Saludo a los consagrados y consagradas en su día

Circ. Nro. 027/22

“Si acogemos a Cristo con los brazos abiertos, acogeremos también a los demás con confianza y humildad. De este modo, los conflictos no exasperan, las distancias no dividen y desaparece la tentación de intimidar y de herir la dignidad de cualquier hermana o hermano se apaga. Abramos, pues, los brazos a Cristo y a los hermanos. Ahí está Jesús.” (Papa Francisco, Mensaje para la Jornada de Vida consagrada, 2022)

Queridos hermanas y hermanos consagrados

¡Muy feliz día de la Vida Consagrada! Me uno de corazón a Uds. que celebran la llamada del Señor a una entrega generosa por el Reino de Dios. En nombre de esta Arquidiócesis, de sus sacerdotes y diáconos permanentes, de sus distintas comunidades parroquiales e instituciones y en el mío propio, deseo hacerles llegar este saludo afectuoso y agradecido por el don de sus vidas, así como el del servicio tan importante y muchas veces oculto, que prestan entre nosotros.

Vivimos un tiempo particularmente difícil, caracterizado por los desencuentros, la agresividad y la incapacidad de escucharnos sin agredirnos entre argentinos. Todos lo sufrimos y anhelamos una superación de toda división, inclusive en las familias. En una dirección contraria, la Iglesia ha vivido recientemente dos etapas muy ricas en razón de los procesos de escucha iniciados a nivel eclesial latinoamericano y universal, para la celebración de la Asamblea Eclesial Latinoamericana (2021) y el próximo Sínodo de Obispos (2023), respectivamente. En el camino de reconocernos miembros de una Iglesia sinodal y en salida, nos resulta imprescindible valorar todas las voces y aportes, así como la riqueza y la diversidad de dones y carismas presentes en ella.

En ese andar, creciente y sostenido, la vida consagrada tiene mucho que ofrecer. En tantas realidades en las que Uds. viven su misión, pueden ser un puente de encuentro en las diferencias y dificultades, una mano tendida con espíritu evangélico y audacia apostólica, expresión de la ternura de Dios. Distintas realidades de nuestra Iglesia particular mendocina atestiguan esa fecunda presencia: barrios y asentamientos, colegios, monasterios, hospitales, Cáritas, cárceles, migraciones, Hogar de Cristo, adicciones, Patio Callejero, entre otros ámbitos en los que Uds. participan y expresan la fuerza de su consagración al servicio de los hermanos. A veces pueden sentir que es un granito de arena, una gota de agua en el mar… Y desanimarse.

Sin embargo, cada una de esas expresiones de entrega, contribuye de un modo eficaz y significativo a la extensión del Reino de Dios entre los hombres y a la creación de una nueva humanidad, aquí en la tierra. En cambio, en la fe, los creyentes bien sabemos cuánto significa ser esa presencia donada por amor a los hombres. Y numerosas personas y familias dan testimonio de ello. ¡Gracias una vez más!

Los abrazo y bendigo en Jesús, buen Pastor, y su Madre Santísima del Rosario.

Mendoza, 8 de setiembre de 2022.

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Saludo a los consagrados y consagradas de la Arquidiócesis de Mendoza

Circ. Nro. 47/2020

“… con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas.” (Marcos 12,30)

Mis queridos hermanos y hermanas:

Con estas palabras deseo saludarlos en esta Jornada Nacional de la Vida Consagrada, esperando que puedan vivirla en toda su dimensión reflexiva y de animación de la propia vocación de amor y de servicio en la Iglesia.

En este año tan particular que atravesamos como Humanidad, de tantas preguntas y aflicciones a causa de la virulencia de la pandemia que nos afecta, Uds., con su entrega apasionada por el Reino de Dios, constituyen una respuesta del Señor al corazón de los hombres. Dios nos ama y se hizo uno con nosotros, asumiendo nuestra condición y dignificando nuestra vida como hijos suyos.

Al agradecerles en nombre de esta Iglesia particular su participación en la misión de la Iglesia, tengo en cuenta sus distintos carismas y dones, los cuales enriquecen a esta Arquidiócesis y alientan nuestra propia respuesta personal de creyentes y enviados. Los invito a seguir construyendo esta comunión pastoral al servicio de los hermanos.

En la oración contemplativa, en los distintos servicios a la educación y la formación, en la presencia hospitalaria, en la animación misionera de parroquias y capillas de barrios, pueblos y ciudades, en la entrega solidaria en los barrios más pobres, Uds. nos hablan de Dios y nos invitan a seguirlo.

Especialmente quiero llegar con mis palabras a aquellos consagrados y aquellas consagradas que atraviesan en estos días las consecuencias del Covid19, infectados o expuestos a su inclemencia, principalmente por razón de su misión en merenderos y otras obras solidarias de la Iglesia. Estamos con Uds. y rezamos por su pronta recuperación. Nos anima la esperanza cristiana y el deseo de tenerlos pronto en la ansiada normalidad de encuentros y actividades, restablecidos en plenitud. ¡Los esperamos!

Concluyo mi saludo invitándolos a dar gracias a Dios por ese don tan grande de la vocación. Que vibren hoy y siempre en la alegría de haber sido llamados a un Amor grande y generoso, que los abraza y nos los entrega como hermanos y hermanas, para bendecirnos y fortalecernos en nuestro propio sí.

En Jesús, el buen Pastor y su Madre Santísima, la Virgen del Rosario.

Mendoza, 8 de setiembre de 2020.-
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

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