Fiesta Patronal Santa Rosa de Lima

 

”Busca a Jesús, encuéntrate con Él y anuncia esta alegría”

El próximo domingo 30 de agosto, fiesta de Santa Rosa de Lima, Patrona de América Latina y Patrona Jurada de la Independencia argentina, la comunidad de la parroquia Santa Rosa, del este mendocino, celebrará su fiesta patronal con el lema ”Busca a Jesús, encuéntrate con Él y anuncia esta alegría”.

Esta tradicional fiesta, que convoca muchos fieles a venerar a la Santa, comenzará a las 8:30 horas con la Misa y oración de la mañana. Luego, a las 9:45, Te Deum.

Por la tarde, a las 15:00 horas, los niños de la catequesis familiar realizarán una ofrenda. A las 16:00 horas, Mons. José María Arancibia, presidirá la procesión y misa solemne.

Los festejos finalizarán con espectáculos artísticos, de fuegos artificiales y el tradicional baile familiar.

Desde el día 21 de agosto y hasta el 29 se estará rezando la Novena a la siempre intercesora Santa por las necesidades de todo el pueblo de Dios.

Santa Rosa de Lima, Virgen

Nació en Lima, Perú, en 1586. Fue la primera santa canonizada del Nuevo Mundo. Aunque fue bautizada con el nombre de Isabel, se le llamaba comúnmente Rosa y ése fue el nombre que le impuso en la Confirmación el arzobispo de Lima, Santo Toribio.

Rosa tomó a Santa Catalina de Siena como modelo. Se dedicó a atacar el amor propio mediante la humildad, la obediencia y la abnegación de la voluntad propia.

Ingresó a la tercera orden de Santo Domingo y, a partir de entonces, se recluyó en una cabaña que había construido en el huerto de su casa.

Llevaba sobre la cabeza una estrecha cinta de plata, cuyo interior estaba erizado de picos, era una especie de corona de espinas.

Su amor por el Señor era tanto que cuando hablaba de El, cambiaba el tono de su voz y su rostro se encendía como un reflejo del sentimiento que embargaba su alma.

Tiempo después, una comisión de médicos y sacerdotes examinó a la santa y dictaminó que sus experiencias eran realmente sobrenaturales. El modo de vida y las prácticas ascéticas de Santa Rosa de Lima sólo convienen a almas llamadas a una vocación muy particular. Lo más admirable en Santa Rosa fue su gran espíritu de santidad heroica, porque todos los santos ya sea en el mundo, el desierto o en el claustro, poseen el rasgo común de haber tratado de vivir para Dios en cada instante. Quien tiene la intención pura de cumplir en todo la voluntad de Dios, podrá servirle con plenitud en todo lo que haga.

Anima a los sacerdotes para que atraigan a todos al amor a la oración. Recluida frecuentemente en la pequeña ermita que se hizo en el huerto de sus padres, abrirá su alma a la obra misionera de la Iglesia con celo ardiente por la salvación de los pecadores y de los "indios". Por ellos desea dar su vida y se entrega a duras penitencias, para ganarlos a Cristo. Durante quince años soportará gran aridez espiritual como crisol purificador. También destaca por sus obras de misericordia con los necesitados y oprimidos.
Rosa arde en amor a Jesús en la Eucaristía y en honda piedad para con su Madre, cuyo rosario propaga con infatigable celo, estimando que todo cristiano "debe predicarlo con la palabra y tenerlo grabado en el corazón".

Santa Rosa murió el 24 de agosto de 1617, a los 31 años de edad. El Papa Clemente X la canonizó en 1671.

Exhortación Apostólica Postsinodal Ecclesia in America , n.15

América ha visto florecer los frutos de la santidad desde los comienzos de su evangelización. Este es el caso de santa Rosa de Lima (1586-1617), « la primera flor de santidad en el Nuevo Mundo »... Después de ella, el santoral americano se ha ido incrementando hasta alcanzar su amplitud actual. La Iglesia, al canonizarlos, ve en ellos a poderosos intercesores unidos a Jesucristo, sumo y eterno Sacerdote, mediador entre Dios y los hombres... acompañan con solicitud fraterna a los hombres y mujeres de su tierra que, entre gozos y sufrimientos, caminan hacia el encuentro definitivo con el Señor. Para fomentar cada vez más su imitación y para que los fieles recurran de una manera más frecuente y fructuosa a su intercesión, considero muy oportuna la propuesta de los Padres sinodales de preparar « una colección de breves biografías de los Santos y Beatos americanos. Esto puede iluminar y estimular en América la respuesta a la vocación universal a la santidad ». S.S. Juan Pablo II