Como María: queremos ser humildes y felices creyentes!

 

Fiesta Diocesana en honor a Nuestra Señora del Rosario

La Iglesia Diocesana en Mendoza celebró a su Patrona, a Nuestra Señora del Rosario, con una gran fiesta orante, de música y canto, en el Teatro Griego Frank Romero Day. Más de 20:000 fieles se congregaron en el lugar y con una profunda vocación mariana participaron de la alegría de este encuentro con la Madre de todos, ejemplo y modelo de la Iglesia que queremos ser, iluminados con el lema: “Misionemos con María por los caminos de Mendoza”.

La Eucaristía fue presidida por Mons. José María Arancibia, concelebrada junto al obispo auxiliar de Mendoza, Mons. Sergio Buenanueva, acompañados por más de cien sacerdotes y presbíteros de la arquidiócesis.

En su homilía Mons. Arancibia, siguiendo el lema misionero de esta fiesta, se refirió al camino que a ejemplo de María debemos seguir. De esta manera destacó: que la Virgen camina en medio nuestro y queremos ir con ella, que María fue feliz, ante todo, por creer y recibir a Jesús en su corazón y en su seno, que por su fe y su entrega, María se hizo servidora y misionera. ¿Cuáles son los caminos de Mendoza, que hemos de recorrer con María y con Jesús? y que ¿Qué actitudes de María queremos imitar en el camino?

“Como Iglesia – dijo el obispo - no tenemos otra dicha ni otra prioridad que ser instrumentos del Espíritu de Dios, para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos; no obstante todas las dificultades y resistencias.”

“En Mendoza, nuestro plan de pastoral ha querido inspirarse en la Virgen para tener fuertes convicciones cristianas y franca actitud misionera. Ser cristianos no es una carga sino un don” – agregó – y finalmente expresó que, “Como María: queremos ser humildes y felices creyentes. Testigos alegres de la Misericordia de Dios. Inspirados en Ella, estar dispuestos a ser abnegados servidores de los pobres.” (Ver texto aparte).

Al comienzo de esta gran jornada mariana, se realizó un emotivo recuerdo del P. Jorge Conteras, a cargo de representantes de la fuera su comunidad pastoral en el Barrio La Gloria. Se rezó el rosario luminoso y se presentó al nuevo obispo auxiliar. En sus palabras Mons. Buenanueva, hizo una entrega confiada a la Virgen. “Al iniciar mi servicio apostólico –dijo - a esta querida Iglesia diocesana que te venera como Madre y Signo de esperanza, renuevo la entrega confiada de mi persona de hijo a tu maternidad divina”. (Ver texto aparte).

Inmediatamente hizo su entrada la imagen de la Virgen transportada por un grupo de seminaristas, escoltaba el paso de la patrona: la comunidad de Junin, con su párroco Pbro. Marcelo Castro, al cumplirse 150 años de esa parroquia, y la comunidad de la Candelaria, de Maipú, con su párroco Pbro. Gastón Peroni, junto a las hermanas Misioneras Diocesanas y un grupo de laicos que han misionado con la imagen de la Virgen del Rosario en su departamento.

Una vez finalizada la santa Misa, se efectuó un homenaje de música y cantos folklóricos a la Madre del Rosario, donde participaron: Juanita Vera, el Ballet La Coruña, el Grupo Nuevo Cuyo, los Ballet folclóricos de la municipalidad de Luján de Cuyo y de San Martín.

Un capítulo especial fue el encuentro de los jóvenes que comenzaron a la mañana en los Caballitos de Marly, con un espacio de reflexión junto al arzobispo, donde dialogaron acerca de sus búsquedas y anhelos para contribuir desde los valores evangélicos a una sociedad solidaria y en paz. Luego del envío del obispo, marcharon hasta el anfiteatro, para compartir el almuerzo y un momento de animación a cargo del padre Eduardo Meana, músico y autor de muchos temas de espiritualidad juvenil.