{"id":3227,"date":"2020-04-01T10:03:00","date_gmt":"2020-04-01T13:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/?p=3227"},"modified":"2020-04-06T11:47:50","modified_gmt":"2020-04-06T14:47:50","slug":"francisco-saluda-a-argentina-recordando-los-500-anos-de-su-primera-misa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/wordpress\/francisco-saluda-a-argentina-recordando-los-500-anos-de-su-primera-misa\/","title":{"rendered":"Francisco saluda a Argentina recordando los 500 a\u00f1os de su primera Misa"},"content":{"rendered":"\n<p>El 1 de abril de 1520 se celebr\u00f3 por primera vez la Santa Misa en tierras argentinas. Con motivo de este memorable aniversario, el Papa Francisco envi\u00f3 una carta a Monse\u00f1or Jorge Garc\u00eda Cuerva, Obispo de R\u00edo Gallegos, saludando a todo el pueblo: \u00abLa presencia de Jes\u00fas en la Eucarist\u00eda que, silenciosa y discretamente, nos acompa\u00f1a desde hace m\u00e1s de 500 a\u00f1os, es el sacramento de la alianza que Dios quiso sellar con su pueblo, con nuestro pueblo: \u00c9l est\u00e1 en medio nuestro alentando el caminar\u00bb, escribi\u00f3 el Pont\u00edfice.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente: VATICAN NEWS<\/strong> <br><strong>Ciudad del Vaticano<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La celebraci\u00f3n de los 500 a\u00f1os de la primera misa en Argentina, programada para el 1 de abril de 2020, no pudo realizarse con la participaci\u00f3n f\u00edsica de los fieles debido al respeto del protocolo de seguridad para evitar el contagio del coronavirus.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda se realiz\u00f3 igualmente y el encargado de presidirla fue el obispo de R\u00edo Gallegos, Monse\u00f1or Jorge Garc\u00eda Cuerva, a quien el Papa Francisco envi\u00f3 una carta para manifestar su cercan\u00eda con el pueblo argentino y dar unas palabras de esperanza en medio de las grandes dificultades que vive la humanidad en este tiempo de pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>A continuaci\u00f3n compartimos la carta integral del Santo Padre:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Gracias por invitarme a estar m\u00e1s cerca de Ustedes en este d\u00eda que recordamos la primera Eucarist\u00eda celebrada en vuestras tierras. Me contaron que trabajaron duro, con fuerza y mucha ilusi\u00f3n. Quer\u00edan que la alegr\u00eda y el festejo por el don recibido no quedara limitado a unos pocos, sino que pudiera hacerse eco y alcanzar los distintos rincones del Pa\u00eds. S\u00e9 que por la situaci\u00f3n dolorosa y angustiante que golpea tantas regiones del mundo y a la que no son ajenos, tuvieron que cancelar la celebraci\u00f3n como la hab\u00edan preparado. De repente, fuimos todos sorprendidos por una pandemia que nos desconcert\u00f3 y moviliz\u00f3 a cambiar nuestras actividades y prioridades.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos como los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, caminando con \u00abel semblante triste\u00bb por lo que sucede, intranquilos por c\u00f3mo se desarrollar\u00e1 y preocupados por las consecuencias que dejar\u00e1. Qu\u00e9 bien que nos hace en este contexto decir suplicantes como ellos: \u00abqu\u00e9date con nosotros, porque ya es tarde y el d\u00eda se acaba\u00bb Se\u00f1or (Le. 24, 29). La presencia de Jes\u00fas en la Eucarist\u00eda que, silenciosa y discretamente, nos acompa\u00f1a desde hace m\u00e1s de 500 a\u00f1os, es el sacramento de la alianza que Dios quiso sellar con su pueblo, con nuestro pueblo: \u00c9l est\u00e1 en medio nuestro alentando el caminar. Esta certeza que heredamos de nuestros padres y abuelos, es la reserva espiritual que acompa\u00f1\u00f3, molde\u00f3 y forj\u00f3 el alma de nuestra Naci\u00f3n y que queremos que geste tambi\u00e9n el futuro de nuestros hijos y nietos. Alimento de vida en momentos de carest\u00eda y tribulaci\u00f3n; y canasta rebosante de las alegr\u00edas y gozos que tejieron nuestra historia.<br><br>En estos momentos donde el contacto viene medido y evitado, es imprescindible que podamos rememorar y aprender ese sentir eucar\u00edstico que s\u00f3lo el Se\u00f1or nos puede ense\u00f1ar. No dejemos que la fiesta se apague, no perdamos la oportunidad de asumir y acoger nuestro presente como un tiempo propicio de gracia y salvaci\u00f3n con todo el empe\u00f1o que esto significa. Hoy como ayer siguen resonando en los distintos pueblos, parroquias, capillas, hospitales, colegios, casas, ciudades y barriadas las palabras del Se\u00f1or \u00abhagan esto en memoria m\u00eda\u00bb (Le. 22, 19). Es su pueblo sacerdotal que contin\u00faa la multiplicaci\u00f3n de los panes para que a nadie le falte el alimento que da vida. Es su pueblo sacerdotal que sabe \u00abamar al pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo\u00bb (Mt. 22, 39) ingeni\u00e1ndose creativamente para que nadie quede al costado del camino. \u00abHagan esto en memoria m\u00eda\u00bb nos dice el Se\u00f1or: es el memorial de su amor misericordioso que contin\u00faa a levantar al ca\u00eddo, liberar al cautivo y al oprimido, dar vista a los ciegos y proclamar un a\u00f1o de gracia en el Se\u00f1or (Cfr. Le. 4, 16-21).<\/p>\n\n\n\n<p>Es el memorial de su compasi\u00f3n que se entrega como pan de reconciliaci\u00f3n para achicar y sanar las heridas que dividen, enfrentan y dispersan. Es el memorial de su esperanza que nos regala la posibilidad, desde todo lo que nos diferencia, de sentirnos parte viva de un pueblo, de su pueblo. Es querer tomar parte en ese sue\u00f1o de Dios que nos hermana e invita a inquietarnos santamente para que nadie viva en soledad, sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, una comunidad de fe que los abrace y un horizonte de sentido y de vida (cfr. Evangelii Gaudium, 49). \u00abHagan esto en memoria m\u00eda\u00bb es participar en ese sacrificio de comuni\u00f3n que nos invita a reconocer que no somos solamente pasibles afectados de un problema que nos rodea sino potenciales promotores de un bien que nos apremia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHagan esto en memoria m\u00eda\u00bb es dejarse tomar, bendecir y entregar como pan partido y compartido para la vida del mundo (cfr. Juan Pablo 11, Sacramentum Caritatis, 88). Querido hermano, si bien estar\u00e1s celebrando f\u00edsicamente solo, tu pueblo, nuestro pueblo argentino, te estar\u00e1 acompa\u00f1ando. Me contaste que el mantel del altar est\u00e1 realizado con las intenciones que fueron recogiendo durante todos estos meses con participaci\u00f3n de gente de todo el pa\u00eds. Es el santo pueblo fiel de Dios que sabe siempre rebusc\u00e1rselas para estar cerca del Se\u00f1or; que, inclusive en medio de las restricciones e impedimentos, busca la manera de escabullirse para \u00abtocar su manto\u00bb, ofrecer su vida, poner en el altar sus historias para que Jes\u00fas las unja con la gracia de su bendici\u00f3n. Me uno tambi\u00e9n desde aqu\u00ed, como hijo y parte de este Pueblo de Dios que da gracias y celebra la fidelidad del Se\u00f1or.<br><br>Que el Se\u00f1or los bendiga y la Virgen Santa los cuide. Y, por favor, te pido que no se olviden de rezar y hacer rezar por m\u00ed.<br><br>Fraternalmente<br><strong><br><em>Francisco<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 1 de abril de 1520 se celebr\u00f3 por primera vez la Santa Misa en tierras argentinas. Con motivo de este memorable aniversario, el Papa Francisco envi\u00f3 una carta a Monse\u00f1or Jorge Garc\u00eda Cuerva, Obispo de R\u00edo Gallegos, saludando a todo el pueblo: \u00abLa presencia de Jes\u00fas en la Eucarist\u00eda que, silenciosa y discretamente, nos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":13,"featured_media":3228,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[168],"tags":[],"class_list":["post-3227","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-iglesia-en-el-mundo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3227","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/users\/13"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3227"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3227\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3234,"href":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3227\/revisions\/3234"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3228"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3227"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3227"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arquimendoza.org.ar\/wordpress\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3227"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}