El Papa ora por los que murieron a causa del coronavirus

Este 18 de marzo, en la Misa en Santa Marta, el Santo Padre elevó una oración especial por los trabajadores de salud que murieron ayudando a los pacientes con coronavirus. En su homilía, recordó que Dios está siempre cerca de nosotros y en este difícil momento nos pide que estemos cerca unos de otros.

Fuente: Vatican News

En la Misa matutina celebrada y transmitida en vivo desde la Capilla de la Casa Santa Marta, el Papa Francisco manifestó su cercanía a todas las personas que están sufriendo esta pandemia del coronavirus. Hoy, el Pontífice la intención de oración la ha querido dedicar a todos aquellos que han perdido la vida a causa de esta enfermedad:

“Recemos hoy por los difuntos, aquellos que a causa del virus han perdido la vida; de manera especial, me gustaría que rezáramos por los trabajadores de salud que han muerto en estos días. Han donado sus vidas al servicio de los enfermos”.

En su homilía, comentando las lecturas que presenta la liturgia este miércoles de la III Semana de Cuaresma, el Papa Francisco recordó que, nuestro Dios, es un Dios cercano a su pueblo y en este momento difícil nos pide que estemos cerca unos de otros.

A continuación el texto de la homilía según nuestra transcripción y al mismo tiempo te invitamos a seguir la Santa Misa (video integral) desde nuestro canal de Youtube:

El tema de ambas lecturas de hoy es la Ley. La Ley que Dios da a su pueblo. La Ley que el Señor quiso darnos y que Jesús quiso llevar a la más alta perfección. Pero hay una cosa que llama la atención: la forma en que Dios da la Ley. Moisés dice: «Porque ¿qué gran nación tiene a sus dioses tan cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros cada vez que lo invocamos? El Señor da la Ley a su pueblo con una actitud de cercanía. No se trata de prescripciones de un gobernante, que puede estar lejos, o de un dictador… No: es la cercanía; y nosotros sabemos por revelación que es una cercanía paternal, de un padre, que acompaña a su pueblo dándole el don de la Ley. El Dios cercano. «De hecho, ¿qué gran nación tiene a sus dioses tan cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros cada vez que lo invocamos?».

Nuestro Dios es el Dios de la cercanía, es un Dios cercano, que camina con su pueblo. Esa imagen en el desierto, en el Éxodo, la nube, la columna de fuego para proteger al pueblo: Él camina con su pueblo. No es un Dios que deja las prescripciones escritas, «y sigue adelante». Hace las prescripciones, las escribe con sus propias manos en la piedra, se las da a Moisés, pero no deja las prescripciones y se va: camina, está cerca. «¿Qué nación tiene un Dios tan cercano?» Es la cercanía. El nuestro es un Dios de la cercanía.

Y la primera respuesta del hombre, en las primeras páginas de la Biblia, son dos actitudes de no proximidad. Nuestra respuesta siempre es alejarnos, nos alejamos de Dios. Él se acerca y nosotros nos distanciamos. En esas dos primeras páginas, la primera actitud de Adán con su esposa, es esconderse: se esconden de la cercanía de Dios, se avergüenzan, porque han pecado, y el pecado nos lleva a escondernos, a no querer la cercanía. Y muchas veces, se hace una teología sólo pensada «en el juez», y por eso me escondo: tengo miedo.

La segunda actitud, humana, a la propuesta de esta cercanía de Dios es matar. Mata al hermano. «No soy el guardián de mi hermano». Dos actitudes que borran toda proximidad. El hombre rechaza la cercanía de Dios, él quiere ser amo de las relaciones y la cercanía siempre trae consigo alguna debilidad. El «Dios cercano» se vuelve débil, y cuanto más cercano se hace, más débil parece. Cuando viene a nosotros, a habitar con nosotros, se hace hombre, uno de nosotros: se hace débil y trae la debilidad hasta la muerte y la muerte más cruel, la muerte de los asesinos, la muerte de los más grandes pecadores. La proximidad humilla a Dios. Se humilla para estar con nosotros, para caminar con nosotros, para ayudarnos.

El «Dios cercano» nos habla de humildad. No es un «gran Dios», no… No. Está cerca. Está en casa. Y lo vemos en Jesús, Dios hecho hombre, cercano hasta la muerte, con sus discípulos: los acompaña, les enseña, los corrige con amor… Pensemos, por ejemplo, en la cercanía de Jesús a los angustiados discípulos de Emaús: estaban angustiados, fueron derrotados y Él se acerca a ellos lentamente, para hacerles comprender el mensaje de vida, de la resurrección.

Nuestro Dios es cercano y nos pide que estemos cerca unos de otros, no que nos alejemos unos de otros. Y en este momento de crisis por la pandemia que estamos viviendo, esta cercanía nos pide que la manifestemos más, que la mostremos más. No podemos, quizás, acercarnos físicamente por miedo al contagio, pero sí, podemos despertar en nosotros una actitud de cercanía entre nosotros: con la oración, con la ayuda, muchas formas de cercanía. ¿Y por qué deberíamos estar cerca el uno del otro? Porque nuestro Dios está cerca, quiso acompañarnos en la vida. Es el Dios de la cercanía. Por eso no somos personas aisladas: estamos cerca, porque la herencia que hemos recibido del Señor es la cercanía, es decir, el gesto de cercanía.

Pidamos al Señor la gracia de estar cerca unos de otros; no nos escondamos unos de otros; no nos lavemos las manos de los problemas de los demás, como hizo Caín: no. Juntos. Proximidad. Cercanía. «Porque ¿qué gran nación tiene a sus dioses tan cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros cada vez que lo invocamos?».

COVID 19: aclaración sobre nuevas medidas preventivas.

Circ. N°11/2020: ACLARACIÓN SOBRE NUEVAS MEDIDAS PREVENTIVAS DICTADAS POR LA AUTORIDAD PÚBLICA PROVINCIAL

Queridos hermanos sacerdotes y responsables de comunidad,

Como les decía en estas últimas horas, la realidad nos obliga a estar atentos y responder con prontitud al cuidado de la vida y ser prudentes al máximo, extremando todas las medidas de higiene y prevención para preservar la salud de todos y evitar la expansión del Coronavirus.

En mi circular anterior les señalé la importancia de evitar toda forma de aglomeración en nuestras celebraciones. Así lo decía el art. 1, e) del Decreto Provincial 384 al establecer “la prohibición de actos o ritos en Iglesias y templos que impliquen la aglomeración de personas.”

El art. 7° del Decreto Provincial 390 rectifica parcialmente al Decreto provincial 384 y señala en relación con Iglesias y templos y las posibles celebraciones a tener lugar en ellos: ”La limitación al 50% del factor ocupacional habilitado o en su defecto una limitación que garantice entre los concurrentes la distancia mínima recomendada por las autoridades sanitarias en todo acto o rito en Iglesias o templos.”

En consecuencia, debe tenerse en cuenta que las iglesias y templos pueden admitir en sus celebraciones sólo hasta el cincuenta por ciento de su capacidad prevista y cuidar además que la gente esté bien distante conforme lo especifican las autoridades sanitarias. Pero también es importante prever que ninguna celebración exceda las doscientas personas que según indican los especialistas es el número tope para aceptar un encuentro o actividad. Seamos cuidadosos por favor en este aspecto.

Nuestras iglesias y templos deben estar abiertas en los horarios normales y habituales para la oración de nuestro pueblo. Nosotros tenemos que estar a disposición de quienes nos pidan una palabra de consuelo y esperanza o el sacramento del perdón, en los términos de cuidado e higiene que insistimos, debemos observar.

Seguimos en contacto; el diálogo de hoy con Uds. fue muy fructífero para ayudarnos al discernimiento pastoral de las situaciones difíciles y sobre todo para precisar el modo más completo de servir a nuestra gente mientras aplicamos al máximo y con rigor los criterios sanitarios de las autoridades.

Los abrazo en Jesús, implorando la protección maternal de la Virgen del Rosario.

Mendoza, 17 de marzo de 2020.-
+Marcelo Daniel Colombo
Arzobispo de Mendoza

Papa Francisco rezó por los ancianos que están solos y con miedo

Que el Señor esté cerca dando fuerza a nuestras abuelas y abuelos. Francisco ofreció por esta intención la Misa matutina que se transmitió en vivo desde la capilla de la Casa de Santa Marta. E invitó a saber perdonar siempre y con el corazón.

Fuente: Vatican News

El corazón del Papa mira a todos y cada día a alguien de manera especial. Francisco dedicó la Misa de esta mañana en la capilla de la Casa de Santa Marta (VÍDEO INTEGRAL) a los ancianos que en tiempo de restricciones por el Coronavirus están entre los que sufren más que otros la distancia de sus seres queridos.

Querría que hoy rezáramos por los ancianos que sufren este momento de manera especial, con una soledad interior muy grande y a veces con mucho miedo. Roguemos al Señor para que esté cerca de nuestros abuelos, de nuestras abuelas, de todos los ancianos y les dé fuerza. Ellos nos dieron la sabiduría, la vida, la historia. También nosotros estamos cerca de ellos con la oración.

En su homilía, Francisco se inspiró en el Evangelio y en el tema del perdón que lleva a Pedro a preguntar a Jesús cuántas veces es lícito perdonar a los demás. No es fácil – reconoció el Papa – y recordó que hay «gente que vive condenando a la gente». Pero lo que Dios desea – afirmó – es «ser magnánimo» y  «perdonar, perdonar de corazón».

A continuación el texto de la homilía según una transcripción nuestra:

Jesús viene de hacer una catequesis sobre la unidad de los hermanos y la terminó con una hermosa palabra: «Les aseguro que si dos de ustedes, dos o tres, se ponen de acuerdo y piden una gracia, se les será concedida». La unidad, la amistad, la paz entre los hermanos atrae la benevolencia de Dios. Y Pedro hace la pregunta: «Sí, pero con las personas que nos ofenden, ¿qué debemos hacer? Si mi hermano comete culpas contra mí, me ofende, ¿cuántas veces tendré que perdonarlo? ¿Siete veces?». Y Jesús respondió con aquella palabra que significa, en su idioma, «siempre»: «Setenta veces siete». Siempre se debe perdonar. Y perdonar no es fácil. Porque nuestro corazón egoísta siempre está apegado al odio, a las venganzas, a los rencores. Todos hemos visto familias destruidas por odios familiares que pasan de una generación a otra. Hermanos que, frente al ataúd de uno de sus padres, no se saludan porque guardan viejos rencores. Parece que es más fuerte aferrarse al odio que al amor y éste es precisamente  – digámoslo así – el tesoro del diablo. Él se agazapa siempre entre nuestros rencores, entre nuestros odios y los hace crecer, los mantiene ahí para destruir. Destruir todo. Y muchas veces, por cosas pequeñas, destruye. Y también se destruye a este Dios que no vino a condenar, sino a perdonar. Este Dios que es capaz de festejar con un pecador que se acerca y olvida todo.

Cuando Dios nos perdona, olvida todo el mal que hemos hecho. Alguien dijo: «Es la enfermedad de Dios». No tiene memoria, es capaz de perder la memoria en estos casos. Dios pierde la memoria de las historias malas de tantos pecadores, de nuestros pecados. Nos perdona y sigue adelante. Sólo nos pide: «Es lo mismo: aprende a perdonar», no sigas con esta cruz infecunda del odio, del rencor, del «me la pagarás». Esta palabra no es cristiana ni humana. La generosidad de Jesús nos enseña que para entrar en el cielo debemos perdonar. Es más, nos dice: «¿Vas a Misa?» – «Sí» – «Pero cuando vas a Misa acuérdate de tu hermano que tiene algo contra ti, y reconcíliate primero; no vengas a mí con el amor hacia mí en una mano y el odio para con tu hermano en la otra. Coherencia del amor. Perdonar. Perdonar de corazón.

Hay gente que vive condenando a la gente, hablando mal de la gente, ensuciando constantemente a sus compañeros de trabajo, ensuciando a sus vecinos, a sus parientes, porque no perdonan algo que les han hecho, o no perdonan algo que no les gustó. Parece que la riqueza propia del diablo es ésta: sembrar amor al no-perdonar, vivir apegados al no-perdonar. Y el perdón es condición para entrar en el cielo.

La parábola que nos cuenta Jesús es muy clara: perdonar. Que el Señor nos enseñe esta sabiduría del perdón que no es fácil. Y hagamos una cosa: cuando vayamos a confesarnos, a recibir el sacramento de la reconciliación, primero pregúntenos: «¿Yo perdono?». Si siento que no perdono, no hagas de cuenta que pides perdón, porque no serás perdonado. Pedir perdón significa perdonar. Van juntos. No pueden separarse. Y aquellos que piden perdón para sí mismos como este señor, al que el patrón le perdona todo pero él no perdona a los demás, terminarán como este señor. «Así también mi Padre celestial lo hará con ustedes si no perdonan de corazón cada uno a su propio  hermano».

“Que el Señor nos ayude a comprender esto y a bajar la cabeza, a no ser soberbios, a ser magnánimos en el perdón. Al menos a perdonar «por interés». ¿Cómo es eso? Sí: perdonar, porque si no perdono, no seré perdonado. Al menos eso. Pero siempre el perdón”

Nuevas medidas de prevención COVID 19

COMUNICACIÓN SOBRE LAS NUEVAS MEDIDAS PREVENTIVAS DICTADAS POR LA AUTORIDAD PÚBLICA PROVINCIAL

Circ. N°10/2020

“Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa bajo el sol.” (Eclesiastés 3,1)

Queridos hermanos,

Día a día, la realidad nos obliga a estar atentos y responder con prontitud al cuidado de la vida. Sabemos que afrontamos un tiempo difícil que exige y exigirá lo mejor de nosotros mismos en pos del bien común. Es necesario obrar con prudencia, sentido común, cuidado de uno mismo y de los demás. Nos urge el mandamiento del amor del Señor.

Las autoridades nacionales, provinciales y municipales trabajan para preservar la salud de la población y evitar la expansión del Coronavirus. Es necesario observar las normas que al respecto vayan dictando. Debemos precavernos, aprendiendo, inclusive, de la dolorosa experiencia de otros países donde las cifras de muertos e infectados crece permanente y exponencialmente.

1. Las disposiciones sobre suspensión de clases para niños y jóvenes, se aplican igualmente a nuestros encuentros y jornadas de catequesis inicial y de confirmación, charlas, retiros, jornadas y conferencias.

2. Las Iglesias no estarán cerradas, por ahora, en los horarios normales, para que los fieles que deseen orar personalmente puedan hacerlo. No obstante, la recomendación sigue siendo quedarse en casa. Pido a los sacerdotes el máximo celo pastoral, unido a todas las precauciones sanitarias, para atender a los enfermos y a quienes soliciten el perdón del Señor.

3. Respecto a las celebraciones, se prohíben las aglomeraciones. Por ello, según las dimensiones de cada templo, podrán participar de la misa algunas personas, que de ninguna manera estén incluidas en los grupos de riesgo, con mucha distancia física entre sí y con todas las precauciones comunicadas en la circ. Nro. 9. Es posible que, en algún momento, conforme la evolución de esta crisis sanitaria, nos veamos obligados a suspender la celebración de la misa con participación de fieles.

4. Mientras dure esta situación crítica, todos los fieles están dispensados del precepto dominical y podrán seguir la celebración de la misa a través de televisión y/o internet, en los canales y modos que hemos indicado. En la comunión espiritual, nos unimos estrechamente al Señor y a toda la Humanidad en este momento de dolor, perplejidad y desesperanza. 5. Otras celebraciones sacramentales que impliquen la reunión de muchas personas deben posponerse.

Los abrazo en Jesús, implorando la protección maternal de la Virgen del Rosario.

Mendoza, 16 de marzo de 2020.-
+Marcelo Daniel Colombo
Arzobispo de Mendoza

Comunicado de Prensa por COVID 19

Reunión del Arzobispo con el Intendente de la Capital

En horas de la tarde de hoy, el arzobispo de Mendoza, Mons. Marcelo Colombo y el vocero arquidiocesano P. Marcelo De Benedectis, fueron recibidos por el intendente de la Ciudad Capital, Dr. Ulpiano Suárez. El motivo de la reunión era conocer el alcance de las recientes disposiciones provinciales y municipales adoptadas en relación con la prevención del Covid19, más concretamente en relación con la Iglesia y su misión.

Del importante intercambio de ideas, quedó claro que de ningún modo se cierran las Iglesias ni se impiden las celebraciones, pero es clara la restricción que implica evitar cualquier tipo de aglomeración de personas. Deberán tenerse en cuenta, según las expresiones del mandatario capitalino, los criterios de relativa ocupación del espacio físico de los templos, así como un número reducido de personas a fin de cumplir con los objetivos de la nueva normativa. Asimismo, el intendente reconoció la importancia de la aplicación de las normas dentro de la especificidad propia de la Iglesia lo cual requerirá orientaciones específicas del Arzobispado.

De parte de la Iglesia de Mendoza, quedó clara la voluntad de cooperar al máximo con las medidas de prevención dictadas, así como la continuidad de sus servicios con los sectores más pobres a través de Cáritas y la Pastoral de la Calle. En este último caso, el Intendente comprometió ayuda en materia de dispositivos de aseo y cuidado, así como la asistencia de personal del estado capitalino para explicar normas y criterios de higiene. También se proveerá de material didáctico en relación con la campaña contra el Covid19 que ha iniciado el gobierno provincial y los municipios de Mendoza.

El arzobispo pidió se considere la particular atención a los pacientes ancianos y enfermos que prestan sacerdotes y voluntarios, y el intendente reconoció que esta figura está considerada dentro de la ayuda necesaria que se presta a esta específica población.

Finalmente, el intendente reiteró el deseo de seguir contribuyendo al diálogo interinstitucional y todos los participantes convinieron en que más que nunca, hay temas propios de una agenda común de la Iglesia mendocina y el Estado, al servicio de la población.

Mendoza, 16 de marzo de 2020
ARZOBISPADO DE MENDOZA

Medidas de prevención ante el COVID 19

A continuación, la circular N° 9 en la que se especifican las medidas de prevención ante el COVID 19.

Para ser leídas en las misas y celebraciones de la Arquidiócesis de Mendoza

“Éste es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.” (Juan 15,12)

Queridos hermanos,

En estas difíciles circunstancias que estamos atravesando como Humanidad en razón del COVID19 (Coronavirus), la Iglesia quiere actuar según su compromiso permanente con el cuidado de la vida. A ello nos invita el mandamiento del amor de Jesús.

La acelerada extensión del COVID19, la necesidad de extremar la aplicación responsable de las medidas sanitarias de la autoridad pública nacional y provincial, así como las recomendaciones de la Comisión permanente de la CEA, de conformidad con nuestra misión de velar por el bien común de la Iglesia (can. 223, 1 y 2 Código de Derecho Canónico), nos llevan a adoptar las siguientes medidas preventivas:

1. Recomendar encarecidamente a los mayores de 65 años y a quienes padezcan enfermedades que los hagan especialmente vulnerables al Coronavirus conforme las indicaciones sanitarias, abstenerse de participar en este tiempo de las distintas celebraciones; están dispensados del precepto dominical a tenor de las normas de la Iglesia. Los distintos medios de comunicación ofrecen la trasmisión de la Santa Misa y su recepción por radio, televisión y otros medios digitales, es sin duda una oportunidad de consuelo y esperanza para nuestros queridos fieles.

2. Pedir a los párrocos y ministros de la Iglesia que extremen las medidas de higiene en todas las actividades y aseguren la observancia de estas precauciones y cuidados por todos sus colaboradores, en los lugares a su cargo y bajo su responsabilidad.

3. Animar a los sacerdotes a asistir a los enfermos con las debidas precauciones.

4. Omitir el saludo de la paz durante la misa, dado su carácter optativo.

5. Exhortar a los fieles a recibir la sagrada comunión en la mano debidamente higienizada, ya que la primera vía de contagio es la oral. Quienes persistan en su deseo de recibir la comunión en la boca, comulgarán al final de la distribución eucarística.

6. Exhortar a los párrocos y responsables de Cáritas a estar atentos a las necesidades que se vayan presentando en este tiempo.

La magnitud de esta pandemia, así como la dinámica de los acontecimientos nos irán pidiendo sucesivas comunicaciones conforme las indicaciones de los organismos de salud. Ayudémonos en su difusión serena y completa.

En estos momentos difíciles, no deben faltarnos la solidaridad fraterna y la oración confiada al Señor por la salud de quienes están afectados por el COVID19, así como por los médicos y profesionales que los están atendiendo.

Implorando la protección de Nuestra Madre Santísima del Rosario, los abrazamos y bendecimos en Jesús, nuestro Buen Pastor. Mendoza, 14 de marzo de 2020

+ Marcelo Fabián Mazzitelli Obispo Auxiliar de Mendoza
+Marcelo Daniel Colombo Arzobispo de Mendoza

Se suspende la Jornada Juntos Caminamos

A continuación la Circular N° 8 de nuestro Obispo, donde explica la situación:

Queridos hermanos,

Les escribo en relación a la prevista realización de la Jornada Juntos Caminamos que habría tenido lugar este próximo sábado en horas de la mañana. Las recientes disposiciones del gobierno provincial, comunicadas por el Señor Gobernador, así como las distintas orientaciones que nos vienen de parte de los profesionales de la salud, nos llevan a tomar la decisión de suspender este importante acontecimiento eclesial.

Apenas podamos, tendremos esta Asamblea, tan significativa para nuestra reflexión y planificación pastoral. Agradezco a los que han venido trabajando en su organización y hasta estas últimas horas han seguido aportando su esfuerzo para que el encuentro se desarrollara según lo previsto. Nada de esto se pierde y lo emplearemos cuando las circunstancias así lo permitan.

Pido a todos que apliquen con rigor y responsabilidad los criterios y pautas de higiene que se nos vienen proponiendo en vistas a superar esta pandemia y limitar al máximo su extensión.

Recemos a nuestra Madre Santísima para que, de su mano, con la ayuda del Señor podamos prontamente recuperarnos de este singular infortunio que nos une a toda la humanidad en el dolor. Seamos signo de esperanza para tantos que pueden estar desanimándose o angustiándose.

Los abrazo y bendigo.

Mendoza, 12 de marzo de 2020.-
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Recomendaciones sobre el Coronavirus

A continuación se presentan las recomendaciones que propone la Conferencia Episcopal Argentina para evitar el contagio de Covid-19 en las celebraciones religiosas:

Ante la situación sanitaria que es de público conocimiento generada por la propagación del COVID-19 (coronavirus), desde la Conferencia Episcopal Argentina queremos sumarnos a las acciones preventivas que se están llevando adelante por los distintos actores sociales.

En ese sentido proponemos una serie de medidas en nuestras celebraciones litúrgicas con el fin de prevenir el contagio:

• Haciendo uso del carácter facultativo que tiene el rito de la paz, recomendamos no realizarlo durante este período.

• Sugerimos que la comunión eucarística se distribuya a los fieles solamente en la mano.

• Pedimos a todos los ministros que distribuyen la comunión que extremen las medidas de higiene, lavándose las manos antes y después de ese servicio.

Seguiremos atentamente las indicaciones que emitan las autoridades sanitarias para colaborar desde nuestro lugar en este momento en el que debemos cuidarnos entre todos.

Acompañamos con nuestra oración a todos los que padecen esta enfermedad, a sus familias y a los agentes sanitarios que los atienden. Pedimos a Dios y a la Virgen María la salud para nuestro pueblo y para todos los pueblos afectados por el coronavirus.

184ª Reunión de la Comisión Permanente Conferencia Episcopal Argentina Buenos Aires, 11 de marzo de 2020

Se suspende el IV Congreso Mariano Nacional

La Conferencia Episcopal Argentina emitió un comunicado en donde explica la decisión:

Se ha tomado conocimiento de la comunicación del Señor Gobernador de Catamarca y de la Resolución Nº 239 del Ministerio de Salud la cual “prohíbe la realización de todo evento masivo, público o privado, de carácter cultural, deportivo, religioso o recreativo, para evitar la propagación de las epidemias Coronavirus (COVIS-19) y dengue”.

En consecuencia la Conferencia Episcopal Argentina, en comunión con el Señor Obispo de Catamarca, Mons. Luis Urbanc, y la comunidad diocesana, comunica que se suspende la realización del IV Congreso Mariano Nacional.

Encomendamos a la Virgen del Valle el pueblo argentino en esta situación difícil, especialmente los enfermos y quienes cuidan de ellos.

11 de marzo de 2020.

Carlos H. Malfa
Obispo de Chascomús
Secretario General de la C.E.A.

¡Sí a la vida!, en Las Heras

Las Heras también dijo presente en la conmemoración del día de la mujer. Con una marcha desde la Parroquia de San Miguel y hasta la Gruta de La Palabra, muchos lasherinos se manifestaron este domingo en favor de las mujeres y de los niños por nacer, en una expresión interreligiosa en la que participaron cultos evangélicos y la Iglesia Católica.

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