EL TERRITORIO ES VIDA. SE CUIDA Y SE DEFIENDE. Semana de los Pueblos Originarios

 

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Circ. Nro. 9/2019

EL TERRITORIO ES VIDA. SE CUIDA Y SE DEFIENDE.
Semana de los Pueblos Originarios (19 al 25 de abril)


Queridos hermanos,

El Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA) nos invita a celebrar la Semana de los Pueblos Indígenas. Destacado instrumento pastoral al servicio de nuestros hermanos y comunidades de los pueblos originarios, este organismo católico nos propone como lema: “El territorio es vida. Se cuida y se defiende”. Recientemente, su plenario nacional expresaba:

“Hoy el planeta y la humanidad nos exigen volver a lo simple, reconocer y dimensionar que la `Tierra es vida y debemos cuidarla’ (…) La demanda no es sólo a los gobiernos sino también a la sociedad que sigue sin ver que dentro de nuestro país existen y viven los Pueblos Indígenas.”

Una vez más, la comunidad HUARPE que vive en Mendoza desde tiempos inmemoriales, pide la aplicación de la ley provincial 6920 de 2001, con la entrega de sus tierras conforme a esas normas, fundadas en el art. 75, inc. 17 de la Constitución Nacional. En Huanacache, dto. Lavalle, viven como inquilinos, puesteros y crianceros, desprovistos del agua que regaba esa región antes de la creación de los diques. Activos miembros de la comunidad cristiana local, son para nosotros hermanos muy queridos a quienes queremos acompañar y sostener en su camino para el pleno reconocimiento de sus derechos a través de un renovado equipo diocesano de pastoral aborigen.

Enseña el Papa Francisco en Laudato si´ (n. 146): “(…) es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios. Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura.”

Invito a las comunidades parroquiales y religiosas, a los movimientos y asociaciones, a las distintas áreas de la pastoral diocesana, a acompañar con su oración esta importante intención: que nuestros hermanos aborígenes puedan vivir con dignidad en sus tierras.

Los saludo y bendigo en Jesús, el buen Pastor, mientras imploro sobre todos, la bendición de nuestra Santísima Madre del Rosario.

Mendoza, 8 de abril de 2019.-

+ P. Obispo Marcelo Daniel Colombo

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