Bendición de la Capilla Ntra Sra. de la Misericordia

 

Nota: Pastoral Universitaria de Mendoza

El miércoles 4 de marzo, el arzobispo de Mendoza, Mons. José María Arancibia presidió la Santa Misa en la que fue bendecida la capilla Ntra. Sra. de la Misericordia como lugar de encuentro, culto y oración del mundo universitario.

Este acontecimiento contó con la presencia del Sr. Vicegobernador de la Provincia; de funcionarios del Poder Ejecutivo Provincial; del Rector, Vicerrector y miembros del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Cuyo; del Delegado Rectoral y personal jerárquico de la UCA; del Secretario General de la Universidad del Aconcagua; además de unas 170 personas que colmaron las instalaciones de la pequeña capilla.

La presencia de la Dra. Deirdre Barthe, representando a la Comisión Episcopal del Pastoral Universitaria dependiente de la Conferencia Episcopal Argentina, quien viajó especialmente desde Buenos Aires para acompañar este significativo paso, fue un gesto de comunión muy valorado por todos.

La celebración de la Misa fue embellecida por el canto del Coro Universitario, dependiente de la UNCuyo, dirigido por la prof. Silvana Vallesi. La ejecución de piezas sacras que acompañaron los momentos litúrgicos, fue precedida por una vibrante interpretación de “Lamentaciones de Jeremías”, del compositor argentino A. Ginastera. Y cerró con una pieza dedicada a Ntra. Sra. de la Misericordia (del compositor T. Machelle) que el coro ofrecerá en su próxima presentación, con ocasión de su participación en el Gran Premio Europeo en Tours de Francia. El marco de la capilla y el significativo momento que se vivía fue el escenario elegido por el Coro Universitario para poner en manos de nuestra madre su participación en este certamen mundial.

La Capilla, recordaba nuestro obispo en su homilía, fue construida por la comunidad de hermanas de la misericordia para procurar su asistencia espiritual, pero fue también un lugar propicio donde “muchas familias cristianas expresaron su fe y su confianza en Dios, en momentos difíciles de enfermedad y dolor”; donde muchos “creyentes oraron a Dios y se encomendaron a Él, buscando para sí y para sus familiares la salud corporal, la fortaleza y la paz interior”; “tantos profesionales de la salud seguramente quisieron ponerse en manos de Dios, al cuidar la vida humana”; y, también, donde “la Iglesia Católica ofreció por muchos años el auxilio espiritual”.

“Este espacio sagrado ha sido santificado por la oración y los ofrecimientos de miles de personas que, a lo largo de los años, han depositado en este lugar sus historias, dolores y esperanzas. Estas oraciones forman el patrimonio más genuino que aquí se atesora y del que las paredes dan cuenta.” Remarcó con posterioridad el texto guía de la celebración.

La propiedad de la capilla, ilustraba Mons. Arancibia en su alocución, “fue siempre del gobierno local, que cumpliendo su función propia procuró brindar en los hospitales todo lo necesario, para atender debidamente a la salud de la población y a la recuperación de los enfermos.” Es importante destacar y valorar que “las autoridades provinciales y del mismo hospital, tuvieron en cuenta la dimensión espiritual del sufrimiento como de la misma salud, y por ello hicieron posible que los cristianos católicos tuvieran donde expresar su fe cristiana y su esperanza en Dios, al atravesar situaciones dolorosas e inciertas de sus vidas.”

Las autoridades provinciales hicieron lugar “al pedido de la diócesis para que este espacio volviera a ser centro de acción evangelizadora y cultual de la Iglesia Católica. No ya como capilla de hospital, pero sí como capilla de la Pastoral Universitaria. Con esta acción en medio del ambiente universitario de estudio, investigación y preparación profesional, – decía Mons. Arancibia – queremos ofrecer a la plena libertad de jóvenes y mayores, la oportunidad de cultivar y madurar su fe cristiana, y de armonizarla progresivamente con las ciencias y las artes a las que se dedican. Estamos convencidos que puede ser ocasión de prepararse o progresa, como: profesionales maduros en todas las dimensiones de la vida humana; enriquecidos con valores humanos y trascendentes; servidores de la comunidad, en plena comprensión del pueblo y de sus necesidades; solidarios y comprometidos con el bien integral de todos los ciudadanos.”

El p. Matías Taricco hizo especial hincapié en la importancia de este hecho para la pastoral universitaria:

“Inaugurar nuestra propia sede es un paso significativo en la historia de nuestra pastoral. Somos una pastoral joven, este año cumpliremos si Dios quiere cuatro años, llegar a contar con una sede propia es sin duda importante. Es verdad que, como solemos decir nosotros, aún queda mucho por hacer. Los años de abandono (que hacen urgente una intervención edilicia), la inexistencia mobiliario (ni siquiera de un par de sillas), mucho menos de elementos litúrgicos; así como hacer propio el espacio, aprender a convivir con organismos del estado (secretaría de cultura) nos plantea desafíos de todo tipo: pastorales, económicos, de recursos humanos, etc. Como al inicio de nuestra tarea pastoral hoy volvemos a decir: confiando en tu palabra Señor echaremos las redes. Confiamos porque sabemos que con Él todo es posible, la misma existencia de la PUM es una prueba viviente de ello.

Para la Pastoral este es simultáneamente un punto de llegada y de partida. De llegada porque después de tantos esfuerzos hoy la PUM puede contar con un espacio propio. De partida porque es ahora nuestra responsabilidad cuidar y embellecer este lugar de culto y oración; así como aprovecharlo para la animación espiritual de la vida universitaria que es nuestra principal finalidad.”

El sentido de pertenencia no se hizo esperar, tiempo antes de la celebración decenas de jóvenes universitarios se empeñaron en limpiar y decorar el lugar; pusieron manos a la obra a fin de planificar sus aportes para mejorar este espacio que, a partir de ese momento, será utilizado para brindar una mejor atención pastoral y espiritual del mundo universitario.