LA COMUNIDAD DEL Bº LA FAVORITA YA CUENTA CON PARROQUIA Y PÁRROCO PROPIO. Mons. Colombo erigió la nueva Pquia. San José Obrero ubicada en el piedemonte mendocino

 

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El pasado domingo, 24 de febrero, el Arzobispo de Mendoza, Mons. Marcelo Colombo erigió la Parroquia San José Obrero, en el Bº La Favorita de Ciudad, ubicada entre el Cerro de la Gloria y el piedemonte mendocino.

Fue una concurrida, emotiva y festiva celebración eucarística, concelebrada por el Obispo Auxiliar, Mons. Marcelo Mazzitelli, el primer párroco de la nueva parroquia, Pbro. Marcelo Martínez, y varios sacerdotes diocesanos y religiosos. Además, estuvieron presentes muchos fieles de la comunidad de La Favorita y de la Pquia. Inmaculado Corazón de María (de la cual se desprende la nueva parroquia), las Hermanas Dominicas de la Presentación (que desde hace casi 15 años viven en dicha comunidad), misioneros y muchas personas allegadas a esta comunidad.

Mons. Colombo nos cuenta en un breve video, lo que significa este acontecimiento.


RESEÑA HISTÓRICA DE LA FAVORITA (Creación de la Parroquia 24/02/2019)

Estimados Monseñor Marcelo Colombo y Padre Marcelo Martínez…

Esta zona de la Ciudad de Mendoza ha tomado el Nombre “La Favorita” de una fábrica que funcionó en esta localidad hasta fines de la década de 1940, junto a otras tantas, en la época de expansión industrial de la Argentina. Aproximadamente 10 familias trabajadoras se establecieron por aquél entonces en este lugar.

Veinte años después, en la década de 1960, 15 familias se establecieron en el predio de la UCIM y bautizaron su asentamiento con el nombre de “Corazón de María”. En tiempos de la dictadura, ellos fueron expulsados de ese predio, emigraron a las espaldas del cerro La Gloria y fundaron lo que actualmente se llama “Barrio Los quince”.

Los Padres Misioneros Claretianos comenzaron entonces la obra evangelizadora de este lugar.

En 1973, producto del éxodo Chileno que se originó con la caída del presidente Allende, el Barrio creció y llegó al centenar de familias; y en 1985 ocurrió otro importante incremento demográfico debido a un terremoto que dejó sin vivienda a centenares de familias mendocinas.

A partir de esos años, se sumó tarea de los padres escalabrinianos, de las hermanas misioneras claretianas, y de las hermanas del Buen Pastor.

En esos años, el Padre Tarsicio Rubín, cuya santidad de vida fue un regalo para los mendocinos, solía visitar las familias y alojarse en una casilla donde pasaba largas horas en oración.

A partir de la década de 1990, comenzaron a llegar servicios y se realizaron importantes obras de urbanización, entre ellas, la querida escuela Cerro de la Gloria, que permitió actividades evangelizadoras con aquél espíritu de colaboración institucional que, lamentablemente, el laicismo ideológico hoy se empeña en pulverizar. En esa misma década fue creado el Colegio secundario San Antonio María Claret por iniciativa de un grupo de laicos animados por el Padre Petrich y con la ayuda de Cáritas, y luego el Colegio Corazón de María, donde se celebró el culto durante numerosos años.

Cuando a fines del milenio, los padres claretianos dejaron la Parroquia Corazón de María, los sacerdotes diocesanos que los reemplazaron trabajaron de modo constante y sostenido. Cabe destacar la obra del P. Osvaldo Scandura, pastor de estos barrios durante los primeros 14 años de este milenio. Su trabajo evangelizador y su ingenio para proveer los medios edilicios para el desarrollo de las actividades pastorales, han sido un regalo de Dios. En este período se edificó la casa para las hermanas, el templo dedicado a San José Obrero y el Centro Pastoral del mismo nombre.

La tarea pastoral de la Iglesia que se vio enriquecida entonces con la llegada de las hermanas Dominicas de la Presentación, que han trabajado en el barrio desde el año 2004 y que se establecieron aquí en el año 2005. Por nuestras calles y corazones han pasado las hermanas Nilda, Efigenia, Alicia, Inés, Margarita, Lucy, Luz Marina, Evila, María de las Mercedes, Sonia, Betulia, Sandra, Pascal, Ana Mercedes, Gloria, Omaira y Carmen Rosa.

Hace dos décadas había ya 11 barrios en la zona; hace una década eran 17; en el año 2015 eran 35 y en 2018, ya suman unos 42. Las familias que viven aquí casi rondan el número de 4000. Son familias trabajadoras, ingeniosas para generar espacios de encuentro y crecimiento a través del deporte, del arte, de la política, de la fe… Muchas de ellas están también heridas por la miseria, por la violencia, por la división, por las adicciones… flagelos que parecen ser ciudadanos de todos los lugares.

Los hombres y mujeres de La Favorita tienen necesidad de Dios y del testimonio de sus hijos. Prueba de ello son alrededor de quince iglesias evangélicas en las que asisten al culto y escuchan la Palabra de Dios.

Hoy debo presentarle la tarea importante y sostenida en el tiempo de las legionarias de María y de los pasantes de la Virgen de Copacabana que rezan por los hogares del barrio; la tarea de numerosos catequistas de comunión y confirmación, la infancia misionera y los monaguillos.

Este Centro Pastoral San José de la Parroquia Inmaculado Corazón de María fue fruto de una Iglesia viva, misionera y solidaria, de una Iglesia en salida. Prueba de ello son los numerosos misioneros que trabajan o han trabajado en el barrio: los misioneros de la presentación en El Triángulo y otros barrios; los misioneros de las parroquia de Lourdes y San Antonio en el barrio 31 de mayo desde el 2015; la misión de la Acción Católica Diocesana en el Barrio René Favaloro desde el 2016, año en el que con las hermanas, con los novicios dominicos, con nuestros seminaristas y con otros jóvenes misioneros del barrio y de la parroquia pudimos visitar alrededor de 40 de los 110 puestos del piedemonte; y la reciente y fecunda misión de los seminaristas en el Barrio El Libertador…

La Parroquia Inmaculado Corazón de María, además de ser una comunidad en salida, ha vivido fuertemente la comunión. Los fieles, según sus edades y posibilidades, han tendido sus manos y sus corazones a los hermanos de La Favorita: Cáritas con su trabajo infatigable ha contribuido al sostenimiento de la comunidad de las religiosas; los adoradores han aportado de modo permanente alimentos y conseguido los elementos necesarios para las meriendas de los niños; los jóvenes han visitado constantemente el barrio y participado de iniciativas de evangelización y promoción humana… Hoy nuestra Parroquia Corazón de María se siente feliz y satisfecha.

Gracias Monseñor Marcelo. Al crear hoy esta parroquia, Usted expresa la solicitud por todas las Iglesia que esperamos de nuestros pastores. La mies es mucha y los trabajadores son pocos. Esta Palabra del Señor se pone de manifiesto en la cada vez mayor desproporción que existe entre el número de los sacerdotes y el crecimiento de nuestros pueblos y ciudades. Gracias por destinar un sacerdote. Gracias padre Marcelo por aceptar este maravilloso desafío.

En cuanto a ustedes hermanos muy queridos de la Favorita, seguirán siempre en mi corazón de pastor y en mis preocupaciones. Seguramente la misericordia que los caracteriza sabrá disimular mis errores y falencias de estos años de ministerio en el Centro Pastoral. Ellos han sido fruto de mi pobreza, se los aseguro, nunca de mi falta de amor y entrega por todos ustedes.

Muchas gracias.

Pbro. Carlos William Rubia

(Párroco de Inmaculado Corazón de María de CIudad)

Algunas fotos de la celebración (Foto: Cristian García)
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