CONVOCATORIA DE NUESTRO PADRE OBISPO A LA ASAMBLEA ARQUIDIOCESANA

Circ. N° 018/26

Queridos hermanos, A poco de haber sido recibido por el Santo Padre, deseo transmitirles mi alegría por el momento compartido junto a él y el secretario general de la CEA, Mons. Raúl Pizarro, y hacerles llegar su saludo y bendición paternal.

Estamos transitando, como Iglesia y sociedad en la Argentina, este tiempo de preparación de la visita del Papa, conscientes de su importancia en relación con la edificación de esa patria más justa y fraterna que todos anhelamos. León XIV nos invita a “unir fuerzas para edificar en el bien, para que la humanidad nunca pierda su propia belleza y el mundo pueda reconocer una vez más, en el corazón del ser humano, el lugar donde Dios desea habitar.” (León XIV, Magnifica humanitas, n. 16).

En ese contexto tan desafiante para la Iglesia en la Argentina, la Arquidiócesis de Mendoza tendrá su Asamblea eclesial el sábado 12 de setiembre, de 8.30 a 13 hs. Lo haremos en continuidad con el camino emprendido con el documento Brújula y Corazón y la jornada Juntos caminamos, enriquecido con lo trabajado en las comunidades y en los decanatos a partir del material proporcionado por la Vicaría de Evangelización.

Queremos invitar a todos los que vinieron a la jornada Juntos caminamos 2026, enviados por sus párrocos, a que, en representación de sus comunidades y áreas pastorales, se hagan presentes en la Asamblea para profundizar este camino de aplicación del Sínodo, con el deseo de crecer como Iglesia en comunión, participación y misión. Pero, además, esta Asamblea será un momento de preparación para vivir nuestra fiesta diocesana y llevar a la Virgen del Rosario, nuestra Madre, nuestra vida eclesial.

“Cada bautizado responde a las exigencias de la misión en los contextos en los que vive y trabaja desde sus propias inclinaciones y capacidades, manifestando así la libertad del Espíritu en la concesión de sus dones. Gracias a este dinamismo en el Espíritu, el Pueblo de Dios, escuchando la realidad en la que vive, puede descubrir nuevos ámbitos de compromiso y nuevas formas de realizar su misión. Los cristianos que, en distintas capacidades —en la familia y en otros estados de vida, en el lugar de trabajo y en las profesiones, en el compromiso cívico o político, social o ecológico, en el desarrollo de una cultura inspirada en el Evangelio como en la evangelización de la cultura del ambiente digital—, recorren los caminos del mundo y en sus ambientes de vida anuncian el Evangelio, están sostenidos por los dones del Espíritu.” (Documento final del Sínodo, n. 58).

Con el deseo de encontrarnos pronto en la Asamblea eclesial, los abrazo y bendigo en Jesús, el Buen Pastor, y en nuestra Madre del Rosario.

Roma, 27 de agosto de 2026.-

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

SALUDO DE PENTECOSTÉS

APÓSTOLES DE LA PALABRA Y DE LA CARIDAD

Circular N° 012/26

Queridos hermanos,
La solemnidad de Pentecostés nos invita a reconocer la llegada del Espíritu Santo que viene para
impulsarnos a la misión. Jesús nos prometió que no nos dejaría solos, que vendría un Paráclito, un defensor, para sostenernos y mantenernos firmes en su seguimiento.

Pocos días atrás, ante más de mil jóvenes que se preparan para recibir su confirmación, el papa León
decía: “(…) la plenitud del Espíritu Santo nos da entusiasmo, fuerza y la capacidad de seguir a Jesucristo, de decirle ‘Sí’ al Señor siempre, y de no tener miedo de seguirlo con valentía, de vivir la fe en un mundo que tantas veces quiere llevarnos lejos de Jesús” (Audiencia del 16.05.2026, Encuentro con jóvenes confirmandos de Génova).

Cincuenta días después de la Pascua, el Espíritu Santo llegó impetuosamente sobre los discípulos para
encender en sus corazones el fuego divino, soltar sus lenguas y expresarse con libertad y franqueza a fin de que todos pudieran entender el anuncio de Jesucristo muerto y resucitado, viviendo con los hermanos el «nosotros» de la Iglesia.


Apóstoles que animan la Evangelización
Animados por la acción del Espíritu Santo que en Pentecostés nos impulsa como pueblo de Dios en
Mendoza, la Vicaría de Evangelización pondrá a disposición la primera de tres fichas de reflexión y trabajo
que, en continuidad con lo trabajado en la Jornada Juntos Caminamos, nos ayudarán a preparar la Asamblea Eclesial Arquidiocesana que realizaremos en septiembre. Con cada ficha iremos dando un paso para crecer como una Iglesia cada vez más sinodal.

Apóstoles servidores de la caridad fraterna
En estos días en que vivimos la inclemencia climática, la sostenida acción de tantos fieles, familias y
comunidades, han podido ayudar a paliar el frío que padecen los más pobres, y entre ellos los hermanos y hermanas de la calle. El fin de semana del 6 y 7 de junio tendrá lugar la Colecta nacional de Cáritas: 70 años alentando la esperanza. Recuerdo la importancia que tiene esta Colecta no sólo para las parroquias sino para la acción solidaria de Cáritas Mendoza y Cáritas Argentina.

Mendoza siempre se ha caracterizado por su creatividad y generosidad al servicio de nuestros hermanos necesitados. Ello nos compromete a seguir prestando esa importante misión de alentar la participación de tantas personas, familias y comunidades para
recoger cuanto nuestros hermanos, no sólo los católicos, deseen poner en común para aliviar la cruda pobreza que hoy atraviesa a tantos. Muchos que antes nos ayudaban, hoy necesitan. También a ellos queremos ayudarlos para que puedan restablecerse y superar esta dolorosa situación.

Hermanos:

¡Muy feliz Pentecostés! El Espíritu Santo nos colme con sus dones para anunciar con entusiasmo y
generosidad al Señor Jesucristo, camino, verdad y vida para nuestro pueblo. Junto a María, recemos como
Iglesia: «Ven Espíritu Santo, ¡llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor!».

Los abrazo y bendigo en Jesús que nos derrama su Espíritu y en su Madre Santísima del Rosario.

Mendoza, 22 de mayo de 2026

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

ANTE TANTA MENTIRA Y FAKE NEWS

Circular N° 011/26

Queridos hermanos,
En estos días he recibido consultas sobre una supuesta sanción vaticana que me habría sido
impuesta por motivos litúrgicos. Numerosos mensajes de WhatsApp enviados a los fieles de aquí y
de todo el país, difunden esta noticia como cierta. Además de la falsedad de la noticia, me duelen las
mentiras que siembran oscuros personajes en sitios de internet. Por eso escribo estas líneas: No
solamente para desmentir una nueva falsedad difundida por un blog, sino sobre todo por el deber de
cuidar al Pueblo de Dios. Muchos fieles de buena voluntad terminan siendo confundidos, engañados
o arrastrados a climas de sospecha permanente que dañan la comunión eclesial y que hieren
profundamente a personas concretas. Hay algo particularmente grave cuando la mentira y la
información deformada se combinan con el anonimato y con la imposibilidad de réplica porque
estamos frente a un mecanismo de impunidad.

“De un mismo hecho, el sepulcro vacío, brotan dos interpretaciones: una es fuente de vida
nueva y eterna, la otra de muerte cierta y definitiva. Este contraste nos hace reflexionar sobre el
valor del testimonio cristiano y sobre la honestidad de la comunicación humana. A menudo, el relato
de la verdad es oscurecido por fake news —como se dice hoy—, es decir, por mentiras, alusiones y
acusaciones sin fundamento. No obstante, frente a tales obstáculos, la verdad no permanece oculta,
al contrario, viene a nuestro encuentro, viva y radiante, iluminando las tinieblas más densas.” (Papa
León, Palabras en el Anuncio del Ángel, lunes santo 2026)

En Mendoza existe un individuo, posiblemente un reputado docente universitario de la Facultad
de Filosofía y Letras que, escondido detrás de un seudónimo, difunde en un Blog sus opiniones,
ataques y mentiras. Esta persona no respeta la buena fama de los demás, manipula y ridiculiza cuanto
expresamos públicamente con nuestro nombre y apellido. Y al mismo tiempo incurre en una gran
contradicción: reclama transparencia para toda la Iglesia mientras administra un espacio donde no
existe posibilidad de comentarios, aclaraciones ni derecho a responder si no es en total conformidad
con sus pensamientos y actitudes. Para este tipo de comportamiento humano resulta muy cómodo
instalar sospechas, burlarse de personas concretas, degradar públicamente a sacerdotes, obispos y
laicos mientras quien escribe permanece oculto, sin asumir rostro, nombre ni responsabilidad pública
por sus palabras. Y más lamentable aún es que otros sitios digitales, autopercibidos católicos,
igualmente insidiosos, terminen reproduciendo, amplificando o legitimando mentiras que dañan
personas concretas y empobrecen profundamente el clima humano y eclesial.

También otros obispos, sacerdotes y laicos, ¡incluso los Papas! han sido atacados muchas veces
por el autor del blog en cuestión. Incluso en temas que poco tienen que ver con la acción pastoral,
llama la atención su obsesión por comentar el cuerpo o la imagen de otros, mientras él elige
esconderse y no exponerse jamás personalmente. Detrás de cada burla y mentira hay personas
concretas. Y detrás de muchas ironías “ingeniosas” hay una enorme irresponsabilidad moral.

Es importante preguntarnos, como creyentes, qué responsabilidad tenemos cuando reenviamos
mensajes, publicaciones o acusaciones sin verificar suficientemente su veracidad. En el mundo
digital, compartir información no es un acto neutral: puede afectar personas concretas, dañar
reputaciones y contribuir a la difusión de mentiras o exageraciones que luego resultan muy difíciles
de reparar, exponiéndose incluso a responsabilidades legales ya que sus números de contacto quedan
registrados al difundir la mencionada mentira.

La crítica puede ser legítima, incluso dura. Bienvenida sea si es verdadera y honesta. Pero la
difamación cobarde disfrazada de defensa de la tradición no es un servicio a la verdad. Ésta no
necesita operar desde la oscuridad. Tampoco la comunión de la Iglesia se construye alimentando el
desprecio permanente, sino caminando en la verdad, la caridad y la responsabilidad de la palabra.
En otras oportunidades, ante ataques similares al hoy referido, preferí no responder para no dar
entidad a personajes que compulsiva y patológicamente buscan herir la comunión eclesial. Rezo por
ellos y su conversión. Gracias a Dios, mucha gente no conoce estos ámbitos de difamación
permanente. Pero para quienes por un motivo u otro reciben estas noticias, creí necesario decir estas
palabras, no para defenderme, sino como servicio a la verdad y por el bien del pueblo de Dios de la
Arquidiócesis de Mendoza, junto a los hermanos de otras comunidades donde he actuado antes, como
sacerdote en la Diócesis de Quilmes, y como obispo en las Diócesis de Orán y La Rioja; también por
mi familia y amigos, que se preocupan y sufren conmigo por estos ataques reiterados e injustificados;
deseo así, expresar la verdad de los hechos y tomar distancia de quienes buscan dañar, ofender,
confundir y desautorizar. Amo a mi pueblo y quiero servirlo como Jesús, el buen Pastor, con mis
muchos límites y con los dones que Él me confió.

Los abrazo y bendigo en Jesús que nos derrama su Espíritu y en su Madre Santísima del Rosario.

Mendoza, 18 de mayo de 2026

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

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