Nuevos sacerdotes para la Iglesia de Mendoza

Una celebración de fe y entrega al servicio del Pueblo de Dios

El viernes 11 de septiembre, a las 20 h, la comunidad de la Iglesia celebró con profunda alegría la ordenación sacerdotal de Federico Amad y Adrián Castellano, quienes dieron un nuevo y definitivo “sí” a la llamada de Dios para servir según el modelo de Cristo, Buen Pastor. La celebración reunió a una gran cantidad de fieles que colmaron el templo para acompañar a Federico y a Adrián en este momento decisivo de su vocación. La Santa Misa contó con la participación del Coro Diocesano y de un pequeño coro sacerdotal, que acompañaron con sus cantos una celebración emotiva, marcada por la acción de gracias y la oración. “

¿Me amas?”

En el centro de la homilía estuvo el encuentro de Jesús Resucitado con Pedro a orillas del lago. Allí, el Señor le pregunta tres veces: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”. La misma pregunta fue llevada al corazón de esta celebración y dirigida a Federico y a Adrián: “Federico, hijo de Silvia y Marcelo, ¿me amas?”; “Adrián, hijo de María Inés y de Héctor, ¿me amas?”. El pasaje del Evangelio recuerda que el sacerdocio tiene su fundamento en la relación personal con Cristo. Más allá de las capacidades y de los logros, es su presencia la que sostiene y da sentido a la tarea pastoral. “Dejándonos amar por Cristo, aprendemos a amar como Él ama”, expresó en su homilía el arzobispo Marcelo Colombo. Desde esta experiencia nacen el anuncio de la Palabra, la celebración de los sacramentos, la catequesis y la cercanía con las personas, especialmente con quienes atraviesan situaciones de pobreza y sufrimiento.

“Apacienta mis ovejas”

La misión confiada por Jesús a Pedro: “Apacienta mis ovejas” fue presentada también como una clave para comprender el ministerio que Federico y Adrián comienzan. Las ovejas pertenecen al Señor. Por eso, el sacerdote está llamado a cuidarlas en su nombre, acompañando a cada persona en su encuentro con Cristo y ayudando a formar comunidades maduras, en las que los distintos dones y carismas se pongan al servicio del Evangelio. A partir de esta ordenación, Federico y Adrián se incorporan al presbiterio y son llamados a vivir su ministerio en fraternidad con los demás sacerdotes, unidos a su obispo y al servicio del Pueblo de Dios. La vida sacerdotal, se recordó durante la celebración, requiere vínculos sólidos capaces de sostener tanto las alegrías como las fatigas de la tarea pastoral.

Un nuevo comienzo

Con la ordenación sacerdotal se abre para ambos una nueva etapa, en la que deberán poner al servicio de la Iglesia los dones recibidos y acompañar a las comunidades que les sean confiadas. Al concluir, se manifestó el deseo de que tengan una fecunda vida y misión, y que el Señor les conceda crecer siempre en el amor a Cristo, a su Iglesia y a quienes más necesitan de su cercanía: los pobres, los enfermos y los olvidados. La comunidad acompaña a Federico y Adrián con alegría y oración, pidiendo que el Señor los sostenga en su ministerio y haga de ellos pastores cercanos y humildes para anunciar el Evangelio y servir a su Pueblo. ¡Que Dios bendiga su sacerdocio y haga fecundo el camino que hoy comienzan!