Comunicado de la Pastoral Social de Mendoza

Los Equipos Diocesanos de Pastoral Social y de Ecología Integral dieron a conocer este comunicado en relación a la posible modificación de la ley 7722.

No nos lo contaron, estuvimos ahí

No nos contaron cómo se gestó la 7722. Desde el inicio de la discusión acerca de cómo llevar adelante en Mendoza una explotación minera sustentable y con cuidado del agua, estuvimos ahí. En las asambleas de Uspallata, en San Carlos, en los debates de los inicios.

Apenas supimos que algunos buscaban cambiar la 7722 con grave riesgo para el cuidado del agua, no nos contaron que había que decir algo, lo dijimos. Primero como equipo de pastoral social, luego los obispos a una con el consejo presbiteral.

Cuando la decisión del nuevo gobierno fue llevar adelante la modificación de la ley confundiendo acuerdo político con consenso social, no nos contaron que se hizo con una legislatura vallada y en una sesión exprés meramente formal; estuvimos ahí, presentes en la palabra de nuestro arzobispo que dirigió una carta a los legisladores y en medio de los vecinos que pedían cuidar el agua.

Cuando se armó la marcha que desde el domingo empezó a peregrinar desde San Carlos hacia la ciudad de Mendoza, no nos la contaron, estuvimos ahí. Porque algunos de los nuestros fueron sus organizadores de la primera hora, porque muchos curas apoyaron, animaron y acompañaron, porque muchos feligreses de a pie de sumaron y patearon la ruta 40. Porque hasta el arzobispo se hizo presente a la altura de Agrelo para bendecir a los que marchaban.

Al llegar a la ciudad no nos contaron que la caravana era un grito de esperanza con muchas personas que se sumaban desde distintos puntos del gran Mendoza, estuvimos ahí, católicos y católicas de Mendoza como miembros responsables de la comunidad junto a miles de mendocinos de otros credos e ideologías que se manifestaron pacíficamente por el agua. Estuvo presente la voz oficial de la Iglesia en Mendoza cuando en las palabras de nuestro pastor le pedía al gobernador no promulgar la ley modificada.

No nos contaron que hubo represión; estuvimos ahí. Nos encerraron, nos dispararon y corrimos. No nos contaron que hubieron violentos, lamentablemente los vimos. Pero damos fe de que eran una minoría y que la mayoría coreaba sin cesar: sin violencia, sin violencia. Estuvimos ahí para ser testigos de los momentos en que muchos manifestantes disuadían a los que canalizaban su bronca y desilusión con violencia.

No nos contaron que en Mendoza se ha quebrado la confianza institucional. Tristemente estuvimos ahí para corroborarlo, para ser testigos de una forma de hacer política que vacía la democracia republicana de sus bases al perder el contacto con las aspiraciones de un pueblo y transformarse en ejecutores serviles de los que pagan campañas a precio de muerte. Estuvimos ahí para ver que la licencia social se pretende conseguir al costo de un pueblo acallado con balines y gases, con corridas y represión.

No nos lo contaron, porque estuvimos ahí y lo contamos porque los medios masivos de comunicación no lo cuentan.

No nos contaron la tristeza y la desilusión de los miles que caminaron soñando una Mendoza limpia para sus hijos, la vivimos en carne propia porque estuvimos ahí: caminando, soñando, cantando y aplaudiendo primero; pero también corriendo, gritando y escapando de la estupidez de la violencia y la prepotencia, después.

En este tiempo de Navidad seguiremos peregrinando en dirección al pesebre, donde el Niño Dios se mete en nuestra historia para ayudarnos a hacer acogedora la tierra que vivimos siendo custodios de la casa común. Esa esperanza activa no se disuelve con retenes ni balines y nos mantiene siempre atentos a los signos de Dios en la historia.

Mendoza, 23 de Diciembre de 2019
Equipos de Pastoral Social y de Ecología Integral

Comunicado de Mons. Jorge Lugones S.J.

Mons. Jorge Lugones S.J., Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social expresó su apoyo a la Iglesia de Mendoza, en relación a la posible modificación de la ley 7722.

Con preocupación adherimos a los conceptos de nuestro hermano arzobispo de Mendoza, Mons. Marcelo Daniel Colombo, respecto de la posible modificación de una norma provincial que regula el uso del agua, en la carta abierta que remitió a los legisladores de su provincia.

El cuidado de nuestra Casa Común impone que toda norma que pueda afectarlo sea tratada con seriedad y mesura, con todas las garantías de debate que el sistema democrático impone.

En especial, como bien dice nuestro hermano mendocino, es el tiempo de Navidad, en el que Dios viene a habitar entre nosotros, un tiempo que nos habla de paz, en el que es imprescindible propiciar la cultura del encuentro, más aún cuando se trata de temas tan centrales para la vida como el agua.

A tal fin, acompañamos el compromiso de la Iglesia hermana de Mendoza de seguir trabajando por un diálogo donde se escuche al otro sin descalificarlo, para llegar a consensos que permitan acordar un proyecto como sociedad, aunque los plazos sean más extensos.



Mons.Jorge Lugones S.J.
Obispo de Lomas de Zamora
Pte. Comisión Episcopal de Pastoral Social

Carta al Señor Gobernador Dr. Rodolfo Suárez

“He escuchado el clamor de mi pueblo” (Éxodo 3,7)

Prot. Nro. 655/19

Señor Gobernador de la Provincia de Mendoza
Dr. Rodolfo Suárez

Estimado Señor Gobernador,

Le escribo en estas difíciles horas que siguen a la sanción de las modificaciones de la Ley 7722 por parte de la Legislatura provincial. Lo hago de este modo porque, a pesar de mis intentos, hasta el momento no he conseguido comunicarme de otra forma.

“He escuchado el clamor de mi pueblo” es una expresión muy conmovedora, utilizada en la Biblia para señalar que, en los momentos más dramáticos de la vida del pueblo, estaba Dios para escucharlos y ayudarlos. Quienes tienen altas responsabilidades a su cargo, también deben escuchar el clamor del pueblo. Es parte del delicado arte de gobernar y que no necesita llegar a situaciones límites para percibir cómo una determinada cuestión es vivida por la gente.

Una multitud esperanzada camina a lo largo y ancho de nuestra Provincia para pedirle a Ud., en virtud de sus prerrogativas constitucionales, que vete tales modificaciones. Tengo el conmovido testimonio de los párrocos de los distintos departamentos que me narran la presencia masiva de familias con niños pequeños, pidiendo se vete esta modificación a la Ley 7722. En la tarde de ayer, a poco de comenzar la celebración de la Misa en un templete dedicado al Niño Dios, a la altura del paso a Chile, pude yo mismo ver saludar a la masiva columna de personas que venían desde los departamentos del Sur.

Días atrás, cuando estaba por votarse la reforma de la Ley 7722 escribí una carta de este tenor a los señores Diputados y Senadores, pidiéndoles que no modificaran la ley 7722, que postergaran el debate hasta asegurar un ámbito de discusión sereno, racional, lejano de fundamentalismos inconducentes para superar intereses sectoriales y concentrar la mirada en nuestra Provincia, en su crónica falta de agua, en la vida de las generaciones futuras. Como tantas otras personas que pedían lo mismo, no fui escuchado. Un acuerdo entre los grandes partidos políticos aseguró el rápido tratamiento de las modificaciones que hoy tiene ante su vista para su promulgación.

En reiteradas oportunidades en este último tiempo, esta Arquidiócesis se expresó sobre la cuestión minera, insistiendo en la imprescindible licencia social como punto de partida. Así también lo señaló Ud. en la campaña electoral. Quizá, más tarde, Ud. pudo

identificar su importante victoria en las urnas con esa licencia social. Pero no es así. Para estos proyectos mineros, como para todo cuanto compromete la vida y la salud de los habitantes y la Casa común, se requiere un consenso específico y explícito. De otra manera, se pone en riesgo la amistad social, y se apuran definiciones que necesitan tiempo para ser discernidas y decididas.

Como pastor de esta Arquidiócesis de Mendoza, le pido que no promulgue las modificaciones a la Ley 7722. Comprendo que no es fácil vetar la ley que Ud. mismo proyectó y los legisladores aprobaron. Sin embargo, seguramente en estos días, Ud. habrá podido “escuchar el clamor del Pueblo” y ello lo habrá llevado a una nueva mirada sobre este tema tan impactante para una Provincia que vive la emergencia hídrica más severa en décadas.

Como en ocasiones anteriores, renuevo la mejor disposición de esta Iglesia particular a mi cargo, para contribuir a la paz social, en todo cuanto se pueda de nuestra parte, a partir de aquellas instancias de diálogo que contribuyan a la fraternidad y amistad de los mendocinos. No sólo nosotros, sino las próximas generaciones de mendocinos, lo merecen.

Lo saludo con todo respeto y consideración, deseándole una Feliz Navidad; que pueda vivir junto a su familia la llegada del Salvador que nos recuerda nuestra condición de hijos de Dios, de hermanos y de cuidadores de esta Casa común.


Mendoza, 23 de diciembre de 2019.-

+Mons. Marcelo Daniel Colombo
Arzobispo de Mendoza

Carta abierta a los legisladores mendocinos

Prot. Nº 654/19

«Cristo es nuestra paz» (Ef. 2,14)

Estimados Senadores y Diputados mendocinos:

Estamos entrando en el tiempo de Navidad, un tiempo de que nos habla de paz. Y esto porque el mismo Dios vino a habitar entre nosotros (Jn. 1,16). Paradójicamente, en estos días, asistimos a una escalada de violencia que circula subterráneamente con ocasión del tratamiento de la modificación de la ley 7722. Como comunidad cristiana ya hemos manifestado nuestro parecer sobre este valioso instrumento legal. Hoy simplemente, quiero pedirles a Uds., nuestros representantes, que nos ayuden a mantener la paz, una paz que exprese la amistad social de los mendocinos por encima de cualquier otro interés.

¿No será posible asegurar una discusión más a largo plazo, con la intervención de todas las voces, que permita a la ciudadanía informarse y manifestarse en un tema tan delicado? La democracia que no propicia la cultura del encuentro y se encierra tras procedimientos formales o cede a presiones sectoriales y a deliberaciones apuradas, corre serio riesgo de deslegitimarse.

Soy testigo del esfuerzo de algunos de Uds. por encontrar alternativas y condiciones que aseguren el imprescindible cuidado del agua e implementen el control posterior de las iniciativas en curso. Otros han manifestado la necesidad de más tiempo para ejercer una decisión responsable. Siempre hemos hablado en esta temática y de la importancia del consenso o licencia social, como punto de partida. Viendo las distintas manifestaciones, escuchando a los diferentes sectores, ese consenso aparece lejano. Alcanzarlo llevará tiempo y por eso, requiere la generosa participación de todos.

En nombre de esta comunidad cristiana, les pido que no modifiquen la ley 7722, que posterguen el debate hasta asegurar que se pueda participar en un ámbito de discusión sereno, racional, lejano de fundamentalismos inconducentes y que busque superar intereses sectoriales para concentrar la mirada en nuestra Provincia, en su crónica falta de agua, en la vida de las generaciones futuras. A tal fin, reitero nuestro compromiso de seguir trabajando por un diálogo donde se escuche al otro sin descalificarlo, para llegar a consensos que nos permitan acordar un proyecto como sociedad, aunque esto demore más.

Agradeciéndoles escuchen esta iniciativa, les ruego la consideren de verdad. Que puedan tomarse un instante para evaluarla dentro del frenesí de este largo día. Les hablo como pastor, no como un opositor político de ninguno. Descuento que a todos los mueve el amor por Mendoza así como la búsqueda imperiosa del bien común. Y por eso esta carta que nace del corazón y la preocupación.

Los abrazo con afecto y estima, mientras les aseguro mi oración y esta bendición a Uds. y sus colaboradores.

Mendoza, 20 de diciembre de 2019.-

Mons. Marcelo Colombo
Arzobispo de Mendoza

Mensaje de la Conferencia Episcopal Argentina

Un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado

Con la alegría que nos causa la Navidad llegamos a todas las familias de la Patria para multiplicar el gozo por el nacimiento de Jesús «porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado» (Is 9,5). En la pobreza del pesebre Dios nos ha enseñado muchas cosas sobre la dignidad de la vida humana. Nos ha revelado su deseo de hacernos hijos en su Hijo, y hermanos entre nosotros. Quiso compartir la condición humana tal como la encontró en el momento de su venida y no ha reparado en formar parte de una humilde y pobre familia obrera. Todos los acontecimientos que rodearon a aquel humilde pesebre donde nació el Hijo de Dios, anuncian a gritos que la gloria de Dios es que el ser humano viva.

En este sentido, apreciamos la acogida de la carta Laudato Sí por parte del Señor Presidente en su primer mensaje a los argentinos. Este texto del Papa Francisco está lleno de propuestas a favor del cuidado de la Casa común, sin olvidar a sus habitantes. Denuncia la cultura del descarte de la vida, porque el valor inalienable de un ser humano va más allá de su desarrollo.

En cambio, nos hemos sentido sorprendidos por la presentación del Protocolo sobre el aborto, como uno de los primeros actos del nuevo gobierno. Nos duele y preocupa este modo de obrar que evita el razonable debate democrático sobre la tutela de la vida, el primer derecho humano.

Por consiguiente hay una jerarquía normativa que se ha visto vulnerada por la imposición de este protocolo por parte de un funcionario, contrariando con un reglamento la Constitución Nacional, los Tratados Internacionales y el Código Civil y Comercial de la Nación, entre otras leyes nacionales que tutelan la vida desde la concepción. Lo que no legisló el Parlamento Nacional al término de un debate democrático, que contó con la discusión pública por parte de todos los sectores, instituciones y credos, lo acaba de definir un improcedente protocolo del Ministro de Salud. No somos «anti-derechos» los argentinos que estamos a favor de la dignidad y el valor sagrado de toda vida. En comunión con tantos creyentes y ciudadanos de buena voluntad esperamos la revocación del protocolo.

En esta Navidad nos unimos a las alegrías y esperanzas de todos nuestros hermanos con los que compartimos la vida, en especial con los pobres que anhelan y merecen un tiempo mejor por venir. Que a nadie le sea negado el derecho a existir dignamente, a tener una familia, a creer, educarse, trabajar y ser feliz.

Pidamos a la Virgen de Luján, testigo privilegiada de la unidad de los argentinos, nos ayude a amar y recibir la vida como viene, que siempre es un regalo de Dios.

183ª Reunión de la Comisión Permanente Conferencia Episcopal Argentina Buenos Aires, 17 de diciembre de 2019

Eliminan secreto pontificio en abusos sexuales

Así el Papa Francisco pone a disposición de las autoridades investigadoras civiles los testimonios de los juicios canónicos.

Fuente: Vatican News

Dos documentos destinados a dejar huella: el Papa Francisco abolió el secreto pontificio en casos de violencia sexual y abuso de menores cometidos por clérigos, y también decidió cambiar la ley sobre el delito de pornografía infantil, haciendo caer dentro de los casos de delicta graviora -los delitos más graves- la posesión y difusión de imágenes pornográficas que involucren a menores de hasta 18 años de edad.

El primer y más importante documento es un rescripto firmado por el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, que informa que el pasado 4 de diciembre el Pontífice dispuso abolir el secreto pontificio sobre las denuncias, los procesos y las decisiones relativas a los delitos mencionados en el primer artículo del reciente motu proprio Vos estis lux mundi. Esos se refieren a los casos de violencia y de actos sexuales cometidos bajo amenaza o abuso de autoridad, casos de abuso de menores y de personas vulnerables, casos de pornografía infantil, casos de no denuncia y encubrimiento de los abusadores por parte de los obispos y superiores generales de los institutos religiosos.

La nueva instrucción especifica que la “la información se tratará de manera que se garantice su seguridad, integridad y confidencialidad” establecidas por el Código de Derecho Canónico para proteger “la buena reputación, la imagen y la privacidad” de las personas implicadas. Pero este “secreto de oficio”, tal y como se lee en la instrucción, “no obsta para el cumplimiento de las obligaciones establecidas en cada lugar por la legislación estatal”, incluidas las obligaciones de denuncia, “así como dar curso a las resoluciones ejecutivas de las autoridades judiciales civiles”. Además, a quienes realizan las denuncias, a las víctimas y a los testigos “no puede imponerse vínculo de silencio alguno” sobre los hechos.

Con un segundo rescripto, firmado por el mismo Parolin y por el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Cardenal Luis Ladaria Ferrer, se dieron a conocer también las modificaciones de tres artículos del motu proprio Sacramentorum sanctitatis tutela (de 2001, ya modificado en 2010). Se establece que sea considerado como uno de los delitos más graves reservados para el juicio de la Congregación para la Doctrina de la Fe “la adquisición o posesión o divulgación, con un fin libidinoso, de imágenes pornográficas de menores de dieciocho años por parte de un clérigo, de cualquier manera y por cualquier medio”. Hasta ahora ese límite se fijaba en los 14 años.

Finalmente, en otro artículo, se permite que en los casos relativos a estos delitos más graves, el papel de “abogado y procurador” pueda ser desempeñado también por fieles laicos con un doctorado en Derecho Canónico y no solo por sacerdotes.    

Año Pastoral 2020: el “Ahora de Dios” entre nosotros

“Jesús revela el ahora de Dios que sale a nuestro encuentro para convocarnos también a tomar parte en su ahora de «llevar la Buena Noticia a los pobres, la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, dar libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia en  el  Señor»  (cf. Lc 4,18-19).  Es  el ahora  de  Dios que con Jesús se hace presente, se hace rostro, carne, amor de misericordia que no espera situaciones ideales, situaciones perfectas para su manifestación, ni acepta excusas para su realización. Él es el tiempo de Dios que hace justa y oportuna cada situación y cada espacio. En Jesús se inicia y se hace vida el futuro prometido.” (Papa Francisco a los jóvenes, Panamá, enero 2019)

Con estas hermosas y entusiastas palabras del Papa Francisco, les presento el calendario pastoral del próximo año 2020, preparado por nuestro Equipo de Animación Pastoral diocesano, coordinado por el P. Pepe Martín, con el aporte de todas las áreas de pastoral. Al “navegar” sus páginas llenas de fechas y datos, podemos apreciar la llamada de Dios a buscarlo, servirlo y celebrarlo en encuentros, jornadas, retiros, asambleas pastorales. Son elocuentes las palabras del Papa en la misma JMJ de Panamá 2019 al señalarnos la importancia de:

“la riqueza de la escucha entre generaciones, la riqueza del intercambio y el valor de reconocer que nos necesitamos, que tenemos que esforzarnos en propiciar canales y espacios en los que involucrarse en soñar y trabajar el mañana ya desde hoy.”

Las parroquias e instituciones diocesanas, los movimientos y asociaciones, los decanatos y los distintos equipos diocesanos trabajan con intensidad para ofrecer el rostro evangelizador y solidario de la Iglesia que se anima a todo lo que discierne a la luz de la llamada de Dios, con el acompañamiento de sus pastores y responsables. ¡Gracias por tanta vida! ¡Gracias por decirle sí al Señor!

Como les decía recientemente en una carta a sacerdotes y diáconos permanentes:

“Nos quedan varios temas pendientes para el año próximo: la animación sinodal de parroquias y decanatos, la constitución del Consejo Arquidiocesano de Pastoral mientras extendemos esta reflexión sinodal a todas las áreas de la vida arquidiocesana.”

Habrá algunos huecos por completar a su tiempo, detalles sujetos a error en un universo de tanto dato y cruce de actividades y fechas… Lo importante es tener a la vista el vasto panorama del acontecer evangelizador arquidiocesano, donde Dios nos guía para llegar a todos. Un gesto auspicioso, anunciado para el 21 de marzo, es un pequeño encuentro pastoral entre los distintos equipos de animación pastoral de la región Cuyo, la cual integramos con San Juan, San Rafael y San Luis. Ese contexto más amplio de la pertenencia regional fortalece la búsqueda de la comunión y un dinamismo evangelizador de Iglesia en salida que salga al encuentro de todos.

El próximo año es Año Mariano Nacional. Cómo no recordar aquel otro Año Mariano Nacional, cuarenta años atrás, cuyo epicentro fue el Congreso Mariano que tuvo lugar aquí en Mendoza, bajo la guía pastoral de Mons. Cándido Rubiolo, queridísimo pastor cuyo centenario de nacimiento evocaremos también en 2020, para agradecerle a Dios por su ministerio episcopal en esta Iglesia mendocina.

Al comenzar la novena de Navidad, me alegra poder entregarles este Calendario y bendecirlos en el Dios que nos esperanza y viene para salvarnos. Que su Madre, nuestra Santísima Madre del Rosario, nos ayude a recibirlo con un corazón generoso y apostólico para testimoniarlo todos los días, cada día.

Mendoza, 16 de diciembre de 2019

+ Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo
Arzobispo de Mendoza

Una vez más decimos: cuidar el agua es cuidar la vida

En estos días se está tratando el proyecto de reforma de la Ley 7722. Como parte de esta sociedad mendocina, queremos compartir nuestra mirada y reiterar algunos principios que ayuden a la reflexión de nuestros representantes y del entero pueblo mendocino. Lo delicado del momento que vivimos, nos urge a considerar la importancia de la paz social y la vida de las futuras generaciones.

Prot. No 639/19

Mensaje de los obispos y sacerdotes del Consejo Presbiteral al pueblo de Dios que peregrina en Mendoza

La Iglesia en Mendoza desde hace mucho tiempo viene transitando un camino pastoral caracterizado por el deseo de escuchar a todos sus miembros y discernir los desafíos que le propone la realidad, a la luz del Evangelio de Jesucristo; aportando así a la convivencia social. En este marco muchas veces hemos señalado la necesidad del cuidado del agua y del medio ambiente. En este último tiempo interpelados más fuertemente por el mensaje del papa Francisco.

Como pastores nos preocupa seriamente la propuesta de derogación o modificación de la Ley 7722, promulgada en el año 2007, cuya constitucionalidad declaró unánimemente la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Mendoza en diciembre de 2015. La construcción de esta ley es fruto de un proceso social admirable que merece ser respetado (Homilía de Mons. Colombo en la fiesta de San Carlos, noviembre de 2018).

Como ya manifestó claramente el comunicado de la pastoral social y de ecología integral, no estamos ante una ley antiminería, sino ante un breve cuerpo de normas que resguarda el agua de los mendocinos; un bien preciado y necesario para el desarrollo de la vida en esta tierra desierta, pero objeto de tutela y de cuidado desde siempre, incluso constitucionalmente.

Somos conscientes de que vivimos un tiempo particularmente grave. No sólo enfrentamos un proceso de emergencia hídrica sin precedentes en nuestra tierra, sino que, además, la pobreza golpea fuertemente en nuestras comunidades. Al respecto, nos enseña el papa Francisco: “Hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres” (LS 49). Estas palabras de Francisco nos advierten que se trata de fenómenos que están íntimamente ligados.

Algunas voces oponen desarrollo laboral y económico al cuidado del ambiente. Sería largo de explicar la falacia que se esconde en esta oposición. Para muestra basta tener en cuenta los datos aportados por el Observatorio de la Deuda Social dependiente de la UCA en relación a los datos de pobreza comparando nuestra provincia con otras vecinas. El informe, presentado el 31 de agosto aquí en Mendoza, marca claramente que la minería extractivista ejercitada en esas provincias, no ha mejorado la calidad de vida de sus habitantes más pobres.

Ciertamente no sólo los emprendimientos mineros revisten peligros para la salvaguarda del agua y de la calidad de vida de las personas. El derroche del agua es una falta grave; así como el abuso de sustancias químicas en las actividades agropecuarias que generan un impacto contaminante terriblemente dañino para la población y su medio ambiente. El caso de avionetas de fumigación con agroquímicos que hemos podido ver en estas semanas es solamente uno de los muchos posibles ejemplos.

En nuestra provincia somos testigos de un proceso de decrecimiento de las áreas cultivadas y de desertificación de espacios que formaron parte de nuestros oasis productivos. Son muchas las personas que habitan en zonas rurales y que merecen ser cuidadas y resguardadas de modo que puedan seguir viviendo dignamente en estos espacios sin verse expulsadas hacia los cinturones urbanos cada vez más empobrecidos, sobrepoblados y contaminados. Por eso, cuidar el agua es cuidar la vida. Todos somos responsables de un estilo de vida más austero y sustentable, para lo cual necesitamos una verdadera “conversión ecológica” a la que nos llama el papa Francisco. El tiempo de adviento que se abre ante nosotros es una oportunidad para que, como cristianos, releamos Laudato Sì y nos empeñemos en este camino.

El problema social es un problema ecológico y viceversa. Necesitamos políticas de mirada amplia que piensen el desarrollo no sólo en términos financieros sino en todos los aspectos que hacen a la vida digna del ser humano.

La Iglesia, como parte de esta sociedad mendocina, quiere servir y ofrecer sus mejores aportes. No somos oposición política de nadie. En épocas difíciles como las que vivimos, el diálogo entre las instituciones y sectores sociales es clave para el crecimiento de la amistad social y el consiguiente desarrollo de personas y familias en cuanto al ejercicio de sus derechos y el tan importante cuidado de la Casa Común, la cual lo será no sólo para nosotros sino para las próximas generaciones.

Los invitamos a unirnos en oración con estas palabras del papa Francisco:

“Sana nuestras vidas, para que seamos protectores del mundo y no depredadores, para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción […], enséñanos a descubrir el valor de cada cosa, a contemplar admirados, a reconocer que estamos profundamente unidos con todas las criaturas en nuestro camino hacia tu luz infinita. Gracias porque estás con nosotros todos los días. Aliéntanos, por favor, en nuestra lucha por la justicia, el amor y la paz”. (Fragmento de la oración por nuestra tierra del Papa Francisco)

Mendoza, 16 de diciembre de 2019 –
Arzobispado de Mendoza

Carta al Presbiterio mendocino

Mendoza, 12 de diciembre de 2019.-

Queridos hermanos sacerdotes,

¡Feliz día de la Virgen de Guadalupe! Quería saludarlos en la cercanía de la Navidad y agradecerles todo cuanto pudimos hacer junto al Señor, en comunión evangelizadora.

En estos días concluíamos el año de trabajo del Consejo presbiteral y evaluábamos con esperanza el camino recorrido, deseosos de profundizar en esta búsqueda de una Iglesia en salida, cercana a todos. Nos quedan varios temas pendientes para el año próximo: la animación sinodal de parroquias y decanatos, la constitución del Consejo arquidiocesano de Pastoral mientras extendemos esta reflexión sinodal a todas las áreas de la vida arquidiocesana.

Pero, además, quería compartirles información para que conozcan la verdad por nosotros mismos, inclusive para responder a quienes pregunten a partir de algunas publicaciones que prefieren la mentira y la descalificación, a la nobleza de comunicar.

Concretamente, se ha escrito en algún medio digital, que el arzobispo ha desairado al nuevo gobierno provincial no asistiendo a la ceremonia de asunción de funciones y que habría enviado, en su lugar, a algún sacerdote que, en diálogo personal con el flamante Director General de Escuelas, le habría pedido plata para nuestras instituciones a la par de asegurarle oraciones. Suena grotesco. Pero más o menos éste es el contenido de tal “artículo periodístico”. Su editor ya me ha dedicado tres o cuatro artículos en este tiempo, siempre para descalificarme. No lo conozco personalmente ni me ha entrevistado para conocer mi opinión.

En una carta a las nuevas autoridades, provinciales y departamentales, el pasado lunes, además de felicitarlos por este nuevo servicio asignado por la sociedad, les deseaba que pudieran desempeñar su misión con entusiasmo, generosidad y eficacia, teniendo en cuenta la significación del sufragio popular y el mandato que éste otorga a favor del bien común, por encima de intereses personales y sectoriales.”

Volviendo al “artículo periodístico” quiero informarles que sí asistí a la ceremonia del juramento del Gobernador y Vicegobernador en la Legislatura Provincial. Dado que a las 20 hs.  tenía una importante misa agendada con un año de anticipación y resultarme imposible cambiar fecha u horario, concurrí al acto previsto en la Casa de las Leyes. Estuve sentado en un salón contiguo, junto a otros ciudadanos. Allí una gran pantalla nos permitió seguir muy bien la ceremonia. Saludé a varios intendentes municipales, a algunos funcionarios salientes y al señor Vicegobernador y dialogué breve pero muy cordialmente con el señor Gobernador, Rodolfo Suárez, a quien le deseé en nombre de nuestra Arquidiócesis, una gestión fecunda.

Respecto a un supuesto desaire de la Iglesia mendocina, quiero decirles que, a la ceremonia posterior, en Casa de Gobierno, concurrió el obispo auxiliar Mons. Marcelo Mazzitelli. Si bien por razones protocolares no pudo saludar personalmente al Gobernador, dialogó con el Señor Director General de Escuelas a quien le auguró una buena gestión luego de asegurarle nuestras oraciones en la convicción de la enorme importancia de la educación por encima de otras áreas de gobierno. No teníamos nada que pedir. Sólo saludar y alentar. Y asegurar nuestro propio compromiso con la sociedad, desde este lugar de servicio que es la Iglesia. De esta manera, tienen Uds. la verdad de cuanto ha acontecido el pasado 9 de diciembre para tener su propia opinión y responder a quien pregunte.

Nos espera un desafiante año de trabajo. Seguiremos juntos, en la brecha, compartiendo la alegría del Evangelio y sirviendo a los hermanos, sobre todo a los más pobres.

Dios los bendiga en la inminencia del nacimiento de nuestro Salvador. Los saludo con afecto y gratitud, implorando la intercesión de la Virgen del Rosario, sobre Uds. y comunidades.

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo
Arzobispo de Mendoza

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