Invitación a reflexionar y orar con la Pastoral Vocacional

“Mis ovejas escuchan mi voz.” (Juan 10,27)

Circ. Nro. 013/22

Queridos hermanos,

El domingo 8 de mayo celebramos con toda la Iglesia la Jornada de Oración por las Vocaciones. Es una hermosa posibilidad de unirnos para reflexionar y rezar en torno a Jesús, el buen Pastor que nos invita a escuchar su voz y seguirlo.

El misterio de la vocación se funda en un llamado, el del Señor, que nos propone la vida como respuesta a ese amor suyo que convoca y envía. Vivir la propia vida en clave vocacional nos compromete a estar siempre atentos a la voz de Dios para hacernos disponibles a su voluntad. La vocación cristiana, entendida como llamado al seguimiento del Señor, se expresa en distintas respuestas de amor: la vida matrimonial y familiar, la vida consagrada, el sacerdocio ministerial. Somos hijos de un Dios amor que nos llama a amar en Él y como Él. El Señor nos conceda abrirnos siempre a su voluntad para responder con prontitud y generosidad: “Aquí estoy Señor.” (1 Sam. 3,5)

La Pastoral Vocacional es en nuestra arquidiócesis un espacio integrado por sacerdotes, seminaristas, religiosas y matrimonios, para animar las distintas iniciativas que ayudan, principalmente a nuestros jóvenes, a reconocer la voz de Dios que los llama a vivir, a amar y a servir.

Este año, organizado por la Pastoral Vocacional, el sábado 7 de mayo, tendremos un momento de oración y reflexión por las vocaciones en las primeras vísperas de la jornada del Buen Pastor. Tendrá lugar desde las 20.30 en la parroquia Santiago Apóstol y San Nicolás, Peatonal Sarmiento 150, ciudad de Mendoza.

El horario está puesto en función de los grupos juveniles y de confirmación que puedan concurrir después de sus compromisos parroquiales, sobre todo para las parroquias y comunidades de la ciudad y los departamentos vecinos.

A los párrocos, a los responsables de comunidades y capillas, y a los animadores de comunidades religiosas y de movimientos, el Equipo de Pastoral Vocacional los invita especialmente para difundir y extender la invitación a sus jóvenes. Aliento a todos los sacerdotes que están en parroquias y comunidades más alejadas, a organizar con sus catequistas y animadores juveniles, un momento de oración por las vocaciones durante ese fin de semana.

Confiados en Jesús, el buen Pastor que nos conoce y da su vida por nosotros, los abrazo y bendigo. También nos ayuda nuestra Madre del Rosario quien, como en Caná nos dice: “Hagan todo lo que Él les diga. “(Juan 2,5)

Mendoza, 25 de abril de 2022

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Biodiversidad y pueblos indígenas. Vida para más vida

Semana de los pueblos indígenas – 19 al 25 de abril de 2022

Circ. Nro. 012/22

Queridos hermanos,

En la alegría de la Pascua, seguimos haciendo camino con la Iglesia en la Argentina. Estos próximos días constituyen un compromiso de honor con nuestros hermanos de los pueblos originarios, cuya semana se celebra, organizada por ENDEPA (Equipo Nacional de Pastoral Aborigen), bajo el lema Biodiversidad y pueblos indígenas. Vida para más vida.

El título constituye una invitación a reflexionar sobre el valor del conjunto de las especies y de cada una de ellas, reunidas en ese todo armonioso querido por Dios para el bien de todos los hombres y pueblos. La encíclica Laudato si desarrolla extensamente el tema en los nn. 32-43. Permítanme recordar algunos de esos puntos que puedan ayudarnos a la reflexión de esta semana:

“n. 32. Los recursos de la tierra también están siendo depredados a causa de formas inmediatistas de entender la economía y la actividad comercial y productiva. La pérdida de selvas y bosques implica al mismo tiempo la pérdida de especies que podrían significar en el futuro recursos sumamente importantes, no sólo para la alimentación, sino también para la curación de enfermedades y para múltiples servicios. Las diversas especies contienen genes que pueden ser recursos claves para resolver en el futuro alguna necesidad humana o para regular algún problema ambiental.

n. 33. Pero no basta pensar en las distintas especies sólo como eventuales

«recursos» explotables, olvidando que tienen un valor en sí mismas. Cada año desaparecen miles de especies vegetales y animales que ya no podremos conocer, que nuestros hijos ya no podrán ver, perdidas para siempre. La inmensa mayoría se extingue por razones que tienen que ver con alguna acción humana. Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho.

35. Cuando se analiza el impacto ambiental de algún emprendimiento, se suele atender a los efectos en el suelo, en el agua y en el aire, pero no siempre se incluye un estudio cuidadoso sobre el impacto en la biodiversidad, como si la pérdida de algunas especies o de grupos animales o vegetales fuera algo de poca relevancia. Las carreteras, los nuevos cultivos, los alambrados, los embalses y otras construcciones van tomando posesión de los hábitats y a veces los fragmentan de tal manera que las poblaciones de animales ya no pueden migrar ni desplazarse libremente, de modo que algunas especies entran en riesgo de extinción (…)”

La encíclica nos ofrece numerosos elementos de comprensión de esta temática que tanto nos involucra y que con frecuencia descuidamos. Los que habitamos las ciudades podemos estar distraídos o despreocupados, imaginando que no nos afecta o no tenemos nada que hacer para afrontar el cuidado de nuestra Casa común y preservarla para las futuras generaciones.

En cambio, las poblaciones rurales y especialmente las comunidades originarias bien saben cuánto incide en sus vidas todo descuido o maniobra predatoria sobre la naturaleza. Lo pueden constatar palpablemente, y peor aún, lo sufren de un modo inmediato.

Algunas organizaciones internacionales que procuran el cuidado de la naturaleza, advierten la íntima relación que la une a la vida y subsistencia de los pueblos indígenas. Por ej. el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) expresa en un documento sobre los pueblos indígenas y la conservación: “Los pueblos indígenas viven en muchas de las áreas importantes de alto valor natural que aún subsisten. Esto es testimonio de la eficacia de los sistemas indígenas de manejo de los recursos. Los pueblos indígenas, sus instituciones representativas y las organizaciones de conservación deben ser por ello aliados naturales en la lucha por conservar tanto un mundo natural sano como sociedades humanas sanas (…) Pero tales culturas acopladas con la naturaleza se han vuelto altamente vulnerables a las fuerzas destructivas relacionadas con el uso no sustentable de los recursos, la expansión de la población y la economía global.” (nn. 1-3 del Preámbulo)

Por eso, el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen sostiene la importancia de acompañar a cada pueblo en la defensa, cuidado y abrazo a la variedad de vida que se desparrama por nuestra Casa Común. Así dice su invitación para celebrar esta Semana de los Pueblos Indígenas.

“También hay una relación muy estrecha con nuestra Madre Tierra, porque sentimos y valoramos que nos contiene, sostiene, nos hace trascender a partir de lo que nos brinda desde el monte, desde el río, desde el campo. Todos esos sagrados beneficios que alimentan nuestra alma mediante una nutrición especial de la espiritualidad. No podemos no pensar que al hacerle mal al monte o al río nos estamos dañando a nosotros mismos.” (Testimonio de Juan de Dios López del pueblo Wichi).

Cuidar la vida, regalo de Dios, en toda la variedad de su manifestación, desde el ser humano hasta la más pequeña especie vegetal o animal y cada recurso natural, es parte de la misión  que nos alcanza como cristianos  y de la cual no podemos distraernos.

Acompaño material de reflexión preparado para esta Semana por ENDEPA. Pido especialmente a sacerdotes y responsables de comunidades que puedan compartir estas ayudas a nuestra comprensión de una problemática tan significativa para la vida humana.

Con la alegría de la Pascua en nuestros corazones, sirvamos con generosidad a la causa de nuestra Casa común y su biodiversidad constitutiva, haciéndonos eco de todo cuanto contribuya a preservarlas para bien de los hombres y, principalmente de los pueblos originarios.

Los saludo en Cristo, el buen Pastor resucitado.

Mendoza, 18 de abril de 2022
+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Saludo de pascua

“Vio y creyó.” (Juan 20,8)

Queridos hermanos:

¡Muy feliz Pascua! El Señor ha cumplido su Palabra. Con su Resurrección, nos regala la certeza de la vida nueva en Él. El poder de las tinieblas y de la muerte han sido vencidos por nuestro buen Pastor resucitado.

Estos días de Semana Santa desde el domingo de Ramos, nos han ofrecido la oportunidad de reflexionar y rezar personalmente y en comunidad, en las distintas celebraciones y momentos preparados para ello. ¡Cuánta vida en esas expresiones tan hondas de fe! Sencillas en cuanto a su manifestación, son muy significativas porque ponen de manifiesto: nuestros deseos sinceros de caminar bajo la mirada de Dios, en cercanía fraterna unos de otros.

En este tiempo post Covid, donde esperábamos distendernos de esa amenaza de muerte permanente, vivimos perplejos la crueldad de una guerra que no ahorra atrocidades. Pascua viene a proclamarnos el triunfo de la vida porque Cristo nos invita a la esperanza. No hay muerte que pueda con Él, ni hay límite humano que el Señor no pueda doblegar y ayudarnos a superar.

Por esa razón, con esta certeza en la victoria de Dios, queremos pedir al Resucitado, el regreso de la paz y el respeto de la vida, la gracia de la unidad en nuestro pueblo, la atención preferencial a la situación de los más pobres, el abandono de la agresividad y la fragmentación como modo de relación entre nosotros, una mayor toma de conciencia por parte de todos los dirigentes en los distintos niveles, de sus respectivas responsabilidades en la gestión del bien común.

Cristo nuestra Pascua se nos adelanta en el camino de la vida, para anunciar nuestro horizonte de plenitud y de luz, junto a Él. Dejémonos abrazar por esa claridad que todo transparenta y quiere dejar de manifiesto lo mejor de nosotros mismos. No hemos celebrado la Pascua para volver a la atmósfera de traición y negación de la noche del Jueves. El discípulo amado y María Magdalena nos indican el camino hacia adelante, para que, como ellos, también nosotros veamos y creamos.

Los abrazo y bendigo en Jesús, el buen Pastor resucitado.

Mendoza, Pascua de Resurrección, 2022

+ Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Saludo a los sacerdotes en su día

Circ. Nro. 10/22

Queridos hermanos sacerdotes,

¡Feliz día del sacerdote! Aunque hay otros días del año en que la liturgia de la Iglesia nos invita a dar gracias por nuestro ministerio, el Jueves Santo nos lleva al instante en que el Señor después de lavar los pies a los discípulos, instituyó la Eucaristía y nos hizo sus servidores para celebrarla en memoria suya.

Como les decía, en la Misa Crismal, los sacerdotes hemos sido enviados por el Señor a anunciar la buena noticia de su Reino. En nuestro caso, como miembros de un presbiterio que quiere amar en esta Iglesia mendocina, que desea crecer en fidelidad a la invitación del Maestro que no vino a ser servido sino a servir. Él nos ungió para que nosotros ungiéramos a nuestros hermanos.

“Somos ungidos para ungir. Ungimos repartiéndonos a nosotros mismos, repartiendo nuestra vocación y nuestro corazón. Al ungir somos reungidos por la fe y el cariño de nuestro pueblo. Ungimos ensuciándonos las manos al tocar las heridas, los pecados y las angustias de la gente; ungimos perfumándonos las manos al tocar su fe, sus esperanzas, su fidelidad y la generosidad incondicional de su entrega que muchas personas ilustradas consideran como una superstición. El que aprende a ungir y a bendecir se sana de la mezquindad, del abuso y de la crueldad.” (Francisco, Misa Crismal, 18 de abril de 2019)

Al saludarlos en este día, les agradezco toda la colaboración prestada a nuestro ministerio episcopal en cercanía fraterna y generosa entrega pastoral, lo cual constituye para nosotros una ayuda imprescindible y un testimonio de la fecundidad de la Iglesia.

Los abrazo y bendigo en Jesús, buen Pastor, reiterándoles mi deseo de un feliz día del sacerdote.

Mendoza, 14 de abril de 2022

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Un pueblo de ungidos

Homilía en la Misa crismal  

Parroquia Ntra. Señora de los Dolores, Mendoza, 12 de abril de 2022

Queridos hermanos

En el camino de la Semana Santa, la liturgia de la Iglesia nos invita a celebrar la Misa Crismal, verdadera fiesta de la unción del Señor que nos ha querido comunicar su gracia en abundancia para amar y servir.

Venimos del duro contexto que nos impuso la pandemia de estos años y hoy nos sentimos fuertemente interpelados por la guerra en Ucrania y la pobreza creciente en tantos hogares de nuestra patria. En este marco doloroso, el Señor Jesús asume en primera persona la profecía de Isaías: Él es el Mesías enviado para alegrar la vida de su pueblo, para sanarlo y restaurar sus energías por la Palabra proclamada para su plena libertad. Como pueblo sacerdotal, como pueblo de ungidos por el Señor, asumimos y celebramos la misión de testimoniarlo ante nuestros hermanos los hombres para que, creyendo en Él, tengan vida.

La bendición de los óleos, la consagración del Santo Crisma y la renovación de las promesas sacerdotales, expresan la vida de Dios en nosotros; testigos de su amor, los sacerdotes hemos sido enviados por el Señor a anunciar la buena noticia de su Reino; Él nos ungió para que nosotros ungiéramos a nuestros hermanos. Como nos dice el Papa Francisco:

“Somos ungidos para ungir. Ungimos repartiéndonos a nosotros mismos, repartiendo nuestra vocación y nuestro corazón. Al ungir somos reungidos por la fe y el cariño de nuestro pueblo. Ungimos ensuciándonos las manos al tocar las heridas, los pecados y las angustias de la gente; ungimos perfumándonos las manos al tocar su fe, sus esperanzas, su fidelidad y la generosidad incondicional de su entrega que muchas personas ilustradas consideran como una superstición. El que aprende a ungir y a bendecir se sana de la mezquindad, del abuso y de la crueldad.” (Francisco, Misa Crismal, 18 de abril de 2019)

La renovación de las promesas sacerdotales nos ayuda a hacer memoria del día de nuestra ordenación, en el cual nos comprometimos al servicio de Dios y los hermanos, entregándonos con un corazón pobre y entero, un corazón que fuera siempre obediente a su voluntad y al camino de la Iglesia para testimoniarla ante los hombres. Por eso, profesamos esta renovación como miembros de un presbiterio que quiere amar en esta Iglesia mendocina, que desea crecer en fidelidad a la invitación del Maestro que no vino a ser servido sino a servir.

En este tiempo eclesial, el Espíritu Santo nos llama a discernir sinodalmente nuestro modo de hacernos presentes viva y eficazmente entre los hombres. Y a reconocer que todos los miembros del Pueblo de Dios hemos sido ungidos por el bautismo. No sólo los ministros ordenados sino también cada cristiano, es corresponsable como ungido de Dios de llevar adelante la misión de la Iglesia, según su estado de vida, y conforme a los dones y carismas recibidos, en comunión con los pastores. Cada bautizado es un ungido del Padre para extender la buena noticia del Reino de Dios, en casa, en el trabajo, en el estudio y en la vida social en general.

Si en esta realidad que habitamos como creyentes, nuevas grietas multiplicadas al infinito nos separan y atomizan, si crecen el dolor y la incomprensión, nuestro desafío siempre será salir al encuentro de los hermanos, sin excluir a nadie, amándolos como son, para proponerles la fe cristiana y los desafíos del Evangelio. Ser cristiano es compartir el amor de Cristo que ve siempre el corazón de la persona y se las rebusca para salirnos al paso siempre.

Además de los ministerios laicales para contribuir a la animación pastoral de las comunidades eclesiales, en esta hora difícil de la Patria, con tantas necesidades apremiantes, principalmente entre los pobres, se hace imperiosa la participación social y política de los cristianos, ungidos para transformar la realidad y aportar la fragancia de Cristo Salvador en las distintas instancias asociativas y partidarias. Los distintos voluntariados expresados en las diferentes pastorales de la solidaridad, lo hacen muy presente en perspectiva de servicio.

Resulta imprescindible una decidida contribución de los cristianos, a través de nuevos liderazgos políticos y sociales, con arraigados valores cristianos y afirmar frente a la pretensión de algunos sectores de invisibilizar el lugar de la Iglesia en la sociedad, que ella no puede limitarse a los actos de culto o ser aislada y reducida al ámbito privado. Tiene un aporte que hacer a la sociedad. Por eso, la unción recibida, que hoy celebramos, nos invita a asumir, nuestro lugar de creyentes en la vida social, con todas sus consecuencias. Sería dramático hacernos los distraídos y pensar que les toca a otros ejercer nuestra misión, la misión de los ungidos.

Todo esto celebramos hoy: que Dios nos ha hecho un pueblo de ungidos, donde tiene una misión para cada uno de nosotros, en la vida eclesial y en la historia de los hombres; por eso nos ha ungido para llevarla adelante tras las huellas de su Hijo.

Queridos hermanos, que el Señor nos fortalezca en esta Pascua para testimoniarlo esperanzada y apasionadamente.

Mendoza, 12 de abril de 2022

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de Mendoza

Comunicado

Prot. Nº 175/22

Ante distintas consultas efectuadas en estos días, y para prevenir todo tipo de oportunismos, malos entendidos o que algunos fieles se puedan ver sorprendidos en su buena fe, este Arzobispado comunica cuanto sigue:

  • El P. GUSTAVO DANIEL CARO, DEL CLERO DE LA PAMPA, presente en nuestra arquidiócesis sin ningún tipo de autorización para ejercer su ministerio pastoral, no tiene licencias ministeriales en su diócesis de origen ni tampoco aquí en Mendoza, por lo que no puede presidir la Santa Misa en ninguna capilla ni en su casa, ni recibir confesiones, ni administrar los restantes sacramentos o asistir a matrimonios
  • El P. ANDRÉS QUIROGA, DEL CLERO DE VENADO TUERTO, presente en nuestra arquidiócesis por razones de salud, no tiene licencias ministeriales para presidir la Santa Misa en ninguna capilla ni en su casa, ni recibir confesiones, ni administrar los restantes sacramentos o asistir matrimonios en esta Arquidiócesis.

Los fieles, ahora anoticiados de estas graves irregularidades, son responsables ante Dios y la comunidad eclesial de no contribuir con su presencia a favorecer actitudes y comportamientos gravemente contrarios a la comunión, además de poder encontrarse ellos mismos como receptores de algunos sacramentos inválidos, como la confesión y el matrimonio; y sin perjuicio de la ilicitud de todos los restantes.

Mendoza, 9 de abril de 2022

Arzobispado de Mendoza

Monseñor Marcelo Mazzitelli: “Nuestros colegios son casa de Misericordia”

El sábado 26 de marzo, los Colegios del Arzobispado realizaron un retiro espiritual en el Instituto San Miguel de Las Heras, ya que debido a la pandemia no había podido efectuarse antes. El tema central de este año fue «La Misericordia» a través de una charla a cargo del obispo auxiliar Monseñor Marcelo Mazzitelli. Asistieron más de 100 personas entre personal docente y no docente de los colegios del Arzobispado y directivos de colegios estatales que fueron invitados a participar por primera vez.

El retiro inició con oración de bienvenida en la parroquia San Miguel. Luego alumnas del Instituto encantaron a los presentes con una coreografía de baile. Monseñor Marcelo Mazzitelli brindó una charla en base a la temática planteada, y en este sentido, tomó algunos textos bíblicos como La parábola del buen samaritano, El padre misericordioso, entre otros, asociándolos a la misión que deben cumplir los educadores, haciendo hincapié en que no todo son planificaciones y acciones predeterminadas. “Nuestros colegios son casa de misericordia. Entender que la vocación que han recibido que viven maravillosamente como misión es la de amar”, expresó. «Aprender a escuchar el grito de los callados, de los alumnos que sufren en silencio y de quienes más los necesitan».

Monseñor guió a los presentes en una reflexión personal, en la que a través de la misión que tiene la escuela y la vocación de los docentes, se busque experimentar la misericordia con los demás. Posteriormente, trabajaron en grupo para intercambiar ideas y percepciones acerca de los temas expuestos. El cierre de la jornada profunda y enriquecedora fue con una misa en el templo parroquial.

Agradecemos al Equipo de San Miguel por el cálido recibimiento.

Charla completa en el siguiente enlace:

https://fb.watch/c1RdtGUS5z/

R.P. Gustavo Larrazabal OMC, Obispo Auxiliar de San Juan de Cuyo

Circ. Nro. 008/22

Queridos hermanos,

Hemos recibido en horas de la mañana, la grata noticia de la designación del R.P. Gustavo Larrazábal, misionero claretiano, rector del Santuario de Nuestra Sra. de Lourdes (Challao), como obispo auxiliar de San Juan de Cuyo.

Todos los que conocemos al P. Gustavo valoramos su calidez y cercanía, su iniciativa pastoral, su comunión fraterna con el presbiterio mendocino y con nosotros los obispos, así como una gran caridad pastoral para hacer del Santuario de Lourdes, la Casa de la Virgen, abierta a todos los mendocinos y a los peregrinos que allí se acercan para recibir los consuelos de Dios y fortalecerse en su vida de fe, esperanza y caridad.

Es ciertamente un gran don para la Iglesia sanjuanina este buen pastor que desempeñará su servicio episcopal como estrecho colaborador de su arzobispo, Mons. Jorge Lozano. A todos los felicitamos por esta hermosa noticia.

Sin conocer aún los pormenores del comienzo de su nueva misión pastoral, invito a toda la arquidiócesis de Mendoza, a rezar por el P. Gustavo, por su familia, por su congregación religiosa y por la arquidiócesis de San Juan de Cuyo. Que Dios le conceda al P. Gustavo todos aquellos dones necesarios para un fecundo ministerio episcopal.

Los abrazo y bendigo en Jesús, el buen Pastor, cuidados por nuestra Madre la Virgen.

Mendoza, 26 de marzo de 2022.

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

Un nuevo diácono para la Iglesia de Mendoza

El día sábado 19 de marzo, día de San José, Mons. Marcelo Colombo consagró diácono al seminarista Emilio Quiroga (Milo), en su camino al sacerdocio. Con mucha alegría, sacerdotes, diáconos, seminaristas, amigos y familiares de Milo, participaron en la celebración que tuvo lugar en la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores y Tránsito de San José.

En su homilía, nuestro Padre y Pastor, hizo referencia al fiat de San José y la respuesta de Emilio al llamado al sacerdocio. “En el Evangelio asistimos al fiat de José. Un sí precedido de desconcierto y temores, de nobleza y de inquietud espiritual. Un sí confrontado con la llamada de Dios que lo asocia a la entrega de María. Un sí a los sueños de Dios para José y para su pueblo.(…) Querido Milo, vos también sos un hombre invitado a dar un sí pleno y total, en la fe, al Señor que te invita a mirar con esperanza el camino a recorrer, un camino de paternidad espiritual, un camino de fecundidad ministerial en la Iglesia del Señor”, expresó.

Mons. Colombo finalizó su prédica explicando la importancia del diaconado en la vida sacerdotal. “En tu itinerario al sacerdocio ministerial, recibís el diaconado para servir a los hombres según el estilo de Jesús, como en la Última Cena, lavando los pies a sus discípulos; como en su entrega total en la Cruz, derramando su sangre por amor. La dimensión diaconal constituye una parte inseparable de tu entrega sacerdotal. Siempre serás diácono, porque cada día de tu vida tendrás que optar entre ser servido o servir, entre guardarte tus dones para vos o animarte a entregar para bien de los hermanos todo lo que te viene de Dios como gracia”.

Emilio inició su formación en el Seminario de Mendoza en el año 2013. A lo largo de este tiempo formativo ha compartido con las comunidades de las parroquias: Nuestra Señora del Carmen, de Tunuyán; San Isidro Labrador, de Rivadavia; Nuestra Señora de la Consolata, de Guaymallén. En los próximos meses, Emilio colaborará como diácono en la parroquia San Miguel de Las Heras.

Viernes de la Misericordia

El seminario de Mendoza visitó el pasado viernes el Patio Callejero y compartió con los hermanos y hermanas de la calle que asisten diariamente en busca de un plato de comida.

Formadores y seminaristas concurrieron a este espacio donde todos los grupos de la pastoral de calle de la Arquidiócesis asisten con alimentos y acompañan a personas en situación de calle y riesgo social.

Al respecto de la experiencia el Pbro. Germán Lledó, formador de esta casa de estudios nos contaba:
“Cuando pensamos el modo de vivir la cuaresma en el Seminario recordamos los viernes de la misericordia del Papa. En el año 2016 Francisco visitó lugares donde comunicar y experimentar la misericordia de Dios. Así fue que, se acercó a enfermos de alzheimer, a un centro de atención para ciegos, a una casa de personas con adicciones, a un hospital de niños y de pacientes terminales y a un hogar de ancianos.

Nosotros nos propusimos compartir con personas que se encuentran solas o pasando etapas de dolor. Para anunciar la misericordia de Dios y experimentarla a través de ellos. Para ello decidimos ir a visitar un viernes de cuaresma a las personas en situación de calle y otro viernes visitar enfermos.

Llegamos al Patio Callejero cerca de las 19.30, hora en que abren las instalaciones. Fueron llegando de a poco y se ubicaron en grupos. Allí en las mesas comenzaron a compartir y contar lo vivido en el día. La presencia de los seminaristas fue una novedad que modificó la rutina habitual. Algunos jugaron al jenga, otro grupo al truco, otros al «uno» y un par al ajedrez. En otras mesas se conversaba y se ponía sobre la mesa las experiencias de cada uno. Un seminarista llevó la guitarra y pudimos cantar canciones del cancionero popular… Llegaron cerca de las 21 hs un grupo de unos 15 jóvenes de Murialdo que eran los encargados de preparar la cena y servirla (los días viernes). Chicos y chicas que desde hace varios años los conocen y acompañan.

Terminamos la noche cerca de las 22.30 rezando en una gruta de la Virgen que las personas en situación de calle armaron. Confiamos a la Virgen la vida de cada uno de ellos y la vocación de los seminaristas. Para todos fue una noche de gracia donde Jesús se hizo presente en medio de estos hermanos.”

Cada noche, el patio callejero se llena de hermanos y hermanas que van no solo en busca de un plato de comida sino también del encuentro y los lazos con tantos voluntarios y voluntarias, que todos los días del año regalan su tiempo para con los más pobres.

La Pastoral de Calle es el organismo diocesano que nuclea a todos los grupos que asisten y trabajan con personas en situación de calle. Estos grupos son: Ángeles callejeros de la Parroquia de Asunción de la Virgen; Grupo olla de Pquia. San Miguel arcángel; grupo UPA de Pquia. Santiago apóstol, grupo Los Amigos de la Calle del movimiento de Schoenstatt’, grupo Consolata de Pquia. Consolata, grupo Kerygma Pquia. Sagrada Familia, grupo Mesa Tendida de Pquia Santa Bernardita, grupo Hijos de la Virgen Pquia Cristo Rey y la casa de asistencia la Merced quien ha dado el espacio para la creación del patio.

La misión de la Pastoral de Calle es la asistencia alimentaria y el acompañamiento espiritual, social y afectivo con las personas en situación de calle, riesgo de calle y vulnerabilidad social. Para ello, distribuidos estratégicamente y caminando sinodalmente, cada día de la semana un grupo distinto se encarga de dar su servicio y apostolado en el patio callejero.

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