Junto a los Apóstoles Pedro y Pablo

 

Peregrinación a la tumba de los santos apóstoles Pedro y Pablo

Una de las principales finalidades de la presencia de los obispos en Roma es la peregrinación a la tumba de los santos apóstoles Pedro y Pablo. La “sede romana” está sólidamente fundada sobre el testimonio común de ambos apóstoles que, precisamente en Roma, dieron el supremo testimonio de la fe. El obispo de Roma es sucesor de Pedro y heredero espiritual de Pablo.

El jueves 26 de marzo, en horas de la tarde, el segundo grupo de obispos argentinos fuimos en pere-grinación a la Basílica de San Pablo extramuros. El año paulino le daba además un significado es-pecial. La Eucaristía fue presidida por el Arzobispo de San Juan de Cuyo, Mons. Alfonso Delgado, y tuvo lugar en un altar ubicado frente a la cátedra del Papa, en el ábside de la basílica. Concluida la liturgia, fuimos hasta la tumba que se encuentra en un plano inferior, bajo el altar mayor. Allí se ha descubierto parte del pavimento antiguo del templo. Veneramos el sarcófago que contiene los restos del Apóstol de los gentiles. Oramos también por nuestra misión apostólica y por las Iglesia confiadas a nuestro cuidado.

El viernes 27 de marzo, a las 07:30 horas, tuvo lugar la peregrinación a la Basílica de San Pedro. A esa hora de la mañana, la basílica petrina luce con especial encanto. En cada altar se encuentran pere-grinos celebrando la Santa Misa. Nosotros celebramos la Eucaristía en el altar nuevo levantado frente a la Capilla clementina, que contiene los restos del Príncipe de los Apóstoles, bajo el altar de la Confesión. Presidió la Santa Eucaristía nuestro Arzobispo, Mons. José María Arancibia. En su homilía, recordó algunos de los principales pasajes evangélicos que protagonizará Simón el pescador. Su itinerario de fe ilumina nuestro propio camino como creyentes y pastores del Pueblo de Dios. Concluida la celebración fuimos cantando hacia la tumba del recordado Papa Juan Pablo II. Allí recitamos el Credo y permanecimos unos instantes en silencio. De paso hacia la tumba del Papa Wojtyla, muchos nos detuvimos ante la del Papa Pablo VI para un recuerdo orante y agradecido de su ministerio.

Este domingo 29 de marzo, hicimos también una peregrinación a Asís, a venerar la tumba de San Francisco, y los lugares franciscanos. Después de orar en la Porciúncula, celebramos la Eucaristía en la basílica media de Asís. La Misa estuvo presidida por Mons. Andrés Stanovnik, Arzobispo de Corrientes que, además, es religioso capuchino. Después del almuerzo, recorrimos el “sacro con-vento” y visitamos la basílica de Santa Clara, donde se encuentra la tumba de la santa y el crucifijo de San Damián, que le hablara a San Francisco, invitándolo a reparar su Iglesia. La peregrinación culminó con la visita a la Iglesia de San Damián y al lugar donde murió Santa Clara.

En estas visitas, hemos tenido fuertemente presentes, en la memoria y en la oración, a las comuni-dades y fieles de Mendoza. Hemos rogado al Señor que nos confirme para llevar a todos, la luz y el consuelo de la fe que nos transmitieron los apóstoles. Hemos suplicado al Señor que envíe operarios a su campo. Hemos rezado para que todos, pastores y fieles, alcancemos la en la plena configuración con Cristo.

Sergio O. Buenanueva, obispo auxiliar de Mendoza