Buenas noticias para nuestra Iglesia mendocina

Circ. Nro. 22/2022

“Los hombres deben considerarnos simplemente como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.” (1 Cor. 4,1)

Queridos hermanos,

Tengo la alegría de comunicarles la próxima ordenación presbiteral del seminarista Emilio Quiroga y la ordenación diaconal de seis hermanos procedentes de la Escuela de Diaconado: Leontes Amaya, José Humberto Castro, Daniel Jofré, Ceferino Parisi, Rolando Schmid y Fernando Spinello. Luego de la debida preparación, se presentan ante el Señor y su pueblo, para recibir el ministerio sagrado del presbiterado y del diaconado, al servicio del crecimiento de la comunidad eclesial y de la familia humana.

El sábado 10 de setiembre, a las 10 hs., en la Parroquia “Nuestra Señora de los Dolores”, en la ciudad de Mendoza, Emilio Quiroga será ungido sacerdote de Cristo. Formado en el Seminario Arquidiocesano de Nuestra Señora del Rosario, actualmente está asignado como diácono a la parroquia San Miguel Arcángel, de Las Heras. A lo largo de estos años, Milo, como lo conocemos todos, ha sido un joven siempre bien dispuesto para el testimonio alegre de la buena noticia del Reino de Dios. Lo testimonia el afecto de sus compañeros de seminario y los fieles de las diferentes comunidades que lo tuvieron participando.

El sábado 29 de octubre, a las 10 hs., en la Parroquia “San Isidro Labrador” de Rivadavia, ordenaré diácono a los acólitos: Leontes, actualmente Nuestra Señora del Pilar, de Fray Luis Bertrán; José, acólito en Nuestra Señora de Guadalupe, de Godoy Cruz; Daniel, asignado a la parroquia Santa Rosa de Lima; Ceferino, en San Isidro Labrador, Rivadavia; Rolando, acólito en Santísima Trinidad, de Medrano, y Fernando, de la parroquia María Madre, de Maipú. Formados en nuestra escuela de diaconado, estos hermanos han venido sirviendo como ministros en distintas comunidades. Con el acompañamiento de sus familias dan este paso, animados por un gran amor a la Iglesia y a su misión entre los hombres. Habiéndolos conocido en estos años, hemos podido verlos actuando con generosidad y madura disponibilidad frente a los desafíos pastorales de las parroquias donde actúa.

Pidamos a Dios que vivan la alegría del envío misionero de Jesús. “El entusiasmo evangelizador se fundamenta en esta convicción. Tenemos un tesoro de vida y de amor que es lo que no puede engañar, el mensaje que no puede manipular ni desilusionar. Es una respuesta que cae en lo más hondo del ser humano y que puede sostenerlo y elevarlo. Es la verdad que no pasa de moda porque es capaz de penetrar allí donde nada más puede llegar.” (Francisco, Evangelii Gaudium, 265)

Los invito a participar de estas celebraciones y a rezar desde ahora, por la fecundidad del ministerio presbiteral de Milo y diaconal de nuestros queridos hermanos. Dios es fiel y no se dejará ganar en generosidad ante la entrega de estos candidatos.

Los abrazo y bendigo en Jesús, el buen Pastor. Que María, Reina de los Apóstoles y Madre del Rosario cuide nuestros corazones para la misión.

Mendoza, 6 de agosto, Fiesta de la Transfiguración del Señor

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Abrazo de Gol: una iniciativa mixta que continúa creciendo en los colegios del Arzobispado

Niños, niñas y jóvenes del Instituto Nuestra Señora del Rosario y San Vicente Ferrer asisten a la escuelita de fútbol “Abrazo de Gol”, que funciona en el turno tarde, dentro de las Instituciones Educativas.

Es una iniciativa mixta, que busca que niños, niñas y adolescentes puedan desenvolverse de manera sana, física, mental y emocionalmente a través de la práctica del deporte.

Joaquín, coordinador del proyecto, expresó: “El propósito es meramente didáctico y recreativo. Queremos que los chicos y chicas conozcan el deporte, puedan hacer nuevos amigos, tengan disciplina más allá de lo que reciban en el colegio y en sus hogares. Y paulatinamente, ir llevándolos en este camino del deporte, tomando a la competencia como medio educativo”. Como sostiene su lema, “es más importante formar personas, que crear un campeón”.

Actualmente, asisten 25 alumnos y alumnas por colegio, de 5 a 13 años, quienes están divididos en dos categorías de acuerdo a las edades y capacidades físico-motrices. La escuela funciona los lunes y los miércoles en el Colegio Nuestra Señora del Rosario, y martes y jueves en el Instituto San Vicente Ferrer. Dos sábados al mes realizan encuentros con otros equipos en diferentes clubes con el objetivo de promover la integración, el esparcimiento y aplicar los conceptos trabajados durante la semana.

Debido a la excelente respuesta, la iniciativa se hará extensiva a los colegios del Este y Maipú, con el fin de brindar un espacio recreativo y deportivo. “A fin de año tenemos pensado realizar la Copa Papa Francisco como cierre de 2022, buscando generar un encuentro entre los alumnos y los padres de todos los establecimientos”, concluyó Joaquín.

«Pan, paz y trabajo»

El próximo 7 de agosto celebraremos la fiesta de San Cayetano, cuya devoción se multiplica a lo largo y a lo ancho de nuestra Patria y a quien nuestro pueblo siempre acerca el pedido tan concreto de “paz, pan y trabajo”, consciente de que, en estos bienes, se incluyen muchos otros bienes.

Pedir por el trabajo es pedir que todos los trabajadores y trabajadoras tengan derecho a vivir dignamente del fruto de sus esfuerzos cotidianos y a desplegar sus potencialidades y talentos para aportar al crecimiento de nuestra Patria. ¿Cómo no pedir a San Cayetano que todos los varones y las mujeres de buena voluntad puedan vivir dignamente del fruto de su trabajo?

Peregrinos de San Cayetano, también suplicamos el pan de cada día, como nos enseñó Jesús. El pan que alimenta nuestra vida y que diariamente se hace más inalcanzable a causa de la inflación asfixiante que padecemos y que genera miseria. ¿Cómo no pensar en la cantidad creciente de hermanos y hermanas que se acercan cotidianamente a los comedores, en los adultos mayores que no pueden comprar sus medicamentos, en las familias cuyos ingresos son cada vez más insignificantes? Como reza una canción: ‘no es posible morirse de hambre en esta tierra bendita del pan’. El pan que se pide para todos, el que se logra con el propio trabajo, es un clamor de justicia.

Pedimos también el pan de la fraternidad, porque el pan no se come en soledad, se comparte en la mesa de familia, en comunidad. ¡Cuánto necesitamos este pan en una sociedad agrietada y enfrentada donde no acabamos de entender que “nadie se salva solo” y parece imposible generar proyectos comunes, donde la verdadera brecha se agiganta cada vez más en relación a los últimos, a los que padecen la pobreza y peor aún la indigencia! ¡Cuánto bien nos haría dialogar y compartir el pan de las ideas y de las prácticas que construyan una fraternidad política, para pensar prioritariamente en quienes más sufren esta crisis y para buscar soluciones honestas y realistas que prescindan del uso clientelar de la necesidad de la gente! Se necesita más que nunca en los políticos un ejercicio de la responsabilidad que vaya más allá de los propios intereses. Así aparecerá en nuestro horizonte la paz y la amistad social, que también están incluidas en ese pedido sencillo y a la vez esencial de “paz, pan y trabajo”.

En estos tiempos complejos, en que ningún sector parece dispuesto a ceder en sus intereses, nos hará bien a todos los que somos dirigentes en distintos ámbitos – políticos, sociales, sindicales, empresariales, religiosos, etc.- dejarnos interpelar por las palabras del Papa Francisco: “La profundidad de la crisis reclama proporcionalmente la altura de la clase política dirigente, capaz de levantar la mirada y dirigir y orientar las legítimas diferencias en la búsqueda de soluciones viables para nuestros pueblos.”[1]

Convocamos a todo el Pueblo de Dios a unirnos en oración por nuestra Patria, para que seamos capaces de responder con responsabilidad a las exigencias de este momento difícil.

Pedimos a la Madre de Luján que nos impulse a trabajar juntos para que el pan cotidiano no falte en nuestras mesas argentinas.

Buenos Aires, 30 de julio de 2022

Mons. Oscar V. Ojea, Presidente

Mons. Marcelo Colombo, Vicepresidente 1°

Mons. Carlos Azpiroz Costa, Vicepresidente 2°

Mons. Alberto G. Bochatey, Secretario General

Comisión Ejecutiva


[1] Papa Francisco, Video mensaje a los participantes en el seminario virtual «América Latina: Iglesia, papa Francisco y escenarios de la pandemia», Jueves 19 de noviembre de 2020.

Jornada Mundial de lucha contra la Trata y el Tráfico de Personas

Circ. Nro. 020/22

Queridos hermanos,

El próximo 30 de julio tendrá lugar la celebración de la Jornada Mundial de Lucha contra la trata y el tráfico de personas. Desde la Iglesia alentamos la permanente concientización acerca de este grave atentado contra la vida, la libertad y la dignidad de las personas. Nunca serán suficientes los espacios de reflexión y alerta contra este crimen contra la humanidad.

En nuestra Iglesia mendocina, la celebración principal tendrá lugar en la Parroquia San Juan Bosco (Eugenio Bustos), este sábado 30 a las 18.30 hs. Animo a participar a todos cuantos puedan, o a unirse y adherir a todo cuanto pueda enfrentar esta temática, desde sus casas y comunidades parroquiales. A tal fin, les acerco un guión de Misa y una página con la reflexión que ayude a iluminar el tratamiento del tema en la predicación de la misa, en la catequesis y otras acciones pastorales que se organicen.

Es importante señalar que el acento de la reflexión de este año, se pone sobre la utilización de las tecnologías, las cuales muchas veces contribuyen a extender los efectos de la trata mediante distintas formas de acercamiento a potenciales víctimas, principalmente mujeres y niños. Pero también las nuevas tecnologías pueden ser eficaces herramientas que, en buenas manos, busquen impedir la proliferación de todo cuando contribuya a incrementar el daño que la trata y el tráfico de personas producen.

Los invito a rezar y a unirnos de corazón a todos cuantos trabajan por la vida, la libertad y la dignidad de las personas, y a ser Uds. mismos difusores de la importancia de enfrentar a la Trata.

Los abrazo y bendigo en Jesús, buen Pastor, muy unidos a nuestra Madre del Rosario.

Mendoza, 29 de julio de 2022
Memoria litúrgica de Santa Marta.

Celebramos a Santo Patrono Santiago Apóstol

La Ciudad de Mendoza celebró a su Santo Patrono Santiago Apóstol el pasado lunes 25 con actividades culturales, comidas típicas, celebraciones litúrgicas y una procesión por las calles que contó con una concurrencia multitudinaria. Durante la homilía, el arzobispo de Mendoza, Mons. Marcelo Colombo le decía a los mendocinos congregados en calle Sarmiento: “Tantas veces asociamos a Santiago con los movimientos sísmicos y su presencia protectora, que podemos encomendarle nos cuide de los feroces sismos que hoy nos afligen como sociedad, donde la pérdida del sentido de la vida y la indiferencia estrechan los horizontes de la amistad social por imperio de la avidez, la agresividad sin límites, la denigración del que piensa diferente, el individualismo y la absoluta falta de empatía en relación con los otros”

Celebración de los 50 años del Monasterio Nuestra Señora del Rosario

El Monasterio Nuestra Señora del Rosario celebró sus 50 años de vida. En la celebración, Mons. Marcelo Colombo agradeció su presencia en nuestra diócesis.

Compartimos las palabras de nuestro pastor en la homilía.

HOMILÍA EN LA CELEBRACIÓN DE LOS CINCUENTA AÑOS DE FUNDACIÓN DEL MONASTERIO “NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO” (Guaymallén, 23 de julio de 2022)

Queridos hermanos,

Nos hemos reunido para dar gracias a Dios por los cincuenta años de vida de este Monasterio de Nuestra Señora del Rosario. “El Señor ha estado grande con nosotros” (Salmo 125,3), al asegurarnos la presencia de esta Casa, destinada a la oración, vida fraterna y reflexión, según el espíritu de Santo Domingo de Guzmán, como un pulmón de luz y paz irradiado sobre nuestra Arquidiócesis.

La Crónica de aquel 2 de julio de 1972, lleno de esperanza fundacional, nos acerca las palabras de Mons. Maresma, al referirse al magno acontecimiento que estaba teniendo lugar:

«Hoy ha llegado la bendición, la salvación a esta casa, a nuestra Ciudad, a nuestra Arquidiócesis, a toda la región de Cuyo con la venida de estas religiosas que tienen la misión de hacer presente en la Iglesia a Jesús orando en el monte.”

Cincuenta años expresan en números el tiempo transcurrido, pero bien sabemos que, desde nuestra perspectiva creyente, se trata de algo mucho más que una cifra: Se trata de un tiempo de Dios en nosotros que da sentido y plenitud a cada jornada vivida en su presencia, lo cual no puede medirse sino a través de los innumerables frutos testimoniados a lo largo de estos años.

En la primera lectura, el profeta Isaías nos refiere la personalísima intervención divina entre sus hijos, a quienes no desatiende en su fragilidad, en sus angustias y en sus necesidades, a quienes lleva consigo a lo largo de las generaciones.

Esa intervención divina entre nosotros, se hace plena y definitiva, con la presencia en nuestra carne del Mesías esperado, que nos ha colmado de bienes con la riqueza de su Palabra y del conocimiento trasmitido con su testimonio, según no recuerda Pablo en la carta a los Corintios. Él ha hecho patente la fidelidad de Dios, y en comunión con Él, afirmamos nuestros pasos porque nos bendice y ayuda a ser fieles.

En el Evangelio de la Visitación, María proclama la obra del Señor en Ella y en su pueblo, una acción de Dios verificada en la historia de los hombres para nuestro bien. La alegría del encuentro de María y su prima Isabel precede al Magníficat y nos ayuda a entender los motivos de esta alabanza, al reconocer la presencia viva del Redentor entre ellas. María, causa de nuestra alegría, testimonia la justicia y la misericordia de Dios a través de los tiempos. En su divina Providencia, la ha escogido para ser signo de felicidad para los hombres, una felicidad imperecedera, una felicidad sin opacidades ni límites.

En María todo es amor de elección del Señor. Toda de Dios y toda nuestra, la Virgen nos invita a alegrarnos con Ella y a dejarnos esperanzar ante la presencia viva del Señor que nos la entrega como Madre y Maestra. Así también, al modo de María, “la vida contemplativa femenina ha representado siempre en la Iglesia y para la Iglesia el corazón orante, guardián de gratuidad y de rica fecundidad apostólica y ha sido testimonio visible de una misteriosa y multiforme santidad.” (Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, 46; Decr. Christus Dominus, 35; ID., Decr. Perfectae caritatis, 7.9; CIC c. 674.)

La linda preparación que armaron las hermanas para este tiempo y que anticipó esta celebración, nos puso en contacto con testimonios muy valiosos sobre esta obra de la benevolencia del Señor que es el Monasterio Nuestra Señora del Rosario.  Como ante la zarza ardiente, nos acercamos para descubrir los pasos de Dios a lo largo de estos años y vemos los frutos de una presencia orante y cercana a la comunidad eclesial mendocina. Intercesoras ante Dios por nuestras intenciones, las hermanas nos hacen notar suave y eficazmente, que el Señor nos llama a una vida austera, simple y devota, capaz de darlo todo por su Reino.

“Queridas Hermanas contemplativas, ¿qué sería de la Iglesia sin Uds. y sin cuantos viven en las periferias de lo humano y actúan en la vanguardia de la evangelización? La Iglesia aprecia mucho su vida de entrega total. La Iglesia cuenta con su oración y con su ofrenda para llevar la buena noticia del Evangelio a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo. La Iglesia las necesita.

No es fácil que este mundo, por lo menos aquella amplia parte del mismo que obedece a lógicas de poder, de economía y de consumo, entienda su especial vocación y su misión escondida, y sin embargo la necesita inmensamente. Como el marinero en alta mar necesita el faro que indique la ruta para llegar al puerto, así el mundo las necesita a Uds. Sean faros, para los cercanos y sobre todo para los lejanos. Sean antorchas que acompañan el camino de los hombres y de las mujeres en la noche oscura del tiempo. Sean centinelas de la aurora (cf. Is 21,11-12) que anuncian la salida del sol (cf. Lc 1,78). Con su vida transfigurada y con palabras sencillas, rumiadas en el silencio, indíquennos a Aquel que es camino, verdad y vida (cf. Jn 14,6), al único Señor que ofrece plenitud a nuestra existencia y da vida en abundancia (cf. Jn 10,10). Como Andrés a Simón, grítennos: «Hemos encontrado al Señor» (cf. Jn 1,40); como María de Magdala la mañana de la resurrección, anuncien: «He visto al Señor» (Jn 20,18). Mantengan viva la profecía de su existencia entregada. No teman vivir el gozo de la vida evangélica según su carisma.” (Francisco, Constitución apostólica Vultum Dei quaerere sobre la vida contemplativa femenina, (2016), 6)

Esta Iglesia mendocina, a través mío, les agradece los años de vida derramada por amor a Cristo, con la suave fragancia de la fidelidad de aquellas vírgenes del Evangelio que, prudentes, mantuvieron la llama encendida a la espera del Esposo. Ponemos en sus manos suplicantes nuestros ruegos en estos tiempos complejos que enfrentamos como país y como Iglesia. Lleven siempre al Padre, nuestras preces por las familias más pobres, por aquellas otras que no vislumbran con esperanza el futuro de sus hijos, por nuestros ancianos empobrecidos, despojados de su lugar en la sociedad, por el cuidado de nuestra Casa común y por la recuperación de nuestra vida social y económica en la que todos tengan un trabajo digno para obtener con su esfuerzo el sustento cotidiano.  

Intercedan ante el Padre por esta comunidad eclesial llamada por Jesús a ser levadura en la masa, fundada sobre el Evangelio y animada por la renovación espiritual y pastoral suscitada por el Concilio Vaticano II, en la que siempre se cultive la gran tradición de la Iglesia, la caridad que Cristo vino a establecer entre los hombres.

Madre del Rosario, te encomendamos a tus hijas aquí congregadas en tu nombre para el seguimiento del Señor en el espíritu dominicano, dales siempre aquella constancia en la fe y la perseverancia en el buen obrar. Que atentas a tu indicación, hagan siempre lo que Jesús les diga.

Agradecimiento a los párrocos y voluntarios de Cáritas

Queridos hermanos,

Una vez más, la gran solidaridad del pueblo mendocino se puso de manifiesto para testimoniar la vigencia del testimonio de la caridad cristiana.

Con el lema “tu compromiso acorta distancias”, tuvo lugar entre nosotros, desde el 4 hasta el 12 de junio, la Colecta Nacional de Cáritas que dio como resultado la recaudación de

$23.048.139. El servicio de los 4500 voluntarios, procedentes de todas las parroquias y decanatos, ha sido el instrumento de la Providencia para hacerse presente, no sólo en las misas y secretarías parroquiales, sino en las calles y avenidas de nuestra extensa jurisdicción arquidiocesana,

¡Gracias queridos sacerdotes y queridos voluntarios por esta entrega generosa a la causa de la caridad cristiana! Pienso en las distintas Cáritas parroquiales, en sus responsables y animadores, en cada uno de los colaboradores que se pusieron al hombro este importante compromiso eclesial.

He escuchado muchos testimonios de las particulares dificultades que revistió la colecta este año, principalmente por la difícil situación económica del país, aunque no faltaron quienes expresaban objeciones haciéndose eco de razones de tipo político o ideológico. Cáritas es para la Iglesia la expresión del amor de Cristo y no nos animan otras motivaciones ante las urgencias del aquí y ahora de los pobres. ¡Gracias Cáritas! ¡Gracias a cada voluntario, a cada donante, a la creatividad de cada comunidad para extender la llamada de la caridad del Señor en los distintos ambientes donde hicieron presente la Colecta!

Tocará a cada Cáritas parroquial, discernir junto a sus párrocos y responsables pastorales la utilización eficaz de su parte de los recursos obtenidos de modo que pueda profundizarse a lo largo de todo el año, el mejor servicio posible a nuestros pobres. Especialmente, les pido que párrocos y directoras de Cáritas, puedan reflexionar junto a los decanos y las animadoras decanales, cómo ayudar a aquellas Cáritas más frágiles. Será muy hermoso poder extender la solidaridad de Cáritas parroquiales más consolidadas para apoyar a las comunidades vecinas que difícilmente pueden responder a todos los requerimientos de su propia realidad.

Los abrazo y bendigo en Jesús, el buen Pastor. Nuestra Madre del Rosario nos siga acompañando y consolando en el camino de la vida.

Mendoza, 12 de julio de 2022

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

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