Comunicado de Prensa de la Conferencia Episcopal Argentina

“La Iglesia en la Argentina quiere ratificar junto a hermanos y hermanas de distintos credos y también a muchos no creyentes, que continuará trabajando con firmeza y pasión en el cuidado y el servicio a la vida. Esta ley que ha sido votada ahondará aún más las divisiones en nuestro país. Lamentamos profundamente la lejanía de parte de la dirigencia del sentir del pueblo, el cual se ha expresado de diversas maneras a favor de la vida a lo largo y a lo ancho de nuestra Patria.

Tenemos la certeza de que nuestro pueblo seguirá eligiendo siempre toda la vida y todas las vidas. Y junto a él seguiremos trabajando por las auténticas prioridades que requieren urgente atención en nuestro país: Los niños y niñas que viven en la pobreza en cantidad cada vez más alarmante, el abandono de la escolaridad por parte de muchos de ellos, la apremiante pandemia del hambre y la desocupación que afecta a numerosas familias, así como la dramática situación de los jubilados, que se ven vulnerados en sus derechos una vez más.

Abrazamos a cada argentina y a cada argentino; también a los diputados y senadores que valientemente se han manifestado a favor del cuidado de toda la vida. Defenderla siempre, sin claudicaciones, nos hará capaces de construir una Nación justa y solidaria, donde nadie sea descartado y en la que se pueda vivir una verdadera cultura del encuentro”.

Buenos Aires, miércoles 30 de diciembre de 2020.
Oficina de Comunicación y Prensa
Conferencia Episcopal Argentina

Declaración de la Conferencia Episcopal Argentina

Acompañamos a todo el Pueblo Argentino que ante esta Pandemia ha sido llamado al cuidado y a la responsabilidad.
Cuidarnos a nosotros mismos de un modo responsable es la mejor manera de cuidar a los demás.
Creemos que la responsabilidad y el cuidado se oponen al miedo y al pánico.
El miedo nos lleva a ocuparnos solo de nosotros mismos y a tener actitudes antisociales sin pensar en los demás.
El cuidado y la responsabilidad para con los hermanos y hermanas nos llevan al amor, a la solidaridad y al servicio.
Nos parece clave vivir esta crisis como una oportunidad para crecer como personas y como sociedad.
El Papa emérito Benedicto XVI nos llamaba a una nueva “imaginación de la caridad”, la caridad y el servicio al prójimo son creativos.
El distanciamiento social como medio de prevención puede estar acompañado de una gran cercanía espiritual de modo que aunque físicamente aislados, nadie se sienta solo.
El uso de las redes sociales puede ayudarnos aportando nuestra creatividad para comunicarnos y sostenernos en la esperanza, generando nuevos modos de ayuda mutua y de compañía.
Otro modo de crecimiento surge de nuestra capacidad de mirar la situación de tantos hermanos que están lejos de ciertos niveles de vida en la Argentina.
En los más de 4.400 barrios carenciados del país viven varios millones de personas. A estas personas no les va a resultar muy fácil quedarse en sus casas ya que necesitan salir para ganar el pan para sus familias día por día.
Nos veremos obligados en este tiempo a cambiar estilos de vida y hábitos de consumo.
Tal vez viviendo con mayor austeridad podamos redescubrir nuevos modos de vínculos entre nosotros, más simples y sencillos y nos permita reflexionar sobre cosas en las que habitualmente no pensamos.
Los cristianos viviremos una Cuaresma muy especial apoyados en la gran fuerza de la oración pidiendo por los enfermos y sus familiares.
Queremos agradecer especialmente a quienes están sirviendo a los enfermos y a los más pobres: al personal sanitario, médicas y médicos, enfermeras y enfermeros, voluntarios de la pastoral de la salud presentes en esta hora compleja y apremiante, a todos llegue nuestro aliento y la seguridad de nuestra oración.
Encomendamos particularmente a nuestros sacerdotes que iluminarán este momento con la fuerza de la Palabra de Dios y buscaran caminos para una mayor cercanía pastoral.
Miremos a María, Nuestra Madre de Luján que permanece al pie de la Cruz y pongamos bajo su mirada a todo nuestro pueblo que en esta crisis pondrá a prueba su fibra más íntima, que el Señor lo bendiga para que pueda vivir en estos tiempos una autentica fraternidad evangélica.

Buenos Aires, 19 de marzo de 2020
Comisión Ejecutiva
Conferencia Episcopal Argentina

Recomendaciones sobre el Coronavirus

A continuación se presentan las recomendaciones que propone la Conferencia Episcopal Argentina para evitar el contagio de Covid-19 en las celebraciones religiosas:

Ante la situación sanitaria que es de público conocimiento generada por la propagación del COVID-19 (coronavirus), desde la Conferencia Episcopal Argentina queremos sumarnos a las acciones preventivas que se están llevando adelante por los distintos actores sociales.

En ese sentido proponemos una serie de medidas en nuestras celebraciones litúrgicas con el fin de prevenir el contagio:

• Haciendo uso del carácter facultativo que tiene el rito de la paz, recomendamos no realizarlo durante este período.

• Sugerimos que la comunión eucarística se distribuya a los fieles solamente en la mano.

• Pedimos a todos los ministros que distribuyen la comunión que extremen las medidas de higiene, lavándose las manos antes y después de ese servicio.

Seguiremos atentamente las indicaciones que emitan las autoridades sanitarias para colaborar desde nuestro lugar en este momento en el que debemos cuidarnos entre todos.

Acompañamos con nuestra oración a todos los que padecen esta enfermedad, a sus familias y a los agentes sanitarios que los atienden. Pedimos a Dios y a la Virgen María la salud para nuestro pueblo y para todos los pueblos afectados por el coronavirus.

184ª Reunión de la Comisión Permanente Conferencia Episcopal Argentina Buenos Aires, 11 de marzo de 2020

Mensaje de la Conferencia Episcopal Argentina

Un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado

Con la alegría que nos causa la Navidad llegamos a todas las familias de la Patria para multiplicar el gozo por el nacimiento de Jesús «porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado» (Is 9,5). En la pobreza del pesebre Dios nos ha enseñado muchas cosas sobre la dignidad de la vida humana. Nos ha revelado su deseo de hacernos hijos en su Hijo, y hermanos entre nosotros. Quiso compartir la condición humana tal como la encontró en el momento de su venida y no ha reparado en formar parte de una humilde y pobre familia obrera. Todos los acontecimientos que rodearon a aquel humilde pesebre donde nació el Hijo de Dios, anuncian a gritos que la gloria de Dios es que el ser humano viva.

En este sentido, apreciamos la acogida de la carta Laudato Sí por parte del Señor Presidente en su primer mensaje a los argentinos. Este texto del Papa Francisco está lleno de propuestas a favor del cuidado de la Casa común, sin olvidar a sus habitantes. Denuncia la cultura del descarte de la vida, porque el valor inalienable de un ser humano va más allá de su desarrollo.

En cambio, nos hemos sentido sorprendidos por la presentación del Protocolo sobre el aborto, como uno de los primeros actos del nuevo gobierno. Nos duele y preocupa este modo de obrar que evita el razonable debate democrático sobre la tutela de la vida, el primer derecho humano.

Por consiguiente hay una jerarquía normativa que se ha visto vulnerada por la imposición de este protocolo por parte de un funcionario, contrariando con un reglamento la Constitución Nacional, los Tratados Internacionales y el Código Civil y Comercial de la Nación, entre otras leyes nacionales que tutelan la vida desde la concepción. Lo que no legisló el Parlamento Nacional al término de un debate democrático, que contó con la discusión pública por parte de todos los sectores, instituciones y credos, lo acaba de definir un improcedente protocolo del Ministro de Salud. No somos «anti-derechos» los argentinos que estamos a favor de la dignidad y el valor sagrado de toda vida. En comunión con tantos creyentes y ciudadanos de buena voluntad esperamos la revocación del protocolo.

En esta Navidad nos unimos a las alegrías y esperanzas de todos nuestros hermanos con los que compartimos la vida, en especial con los pobres que anhelan y merecen un tiempo mejor por venir. Que a nadie le sea negado el derecho a existir dignamente, a tener una familia, a creer, educarse, trabajar y ser feliz.

Pidamos a la Virgen de Luján, testigo privilegiada de la unidad de los argentinos, nos ayude a amar y recibir la vida como viene, que siempre es un regalo de Dios.

183ª Reunión de la Comisión Permanente Conferencia Episcopal Argentina Buenos Aires, 17 de diciembre de 2019

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