Encuentro del Pastor con los diáconos permanentes y sus esposas

 

Por Diac. Antonio Gallar

El 2 de noviembre se realizó el Encuentro programado del Arzobispo, Monseñor José María Arancibia, con los diáconos y sus esposas. Tuvo como objetivo, compartir cómo han sido las actividades diaconales comunitarias durante el año 2008 y dialogar a “agenda abierta” sobre temas pastorales que tienen que ver con la actividad ministerial de los diáconos.

Asimismo se informó sobre el movimiento del Fondo Solidario Diaconal, el próximo Retiro Espiritual de diáconos y sus esposas y el encuentro de fin de año de la familia diaconal.

En la reseña escrita que recibieron los asistentes, se destaca que este año se cumplieron todos los encuentros comunitarios previstos. También hay un agradecimiento al Pastor porque desde enero los diáconos cuentan con un Delegado Episcopal para su atención, el Padre Miguel López D’Ambola, párroco de Santa Bernardita.

Esos encuentros mensuales se dedicaron a conocer o profundizar temas tales como la pastoral penitenciaria, el conflicto suscitado entre el gobierno y los productores agropecuarios, y el Diácono -ministro de la Palabra- a propósito del Sínodo sobre la Palabra. También dos de esos encuentros fueron destinados a confraternizar entre los miembros de sus familias: uno, por grupos de edades de los diáconos y el otro según los decanatos en que trabajan ministerialmente.

Como reunión muy festejada y concurrida se menciona la celebración del Día del Diácono (10 de agosto) que se celebró junto con los 25 años de la creación oficial de la Escuela Arquidiocesana de Ministerios “San José”.

El diálogo Obispo-diáconos

Monseñor Arancibia quiso compartir cuáles han sido sus actividades en estas últimas semanas y entre ellas una que merece su mayor atención: la redacción del informe que como obispo argentino debe presentar al Santo Padre para la visita “ad limina”, en los próximos meses.

Después se prestó a responder las inquietudes de los diáconos. Estos opinaron y/o preguntaron sobre el lugar más conveniente para realizar sus encuentros mensuales; el tema controvertido acerca de las exigencias personales para el desempeño como padrinos de bautismo; las dificultades prácticas cuando se pretende una aplicación irrestricta de las normas de catequesis familiar; las pocas posibilidades de los diáconos para participar en la reuniones de decanatos (por el horario en que se efectúan).

En todas sus respuestas el Arzobispo privilegió los aspectos que tienen que ver con los derechos de las personas a recibir los sacramentos y a usar un sano discernimiento pastoral que permitan un tratamiento adecuado a las distintas situaciones que pueden presentarse. Se precisa una paciente tarea de evangelización, con espíritu misionero, para que el pueblo de Dios vaya comprendiendo y asimilando las normas fijadas por la Iglesia en la administración de los distintos Sacramentos.

El diálogo Obispo-diáconos se desarrolló en un clima tan sencillo y familiar que un diácono se ha animado a escribir: “Nos sentimos felices de haber compartido anoche un encuentro tan familiar, como suelen darse en nuestras casas al mediodía alrededor de la mesa dominical. Los hijos y los padres hablando de sus cosas, unas muy importantes otras no tanto. Que linda experiencia”.