Restauraron la histórica imagen de la Señora del Buen Viaje de los Jesuitas

 

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Desde el 27 de septiembre pasado se puede visitar y venerar la restaurada imagen de “Nuestra Señora del Buen Viaje”, ubicada en el Templo de la Compañía de Jesús (San Martín y Colón), tarea encomendada al reconocido escultor y restaurador mendocino, Ricardo A. Cubisino Richardi.

Él mismo nos describe detalladamente cual ha sido el proceso desde el inicio hasta el final de su trabajo. Al final del texto podrá encontrar fotografías de la imagen restaurada.


INTERVENCION Y PUESTA EN VALOR DE “NUESTRA SEÑORA DEL BUEN VIAJE”

Nuestra Señora del Buen Viaje es una imagen vestidera de María Inmaculada, del siglo XVII, llegada a Mendoza desde España en 1609.

Se estudió un trozo de madera perteneciente parte interna del al hombro donde se podía apreciar el color y veta , determinando que corresponde a una variedad de pinotea europea, posiblemente abies o picea, elegida por los escultores, por la cualidad que tenía para repeler las polillas e insectos debido a su gran dureza.

Su altura es de 132cm, la cabeza preparada para recibir una peluca y corona, posee ojos de vidrio y las orejas perforadas para llevar aros.

La esfinge, es una talla de madera policromada, los brazos adosados al cuerpo con clavos (forjados), articulando el antebrazo y manos por medio de un tarugo de madera que le permite una cierta movilidad para poder vestirla. El torso de madera maciza esta ajustad por medio de un alma de hierro, a un caballete de seis tablas atornilladas a una base oval de 0,40cm x 0,62cm.

Antes de tomar medidas para la restauración y puesta en valor se realizó una investigación histórica y fotográfica.

La imagen de la Santísima Virgen en un principio, estuvo colocada en una capilla perteneciente a un colegio de los Jesuitas, en la viña, a ocho cuadras de la plaza principal donde fue expuesta para la veneración pública. En 1861 un terremoto de gran magnitud destruyó la ciudad de Mendoza, dejándola en ruinas, la capilla se derrumbó y la imagen quedo sepultada bajo los escombros. Poco después fue rescatada y colocada en un oratorio sencillo hasta el año 1881, luego fue llevada a Cruz de Piedra (departamento de Maipú) se instaló en una capilla privada perteneciente a la familia Aranda, ya en el siglo XX, es devuelta a sus antiguos dueños, los Jesuitas.

El 8 de diciembre de 1908, tercer centenario del establecimiento de la Compañía de Jesús en Mendoza se inaugura el nuevo templo dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, ubicado en calle San Martin y Colon. En 1919, fue colocada la imagen en su lugar definitivo, un bello altar estilo neoclásico de mármol rosa, custodiada por dos ángeles de estuco, coronando un escrito que reza “Nuestra Señora del Buen Viaje”.

El 22 de diciembre de 1922 recibe la coronación diocesana, decreto Monseñor Américo Orzali, obispo de San Juan de Cuyo.

Nuestra Señora del Buen Viaje, una de las imágenes más antiguas de Mendoza, de culto ininterrumpido desde el siglo XVII, tiene dos proclamaciones de patronazgos promulgados por dos obispos de nuestra provincia, el primero en 1937, Protectora del Automóvil Club, Turismo, Vialidad y Alpinismo (Monseñor J. A. Verdaguer), y en 1998 fue designada Patrona de la “Asociación de Viajantes de Mendoza” (Monseñor J. M. Arancibia).


ESTADO INICIAL

Estructuralmente la escultura está estable, no se observan ataques de insectos xilófagos. En la parte superficial se puede ver un desgaste propio de su antigüedad, se aprecian otras intervenciones e intentos de arreglos tanto estructurales como pictóricos.

La zona de los brazos hay restos de unas tiras de cuero clavadas con tachas, clavos con alambre y ataduras (intento de ajustar los brazos y antebrazos). La madera en general está en buen estado. El caballete es más moderno de madera diferente, las tablas que sirven mini ñaque, ajustadas por medio de tornillos, sellados con una mezcla de yeso y cemento, terminado con una envoltura de arpillera encolada (tiza y cola) en la zona de la cadera.

El cráneo que es macizo, presenta en la parte superior una flor de chapa adosada con clavos, un perno que permite ajustar la corona. En el lado izquierdo presenta una fisura importante que abarca desde la parte superior de la cabeza pasando detrás de las orejas hasta la zona media del cuello. La oreja derecha tiene un desprendimiento en la parte alta y esta completada toscamente por un relleno.

Los ojos son de vidrio soplado con gota de vidrio de color marrón, el globo ocular derecho presenta una rotura en la parte blanca que esta disimulada con yeso. La técnica usada para ajustar los ojos a la cara, es a la manera de los imagineros napolitanos, frontalmente, y los parpados superiores están realizados en yeso y cola.

En la zona de los hombros hay dos tacos de forma trapezoidal, encolados y atornillados (según análisis radiológico) al torso colocado a cada lado, formando los hombros, las uniones están cubiertas por un lienzo encolado cumpliendo la función de ajuste y disimulo de fisuras y desprendimientos.

El cuello y parte de las clavículas presenta un arreglo del estucado, intentando disimular un desprendimiento casi total de material original y fisura de la madera, es de yeso, arena y cola, de textura diferente al resto de los sellados y aparejos de la escultura.

Según el análisis radiológico se puede observar el torso tiene una grieta desde el lado derecho clavicular hasta la zona izquierda que sigue la veta de la madera producto del secamiento de las fibras.

La policromía de la imagen es defectuosa, fue estudiada con luz ultravioleta donde se pudo apreciar distintas fluorescencias de los estratos de pintura, se detectaron varias intervenciones. Tiene un tosco repinte al óleo con marcadas pinceladas posiblemente efectuada en la década de 1920, en algunas zonas entrantes se puede apreciar estratos de suciedad y polvo acumulado, restos de maquillaje y pintura labial, se observa en las partes salientes como frente, pómulo superior, nariz, mentón, peladuras que dejan apreciar capas pictóricas anteriores y en algunos casos está expuesta la madera. Intentos de limpieza con sustancias como el agua oxigenada, detergentes y aguarrás vegetal que quemaron la capa pictórica superior (último repinte) llegando en algunas zonas hasta el estuco, y eliminaron parte de la pintura y la pátina. La zona de la espalda y cuello tiene algunos desprendimientos, se destacan dos capas de pintura anteriores, de color y textura diferente, en la última se observa un encarne más primitivo.


INTERVENCION Y PUESTA EN VALOR

Se documentó con registro fotográfico y radiológico de las distintas patologías que presentaba la obra, determinando eliminar todos elementos foráneos y agregados a la escultura, también se tomó en cuenta que no es una pieza museística, sino que es una imagen que está expuesta para la veneración de los fieles en una iglesia y recibe culto.

Se eliminó la flor de chapa con perno que servía para ajustar la corona, adherida por medio de clavos, remplazada por un tornillo de acero inoxidable para un correcto ajuste de la corona.

También se encoló nuevamente la zona de los hombros, en las uniones, se detectó hongos en la cola de contacto que fueron retirados y desinfectados. Se eliminaron, clavos modernos remplazados por tornillos para un correcto ajuste, se erradicaron lienzos encolados que disimulaban las uniones desfasajes de la madera que no tenían ninguna función.

La fenda de dirección tangencial (aberturas de fibra de la madera) del lado izquierdo del cráneo de importantes dimensiones estaba rellenada con trapos encolados y yeso que fueron retirados dejando una abertura de dos centímetros y una profundidad, abarcaba hasta la mitad del cráneo, se pudo observar que la madera estaba en buen estado, esta fue rellenada y nivelada con resina y talco.

También se eliminaron restos de cuero y tachuelas que estaban colocados en los brazos, alambres clavos modernos. En la zona de las caderas se retiró una arpillera de tela encolada con yeso (moderna) que desproporcionaba el talle de la escultura.

Se erradicó el intento de estucado (moderno) de la zona del cuello y clavículas (yeso, cola y arena) ya que estaba flojo y se desprendía, quedando la madera descubierta, y se efectuó una reintegración volumétrica y cromática, con una pasta similar en textura y color al resto del estuco.

Se efectuaron estudios de luz rasante y ultravioleta para determinar las capas pictóricas, encontrando tres capas diferentes, en la última capa se observó restos de la pintura original y sus frescores.

El último repinte, de tosca ejecución y color amarillento, no correspondía a la policromía original, e impedían el reconocimiento de la obra, fue tratado con solvente, para ablandarlo y luego quitado a punta de bisturí. En algunas zonas de la espalda se observó otro repinte color rosa. Quedando la pintura original al descubierto, se procedió a limpiarla por medio de hisopo de algodón seco y luego humedecido en agua destilada y solución jabonosa, retirando las manchas de aceite y suciedad.

Después de la limpieza se pudo ver los deterioros en la pintura, en la zona del mentón, hay grietas y craquelados por envejecimientos de la policromía, también se observan rayados, micro desprendimientos y lagunas. En la zona de la frente se percibe una lixiviación (perdida de capa pictórica y color) producto de una restauración anterior.

Terminada la limpieza se efectuó una reintegración volumétrica y cromática de las partes más comprometidas, en frente, nariz, mejilla y mentón, dejando la máscara y cuello en condiciones para su correcta lectura.

Las manos talladas en la misma madera policromada que el torso, estas adosadas y encoladas a los antebrazos, unidas al brazo por una articulación de madera circular con remache de metal forjado y un tarugo que se inserta en el brazo.

La policromía de las manos al igual que el torso tiene las mismas patologías que el torso.

Mano izquierda: en el estudio radiológico se observó que el dedo pulgar e índice están agregados, talla moderna efectuada en madera de cedro, fueron removidos y encolados nuevamente, se reemplazó el alambre de soporte por alambre galvanizado.

Por medio de la remoción de capas, se llegó al encarne original, removiendo los repintes, dejando en la zona de las muñecas testigos de las intervenciones pictóricas anteriores.

Terminado de descubrir el encarne original, se procedió a limpiarlo, luego se efectuó una reintegración estructural y cromática en las islas y faltantes más importantes.

La mano derecha: se observa completa en su estructura, advirtiendo un desprendimiento y encolamiento del dedo anular y meñique que está estable.se efectuó el mismo tratamiento que la otra mano. Terminado el tratamiento, para evitar un desgate mecánico de la policromía se le dio una protección de sellador.

Terminada la restauración se colocaron rellenos de fibra de algodón para darle forma al torso y poder vestirla correctamente, se ajustaron dos soportes de chapa en el brazo y antebrazo para fijar la articulación. También se le colocaron dos soportes, en la zona de hombros para sostener la capa.

Para la seguridad y protección de la imagen se realizó una tarima de madera dorada, se colocó en la peana del altar donde será expuesta la imagen, provista de un tornillo con mariposa para ajustarla.

Se efectuó una limpieza de las coronas de bronce bañadas en oro, a la de diario se le agregaron piedras faltantes, y a la corona de la coronación del año 1922 se le ajustaron piedras y partes de las fornituras que estabas sueltas.

Finalizando la intervención se le coloco una cabellera nueva y un par de aros bañado en oro con piedras.

Ricardo A. Cubisino Richardi
Mendoza, 26 de septiembre de 2018

Algunas fotos de la imagen (Foto: Cristian García)
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Algunas fotos del día de la primera exposición
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