Invitación a celebrar la V Jornada Mundial de los Pobres

Circ. Nro. 032/21

«A los pobres los tienen siempre con ustedes» (Mc 14,7)

Queridos hermanos,

La vida cristiana siempre nos invita a crecer en la comprensión de los grandes temas humanos con la mirada del Señor. El mundo del dolor, del sufrimiento, de la necesidad, son abarcados por el corazón de Jesús que no vacila en identificarse con quienes los padecen y comprometer nuestra fe para que nunca nos dejen de interpelar aquellas situaciones que ponen a nuestros hermanos en situación de fragilidad y exclusión.

La Jornada Mundial de los Pobres que celebraremos el 14 de noviembre, fue instituida por el Papa Francisco en el último domingo del Año Litúrgico, como una oportunidad «para reconocer la fuerza salvífica de la vida de los pobres y ponerlos en el centro del camino de la Iglesia. Estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos. Nuestro compromiso no consiste exclusivamente en acciones o en programas de promoción y asistencia;   lo que el Espíritu moviliza no es   un desborde   activista,   sino ante   todo una atención puesta en el otro “considerándolo como uno consigo”. Esta atención amante es el inicio de una verdadera preocupación por su persona, a partir de la cual deseo buscar efectivamente su bien» (Evangelii gaudium, nn. 198-199).

Celebremos el próximo domingo con los pobres en el corazón, pidiéndole a Dios que nos ayude a estar presentes en sus vidas como hermanos y compañeros de camino. En ese contexto, tendremos una nueva oportunidad de construir nuestro destino como sociedad, votando legisladores nacionales, provinciales y departamentales. Es una gran responsabilidad votar a conciencia, pues ellos tendrán a su cargo, principalmente, la proyección y sanción de las normas que regulan nuestra vida social.

Podemos decir sin equivocarnos que cada voto es una decisión de vida. Por eso se trata de hacerlo con amor e inteligencia, comprometidos con el bien común: Amor a la vida, a la familia, a la comunidad, siempre a favor de esos valores que nos definen hondamente en nuestra condición de cristianos. Inteligencia para discernir cuidadosamente qué candidatos votar, sus capacidades, así como la coherencia de sus trayectorias y programas.

La mirada y la práctica que se tenga sobre los pobres y la pobreza puede resultarnos de suma importancia al momento de elegir. Ciertamente los pobres no son responsables de su condición ni constituyen una carga intolerable para el sistema económico (cfr. Francisco, Mensaje Jornada Mundial de los Pobres 2021, n. 5); tampoco puede aceptarse la utilización clientelar de la pobreza sin la promoción del trabajo que ayude a los pobres a convertirse en verdaderos protagonistas de su desarrollo integral.

Para nosotros, los cristianos, se impone una participación activa, evitando quedarnos afuera por considerar la pobreza sentimentalmente o mirarla de lejos, reduciéndola a un gráfico o una estadística para comentar. “Debemos estar abiertos a leer los signos de los tiempos que expresan nuevas modalidades de cómo ser evangelizadores en el mundo contemporáneo. La ayuda inmediata para satisfacer las necesidades de los pobres no debe impedirnos ser previsores a la hora de poner en práctica nuevos signos del amor y de la caridad cristiana como respuesta a las nuevas formas de pobreza que experimenta la humanidad de hoy. Deseo que la Jornada Mundial de los Pobres, que llega a su quinta edición, arraigue cada vez más en nuestras Iglesias locales y se abra a un movimiento de evangelización que en primera instancia salga al encuentro de los pobres, allí donde estén. No podemos esperar a que llamen a nuestra puerta, es urgente que vayamos nosotros a encontrarlos en sus casas, en los hospitales y en las residencias asistenciales, en las calles y en los rincones oscuros donde a veces se esconden, en los centros de refugio y acogida…” (Francisco, Mensaje, n. 9)

El próximo 28 de noviembre en las instalaciones adyacentes a la Iglesia Nuestra Señora de la Merced de la ciudad de Mendoza, comenzará a funcionar un comedor para las personas que están en situación de calle. Agradezco a todos los que trabajan en ese importante sector de la Pastoral de nuestra Arquidiócesis y que han aunado esfuerzos para profundizar su compromiso efectivo con los hermanos más necesitados.

Hoy comienza en Pilar la Asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina. Luego de dos años, todos los obispos de Argentina podremos finalmente reencontrarnos en un clima de comunión fraterna y colegialidad para trabajar en los temas que nos preocupan y ocupan como servidores de la Iglesia en Argentina. Encomiendo a sus oraciones y a la intercesión de las familias y comunidades de Mendoza, la fecundidad de nuestro encuentro.

Los abrazo y bendigo en Jesús, buen Pastor, junto a nuestra Madre del Rosario.

Mendoza, 8 de noviembre de 2021.

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo