Saturnino, diácono

 

Siervo bueno y fiel... entra a participar en el gozo de tu Señor!

La pasada semana la Iglesia en Mendoza despidió a Saturnino Buenanueva, diácono permanente, incansable trabajador de esta viña del Señor, hacia la Casa del Padre.

Sus funerales se llevaron a cabo en la ciudad de San Martín, lugar donde desarrolló una larga tarea como diácono, servidor de los más necesitados, especialmente en la zona rural, donde muchos vieron y escucharon a “Nino”, en su persona, un testimonio del Evangelio vivido en el servicio a los demás.

Durante la Misa de cuerpo presente celebrada en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, junto al arzobispo, Mons. José María Arancibia, al párroco del lugar, Pbro. Luís Scaccabarozzi, numerosos sacerdotes, seminaristas, diáconos y fieles, Mons. Buenanueva, su hijo obispo, se refirió a sus rasgos como hombre de Dios, esposo, padre de familia, trabajador y laico comprometido ante la mirada de cuantos lo conocieron.

El obispo auxiliar, en su homilía, reflexionó de manera especial acerca de las tres virtudes más importantes de su vida: amor grande, humildad en todo, perseverancia en lo emprendido. Por todo ello, y en consonancia con el evangelio de la parábola de los talentos, de san Mateo, proclamado en la celebración, despidió a su padre con estas palabras: “Siervo bueno y fiel…entra a participar en el gozo de tu Señor”.

Así también, al rezar la oración final, Mons. Arancibia destacó con emoción: "en nombre de la diócesis presento mis condolencias a la familia Buenanueva y a esta comunidad parroquial, agradeciendo a Dios la vida de Nino: hijo fiel de la Iglesia y servidor suyo abnegado; hombre del Evangelio vivido, y del Evangelio anunciado, con espíritu misionero y por todo lugar; inquieto y apasionado por ayudar a los más jóvenes, hasta su retiro de la vida activa como diácono; un ejemplo admirable que nos estimula y honra en tiempos difíciles".