"Madurar como creyentes, para ser servidores de comunión"

 

Homilía de Mons José María Arancibia en la celebración de la festividad de Santiago Apóstol

En su mensaje, el obispo llamó, a ejemplo del apóstol, a la fidelidad de nuestra vocación cristiana y a trabajar por los valores evangélicos.

"La vida del apóstol Santiago será siempre un valioso estímulo - expresó - para los cristianos de Mendoza. Como discípulo entusiasta y valiente de Jesús, indica el camino seguro para ser seguidores fieles y felices del Señor y de su Evangelio".

Por esta razón, agregó, "nos sentimos alentados en la vocación cristiana y ciudadana para trabajar por una convivencia humana, de características que nombramos con palabras casi sagradas: aspiramos a ser una sociedad fraterna, amistosa, con estilo de familia; por supuesto justa, respetuosa, solidaria".

Texto completo de la Homilía

"Madurar como creyentes, para ser servidores de comunión"

1. El Patrón Santiago da la ocasión de volver siempre al Evangelio


¿Por qué Santiago es patrono de Mendoza? Es una pregunta que puede hacer algún turista o visitante, como también algún hijo de esta tierra. ¿Cómo responder? Se me ocurre que hay varias formas de hacerlo. Una es recordar la historia de la fundación de Mendoza, hecha por los españoles, que desde siglos cultivaban una gran devoción por este apóstol. Otra, mencionar que necesitamos y confiamos en su protección, contra los temblores y terremotos. Me atrevo a interpretar, que la providencia ha querido darnos este patrono, para tener la oportunidad de volver siempre la mirada sobre el Evangelio. De buscar allí la luz y la fuerza para la vivir bien. En verdad, nadie puede contar las cosas de Santiago, el apóstol de Jesús, sino abriendo la Palabra de Dios.

Ahora bien, no recurrimos al Evangelio sólo para tener alguna noticia sobre Santiago. Es verdad que allí encontramos varios textos sobre su encuentro con Jesús y la relación con él. Pero el Evangelio, como la Buena Nueva de la salvación, ofrece mucho más que una explicación histórica. Nos pone en contacto con quien es la Palabra viva de Dios. La persona misma de Jesús y su mensaje son capaces de iluminar, cambiar y alegrar la vida personal y comunitaria. Proclamar de nuevo estas frases, nos llenan de esperanza:

-“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mc 13,31)
-“Las palabras que les he dicho son espíritu y vida” (Jn 6,63)
-“... si alguno guarda mi Palabra, no morirá jamás” (Jn 8,51)

Por eso Pedro, se animó a responder en un momento crucial: “Señor, ¿donde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68). Y luego, echando las redes con la confianza puesta sólo en el mandato de Jesús, pescó tanta cantidad de peces, que las redes amenazaban romperse (cf Lc 5,5-6).

Este es el tesoro principal que Santiago ha legado a esta tierra. Recordemos con vivo sentimiento el canto de pueblo cristiano: “Tú palabra es la verdad y la luz de mis ojos”. “Tu Palabra me da vida, confío en Ti Señor”.

2. Los encuentros de Santiago con Jesús, son un mensaje hoy para nosotros

Tres escenas del Evangelio llaman la atención. El primer encuentro de Santiago con Jesús tiene que haber sido realmente impactante. Así nos impresiona aún ahora. Estaba Santiago con su padre y su hermano Juan, arreglando las redes en la barca, porque eran pescadores. Jesús, dirigiéndose a los dos hermanos, los llamó para que se fueran con él; para hacerlos “pescadores de hombres”, les dijo. “Inmediatamente ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron” (Mt 4,22). Son las palabras del texto. ¿Qué vieron aquellos rudos pescadores en la persona de Jesús, que los cautivó por completo, hasta dejarlo todo por él? Esta es la pregunta que nos hacemos hoy los cristianos, deseosos de revivir la experiencia del encuentro con el Señor que los encantó.

En otra ocasión, Jesús llevó a Santiago con Pedro y Juan hasta el monte Tabor, y allí los deslumbró mostrándoles su gloria. Su rostro dejó traslucir entonces el esplendor divino del Señor. Al mismo tiempo, la voz del Padre desde el cielo, les confirmaba que valía la pena escuchar a este hijo suyo predilecto (cf Mt 17,1-18). Todas las promesas bíblicas, se concentraban en él. ¡Cuánto habrán gozado de la luz y la verdad que allí podían contemplar!

El tercer paso, es el de la agonía de Jesús en el huerto. Momento de sufrimiento y humillación, acompañando sin comprender al Hijo de Dios angustiado, que obedece hasta la muerte (Cf Mt 26,36-46). ¿Cómo podían Santiago y sus compañeros compaginar una y otra experiencia? Quizás encontramos en sus vidas el consuelo que necesitan las nuestras, cuando nos debatimos entre alegrías y tristezas.

3. Santiago ayuda a madurar la condición de creyentes, discípulos misioneros

Al volver sobre estos Evangelios de la mano de Santiago, escuchamos estas palabras como dichas hoy para nosotros. Hace poco, el Papa Benedicto decía en su enseñanza semanal al pueblo: “... de Santiago podemos aprender muchas cosas: la prontitud para acoger la llamada del Señor cuando nos pide que dejemos la ‘barca’ de nuestras seguridades humanas; el entusiasmo de seguirlo por los caminos que él nos enseña más allá de nuestra presunción ilusoria; la disponibilidad para dar testimonio de él con valentía, si fuera necesario hasta el sacrificio supremo de la vida. Así, Santiago el Mayor, se nos presenta como ejemplo elocuente de la adhesión generosa a Cristo. Él, que al inicio había pedido -a través de su madre- sentarse con su hermano junto al maestro en su reino, fue precisamente el primero en beber el cáliz de la pasión, en compartir con los apóstoles el martirio”.

“Y al final, resumiendo todo, podemos decir que el camino no sólo exterior sino sobre todo interior, desde la Transfiguración hasta el monte de la agonía, simboliza toda la peregrinación de la vida cristiana, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios...”

4. Queremos ser -también nosotros- servidores convencidos de la comunión

La vida del apóstol Santiago será siempre un valioso estímulo para los cristianos de Mendoza. Como discípulo entusiasta y valiente de Jesús, indica el camino seguro para ser seguidores fieles y felices del Señor y de su Evangelio.

¿Qué frutos esperar de esta mayor fidelidad a la vocación cristiana? Las fiestas de Santiago nos han dado ocasión de desear y buscar frutos abundantes; no sólo para la vida personal y familiar, sino también para la ansiada concordia social. El actual proyecto de nuestra Iglesia local, lo expresa muchas veces como palabras bíblicas: Vida en abundancia y Comunión. No sólo como referencia a la Eucaristía, fuente privilegiada de esos dones. Vida plena y comunión son nombres de nuestras aspiraciones más legítimas; las que plenifican la existencia. Por eso nos sentimos alentados en la vocación cristiana y ciudadana para trabajar por una convivencia humana, de características que nombramos con palabras casi sagradas: aspiramos a ser una sociedad fraterna, amistosa, con estilo de familia; por supuesto justa, respetuosa, solidaria. ¿Qué cristiano auténtico, que haya descubierto con gozo el rostro luminoso de Cristo, y haya compartido con él, el sufrimiento propio y ajeno, no quiere trabajar intensamente por estos valores?. Este es el proyecto de Dios. El que sólo él hace posible. Santiago nuestro patrono, caminante y pregonero de verdades, ha de ser un guía seguro para Mendoza.