Saludo en la Fiesta de la Virgen del Rosario

Queridos hermanos,


¡Feliz día de la Virgen del Rosario! ¡Feliz día de nuestra comunidad diocesana!
De la mano de la Virgen, caminemos bajo la mirada del Señor. Con la ayuda de nuestra Madre querida, los invito a seguir transitando este tiempo desafiante. Hoy nos reúne en la Fiesta diocesana, más allá de la distancia física y de los encuentros que alegraron siempre nuestro andar eclesial.
El sí de la Virgen al Señor ilumine nuestro propio sí a Dios en estos tiempos que
vivimos y que nos exigen más que nunca CERCANÍA y COMUNIÓN. Cercanía a los que están necesitando de nuestra ayuda fraterna, nuestra alegría esperanzada y nuestro testimonio de fortaleza en la prueba; Comunión en la profesión de la misma fe en el Señor, en esta Iglesia fraternal, samaritana y misionera.
Vaya este saludo en primer lugar a todas las comunidades que celebran a la Virgen del Rosario como Patrona. Que Ella siga sosteniendo el crecimiento de las distintas capillas y parroquias puestas bajo su patrocinio materno. Que proteja las iniciativas evangelizadoras y solidarias en favor de nuestros hermanos, especialmente de los más pobres.
A todos los sacerdotes, diáconos permanentes, religiosos y seminaristas, a los distintos agentes de pastoral, muy en especial de Caritas, Pastoral de la Salud, Pastoral Carcelaria, Pastoral de Migrantes, Pastoral de la Calle, un gran abrazo en este día.
Un agradecimiento especial al Equipo que preparó esta Fiesta Diocesana, con tantos
detalles tan difíciles de coordinar; al Equipo de Liturgia y Religiosidad Popular, preciso y bien dispuesto siempre; a la Pastoral de Comunicadores, tan creativos y presentes en todos los frentes. Estos equipos, sus miembros y responsables, han consolidado la convergencia de los
dones de cada grupo, para ayudarnos a celebrar la Fiesta de la Virgen más allá de las limitaciones y dificultades de este tiempo.
Esta tarde, desde las 17 estaremos conectados por los distintos medios digitales para celebrar a nuestra Madre con la participación de los ocho decanatos, recordar los cuarenta años del Congreso Mariano Nacional (Mendoza, 1980) y evocar, en el centenario de su nacimiento, a Mons. Cándido Rubiolo, tercer arzobispo de Mendoza.
Los abrazo y bendigo en el Señor Jesús, buen Pastor. Nuestra Madre Santísima del Rosario cuide a Mendoza y a todos sus hijos, regalándonos siempre la maravillosa experiencia de ser parte de la gran familia del Señor.

Mendoza, 4 de octubre de 2020.-

+ Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo

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