Jornada mundial del pobre, un tiempo para compartir y meditar sobre nuestras pobrezas con los amigos de la calle

 

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En marco de la Jornada Mundial de los Pobres, que se llevará a cabo el próximo domingo 18 de noviembre, y que este año se desarrolla bajo el lema "El pobre gritó y el Señor lo escuchó", la Pastoral de la Calle invita a todos a reflexionar y compartir sobre nuestras pobrezas con los amigos de la calle.

El encuentro tendrá lugar el próximo lunes, 19 de noviembre, a partir de las 15:30hs., en la Iglesia Nuestra Señora de la Merced (Montecaseros 1647 de Ciudad).

Se compartirá la media tarde (traer algo dulce para compartir, mates, etc.), habrá una dinámica de meditación, entre otras actividades, finalizando con la celebración eucarística, presidida por el Arzobispo de Mendoza, Mons. Marcelo Colombo y concelebrada por su Obispo Auxiliar, Mons. Dante Braida.

Todos cordialmente invitados.
Se agradece la difusión en sus comunidades.

Mensaje del Santo Padre Francisco sobre la Jornada Mundial de los Pobres

Extracto del mensaje…

«Este pobre gritó y el Señor lo escuchó» ( Sal 34,7). Las palabras del salmista las hacemos nuestras desde el momento en el que también nosotros estamos llamados a ir al encuentro de las diversas situaciones de sufrimiento y marginación en la que viven tantos hermanos y hermanas, que habitualmente designamos con el término general de “pobres”. […] Este salmo nos permite también hoy a nosotros, rodeados de tantas formas de pobreza, comprender quiénes son los verdaderos pobres, a los que estamos llamados a dirigir nuestra mirada para escuchar su grito y reconocer sus necesidades. […]

Nadie puede sentirse excluido del amor del Padre, especialmente en un mundo que con frecuencia pone la riqueza como primer objetivo y hace que las personas se encierren en sí mismas. […]

Invito a los hermanos obispos, a los sacerdotes y en particular a los diáconos, a quienes se les impuso las manos para el servicio de los pobres (cf. Hch 6,1-7), junto con las personas consagradas y con tantos laicos y laicas que en las parroquias, en las asociaciones y en los movimientos, hacen tangible la respuesta de la Iglesia al grito de los pobres, a que vivan esta Jornada Mundial como un momento privilegiado de nueva evangelización. Los pobres nos evangelizan, ayudándonos a descubrir cada día la belleza del Evangelio. No echemos en saco roto esta oportunidad de gracia. Sintámonos todos, en este día, deudores con ellos, para que tendiendo recíprocamente las manos unos a otros, se realice el encuentro salvífico que sostiene la fe, vuelve operosa la caridad y permite que la esperanza prosiga segura en su camino hacia el Señor que llega.