Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad

Presentación del Mensaje del Santo Padre para vivir la Cuaresma 2021

Circular N° 002/21

Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar. Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración, y para compartir nuestros bienes, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre.

(Francisco, Mensaje en la Cuaresma 2021)

Queridos hermanos,

Los tiempos litúrgicos animan nuestro crecimiento y nos ayudan a profundizar en el seguimiento del Señor. El próximo miércoles con la tradicional imposición de cenizas, comenzaremos Cuaresma, animados por la espera confiada de la Pascua, triunfo de Dios sobre la muerte y el pecado.

Vivir la Cuaresma en tiempos de pandemia

La situación general de la Humanidad marcada por la dura experiencia del Covid y sus consecuencias nos ha dejado una huella profunda en la vida cotidiana y en cierto modo, condiciona el horizonte de nuestra mirada en los próximos meses y años. Es el contexto real donde transitaremos la Cuaresma.

Preparar nuestro corazón para la Pascua requiere generosidad para vivir los desafíos de este tiempo. Con la ascesis cuaresmal nos despojamos de lo que nos paraliza: el miedo, el individualismo, el egoísmo y todo lo que nos priva de la gracia de la fraternidad que el Señor nos regaló. La reconciliación sacramental será siempre ese instrumento de la gracia que nos regrese a la comunión plena con Dios y con los demás. Si la cuarentena con las distintas modalidades de distanciamiento nos impidió celebrarlo asiduamente, no dejemos pasar este tiempo de Cuaresma para vivirlo como un momento privilegiado del espíritu. Como en años anteriores, pero en este caso con un énfasis especial, pido a los sacerdotes prever momentos para la celebración del sacramento de la reconciliación, incluso invitando sacerdotes vecinos y organizando momentos comunitarios de preparación del sacramento.

En nuestra “vieja” normalidad, en estos días comenzábamos a planificar, prever, organizar las distintas actividades que empezaban a desplegarse. Confiamos en que las autoridades nacionales, provinciales y departamentales nos ayuden a recuperar gradual y crecientemente espacios tan importantes como son la escuela, el trabajo, la vida productiva y todos los ámbitos de encuentro familiar, religioso, social y cultural.

Como Iglesia debemos continuar poniendo todo nuestro empeño en la dinámica de cuidado que la pandemia nos exige y queremos retomar en todo cuanto se pueda, aquellas actividades que requieren la presencialidad. Pido a párrocos y responsables de comunidades que dediquen algún tiempo en las próximas semanas para organizar los servicios parroquiales, considerando diferentes alternativas si se retoman estrategias de distanciamiento por razón del Covid. También para nosotros se impone aprender de la experiencia y superar toda forma de parálisis que pueda hacer decaer el entusiasmo evangelizador de las comunidades.

Renovar la fe, la esperanza y la caridad

En esta pequeña Carta, junto con mi saludo al comenzar la Cuaresma, deseo presentarles el Mensaje del Santo Padre con el lema “Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.” Acompaño el texto del mencionado Mensaje, invitándolos a reflexionar con la ayuda del Papa Francisco el camino penitencial que nos lleva a la Pascua.

En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo. En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo.

(Mensaje para la Cuaresma 2021, introducción)

El Mensaje nos invita con una pedagogía sencilla a dejarnos encontrar con la Verdad que es el mismo Cristo, para ser sus testigos ante los hombres. Él quiere poner su Morada entre nosotros (cfr. Mensaje, n. 1); la ascesis cuaresmal nos pide despojarnos, privarnos, de todo lo que nos distrae de ese encuentro imprescindible.

La Cuaresma desafía nuestra esperanza, viviendo este tiempo como un tiempo de Dios en el que Él quiere hacer nuevas todas las cosas (cfr. Mensaje, n. 2). La oración personal y comunitaria, la reconciliación, la capacidad y empeño que pongamos en trasmitir aliento y confianza a los corazones abatidos, ayudan mucho a vivir la novedad a la que Dios nos invita.

Al referirse a la Caridad, para vivir la Cuaresma en tiempos de Covid y en la perspectiva de comprender mejor nuestra misión de artífices de la amistad social, el Papa nos propone varios textos de Fratelli tutti, insistiendo en la necesidad de una caridad activa, que se exprese como solidaridad con los hermanos, con sus sentimientos, con sus distintas situaciones, dolores y fragilidades (cfr. Mensaje, 3)

Misa Crismal

El próximo sábado 20 de febrero, a las 10 de la mañana, celebraremos en la Parroquia “Nuestra Señora de los Dolores” la Misa Crismal. Dadas las exigencias sanitarias de este tiempo, no podemos convocar a una celebración masiva. En el respeto del protocolo vigente, que prevé una concurrencia hasta el 50% de la capacidad total de iglesias y templos, cada parroquia, comisión diocesana y movimiento, podrá invitar hasta un representante. Seamos cuidadosos en este punto para que nuestra Iglesia particular pueda estar presente en su totalidad.

Con la presencia de todos los presbíteros, diocesanos y religiosos, los diáconos permanentes y la vida consagrada, se bendecirán los óleos de los catecúmenos y los enfermos, y se consagrará el santo Crisma, que expresarán la vida de gracia a la que el Señor nos invita. En esta celebración tan significativa para nuestra comunidad eclesial, los sacerdotes renovarán sus promesas de la ordenación sagrada, fortaleciendo su compromiso de seguir anunciando al Señor en comunión con los obispos y sus hermanos presbíteros. Será también la oportunidad para rezar juntos por el fecundo ministerio de los seminaristas que serán ordenados diáconos y presbíteros en el Santuario de El Challao, el próximo 27 de febrero, a las 10 de la mañana.

Mis queridos hermanos, les deseo una feliz Cuaresma, tiempo de Dios para nuestros corazones siempre necesitados de vivir la fe, la esperanza y el amor conforme nuestra vocación cristiana.

Los abrazo y bendigo en Jesús, el buen Pastor, ante la mirada maternal de nuestra Madre del Rosario.

Mendoza, 11 de febrero de 2021.
Memoria litúrgica de Nuestra Señora de Lourdes.

+Marcelo Daniel Colombo, Padre Obispo de Mendoza