinaba sobre el hombre herido,  vendaba sus heridas y se ocupaba de él (cf. Lc 10,30-37).” (Mensaje, 4) Para cuidarnos y ganarnos la vida nueva, se entregó en la Cruz.

Las primeras comunidades se hacían cargo, responsablemente, de las necesidades de los más pobres. A lo largo de la historia de la Iglesia, esta exigencia de testimoniar concretamente la solicitud por los más pobres se hizo visible en las enseñanzas de los Padres de la Iglesia. Esta sostenida inquietud de la Iglesia inspiró “numerosas instituciones para el alivio de todas las necesidades humanas: hospitales, hospicios para los pobres, orfanatos, hogares para niños, refugios para peregrinos, entre otras” (Mensaje, n. 5)

En este camino eclesial de solidaridad, fue madurando la Doctrina social de la Iglesia cuyos principios fundamentan la cultura del cuidado, que se manifiestan en “la promoción  de la dignidad de toda persona humana, la solidaridad con los pobres y los indefensos, la preocupación por el bien común y la salvaguardia de la creación.” (Mensaje, n. 6)

La comunidad internacional y la cultura del cuidado

Para concluir, el Santo Padre propone a la dirigencia internacional, autoridades políticas y organismos internacionales, tomar como brújula estos principios a los efectos de dar un rumbo común, realmente humano, al proceso de globalización frente a la extendida cultura del descarte. Con la brújula de los principios sociales, el Papa anima a todos los hombres a “convertirse en profetas y testigos de la cultura del cuidado, para superar tantas desigualdades sociales… con un fuerte y amplio protagonismo de las mujeres, en la familia y en todos los ámbitos sociales, políticos e institucionales.” (Mensaje, n. 7)

Esta brújula orienta no sólo la vida en una determinada comunidad sino también en “las relaciones entre las naciones, que deberían inspirarse en la fraternidad, el respeto mutuo, la solidaridad y el cumplimiento del derecho internacional. A este respecto, debe reafirmarse la protección y la promoción de los derechos humanos fundamentales, que son inalienables, universales e indivisibles” (Mensaje, n. 7)

El Papa insiste en el valor del derecho humanitario, frente a los conflictos y las guerras presentes, con sus consecuencias de inseguridad, hambruna y las migraciones forzadas. Por eso cuestiona el dinero destinado a la fabricación de armas, y propone en cambio, un Fondo mundial para enfrentar el hambre (cfr. Mensaje, n. 7)

La familia, la educación y las religiones al servicio de la cultura del cuidado

La cultura del cuidado se forja en la educación, nace en la familia y se fortalece en los ámbitos educativos posteriores en una relación de interacción permanente (cfr. Mensaje, n. 8).

Debe considerarse además el importante lugar que tienen las religiones, respaldando la formación para la cultura del cuidado, “en la transmisión a los fieles y a la sociedad de los valores de la solidaridad, el respeto a las diferencias, la acogida y el cuidado de los hermanos y hermanas más frágiles.” (Mensaje, n. 8)

Queridos hermanos, en este nuevo Año, encomendado a San José, quien ejerció ejemplarmente la cultura del cuidado al asumir la paternidad del mismo Hijo de Dios, asumamos estas enseñanzas del Papa Francisco como una concreción de las páginas del Evangelio que nos urge a amar y servir. Mañana nuestra Patria atravesará una página dramática donde un puñado de hombres y mujeres tendrán la gravísima responsabilidad de votar en conciencia la aprobación o el rechazo de una ley manifiestamente injusta y contraria a una ética auténticamente humanista, donde la vida es un valor indisponible y cuidarla, una exigencia de la mayor responsabilidad moral. Sigamos rezando para que esos senadores sean conscientes de esta responsabilidad de cuidar la vida, cada vida, todas las vidas.

Concluyo compartiéndoles el saludo final del Papa Francisco en el Mensaje que hoy les presento, donde expresa el sentido deseo de un tiempo decididamente nuevo para todos nosotros: “Como cristianos, fijemos nuestra mirada en la Virgen María, Estrella del Mar y Madre de la Esperanza. Trabajemos todos juntos para avanzar hacia un nuevo horizonte de amor y paz, de fraternidad y solidaridad, de apoyo mutuo y acogida. No cedamos a la tentación de desinteresarnos de los demás, especialmente de los más débiles; no nos acostumbremos a desviar la mirada, sino comprometámonos cada día concretamente para formar una comunidad compuesta de hermanos que se acogen recíprocamente y se preocupan los unos de los otros.” (Mensaje, n. 8)

En Cristo buen Pastor, los abrazo y les deseo un muy feliz 2021, caminando junto a Él, que es Camino, Verdad y Vida.

Mendoza, 28 de diciembre de 2020
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Saludo de Navidad

Circ. Nro. 68/2020

Queridos hermanos y hermanas de la Arquidiócesis de Mendoza:

Nos acercamos como servidores del Pueblo de Dios a todos los laicos/as, consagrados/as, diáconos y sacerdotes de esta querida Iglesia en Mendoza, para desearles una feliz y santa Navidad junto a sus familias y comunidades.

Hemos peregrinado en este adviento desafiados en la esperanza, concluyendo un año lleno de desconciertos frente a una pandemia que azota a la humanidad y de realidades que duelen en nuestro querido País. Sentimientos de temor, cansancio, fatiga, dolor e impotencia, han aparecido en distintos momentos, pero no fueron más fuertes que los de solidaridad con los que más sufren, compromiso con la misión que el Señor nos ha confiado, entrega en una catequesis sostenida con generosidad, fidelidad en la tarea de los equipos diocesanos, abnegado servicio de los agentes de la salud, de las fuerzas de seguridad, de los docentes, y de tantos que de manera anónima fueron signos del Reino de Dios.

En este tiempo de Navidad, en el que celebramos el misterio del nacimiento de Cristo Nuestro Señor, resuena en nosotros el anuncio que recibieron los pastores en esa noche santa, “no teman, porque les traigo una buena noticia, una alegría para todo el pueblo” (Lc, 2, 12), alegría que es el cumplimiento de la promesa de Dios de que caminaría con su pueblo. Así, todo es abrazado por Aquél que desde Belén a la Cruz y resurrección nos ha revelado el amor de Dios y nos ha llamado a reconocer en cada hombre un hermano y en cada mujer una hermana.

Alcanzados por este misterio, los invitamos a que juntos, contemplando el pesebre con emoción y gratitud, sepamos recibir en nuestras vidas y comunidades a Jesús, a seguirlo y anunciarlo, porque “nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él” (1Jn 4,16).

Celebrando con solemne sencillez la manifestación del amor de Dios que “envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos vida por medio de él” (1Jn 4, 9), unamos nuestra súplica para que en nuestro País, en estos días, sea defendida la vida humana, primer derecho fundamental, en todo su desarrollo, desde la concepción hasta la muerte natural, porque toda vida vale.

Que el Señor los bendiga y que Ntra. Sra. de la esperanza los proteja junto a sus familias y comunidades. ¡Feliz y santa Navidad!

Con afecto de hermanos y padres,

† Mons. Marcelo Daniel Colombo
Arzobispo de Mendoza

† Marcelo Fabián Mazzitelli
Obispo Auxiliar de Mendoza

Mendoza, 23 de diciembre de 2020.-

Elige la vida

“Yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, y vivirás.” (Deuteronomio 30,19)

Circ. Nro. 67/2020

Queridos hermanos,

En la cercanía de la Navidad, el nacimiento del Salvador nos ofrece “vida y vida en abundancia” (Juan 10,10). Así esperanzados, nos preparamos para salir a su encuentro. Él es nuestra alegría y nuestra fortaleza. ¡En Él podemos confiar!

Entre las preocupaciones que nos afligen como sociedad, está el tratamiento legislativo de la legalización del aborto. En la última sesión de la Comisión Permanente del Episcopado, los obispos vimos necesario profundizar a través de distintas propuestas, la animación de la oración y los gestos que expresen el compromiso de todos los cristianos con la causa de la vida. Acompaña esta carta el Mensaje de los Obispos argentinos que quiere ayudar a la reflexión en el marco de estas circunstancias tan difíciles.

Queremos especialmente pedir a Dios que ilumine a los senadores nacionales para que elijan la vida, cada vida, todas las vidas. Frente a este sagrado deber de tutelarla, no deberían guiarlos compromisos partidarios ni cálculos políticos sino las razones fuertemente éticas que tiene el cuidado de la vida, especialmente en estos días, la vida de los niños por nacer.

Encomiendo a los párrocos y animadores de comunidades, alentar la participación de nuestros fieles, en cuanto sea posible, en todas las celebraciones e iniciativas pastorales que se organicen mientras se debate el aborto. En las catedrales y parroquias de todo el país se celebrarán las misas en la fiesta de la Sagrada Familia, el primer domingo de Navidad, con esta especial intención: orar por la protección de la vida. En nuestro caso, presidiré en la Basílica de Nuestra Señora de Luján de Cuyo, la Santa Misa de las 20.15 hs. Llevaré a la Patrona de los argentinos, las intenciones del pueblo mendocino.

Para el lunes 28 de diciembre, fiesta de los Santos Inocentes, convocamos a una Jornada de Ayuno y Oración por la vida naciente, que podrá cerrarse en cada comunidad con la celebración vespertina de la Eucaristía.

Los abrazo y bendigo mientras pido al Señor que nos regale vivir este tiempo de Navidad con la fortaleza que nos da Jesús, el Niño de Belén, ante la atenta mirada de sus padres, María y José.

Mendoza, 21 de diciembre de 2020
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Novedades de nuestra vida eclesial

Circ. Nro. 66/20

Queridos hermanos,

Cercana la Navidad queremos renovar nuestra espera confiada del Señor, anunciado por los profetas y “nacido de mujer” (Gal. 4,4) para salvarnos. Es una espera activa que compromete todo nuestro ser, animándonos a celebrar en plenitud el cumplimiento de las promesas de Dios. En este marco, deseo compartirles algunas noticias relacionadas con la vida de nuestra Iglesia particular.

Comunicación pendiente

En esta oportunidad deseo completar la información sobre nuevos servicios pastorales de nuestros presbíteros: El P. Andrés Canciani se desempeñará como Vicario Parroquial en Ntra. Sra. de la Candelaria, de Maipú; el P. Juan Castaño colaborará con el P. Marcelo Araya, asumiendo la atención pastoral de la jurisdicción de la capilla Ntra. Sra. del Pilar, en Fray Luis Beltrán. El P. Aldo Vallone acompañará la etapa ministerial de los jóvenes diáconos que serán ordenados, Dios mediante, el 27 de febrero. ¡Gracias queridos sacerdotes por la generosa disponibilidad para acoger esta invitación del obispo a “andar mar adentro y echar las redes” (Lc. 5,4)!

Tiempo de poda

Con dolor, debo comunicarles el retiro de dos comunidades religiosas. Las Hnas. Dominicas de la Presentación, que actuaron con tanto fruto en nuestra Arquidiócesis, últimamente en la parroquia San José Obrero de La Favorita, ciudad de Mendoza, se retiran luego de un cuidadoso discernimiento pastoral. Las particulares disposiciones sanitarias vigentes en el vecino país de Chile, obliga a las hermanas a anticipar su regreso antes de Navidad. Al despedirlas, sólo tenemos palabras de gratitud por su testimonio de religiosas al servicio de la comunión evangelizadora, con una entrega generosa y sin reservas. ¡Gracias Hnas. Carmen y Sandra! En Uds. doy gracias a su familia religiosa, especialmente a las hermanas que las precedieron entre nosotros. Las semillas de Reino sembradas en La Favorita por las Hermanas Dominicas, darán el ciento por uno, según las promesas del Señor.

El equipo provincial de las Hnas. de la Inmaculada de Génova, han informado el futuro cierre de su comunidad en Drummond, Luján de Cuyo. En las próximas semanas conoceremos más detalles de este paso que dan, ciertamente motivado por el escaso número de religiosas. Rezamos por las hermanas, pidiendo al Señor que suscite nuevas vocaciones para su importante misión al servicio de la educación cristiana. ¡Gracias hermanas por su testimonio entre nosotros!

Dios hace germinar la semilla

Las actuales circunstancias sanitarias nos obligan a prever con tiempo algunas importantes celebraciones del próximo año y anticiparnos, en cuanto podamos, a un posible rebrote de Covid19. El próximo 20 de febrero, a las 10 de la mañana, celebraremos la Misa Crismal en la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores. Apenas iniciada la Cuaresma, queremos asegurar la realización de esta significativa fiesta de la vida sacramental que nos ofrece Cristo sacerdote y buen Pastor.

El 27 de febrero, también a las 10 de la mañana, en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, de El Challao, celebraremos las ordenaciones sacerdotales y diaconales de nuestros jóvenes seminaristas.

En el camino hacia Belén, los saludo con afecto en el Señor, bajo la mirada materna de nuestra Santísima Madre del Rosario.

Mendoza, 20 de diciembre de 2020
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Nuevos servicios pastorales en las parroquias de la Arquidiócesis

Queridos hermanos,

¡Feliz día de la Virgen! En la hondura espiritual del Adviento, la Palabra del Señor nos invita a preparar nuestros corazones para recibirlo.

Cada año tenemos en este tiempo, la designación de nuevas responsabilidades ministeriales de los sacerdotes. Deseo especialmente agradecer a los que concluyen un servicio parroquial ejercido a lo largo de varios años, y encomendar al Señor la fecundidad de los nuevos servicios en las comunidades, llamadas a recibirlos con afecto y deseos de cooperación en un servicio tan delicado y exigente como el de párroco.

Las designaciones de este año son:

  • Pbro. Ángel Eduardo López Franco, párroco de Nuestra Señora de Loreto (Ciudad de Mendoza)
  • Pbro. Iván Patricio Sepúlveda Silva, párroco de San José (Guaymallén)
  • Pbro. Aldo Félix Vallone, párroco de Nuestra Señora de las Mercedes (Bermejo, Guaymallén)
  • Pbro. Marcelo Enrique Cinquemani, párroco de Divino Maestro (Las Heras)
  • Pbro. Horacio Day, párroco de San Vicente Ferrer (Godoy Cruz)
  • Pbro. Mauricio Exequiel del Souc, párroco Nuestra Señora del Carmen (Costa de Araujo, Gral. Lavalle)

Asimismo, les comparto que el Pbro. Ricardo Augusto Poblete se desempeñará como responsable de la unidad pastoral constituida por las parroquias de San Cayetano y Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, ambas comunidades de Godoy Cruz, las cuales conservarán su plena autonomía. La cercanía geográfica de ambas parroquias, nos invita a unir esfuerzos y a evitar dispersión de fuerzas para ofrecer, en cambio, una evangelización integrada de barrios tan próximos. El Pbro. Omar Horacio Lorente, continuará a tiempo completo con su función de Capellán de la U.C.A.

El Pbro. José Luis Juárez colaborará pastoralmente con el R.P. José Auletta en la atención pastoral de las comunidades del Secano Lavallino.

El Pbro. Gabriel Bossini residirá en la parroquia San Antonio de Padua, de Las Heras.

Más adelante, comunicaremos algunas otras designaciones todavía pendientes.

Durante el mes de febrero pondremos en funciones a los nuevos párrocos con quienes se programarán los detalles específicos.

Ponemos en las manos de la Virgen del Rosario, en la conclusión de este Año Mariano Nacional, las nuevas misiones que la Iglesia confía a estos hermanos presbíteros. Sea Ella, auxilio, consuelo y esperanza de sus corazones servidores.

Mendoza, 8 de diciembre de 2020
Solemnidad de la Inmaculada Concepción
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

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