Escuela de Ejercicios Espirituales Ignacianos de Mendoza.

 

Un fin de semana de cada mes, de marzo a noviembre, excepto julio

Por P. Javier Rojas,sj

Objetivos


La Escuela de Ejercicios promovida por el CEIA (Centro de Espiritualidad Ignaciana de Argentina) extiende su mandato formativo-experiencial por segunda vez en la Provincia de Mendoza, siendo la anterior en los años 2003/2004. Pretende entre otras cosas, la formación integral del alumno participante, afirmarlo o insertarlo aún más en la espiritualidad universal de la Iglesia y además, que logre adquirir práctica en el discernimiento espiritual personal. Asimismo es objetivo elemental brindar un conocimiento básico de los Ejercicios Espirituales y de algunas técnicas de acompañamiento espiritual.

Entendemos que los Ejercicios Espirituales propuestos por Ignacio de Loyola son un bien inconmensurable tanto para la Iglesia en su conjunto como para cada individuo en particular. Es otro regalo que hizo el Espíritu Santo por medio de Ignacio. Entendemos que es nuestro mismo Señor Dios quién se le ha manifestado, plasmó éste su contenido en un texto y es ésta misma fuerza reveladora la que damos a conocer en la Escuela.

Entendemos además que los EE son un manual de normas para que nos dispongamos a RECIBIR a Nuestro Señor y Criador, sabiendo que “ya está en nosotros” y que se comunica en el ejercicio de las operaciones (memoria, entendimiento, voluntad, libertad); dando a conocer estos mecanismos complejos y ejercitándonos en esto, facilitamos la comunicación con Él. En terminología ignaciana son actividades para disponer el ánima.

Por otra parte, y acorde con la extensa y abundante historia de su gestación, queremos dar a conocer los “Exercicios Spirituales” tanto a catequistas, docentes, clérigos, religiosos/as, laicos comprometidos con la fe, es decir a los “multiplicadores del bien”. Pues a ellos principalmente están dirigidos, para continuar el mandato de Ir y evangelizar.

Por último, queremos como Escuela, recuperar al perdido MUNDO AFECTIVO. Consideramos que es éste mundo el que se ha dejado de lado y se ha dado paso al ideológico, al racional, al científico; su práctica está a la vista. Queremos, pues, recuperar lo que jamás debimos haber perdido, la capacidad de contemplación, la de asombro y la de escucha.

En la Escuela, el “alumno” pondrá a prueba su propia espiritualidad; es él y sólo él quién descubrirá sus propias afecciones desordenadas, en definitiva, qué quiere Dios de mí AHORA y desde ahora.

Afiche con detalles del programa y fechas:


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