Comunicado de Prensa de la Conferencia Episcopal Argentina

“La Iglesia en la Argentina quiere ratificar junto a hermanos y hermanas de distintos credos y también a muchos no creyentes, que continuará trabajando con firmeza y pasión en el cuidado y el servicio a la vida. Esta ley que ha sido votada ahondará aún más las divisiones en nuestro país. Lamentamos profundamente la lejanía de parte de la dirigencia del sentir del pueblo, el cual se ha expresado de diversas maneras a favor de la vida a lo largo y a lo ancho de nuestra Patria.

Tenemos la certeza de que nuestro pueblo seguirá eligiendo siempre toda la vida y todas las vidas. Y junto a él seguiremos trabajando por las auténticas prioridades que requieren urgente atención en nuestro país: Los niños y niñas que viven en la pobreza en cantidad cada vez más alarmante, el abandono de la escolaridad por parte de muchos de ellos, la apremiante pandemia del hambre y la desocupación que afecta a numerosas familias, así como la dramática situación de los jubilados, que se ven vulnerados en sus derechos una vez más.

Abrazamos a cada argentina y a cada argentino; también a los diputados y senadores que valientemente se han manifestado a favor del cuidado de toda la vida. Defenderla siempre, sin claudicaciones, nos hará capaces de construir una Nación justa y solidaria, donde nadie sea descartado y en la que se pueda vivir una verdadera cultura del encuentro”.

Buenos Aires, miércoles 30 de diciembre de 2020.
Oficina de Comunicación y Prensa
Conferencia Episcopal Argentina

Plegaria por el cuidado de la vida no nacida

Buenos Aires, 1 de diciembre de 2020

Querido hermano:

El 8 de diciembre en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María se clausura también el Año Mariano Nacional al cual hemos convocado como obispos. Ante la inminencia del debate en el Congreso Nacional de la ley de legalización del aborto, proponemos que en todos los lugares donde ese día se celebre la Santa Misa elevemos nuestra confiada plegaria por el cuidado de la vida no nacida.

Al concluir las celebraciones invitamos a rezar la oración de San Juan Pablo II que adjuntamos.

Te abrazamos fraternalmente en Cristo y María Santísima.

Comunicado de la CEA ante la presentación del proyecto de aborto

El pasado 22 de octubre la Conferencia Episcopal Argentina ante el inminente tratamiento legislativo sobre la Interrupción Voluntaria del Embarazo iniciaba una Declaración con una minuciosa presentación del inoportuno y dramático momento que vivimos los argentinos para llevar adelante esta discusión. Durante largos meses la pandemia evidenció y agudizó los grandes y urgentes desafíos que tenemos como sociedad y develó la inhumana pobreza que abriga la vida misma de muchos hermanos nuestros.

Ciertamente estas realidades parecen no ser suficientemente evidentes y no despiertan la necesaria sensibilidad para volcarnos con convicción, solicitud y gestos de grandeza en el verdadero cuidado y defensa de toda vida. El aborto no salva vidas. Lo que sí salva la vida, las dos vidas, en especial de las mujeres adolescentes y más vulnerables embarazadas, es el cuidado, contención, acompañamiento, cercanía, medios económicos, educación, prevención, presencia del Estado y de otras asociaciones civiles y religiosas enmarcadas en un concepto amplio y humano de salud pública.

Legalizar el aborto y dar por válidas las supuestas razones que se escuchan profundizan y dificultan la necesaria amistad social. Legalizar el aborto en los términos que establece el protocolo ILE, sería la primera vez en nuestra Nación Argentina en democracia que una ley contenga la muerte de una persona para salvar a otra a excepción de lo establecido en el Código Penal Argentino. Creemos que éste no es el camino, sino la inclaudicable convicción de que, salvando las dos vidas, nos salvamos todos.

Es innegable el cansancio, el agotamiento, la tristeza y el desánimo en la población, como también el testimonio de muchos hombres y mujeres, profesionales y personal de la salud, e innumerables voluntarios que diariamente redoblan los esfuerzos para cuidar la vida amenazada por la pandemia.

Sólo si la persona es un valor primario transitaremos con decisión y esperanza el camino hacia un encuentro de hermanos, tendiendo puentes y curando las heridas nacidas de las injusticias y desigualdades, reflejadas en los más débiles y excluidos. Ese es el espíritu del magisterio del Papa Francisco en su Encíclica Fratelli tutti.

El próximo sábado 28 de noviembre se realizarán en todo el país distintas manifestaciones para expresar el valor y el respeto por la vida humana desde su concepción hasta su muerte natural.

Como Pastores los alentamos fervientemente a participar de dichas expresiones públicas en favor del derecho humano a la vida de toda persona garantizado en la misma Constitución Nacional.

Invitamos a los fieles de nuestras comunidades eclesiales a unirse a hermanos de otras confesiones religiosas, como así también a hombres y mujeres de buena voluntad para participar responsablemente conforme a las normas sanitarias establecidas en cada jurisdicción, promoviendo el debido distanciamiento social y el uso del barbijo; y velando además por el cuidado de las exigencias democráticas basadas en el respeto mutuo evitando cualquier forma de violencia hacia otro hermano.

Buenos Aires, 20 de noviembre de 2020
Comisión Episcopal para la Vida, los Laicos y la Familia

Se realizó el Encuentro 2020 de las Obras Misionales Pontificias Región Cuyo

Los arzobispos de San Juan y Mendoza y los obispos de San Luis y San Rafael protagonizaron el pasado 30 de Octubre el encuentro 2020 de equipos diocesanos de OMP. En forma virtual los pastores tuvieron la posibilidad de compartir su parecer sobre la vida de la Iglesia y la misión, en el contexto actual de la sociedad.

Participaron también en forma muy entusiasta todos los organismos y equipos que trabajan en cada una de estas diócesis en clave misionera.

“Como Iglesia de cuyo, tenemos que caminar juntos respetando la diversidad. Una diversidad que se hace complementaria y necesaria. Ante los desafíos de hoy estamos llamados a sentirnos unidos por un mismo bautismos e invitados a trabajar y ser comunión” Mons. Jorge Lozano. Arzobispo de San Juan.

“Ser Iglesia en salida, Sinodal y Samaritana, es un constante desafío, por ello es muy importante que logremos que, “todos sean uno”, en nuestra región viviendo en hermandad y comunión”. Mons. Marcelo Colombo. Arzobispo de Mendoza.

“Poner la mirada en la otra orilla nos ayudará a afrontar las olas de nuestro día a día, de nuestra realidad diocesana; saber reconocer que la misión es siempre un gesto de amor hacia el otro”. Mons. Eduardo Taussig. Obispo de San Rafael.

“Nunca centremos el mensaje en nosotros mismos, no nos comunicamos a nosotros, no es nuestro proyecto… sino que debe comunicar el anuncio del Evangelio, la Iglesia viva, Hoy lo debe hacer con una mirada creativa, y con el deseo de trabajar en equipo y en unidad”. Mons. Gabriel Barba.

Luego de un diálogo fructifico, de los equipos. se detallaron algunas metas y propósitos para el futuro.

  • Realizar encuentros de los equipos periódicos, para lograr estrechar lazos de comunión y lograr una comunicación más fluida.
  • Buscar mayores momentos y encuentros de formación, que sean regional, algunos podrían ser presenciales y otros no. Como ejemplo la ESAM
  • Lograr una misión con espíritu Regional, buscando tener lemas y puntos en común, una misma temática.
  • La misión Ad Gentes, como espacio común, de formación y de envío misionero.

Comunicado de la CEA sobre la toma de tierras

“Del Señor es la tierra (Sal. 24,1)”

En estos días de extrema vulnerabilidad para el cuerpo social que conformamos, se repite con dolorosa frecuencia la toma de tierras, un fenómeno conocido en la Argentina desde los orígenes mismos de nuestra historia.

En estas últimas décadas, las distintas ocupaciones de tierras evidenciaron la precaria situación de tantas familias, que han debido procurarse un lugar para vivir. En este sentido, como cristianos nos sentimos interpelados ante toda forma de exclusión que deja a hombres y mujeres sin un techo digno.

«La pérdida de la concepción de la tierra como don de Dios para el bienestar de todos está en la raíz de toda concentración, apropiación indebida y depredación de los recursos naturales.» (Una tierra para todos, Comisión Episcopal de Pastoral Social, CEA, 2005).

Ello no obstante, nada justifica la intrusión y la violencia a costa de la vida y los derechos de los demás. La Iglesia no avala las tomas. Son ocasión de violencia y agitación social, muchas veces incentivadas.

Mucho menos aceptable es el oportunismo de quienes se aprovechan de la extrema necesidad de los más pobres para usarlos en función de sus propias ganancias y clientelismo político.

Asimismo, no podemos dejar de expresar también la preocupación por cualquier resolución de estos conflictos que naturalice la violencia y ponga en riesgo la vida de las personas.

Hoy más que nunca se hace necesario un Estado presente que se haga responsable de políticas proactivas en materia de acceso a la vivienda y al trabajo digno. En estas horas dramáticas, en que los casos se replican, confiamos en que una diligente intervención de la justicia evitaría escaladas de violencia entre las partes. Con la autoridad de su mediación se facilitaría el diálogo con las autoridades proponiendo posibles alternativas para las familias pobres que verdaderamente necesiten un lugar para vivir. Nos conmueve la cantidad de niños implicados, ellos esperan una respuesta seria y rápida de nosotros los adultos.

En el arte de la política, siempre necesario, los distintos niveles de gobierno, nacional, provincial y municipal, deben velar por la seguridad de todos los habitantes y trabajar con todas sus energías para desarmar las estrategias de aquellos que sacan ventaja de esta dolorosa situación.

Buenos Aires, 29 de octubre de 2020

Mons. Oscar V. Ojea, Obispo de San Isidro, Presidente
Cardenal Mario Aurelio Poli, Arzobispo de Buenos Aires, Vicepresidente 1º Mons. Marcelo Colombo, Arzobispo de Mendoza, Vicepresidente 2º
Mons. Carlos H. Malfa, Obispo de Chascomús, Secretario General

Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina

Comunicado de la CEA sobre el tratamiento de la ley de aborto

En este tiempo, cuando el ánimo de los argentinos se sobrepone a situaciones extremas con paciencia, ingenio y esperanza –aún ante la pérdida de seres queridos en las familias-; cuando padecemos el humillante aumento en la cantidad de hogares cada vez más pobres; en un año escolar que dejó al margen a una gran cantidad de alumnos y puso en evidencia la desigualdad de recursos y medios; cuando los heroicos agentes sanitarios agotados por el esfuerzo sobrehumano nos piden a gritos que cuidemos la vida; el sentido común -que abunda en el pueblo sencillo- nos revela que no hay lugar para pensar en proyectos legislativos que contradicen el discurso que dice cuidar a todos los argentinos como prioridad.

Desde el comienzo de este largo tiempo en que respondemos como sociedad a la virulencia de una pandemia inesperada, la Iglesia ha acompañado todas las acciones destinadas a enfrentar y mitigar las consecuencias del Covid19. Lo hemos hecho con prudencia y respeto a las decisiones de la autoridad política y sanitaria ya que sabemos que la búsqueda y el fortalecimiento de la unidad es una consigna para la superación de todo lo que nos aflige como País y como Humanidad. Recordamos aquella consigna dramática y todavía vigente del Santo Padre en su oración del 27 de marzo: “¡Estamos todos en la misma barca!” “¡Nadie se salva solo!”

Nos preocupa todo cuanto pueda alejarnos de este compromiso por la unidad a favor del bien común o que pueda acrecentar la brecha que nos divide.

Las últimas noticias sobre la inminente introducción del proyecto de Ley de aborto al Congreso Nacional nos sorprenden tristemente porque desalientan la búsqueda del encuentro fraterno e imprescindible entre los argentinos. Oscurece gravemente el horizonte que nos propone el Papa Francisco en su reciente Encíclica Fratelli tutti: abrir el corazón ante un mundo que rompe en pedazos los sueños y se encierra detrás de una mirada egoísta y excluyente, porque “en el fondo no se considera ya a las personas como un valor primario que hay que respetar y amparar, especialmente si son pobres o discapacitadas, si “todavía no son útiles” –como los no nacidos-, o si “ya no sirven”- como los ancianos” (Fratelli Tutti nº 18).

Así como la dignidad de la vida y la promoción de los derechos humanos son conceptos centrales en una agenda auténticamente democrática, la situación general de la Salud Pública, planteada por esta dolorosa coyuntura, hace insostenible e inoportuno cualquier intento de presentar y discutir una ley de estas características.

La pandemia nos ha alertado que el Estado debe velar por el cuidado de la «salud pública» es decir, el cuidado de la vida humana. No cuidar todas las vidas, toda la Vida, sería una falta gravísima de un Estado que quiere proteger a sus habitantes.

Invitamos a la prudencia política para no desalentar la búsqueda de la máxima unidad posible en un cuerpo social herido por los desencuentros entre argentinos.

Buenos Aires, 22 de octubre de 2020
Mons. Oscar V. Ojea, Obispo de San Isidro, Presidente
Cardenal Mario Aurelio Poli, Arzobispo de Buenos Aires, Vicepresidente 1º Mons. Marcelo Colombo, Arzobispo de Mendoza, Vicepresidente 2º
Mons. Carlos H. Malfa, Obispo de Chascomús, Secretario General Conferencia Episcopal Argentina

Comunicado de la Conferencia Episcopal Argentina sobre el cierre del Seminario de San Rafael

En estos días se ha conocido la noticia del cierre del Seminario de San Rafael, dispuesto por el Obispo diocesano Mons. Eduardo María Taussig, en cumplimiento de precisas directivas de la Congregación para el Clero.

Como Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina y, recogiendo el sentir del episcopado, acompañamos la decisión de Mons. Taussig, obediente y respetuosa de la comunión con la Iglesia universal y el bien común eclesial.

En la formación sacerdotal, el Obispo debe poder contar con la ayuda de sacerdotes animados evangélicamente, que acojan en su totalidad y sin reservas las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia, principalmente las contenidas en el Concilio Vaticano II. Eso demanda una clara conciencia de las expectativas actuales de la Iglesia: que adhieran fielmente a las exigencias indicadas por el Plan de Formación Sacerdotal (Ratio fundamentalis), en un clima de lealtad con el pastor de la diócesis y una cuidada responsabilidad de los jóvenes a su cargo.

Nos unimos a los sentimientos del Obispo, al presbiterio que adhiere de corazón a su pastor y al santo Pueblo de Dios que peregrina en la pródiga tierra sanrafaelina. Este momento de dolor queremos vivirlo a la luz de la fe, esperanzados en los caminos que nos propone el Señor, abiertos a colaborar con Mons. Taussig en lo que pueda necesitar acerca del discernimiento eclesial y cuidado de las vocaciones a su cargo.

A María, Madre de Dios, nuestra Señora de Luján, encomendamos la vida y la vocación de los jóvenes argentinos, especialmente de quienes integran la comunidad educativa del Seminario de San Rafael, a quienes abrazamos con paternal afecto.

En Jesús, Buen Pastor.

Buenos Aires, 1 de agosto de 2020

Comisión Ejecutiva Conferencia Episcopal Argentina

«La vida se dignifica siempre»

La Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina hace suya íntegramente la declaración “La vida se dignifica siempre”, emitida el 16 de julio por el señor Cardenal Mario Aurelio Poli, Arzobispo de Buenos Aires y sus Obispos Auxiliares, manifestando su particular preocupación por la extensión sin límite del tiempo de gestación para la realización de un aborto y la ausencia de la objeción de conciencia institucional.

Buenos Aires, 27 de julio de 2020

Comisión Ejecutiva Conferencia Episcopal Argentina

Mensaje final de la Semana Social 2020

Una vez más nos reunimos en esta Semana Social, esta vez de modo virtual, en el contexto de la pandemia del COVID 19. El entorno digital permitió la participación de muchas personas de distintos lugares de nuestro país, a través de estas jornadas donde nuestro eje central fue discernir que “NADIE SE SALVA SOLO”

Nos encontramos frente a esta pandemia, una suerte de noche, de tinieblas, todos en la misma barca, entendemos que estamos ante una tragedia, pero ésta debe ser una oportunidad de transformación por el interés de la comunidad.

Por ello pensamos que es necesaria una profunda conversión humanística y ecológica para construir una sociedad más igualitaria, avanzando hacia una “economía con rostro humano” que ponga el centro de la atención en las personas, en la dignidad del trabajo, en el diálogo, para una economía de la producción y el consumo antes que de la especulación.

Nos conmovieron los relatos sobre el comportamiento heroico que está teniendo nuestro pueblo a través de los comedores, escuelas, docentes, empresarios, dirigentes sindicales, políticos, jóvenes y el Ejército. Se trata de un momento de elección, un tiempo de prueba, donde tenemos que apostar a una profunda transformación de nuestra patria, teniendo presente que Tierra, Techo y Trabajo deben ser derechos sagrados y organizadores de la economía y la sociedad.

Escuchamos a los expertos en salud destacando que la pandemia ha impactado en todos los sectores sociales pero, especialmente, en los barrios populares, para los cuales además serán más graves las consecuencias. Que el país no estaba preparado, como otros tampoco, para afrontar una contingencia de esa magnitud, pero se pudieron optimizar los recursos destinados a salud y valorizar el rol del hospital público como elemento fundamental, sobre todo para los sectores más carenciados.

Escuchamos también la gravedad de las consecuencias de la pandemia en la educación y la ciudadanía, al verificarse un aumento en la brecha social a consecuencia de la falta de inclusión digital y conectividad, circunstancia que revaloriza el acceso a Internet como “un derecho humano”.

Como escenario de salida pospandemia tenemos claro encontrarnos en un país con muchas dificultades, pero que necesita abrir nuevos caminos que superen el odio y los internismos, por ello es que también lo vemos como una oportunidad. Oportunidad en la cual el encuentro y el diálogo aparecen como imprescindibles para arribar a un gran acuerdo social y político, acuerdo que englobe el sistema educativo, judicial, energético, la matriz productiva, poniendo eje tanto en los mercados internos como externos. Que permita establecer modos de crecer la economía pero protegiendo el cuidado de la persona humana y el equilibrio ambiental, en el marco de un desarrollo sustentable como lo inspira Laudato Si. En este sentido es que también aparece la oportunidad de recuperar el federalismo, salir de los esquemas de concentración capitalinos y volver a poner en valor la diversidad productiva y las potencialidades de las distintas regiones del país.

Ante este escenario inédito a escala global, como pastores a los que se nos confió esta tarea de iluminar la labor de la pastoral social del episcopado, abogamos para que trabajemos por la esperanza, teniendo siempre presente que si no hay esperanza para los pobres no la hay para nadie.

Nos confiamos a nuestra Madre que, más que nunca desde Luján hoy nos dice: ¡Argentina! ¡Canta y camina!
Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos.

Comisión Episcopal de Pastoral Social

Día Mundial contra la Explotación del Trabajo Infantil

Como integrantes del Área Pastoral del Cuidado de la Vida y de la Niñez, de la Comisión Episcopal de Vida, Laicos y Familia, de la Conferencia Episcopal Argentina, queremos hacer nuestro y dar a conocer las palabras que el Santo Padre el Papa Francisco ha dicho al final de la Audiencia General, del pasado miércoles 10 de junio, con respecto al Día Mundial contra la Explotación del Trabajo Infantil. He aquí sus palabras:

“El próximo viernes 12 de junio celebramos el Día Mundial contra la Explotación del Trabajo Infantil, un fenómeno que priva a los niños y niñas de su infancia y pone en peligro su desarrollo integral. En la actual situación de emergencia sanitaria, en varios países muchos niños y chicos se ven obligados a realizar trabajos inadecuados para su edad, a fin de ayudar a sus familias en condiciones de extrema pobreza. En muchos casos se trata de formas de esclavitud y reclusión que provocan sufrimiento físico y psicológico. Todos somos responsables de esto.

Hago un llamamiento a las instituciones para que hagan todo lo posible por proteger a los menores, llenando las lagunas económicas y sociales que están en la base de la dinámica distorsionada en la que, lamentablemente, ellos se ven envueltos. Los niños son el futuro de la familia humana: ¡depende de todos nosotros favorecer su crecimiento, salud y serenidad!”.

Papa Francisco, Audiencia General, 10 de junio de 2020.

Este llamamiento es urgente, más aún para nuestra Patria, donde lamentablemente la explotación del trabajo infantil y adolescente es un hecho que nos duele. Según los últimos datos del Barómetro Social de la Infancia, de la UCA, “cuando se consideran ambos tipos de trabajos, el doméstico intensivo y el económico en el mercado, se alcanza un 14,7% en 2019 a nivel de la población de 5 a 17 años”(BARÓMETRO SOCIAL DE LA INFANCIA UCA, Ianina Tuñon, CONDICIONES DE VIDA DE LAS INFANCIAS PRE- PANDEMIA COVID-19, mayo 2020, p. 96). Con ocasión de la pandemia estos porcentajes han aumentado debido a la situación de confinamiento y pobreza en amplios sectores de la población urbana.

Según este mismo estudio la pobreza en general de los niños, niñas y adolescentes antes de la pandemia ya era crítica en lo que se refiere a los derechos de la infancia y la adolescencia (vida, alimentación, educación, conectividad, hábitat, salud y medidas contra el abuso y explotación). Es evidente que los efectos pospandemia serán muchos más crudos, especialmente en hogares de pobreza y pobreza extrema, y en ellos, nuestros niños, niñas y adolescentes son los que llevan y seguirán llevando la peor parte.

Reconocemos, agradecemos y acompañamos el esfuerzo y las iniciativas de las autoridades públicas y privadas para ayudar y paliar los efectos de esta pandemia y de la cuarentena, especialmente en los hogares de mayor pobreza y exclusión. Alentamos a vivir esta crisis como una oportunidad para sentarnos y pensar juntos estrategias concretas que ayuden a superar los niveles más críticos de la pobreza. Casi el 60% de la infancia y adolescencia de nuestra Patria viven y padecen este flagelo.

Ante el dolor y vergüenza que nos genera o debería generar esta realidad, invitamos y llamamos a todas las Comunidades, Instituciones y Movimientos de nuestra Iglesia que peregrina en la Argentina a redoblar esfuerzo y dedicación para dar respuestas oportunas y creativas para cuidar la vida de nuestros niños, niñas y adolescentes.

El Papa Francisco nos ha dicho “que todos somos responsables de esto”, y alienta a que entre todas las instituciones hagan “todo lo posible para proteger a los menores”. Por eso queremos una Argentina donde ningún niño, niña y adolescente sea privado de sus derechos esenciales, donde puedan crecer en familia, y así no les privemos de sus sueños y ganas de vivir.

Buenos Aires, 12 de junio de 2020.
Día Mundial contra la Explotación y Trabajo Infantil.

Área Pastoral del Cuidado de la Vida y de la Niñez
Comisión Episcopal para la Vida, los Laicos y la Familia
Conferencia Episcopal Argentina

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