ANTE TANTA MENTIRA Y FAKE NEWS

Circular N° 011/26

Queridos hermanos,
En estos días he recibido consultas sobre una supuesta sanción vaticana que me habría sido
impuesta por motivos litúrgicos. Numerosos mensajes de WhatsApp enviados a los fieles de aquí y
de todo el país, difunden esta noticia como cierta. Además de la falsedad de la noticia, me duelen las
mentiras que siembran oscuros personajes en sitios de internet. Por eso escribo estas líneas: No
solamente para desmentir una nueva falsedad difundida por un blog, sino sobre todo por el deber de
cuidar al Pueblo de Dios. Muchos fieles de buena voluntad terminan siendo confundidos, engañados
o arrastrados a climas de sospecha permanente que dañan la comunión eclesial y que hieren
profundamente a personas concretas. Hay algo particularmente grave cuando la mentira y la
información deformada se combinan con el anonimato y con la imposibilidad de réplica porque
estamos frente a un mecanismo de impunidad.

“De un mismo hecho, el sepulcro vacío, brotan dos interpretaciones: una es fuente de vida
nueva y eterna, la otra de muerte cierta y definitiva. Este contraste nos hace reflexionar sobre el
valor del testimonio cristiano y sobre la honestidad de la comunicación humana. A menudo, el relato
de la verdad es oscurecido por fake news —como se dice hoy—, es decir, por mentiras, alusiones y
acusaciones sin fundamento. No obstante, frente a tales obstáculos, la verdad no permanece oculta,
al contrario, viene a nuestro encuentro, viva y radiante, iluminando las tinieblas más densas.” (Papa
León, Palabras en el Anuncio del Ángel, lunes santo 2026)

En Mendoza existe un individuo, posiblemente un reputado docente universitario de la Facultad
de Filosofía y Letras que, escondido detrás de un seudónimo, difunde en un Blog sus opiniones,
ataques y mentiras. Esta persona no respeta la buena fama de los demás, manipula y ridiculiza cuanto
expresamos públicamente con nuestro nombre y apellido. Y al mismo tiempo incurre en una gran
contradicción: reclama transparencia para toda la Iglesia mientras administra un espacio donde no
existe posibilidad de comentarios, aclaraciones ni derecho a responder si no es en total conformidad
con sus pensamientos y actitudes. Para este tipo de comportamiento humano resulta muy cómodo
instalar sospechas, burlarse de personas concretas, degradar públicamente a sacerdotes, obispos y
laicos mientras quien escribe permanece oculto, sin asumir rostro, nombre ni responsabilidad pública
por sus palabras. Y más lamentable aún es que otros sitios digitales, autopercibidos católicos,
igualmente insidiosos, terminen reproduciendo, amplificando o legitimando mentiras que dañan
personas concretas y empobrecen profundamente el clima humano y eclesial.

También otros obispos, sacerdotes y laicos, ¡incluso los Papas! han sido atacados muchas veces
por el autor del blog en cuestión. Incluso en temas que poco tienen que ver con la acción pastoral,
llama la atención su obsesión por comentar el cuerpo o la imagen de otros, mientras él elige
esconderse y no exponerse jamás personalmente. Detrás de cada burla y mentira hay personas
concretas. Y detrás de muchas ironías “ingeniosas” hay una enorme irresponsabilidad moral.

Es importante preguntarnos, como creyentes, qué responsabilidad tenemos cuando reenviamos
mensajes, publicaciones o acusaciones sin verificar suficientemente su veracidad. En el mundo
digital, compartir información no es un acto neutral: puede afectar personas concretas, dañar
reputaciones y contribuir a la difusión de mentiras o exageraciones que luego resultan muy difíciles
de reparar, exponiéndose incluso a responsabilidades legales ya que sus números de contacto quedan
registrados al difundir la mencionada mentira.

La crítica puede ser legítima, incluso dura. Bienvenida sea si es verdadera y honesta. Pero la
difamación cobarde disfrazada de defensa de la tradición no es un servicio a la verdad. Ésta no
necesita operar desde la oscuridad. Tampoco la comunión de la Iglesia se construye alimentando el
desprecio permanente, sino caminando en la verdad, la caridad y la responsabilidad de la palabra.
En otras oportunidades, ante ataques similares al hoy referido, preferí no responder para no dar
entidad a personajes que compulsiva y patológicamente buscan herir la comunión eclesial. Rezo por
ellos y su conversión. Gracias a Dios, mucha gente no conoce estos ámbitos de difamación
permanente. Pero para quienes por un motivo u otro reciben estas noticias, creí necesario decir estas
palabras, no para defenderme, sino como servicio a la verdad y por el bien del pueblo de Dios de la
Arquidiócesis de Mendoza, junto a los hermanos de otras comunidades donde he actuado antes, como
sacerdote en la Diócesis de Quilmes, y como obispo en las Diócesis de Orán y La Rioja; también por
mi familia y amigos, que se preocupan y sufren conmigo por estos ataques reiterados e injustificados;
deseo así, expresar la verdad de los hechos y tomar distancia de quienes buscan dañar, ofender,
confundir y desautorizar. Amo a mi pueblo y quiero servirlo como Jesús, el buen Pastor, con mis
muchos límites y con los dones que Él me confió.

Los abrazo y bendigo en Jesús que nos derrama su Espíritu y en su Madre Santísima del Rosario.

Mendoza, 18 de mayo de 2026

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Sólo la verdad

«Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: conocerán la verdad y la verdad los hará libres» (Juan 8,31-32)

Al Pueblo de Dios y a la comunidad en general

Queridos hermanos y hermanas,


En estos días hemos conocido por algún medio de comunicación, que se presentaría ante la Santa Sede una denuncia por incumplimiento de las normas canónicas por parte de los obispos que suscribimos esta carta y del fallecido Mons. Franzini. Junto a los nuestros, aparecían también los nombres de distintos sacerdotes que han actuado en campo canónico.

No tenemos noticias de que esta denuncia se haya efectivizado, pero es necesario que Uds. sepan que desde el primer momento en que debimos intervenir en relación con el Monasterio del Cristo Orante, lo hemos hecho con prontitud y apego a las normas que rigen nuestra actuación como Obispos, según se iban cumpliendo las etapas de los distintos procesos canónicos iniciados. Así, el pasado mes de febrero se dictó sentencia en un proceso canónico por abuso de conciencia ocurrido en el Monasterio, el cual fuera cerrado definitivamente por el Arzobispado de Mendoza a comienzos de este año.

Actualmente se espera el pronunciamiento en la causa judicial por presunto abuso sexual en esa institución, la cual se tramita por ante el Tribunal Interdiocesano Bonaerense. De todo esto, también hemos informado siempre a través de comunicados y circulares, a la población en general y a la comunidad eclesial en particular.

Más allá del enchastre mediático que producen gratuitamente sobre personas e instituciones, las informaciones sesgadas de quienes actúan en su propio interés y muy lejos de la necesidad de justicia de aquellos que se acercaron a efectuar las denuncias, sabemos que en cada caso hemos adoptado las medidas que correspondían.

Confiamos plenamente en la actuación de las autoridades eclesiales que deban evaluar a su tiempo este obrar, si lo estimaran pertinente. Lo más importante seguirá siendo el esclarecimiento de los hechos sucedidos para bien de todos los afectados.
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Los saludamos con todo afecto en el Señor, ante la mirada maternal de Ntra. Sra. del Rosario.

Mendoza, 12 de junio de 2021

Mons. Dante Braida
Obispo de La Rioja
Mons. Marcelo Mazzitelli
Obispo auxiliar de Mendoza
Mons. Marcelo Colombo
Arzobispo de Mendoza
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