{"id":6295,"date":"2022-07-25T15:13:00","date_gmt":"2022-07-25T18:13:00","guid":{"rendered":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/?p=6295"},"modified":"2022-08-17T09:44:22","modified_gmt":"2022-08-17T12:44:22","slug":"celebracion-de-los-50-anos-del-monasterio-nuestra-senora-del-rosario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/wordpress\/celebracion-de-los-50-anos-del-monasterio-nuestra-senora-del-rosario\/","title":{"rendered":"Celebraci\u00f3n de los 50 a\u00f1os del Monasterio Nuestra Se\u00f1ora del Rosario"},"content":{"rendered":"\n<p>El Monasterio Nuestra Se\u00f1ora del Rosario celebr\u00f3 sus 50 a\u00f1os de vida. En la celebraci\u00f3n, Mons. Marcelo Colombo agradeci\u00f3 su presencia en nuestra di\u00f3cesis.<\/p>\n\n\n\n<p>Compartimos las palabras de nuestro pastor en la homil\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>HOMIL\u00cdA EN LA CELEBRACI\u00d3N DE LOS CINCUENTA A\u00d1OS DE FUNDACI\u00d3N DEL<\/strong> <strong>MONASTERIO \u201cNUESTRA SE\u00d1ORA DEL ROSARIO\u201d (Guaymall\u00e9n, 23 de julio de 2022)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos,<\/p>\n\n\n\n<p>Nos hemos reunido para dar gracias a Dios por los cincuenta a\u00f1os de vida de este Monasterio de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario. <em>\u201cEl Se\u00f1or ha estado grande con nosotros\u201d <\/em>(Salmo 125,3), al asegurarnos la presencia de esta Casa, destinada a la oraci\u00f3n, vida fraterna y reflexi\u00f3n, seg\u00fan el esp\u00edritu de Santo Domingo de Guzm\u00e1n, como un pulm\u00f3n de luz y paz irradiado sobre nuestra Arquidi\u00f3cesis.<\/p>\n\n\n\n<p>La Cr\u00f3nica de aquel 2 de julio de 1972, lleno de esperanza fundacional, nos acerca las palabras de Mons. Maresma, al referirse al magno acontecimiento que estaba teniendo lugar:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abHoy ha llegado la bendici\u00f3n, la salvaci\u00f3n a esta casa, a nuestra Ciudad, a nuestra Arquidi\u00f3cesis, a toda la regi\u00f3n de Cuyo con la venida de estas religiosas que tienen la misi\u00f3n de hacer presente en la Iglesia a Jes\u00fas orando en el monte.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cincuenta a\u00f1os expresan en n\u00fameros el tiempo transcurrido, pero bien sabemos que, desde nuestra perspectiva creyente, se trata de algo mucho m\u00e1s que una cifra: Se trata de un tiempo de Dios en nosotros que da sentido y plenitud a cada jornada vivida en su presencia, lo cual no puede medirse sino a trav\u00e9s de los innumerables frutos testimoniados a lo largo de estos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>En la primera lectura, el profeta Isa\u00edas nos refiere la personal\u00edsima intervenci\u00f3n divina entre sus hijos, a quienes no desatiende en su fragilidad, en sus angustias y en sus necesidades, a quienes lleva consigo a lo largo de las generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa intervenci\u00f3n divina entre nosotros, se hace plena y definitiva, con la presencia en nuestra carne del Mes\u00edas esperado, que nos ha colmado de bienes con la riqueza de su Palabra y del conocimiento trasmitido con su testimonio, seg\u00fan no recuerda Pablo en la carta a los Corintios. \u00c9l ha hecho patente la fidelidad de Dios, y en comuni\u00f3n con \u00c9l, afirmamos nuestros pasos porque nos bendice y ayuda a ser fieles.<\/p>\n\n\n\n<p>En el Evangelio de la Visitaci\u00f3n, Mar\u00eda proclama la obra del Se\u00f1or en Ella y en su pueblo, una acci\u00f3n de Dios verificada en la historia de los hombres para nuestro bien. La alegr\u00eda del encuentro de Mar\u00eda y su prima Isabel precede al Magn\u00edficat y nos ayuda a entender los motivos de esta alabanza, al reconocer la presencia viva del Redentor entre ellas. Mar\u00eda, causa de nuestra alegr\u00eda, testimonia la justicia y la misericordia de Dios a trav\u00e9s de los tiempos. En su divina Providencia, la ha escogido para ser signo de felicidad para los hombres, una felicidad imperecedera, una felicidad sin opacidades ni l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>En Mar\u00eda todo es amor de elecci\u00f3n del Se\u00f1or. Toda de Dios y toda nuestra, la Virgen nos invita a alegrarnos con Ella y a dejarnos esperanzar ante la presencia viva del Se\u00f1or que nos la entrega como Madre y Maestra. As\u00ed tambi\u00e9n, al modo de Mar\u00eda, <em>\u201cla <\/em><em>vida contemplativa femenina ha representado siempre en la Iglesia y para la Iglesia el coraz\u00f3n orante, guardi\u00e1n de gratuidad y de rica fecundidad apost\u00f3lica y ha sido testimonio visible de una misteriosa y multiforme santidad.\u201d<\/em> (Cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.&nbsp;<em>Lumen gentium<\/em>, 46; Decr.&nbsp;<em>Christus Dominus<\/em>, 35; ID., Decr.&nbsp;<em>Perfectae caritatis<\/em>, 7.9;&nbsp;<em>CIC<\/em>&nbsp;c. 674.)<\/p>\n\n\n\n<p>La linda preparaci\u00f3n que armaron las hermanas para este tiempo y que anticip\u00f3 esta celebraci\u00f3n, nos puso en contacto con testimonios muy valiosos sobre esta obra de la benevolencia del Se\u00f1or que es el Monasterio Nuestra Se\u00f1ora del Rosario. &nbsp;Como ante la zarza ardiente, nos acercamos para descubrir los pasos de Dios a lo largo de estos a\u00f1os y vemos los frutos de una presencia orante y cercana a la comunidad eclesial mendocina. Intercesoras ante Dios por nuestras intenciones, las hermanas nos hacen notar suave y eficazmente, que el Se\u00f1or nos llama a una vida austera, simple y devota, capaz de darlo todo por su Reino.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cQueridas Hermanas contemplativas, \u00bfqu\u00e9 ser\u00eda de la Iglesia sin Uds. y sin cuantos viven en las periferias de lo humano y act\u00faan en la vanguardia de la evangelizaci\u00f3n? La Iglesia aprecia mucho su vida de entrega total. La Iglesia cuenta con su oraci\u00f3n y con su ofrenda para llevar la buena noticia del Evangelio a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo. La Iglesia las necesita.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>No es f\u00e1cil que este mundo, por lo menos aquella amplia parte del mismo que obedece a l\u00f3gicas de poder, de econom\u00eda y de consumo, entienda su especial vocaci\u00f3n y su misi\u00f3n escondida, y sin embargo la necesita inmensamente. Como el marinero en alta mar necesita el faro que indique la ruta para llegar al puerto, as\u00ed el mundo las necesita a Uds. Sean faros, para los cercanos y sobre todo para los lejanos. Sean antorchas que acompa\u00f1an el camino de los hombres y de las mujeres en la noche oscura del tiempo. Sean centinelas de la aurora (cf.&nbsp;Is&nbsp;21,11-12) que anuncian la salida del sol (cf.&nbsp;Lc&nbsp;1,78). Con su vida transfigurada y con palabras sencillas, rumiadas en el silencio, ind\u00edquennos a Aquel que es camino, verdad y vida (cf.&nbsp;Jn&nbsp;14,6), al \u00fanico Se\u00f1or que ofrece plenitud a nuestra existencia y da vida en abundancia (cf.&nbsp;Jn&nbsp;10,10). Como Andr\u00e9s a Sim\u00f3n, gr\u00edtennos: \u00abHemos encontrado al Se\u00f1or\u00bb (cf.&nbsp;Jn&nbsp;1,40); como Mar\u00eda de Magdala la ma\u00f1ana de la resurrecci\u00f3n, anuncien: \u00abHe visto al Se\u00f1or\u00bb (Jn&nbsp;20,18). Mantengan viva la profec\u00eda de su existencia entregada. No teman vivir el gozo de la vida evang\u00e9lica seg\u00fan su carisma.\u201d <\/em>(Francisco, <em>Constituci\u00f3n apost\u00f3lica Vultum Dei quaerere sobre la vida contemplativa femenina,<\/em> (2016), 6)<\/p>\n\n\n\n<p>Esta Iglesia mendocina, a trav\u00e9s m\u00edo, les agradece los a\u00f1os de vida derramada por amor a Cristo, con la suave fragancia de la fidelidad de aquellas v\u00edrgenes del Evangelio que, prudentes, mantuvieron la llama encendida a la espera del Esposo. Ponemos en sus manos suplicantes nuestros ruegos en estos tiempos complejos que enfrentamos como pa\u00eds y como Iglesia. Lleven siempre al Padre, nuestras preces por las familias m\u00e1s pobres, por aquellas otras que no vislumbran con esperanza el futuro de sus hijos, por nuestros ancianos empobrecidos, despojados de su lugar en la sociedad, por el cuidado de nuestra Casa com\u00fan y por la recuperaci\u00f3n de nuestra vida social y econ\u00f3mica en la que todos tengan un trabajo digno para obtener con su esfuerzo el sustento cotidiano. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Intercedan ante el Padre por esta comunidad eclesial llamada por Jes\u00fas a ser levadura en la masa, fundada sobre el Evangelio y animada por la renovaci\u00f3n espiritual y pastoral suscitada por el Concilio Vaticano II, en la que siempre se cultive la gran tradici\u00f3n de la Iglesia, la caridad que Cristo vino a establecer entre los hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Madre del Rosario, te encomendamos a tus hijas aqu\u00ed congregadas en tu nombre para el seguimiento del Se\u00f1or en el esp\u00edritu dominicano, dales siempre aquella constancia en la fe y la perseverancia en el buen obrar. Que atentas a tu indicaci\u00f3n, hagan siempre lo que Jes\u00fas les diga.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Monasterio Nuestra Se\u00f1ora del Rosario celebr\u00f3 sus 50 a\u00f1os de vida. En la celebraci\u00f3n, Mons. Marcelo Colombo agradeci\u00f3 su presencia en nuestra di\u00f3cesis. Compartimos las palabras de nuestro pastor en la homil\u00eda. 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