Nueva etapa de la cuarentena y continuación de las celebraciones religiosas

Circ. N° 40/2020

Queridos hermanos,

En el día de ayer el Gobernador de la Provincia de Mendoza ha comunicado las nuevas condiciones que deberán cumplirse entre nosotros para vivir esta etapa de la cuarentena.

Prescindiendo de las complejas denominaciones y los diferentes estadios, propios de los especialistas, está claro que las cifras de infectados y la extensión generalizada del virus por encima de la media que veníamos llevando, obligan a reforzar nuestra respuesta a fin de cuidarnos y cuidar a los demás.

En mi condición de máximo responsable de la Iglesia católica en esta Arquidiócesis de Mendoza, deseo recordarles que las normas sanitarias son de estricto cumplimiento por parte de toda la población, de la que nosotros formamos parte. Y esto implica la exhaustiva aplicación de los criterios y normas del Decreto Provincial Nro. 763 que estableció el correspondiente protocolo de actuación en materia de celebraciones religiosas. Este pleno acatamiento ha sido dispuesto también en el último decreto, el Nro. 935 que hoy fue publicado.

Gracias a Dios, las disposiciones sobre las celebraciones religiosas se mantienen y es una buena noticia para tantos creyentes. Los párrocos y sus comunidades han sabido prodigarse para cumplir las normas vigentes y recibimos incluso, visitas de preventores de los distintos departamentos que han podido comprobarlo.

Por eso además de agradecerles esta buena disposición, manifestada hasta la fecha, quiero pedirles la perseverancia para que nuestras celebraciones sigan teniendo lugar, como hasta ahora, en ambientes sanos y bien preparados para evitar cualquier contagio.

Los saludo en Jesús, el buen Pastor, y nuestra Madre del Rosario.

Mendoza, 4 de agosto de 2020
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

30 de julio: Día Mundial de Lucha contra la Trata de Personas

Circ. Nro. 38/2020

Queridos hermanos,

La preocupación de la Iglesia por la vida y la dignidad integral de las personas nos lleva a trabajar junto a otros hombres y mujeres consustanciados con esta misión de distintos credos y culturas. En esta perspectiva, la lucha contra la trata de personas que hoy especialmente conmemoramos, nos desafía desde un lugar particularmente doloroso de la vida humana.

La vida y la libertad de una persona no son mercancías ni bienes negociables. “Es importante reconocer que la explotación sexual, la prostitución y el tráfico de seres humanos son actos de violencia contra las mujeres, constituyen una ofensa a la dignidad de la mujer y son una grave violación de los derechos humanos fundamentales” (Cfr. n. 1 de las Conclusiones del 1er Encuentro Internacional para la liberación de las mujeres de la calle”, Roma, junio de 2005).

Por eso les propongo interiorizarse y participar, según sus posibilidades, de distintas iniciativas que tienen lugar en la Arquidiócesis de Mendoza; además de las acciones que emprende la Pastoral de Migrantes, tenemos desde hace varios años al Grupo Pastoral Guadalupe que busca dar contención y apoyo, de forma sistemática y sostenida a mujeres que ejercen la prostitución o fueron víctimas de trata con fines de explotación sexual, y –a través de ellas-, a sus grupos de convivencia más próximos y que se encuentran en riesgo social. Este objetivo lo logran a través de la implementación de distintos talleres con propuestas de promoción humana de estas mujeres y especialmente, en el contacto personal y en el diálogo con cada una, poniendo el acento en el encuentro, en el abrazo, la sonrisa y la ternura en el trato que busca reflejar el abrazo, la sonrisa y la ternura de Dios.

En un proceso de concientización creciente, apelando a la libertad individual, la metodología de intervención que guía al Grupo Pastoral Guadalupe, apunta principalmente al fortalecimiento de las mujeres de la calle en los múltiples ámbitos de su vida cotidiana, incidiendo además en su grupo social inmediato. Se busca recrear un espacio humano y cristiano, fraterno y de profunda acogida, brindando asesoramiento y apoyo ante diversos problemas psicológicos, judiciales, de salud y bienestar, de educación y otros derivados de la particular situación de prostitución; haciendo hincapié en un trato interpersonal humanitario, respetuoso de sus creencias y, a la vez, fundante de una nueva perspectiva de vida basada en el trabajo real y digno, la convivencia sin manipulaciones, el cumplimiento de sus obligaciones ciudadanas y el uso de sus derechos como tal. Los números de contacto para interiorizarse o integrarse a esta propuesta: 2616810813 – gabrielamarchesini@gmail.com (Gabriela Marchesini); 2616810770 – josimani@gmail.com (Javier Osimani).

Acompaño distintos materiales que pueden ser empleados para la oración y la concientización en este día.

En Jesús, buen Pastor, y nuestra Madre Santísima.

Mendoza, 30 de julio de 2020.-
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Santo Patrono Santiago, ruega por nosotros

Mendoza celebró este 25 de Julio al Patrón Santiago, protector de esta provincia, con una Misa presidida por Mons. Marcelo Colombo, padre obispo de esta Arquidiócesis y concelebrada por el obispo auxilliar, Mons. Marcelo Mazzitelli y el Pbro. Marcelo De Benedectis, párroco de Santiago Apóstol y San Nicolás, lugar donde reside la imagen del santo y mártir.

En el momento del ofertorio, De Benedectis tomó la palabra y agradeció en persona a representantes de las distintas actividades y fuerzas que han prestado servicio durante esta pandemia en Mendoza. Al finalizar de nombrarlos a cada uno, los presentes agasajaron a estos servidores públicos con un aplauso espontáneo.

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Invitación a vivir la fiesta del Patrón Santiago

En las huellas de Santiago, por el camino del cuidado, salgamos al encuentro de Jesús

Circ. N° 36/2020

Mis queridos hermanos,

El próximo 25 de julio celebraremos al Apóstol Santiago, declarado Patrono de Mendoza, vinculado principalmente a los primeros tiempos de la fundación de nuestra ciudad capital. Los registros históricos refieren las distintas ceremonias que tenían lugar en ocasión de esta fiesta, así como una estrecha conexión con las formalidades previstas en la asunción de nuevas autoridades. En aquellos tiempos Santiago expresaba cabalmente la identidad española, siendo un patrono reconocido como valioso protector: así dan cuentan las numerosas referencias al Apóstol.

¿Cómo celebrar hoy al Patrón Santiago, en este contexto de pandemia, de cuarentena y su consiguiente distanciamiento social, preventivo y obligatorio? De este tiempo se ha exaltado reiteradamente su carácter de inédito, por lo que significan hoy para la Humanidad esta enfermedad, la creciente pérdida de vidas a causa del Covid19 y el impacto que la lucha contra el virus ha causado en el desarrollo social y económico de hombres y pueblos.

Encontramos al Apóstol Santiago en momentos muy particulares del ministerio de Jesús. Con su hermano Juan, llamados por Cristo, dejan las redes para hacerse pescadores de hombres. En la Transfiguración, junto a Pedro y a Juan, será testigo anticipado de la gloria del Señor contemplándolo entre Moisés y Elías; más tarde, lo acompañará en su sentida oración en el Huerto de los Olivos. Esta cercanía de Santiago a Jesús, nos invita a renovar nuestra confianza en su intercesión. En el seguimiento del Señor y en la comprensión de su voluntad, Santiago puede ayudarnos, animando nuestra oración creyente y alentando el servicio generoso a nuestros hermanos.

Este año hemos querido proponer el camino de Santiago en clave de cuidado de la vida. El desafío de protegernos y proteger a los demás de la circulación del Covid19 no debe confundirse con una obsesión sanitarista de la Iglesia, como una suerte de rendición de lo religioso a los dictados de políticas estatales, sino como la auténtica comprensión de la responsabilidad de la Iglesia en el cuidado del bien común, así como la concreta aplicación del criterio de respeto que tiene todo don de Dios, en este caso la vida de las personas.

Como Iglesia, estamos llamados a resignificar nuestra cercanía para que el aislamiento y el cuidado nunca sea desentendernos y encerrarnos en actitudes egoístas, autorreferenciales e indiferentes ante lo que vivimos. Por eso nos ha conmovido la creatividad generosa de tantas comunidades y familias que han perseverado en la oración y la solidaridad. Admirados vimos cómo ante la imposibilidad de celebrar nuestra fe en Iglesias y templos, se multiplicó la conciencia de ser Iglesia doméstica en numerosas familias. Si Santiago, como Pedro y Juan, se quedaban dormidos aquella noche en Getsemaní y merecían el reproche triste del Señor, hoy Jesús tiene ante sus ojos un Pueblo despierto y dispuesto a vivir su fe con esperanza. El camino del cuidado que proponemos exige seguir poniendo signos del Reino de Dios en esta etapa dramática de la historia de los hombres.

Este camino del cuidado nos pide también empezar a pensar como comunidad eclesial, los próximos pasos, en esta dinámica sinodal que comenzamos el año pasado. Las celebraciones con poca presencia física nos seguirán acompañando por causa del temor responsable a contagios no deseados, así como las restricciones de las disposiciones sanitarias. Seguramente regresarán nuestras fiestas y asambleas, pero será de un modo gradual, lento y trabajoso.

Por eso, en esta dinámica de cuidado, será importante fortalecer la comprensión de la ministerialidad familiar de los bautizados, ahora asumida y valorada, especialmente por los esposos, padres y madres respecto de sus hijos; la asunción de nuevas responsabilidades por parte de los jóvenes, en diálogo respetuoso y responsable con las generaciones mayores, son un signo de la renovación de los espacios de evangelización y servicio que requerirá un mayor discernimiento en fidelidad a las ricas experiencias vividas; una nueva y creciente relación con los medios de comunicación, principalmente las redes sociales, entendidos en su carácter instrumental al servicio de la evangelización, nos pedirá navegar decididos a poner luz y profundidad, aún dentro de las aguas turbulentas de su fugacidad y la saturación desgastante de su uso excesivo.

Pastores y fieles estamos llamados a vivir con entusiasmo no exento de dolor y de preocupación, los tiempos que vienen. El cristiano animado por la esperanza que pone en Dios, es invitado a asumir y afrontar la historia como un espacio de realización personal y comunitaria, donde junto al Señor, en la Iglesia, se siente protagonista apasionado de la vida.

Que el testimonio misionero del Apóstol Santiago, aliente la vida de la Iglesia en Mendoza, intercediendo por sus hijos y fortaleciendo su comunión, concretada en nuevos modos de cercanía y amistad social. Discípulos misioneros del Señor Jesús, seamos testigos de un amor grande que crea puentes entre los hombres y se pone, como su Maestro, al servicio de sus hermanos.

Mendoza, 19 de julio de 2020
A los ochenta años de la muerte del primer Obispo de Mendoza, Mons. José Aníbal Verdaguer y Corominas

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Se cumplen 80 años de la muerte de Mons. Verdaguer

Circ. Nro. 34/2020

MONSEÑOR JOSÉ ANÍBAL VERDAGUER Y COROMINAS, PRIMER OBISPO DE MENDOZA A LOS OCHENTA AÑOS DE SU MUERTE (19 de julio de 1940)

“La muralla de la ciudad se asienta sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero.” (Ap. 21, 14)

Queridos hermanos,

Somos parte de un pueblo peregrino en la historia de los hombres, la Iglesia, pueblo de Dios. Y por esa condición, hacemos memoria agradecida al Padre por cuanto nos concede vivir en el seguimiento de Cristo, su Hijo. Aún los momentos más difíciles de la historia de la Iglesia, nos desafían a expresar toda la vitalidad del proyecto de Dios, su Reino de Amor para todos los hombres.

En ese pueblo andariego por los caminos de Dios, nos toca a los obispos la responsabilidad de conducir el rebaño de Cristo, el buen Pastor. Desde los Apóstoles, este pastoreo en nombre del Señor Jesús ha caracterizado a la Iglesia y no nos resulta difícil evocar obispos ejemplares, auténticos modelos de vida cristiana para todos los tiempos.

Por eso quiero recordar con Uds. a Mons. José Aníbal Verdaguer y Corominas, primer obispo de Mendoza (1934-1940), de quien el próximo 19 de julio, se cumplen 80 años de su fallecimiento. Nacido en Mendoza en 1877, en Plumerillo, desarrolló un destacado ministerio presbiteral en distintas parroquias e instituciones de la diócesis de San Juan de Cuyo: párroco en la parroquia matriz de San Nicolás (1906-1907), de nuestra ciudad; pro-vicario foráneo de Mendoza (1920); estrecho colaborador de Mons. Orzali en los sínodos diocesanos de San Juan de Cuyo y rector del seminario diocesano (19311934). Escribió entre otras obras, Historia eclesiástica de Cuyo y Lecciones de Historia de Mendoza, referencias imprescindibles para todos los historiadores de la Iglesia y de nuestra Provincia.

Como primer Obispo de Mendoza, tuvo a su cargo sentar las bases de la diócesis naciente, que entonces abarcaba también la provincia de Neuquén: la animación espiritual del clero, las misiones rurales, la educación de los jóvenes. En 1937 funda la Congregación de las Hnas. Obreras Catequistas de Jesús Sacramentado, presentes y activas entre nosotros. La muerte temprana de Mons. Verdaguer, por causa de su diabetes, estuvo precedida de una dolorosa intervención quirúrgica en Italia mientras integraba la visita ad limina de los obispos argentinos. Pudo regresar para fallecer en Mendoza el 19 de julio de 1940.

Queremos recordarlo con afecto, evocando su figura y conociendo más su obra pastoral. Acompaño esta circular con una Breve biografía que pedí al Pbro. Gerardo Argüello, a quien agradezco este servicio. Y les presento un momento de oración diario desde el 11 al 19 de julio, preparado por las hnas. Obreras Catequistas de Jesús Sacramentado, para quienes puedan compartirlo con sus comunidades. En esta rica historia diocesana de nuestra Arquidiócesis, Mons. Verdaguer le toco un lugar eminente y si breve, su ministerio pastoral dejó su sello e impronta en la sensibilidad evangelizadora que caracteriza a Mendoza.

Los abrazo y bendigo en Jesús, el buen Pastor, y nuestra Madre del Rosario.

Mendoza, 11 de julio de 2020.-
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

«Danos siempre este pan» (Juan 6,34)

Compartimos la Circular N°31 de nuestro pastor junto al Decreto oficial Nº 763, con los anexos del Protocolo para las actividades religiosas en Iglesias, Templos y Lugares de Culto y el modelo de planilla para el registro de asistentes. 

Queridos hermanos,

Emocionados y felices, nos hemos reencontrado en la Eucaristía a partir de la solemnidad de Corpus Christi. Luego del diálogo con las autoridades provinciales y los responsables de otras confesiones religiosas, regresamos a las celebraciones tan importantes para expresar comunitariamente nuestra fe y la dimensión trascendente de nuestra vida.

Por esta razón, deseo animarlos a seguir cuidando este espacio que se ha abierto a nuestra esperanza y que exige el pleno cumplimiento de todas las precauciones sanitarias. Nuestras celebraciones deben atenerse detalladamente a lo previsto en el Decreto provincial Nro. 763, que constituye su marco normativo y ofrece el protocolo de actuación para responsables, ministros y asistentes a las celebraciones religiosas.

Especialmente, sin imposiciones enojosas, queremos pedir a quienes integran los grupos de riesgo, a cuidarse de todo cuanto pudiera hacer peligrar su salud. El uso del barbijo, la limpieza de las manos con alcohol, la utilización de cloro en los paños de piso, el debido distanciamiento social, son recaudos imprescindibles. Debemos recordar el tope de treinta concurrentes, además del pequeño grupo que asiste al presidente de la celebración. La planilla con los datos requeridos sobre los presentes, debe completarse con precisión, para su archivo y disponibilidad en secretaría, ante cualquier consulta de la autoridad sanitaria.

Comprendemos las decisiones tomadas por las autoridades para proteger a la población de la difusión y circulación del Covid19. Como parte de esta sociedad, somos corresponsables de su aplicación para bien de todos. Cuidarnos y cuidar la vida de los demás es la necesaria concreción del Mandamiento del Amor que nos obliga como creyentes. Acompañamos el dolor y la preocupación de sacerdotes y fieles de nuestras comunidades cercanas al epicentro de los últimos contagios en Maipú, que, con responsabilidad cristiana, han suspendido las celebraciones presenciales hasta tanto se supere este duro momento.

El pasado viernes 12, los obispos de la Provincia enviamos un mensaje a todas nuestras comunidades en la vigilia de la autorización de las celebraciones. Allí comunicamos que, mientras dure esta pandemia, la sagrada comunión se recibirá en la palma de la mano para evitar la trasmisión y circulación del virus. Seguiremos haciéndolo, con todo el respeto y la debida reverencia al Señor, sin adminículos de ningún tipo en la palma de la mano de quien lo recibe. Quienes no deseen comulgar en la mano, pueden hacer la comunión espiritual, según ya hemos explicado en catequesis anteriores.

Los abrazo y bendigo en el Señor Jesús, nuestro buen Pastor. María Santísima del Rosario, nos cuide y acompañe en el camino hacia la plena normalidad sanitaria.

Mendoza, 18 de junio de 2020.-
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Circular N°30

Mis queridos hermanos,

En estos días hemos tenido la grata comunicación que Mendoza entraba en una fase más distendida de la estrategia para evitar la difusión y circulación del Covid19. El denominado Distanciamiento social, preventivo y obligatorio, parece indicar que se podrán ir retomando con las debidas precauciones, muchas de las actividades ordinarias.

Agradecemos al gobierno provincial, el esfuerzo realizado en estos largos meses, así como la gradualidad inteligente que permitió las caminatas, el reencuentro de familias primero y ahora de amigos y grupos, la apertura de iglesias y de templos. Vaya un “gracias” especial al área de Salud, por la entrega extraordinaria de quienes la conforman.

Por todos estos aspectos auspiciosos del regreso cuidadoso a la vida ordinaria, es que he pedido  al Señor Gobernador en dos oportunidades, que autorice la celebración de la Santa Misa y los sacramentos. Inclusive adjunté un protocolo que pudiera ser de referencia, difundido ampliamente por los medios de comunicación.

El decreto 520 del Poder Ejecutivo Nacional habilita celebraciones de diez personas. Pero añade que el Jefe de Gabinete puede autorizar expresamente excepciones.

“El Jefe de Gabinete de Ministros, en su carácter de Coordinador de la “Unidad de Coordinación General del Plan Integral para la Prevención de Eventos de Salud Pública de Importancia Internacional” podrá disponer excepciones a lo previsto en este artículo. Las excepciones deberán autorizarse con el protocolo respectivo que deberá dar cumplimiento a las recomendaciones e instrucciones de la autoridad sanitaria nacional, la que deberá intervenir y expedirse, en forma previa, acerca de la conveniencia de la medida de excepción y respecto de la pertinencia del mencionado protocolo.”

En el modo de trabajo que han llevado hasta ahora, Nación y Provincia, esas excepciones las tramita el Gobernador. Esa exigua cantidad de fieles resulta insuficiente para las personas que deseen participar de las ceremonias religiosas. Se puede pensar en una razonable ampliación hasta el 25% o el 50% de la capacidad de nuestros templos para que, respetando la distancia social necesaria, podamos compartir nuestra oración común por excelencia, la Santa Misa, y recibir eventualmente en celebraciones más chicas a otros hermanos para otros sacramentos.

En la nueva normalidad, como se define este tiempo, la espiritualidad, la religiosidad, el culto, tienen un lugar significativo y necesario. No es justo ignorar estas dimensiones del hombre, silenciadas en la Conferencia de Prensa de ayer; silencio que ofende, habida cuenta del respeto y cooperación que la Iglesia y las otras confesiones religiosas han mantenido en relación con las decisiones de gobierno. En nuestro caso, nunca ejercimos presiones indebidas, y ayudamos, según nuestras posibilidades, para que muchos entendieran estas medidas restrictivas.

Queridos hermanos, sigamos rezando para que Dios ilumine la inteligencia y la voluntad de quienes nos gobiernan. Que sirvan estas palabras para recordar la vigencia de la dimensión  trascendente del hombre, la libertad de culto, y la dignidad integral de las personas.

Los abrazo y bendigo en Jesús, el buen Pastor, poniéndolos al amparo de María Santísima del Rosario.

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo
9 de junio de 2020

Comunicado de Prensa

El Arzobispo Mons. Marcelo Daniel Colombo, en la tarde de este 8 de junio, reiteró al Gobernador el pedido de autorización para celebrar la Santa Misa y otros sacramentos. El primer pedido, con un protocolo adjunto, había sido enviado el 28 de mayo pasado. En igual sentido se había manifestado el Obispo de San Rafael, Mons. Eduardo Taussig.

Ante la ausencia de específicas referencias a nuestro pedido por parte del Ministro Ibáñez, en la conferencia de prensa del día de la fecha, cuando anunció esta nueva etapa de Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio, y la extendida autorización para reuniones familiares y de amigos, así como la apertura de gimnasios y nuevos rubros comerciales, consideramos necesario que el Gobernador solicite al Gobierno Nacional, en los términos del DNU 520, la correspondiente habilitación.

En razón de los numerosos creyentes mendocinos, no sólo católicos, es importante una pronta respuesta de las autoridades provinciales en relación con las celebraciones religiosas.

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