Circ. Nº 5 - CARTA PASTORAL DE CUARESMA: «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios.»

 

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Circ. Nro. 05/2019
CARTA PASTORAL DE CUARESMA
«La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios.» (Rom. 8,19)



Mis queridos hermanos,

A punto de comenzar la Cuaresma, les escribo para animarlos a vivir este especial tiempo del año con entusiasmo y decidido espíritu de conversión, junto al Señor que nos llama a fortalecer nuestra fe y a renovarnos en su seguimiento. Como nos enseña el Papa Francisco en el Mensaje para esta Cuaresma: “La celebración del Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, culmen del año litúrgico, nos llama una y otra vez a vivir un itinerario de preparación, conscientes de que ser conformes a Cristo (cf. Rm. 8,29) es un don inestimable de la misericordia de Dios.”

Preparar el corazón
En ese itinerario de preparación que es la Cuaresma, oración, ayuno y limosna son signos elocuentes de nuestro deseo de vivirla, concentrando nuestra mirada en el Señor pobre, manso y humilde de corazón, que se entrega para que tengamos vida en Él.

El Mensaje del Santo Padre para esta Cuaresma refleja la unidad del proyecto creador de Dios y se refiere precisamente a nuestra preparación espiritual, no sólo para esta Pascua sino para nuestra propia realización de creyentes, de hombres llamados a la felicidad plena en Cristo: “Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón. Orar para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia. Dar limosna para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece. Y volver a encontrar así la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir amarle, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad.”

Si la Cuaresma es un camino, cada paso vivido en la autenticidad de una fe sincera, con deseos de cambiar y crecer humana y cristianamente, nos acerca a la Pascua de Cristo en la que todos estamos llamados a vivir con Él, hijos en el Hijo. Nuestra sentida oración, toda privación vivida con sentido de purificación interior y la ayuda solidaria, nos pondrán en la serena contemplación del Siervo Sufriente, el que nos amó primero, el Testigo fiel.


Solidaridad fraterna en un contexto de mayor pobreza y necesidad
Esta mañana estuvimos reunidos con el Consejo Presbiteral, el organismo de comunión y participación eclesial integrado por un conjunto de sacerdotes, religiosos y diocesanos, elegidos entre sus compañeros para colaborar con nosotros los obispos, en el pastoreo de esta querida comunidad eclesial mendocina. El diálogo abordó la difícil situación socio-económica que estamos atravesando como país. El crecimiento de personas y familias pobres y empobrecidas recientemente que se acercan a nuestras parroquias, especialmente a nuestras Cáritas locales y diocesana, nos hablan con elocuencia de la crisis que atraviesan vastos sectores de nuestra población.

A quienes puedan apoyar las iniciativas asistenciales y de promoción humana en los proyectos de nuestras Cáritas, les pido encarecidamente que no dejen de hacerlo. Y a nuestros consejos pastorales y de asuntos económicos, les ruego que procuren salir al encuentro de esta dura realidad con iniciativas creativas y urgentes para vivir concretamente una Cuaresma en la que sepamos despojarnos y vestir las necesidades de nuestros hermanos más pobres.

Iglesia que escucha a Dios y a su Pueblo, Iglesia que esperanza
En los últimos años, Uds. recibían con la Carta Pastoral de Cuaresma, una invitación a vivir durante el año algunos objetivos pastorales considerados por el Obispo como de máxima significación. Así se ponía en marcha un importante y valioso itinerario de programación pastoral.

En mi caso, deseo reservar este discernimiento de objetivos pastorales para la inminente reunión Juntos Caminamos 2019, la cual tendrá lugar el próximo 16 de marzo. En ese contexto, deseo proponerles especialmente a sacerdotes, religiosos y laicos que participan activamente de nuestras parroquias y comunidades, que empecemos a recorrer, entre todos, el camino de la elaboración de los objetivos pastorales que guíen nuestra vida diocesana de los próximos años. Queremos escuchar la voz del Señor y a todos, desde los diversos estados de vida, ministerios y carismas, miembros todos de la Iglesia peregrina.

Hermanos,

Les deseo una intensa y fecunda Cuaresma. Que podamos dar pasos firmes y continuos de conversión personal y comunitaria. Pidamos su Santo Espíritu para que nos ayude a estar presentes en la vida de los más pobres con sentimientos y gestos de fraterna solidaridad cristiana. Para esta nueva etapa en la vida pastoral de la diócesis, pidamos luz y sabiduría al Señor.

Acompaño el Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2019 en vistas a que pueda ser multiplicado su texto y favorecida su lectura en las distintas comunidades parroquiales, familias religiosas, instituciones parroquiales y diocesanas, asociaciones de fieles y movimientos.

Nuestra Madre Santísima del Rosario nos sostenga con su amor y nos afiance en la decisión de convertirnos a su Hijo, el Señor. Los bendigo y abrazo con afecto paterno.


Mendoza, 26 de febrero de 2019

+Padre Obispo Marcelo Daniel Colombo


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Anexo Mensaje del Papa