Mensaje y saludo de Pascua

Mis queridos hermanos,

¡Cristo ha resucitado! La alegría de la Pascua, el triunfo definitivo de nuestro Dios sobre la muerte y el pecado, nos llenan de alegría en estos tiempos difíciles que desafían a nuestra esperanza. Con estas palabras deseo llegar para saludarlos y desearles una muy feliz Pascua de Resurrección.

Estos días los hemos transcurrido con una extraordinaria cercanía. La lejanía física que nos imponía el aislamiento social, preventivo y obligatorio, desafiaba nuestras posibilidades de comunión. Pero el Señor nos ha reunido de muchas y nuevas maneras para hablarnos elocuentemente de una Iglesia viva, creativa y solidaria, con signos que expresan claramente que el mensaje de Cristo es siempre una Palabra nueva: las celebraciones familiares de Ramos y del triduo sacro, la actuación solidaria de nuestras pastorales “de trinchera” acompañando a los pobres, a los hermanos en situación de calle o privados de libertad y a los migrantes; los encuentros de oración y reflexión de las pastorales evangelizadoras de la familia, de la juventud, de las misiones; las celebraciones trasmitidas a través de las plataformas digitales, que nos obligaron a los sacerdotes a intentar nuevas formas de comunicación y a actualizarnos en la tecnología para seguir cerca de Uds. animando su vida de fe.

Atrás quedaron los fariseos, con sus polémicas y doctrinas; atrás quienes, llenos de un Dios sin misericordia, ni alegría, ni libertad, querían suprimirlo; atrás también, los poderosos que sólo querían cuidarse sus puestitos; atrás, la traición de Judas y las negaciones de Pedro… Ahora están ante nosotros la tumba vacía y las vendas y el sudario en el piso. ¡Cristo, nuestra esperanza está vivo! Su amor es más grande que todo cuanto quería alejarnos de Dios. Sus palabras resuenan ahora entre nosotros, urgiendo nuestra fidelidad a su amor: “Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes.” (Juan 15, 4)

Los invito a seguir rezando por los enfermos de COVID19, los médicos, enfermeros y personal sanitario, por los servidores públicos en general, por nuestros voluntarios de Cáritas, la Pastoral de la Calle, la Pastoral de Migrantes, por nuestros sacerdotes capellanes de hospitales y todos cuantos colaboran en la Pastoral de la Salud.

Los invito a seguir participando de las distintas iniciativas que se vayan dando a favor de la evangelización, la celebración de los misterios de la fe y la animación de la caridad. El tiempo pascual será el contexto religioso que acompañará lo que resta de cuarentena. Cristo resucitado alentará nuestro andar, suscitará nuestro seguimiento confiado y fortalecerá la esperanza cada vez que ésta pueda decaer. Sigamos cuidándonos y cuidando a los demás. Será nuestro modo de permanecer en el amor de Dios. Los abrazo y bendigo en Jesús Resucitado, nuestro buen Pastor. Que la Virgen del Rosario nos acompañe en este tiempo tan particular.

En Mendoza, en la Pascua de Resurrección del año 2020.
+ Mons. Marcelo Daniel Colombo
Arzobispo de Mendoza