El efecto Ratisbona

 

En un hecho sin precedentes, treinta y ocho grandes personalidades del mundo musulmán han publicado una Carta abierta a Su Santidad Benedicto XVI en la que retoman su discurso en la Universidad de Ratisbona, entrando en un diálogo respetuoso, pero crítico, sobre todo con las afirmaciones del Papa respecto al Islam.

No han soslayado, sin embargo, el tema de fondo del discurso papal: la racionalidad específica de la fe y de la religión.

El hecho en si mismo es un gran paso en firme del diálogo interreligioso.

Repito: no tiene precedentes. Sus firmantes son líderes religiosos, intelectuales y referentes políticos.

Representan todas las corrientes importantes del Islam actual. Sin precedentes ha sido también el esfuerzo de coordinación. La mayoría viven y actúan en países árabes, otros en Estados Unidos y Europa.

Al menos, por lo que yo sé, el texto está solo disponible en la lengua original en que fue publicado, es decir: en inglés. Esperemos que empiecen a circular las traducciones.

Valoran la actitud del Obispo de Roma de plantear este diálogo entre la racionalidad moderna y las religiones.

Coinciden en la valoración que el Papa hace de una racionalidad acotada a los meros datos empíricos. Rubrican, por tanto, la propuesta del Papa Ratzinger de tener la valentía de ampliar los espacios de la razón y nuestro concepto de ella, superando las aporías del empirismo y del materialismo.

Aceptan con simpatía y buena voluntad las explicaciones que el Papa dio acerca del sentido de su discurso, sobre todo cuando afirmó que la cita del emperador bizantino no expresaba su pensamiento sobre el Islam.

Expresan con claridad su rechazo a la violencia como recurso de la religión.

Condenan explícitamente el asesinato de una religiosa italiana como represalia por el discurso papal.

En su aspecto crítico, corrigen la datación de la Sura 2, 256 que el Papa había citado al inicio de su lectio magistralis.

Explican también el sentido genuino de la expresión “guerra santa”, poniéndola en relación con algunas afirmaciones de Jesús similares: “No he venido a traer la paz, sino la guerra”. Donde, guerra, indicaría más bien el combate espiritual de los místicos.

Se detienen a desglosar con finura uno de los puntos cruciales del pensamiento papal: la imagen de la trascendencia de Dios en el Islam.

Consideran que el Papa no acierta al presentar este aspecto. Destacan que, para el Islam, la trascendencia de Dios se conjuga con su misericordia y cercanía bondadosa respecto del hombre.

Se permiten poner en tela de juicio la calidad de los expertos citados por el Papa.

En fin, su diálogo con el pensamiento del Pontífice ha sido respetuoso, pero sin ahorrar puntos de vista divergentes.

Me animo a decir que el Papa Ratzinger encontró un eco a la altura de su talante personal. Benedicto XVI es ya el Papa del dia-logos. Porque lo practica espontáneamente: con niños, con jóvenes, con sacerdotes, con obispos. Porque lo propone explícitamente: al mundo científico y al pensamiento laico en Ratisbona; a la Iglesia en todos sus niveles, como recientemente en Verona; a los teólogos e intelectuales católicos en su visita a la Universidad Lateranense.

El diálogo es, en Benedicto XVI, una expresión concreta del agape que fue el tema de fondo de su encíclica.

¿Responderá el Papa a la Carta abierta de los líderes musulmanes? Espero que lo haga. Casi podría afirmar que, de una forma u otra, lo hará.

Pbro.Lic. Sergio O. Buenanueva