Palabras de bienvenida pronunciadas por Mons. Dante Braida y dirigidas a Mons. Marcelo Daniel Colombo en el día de su toma de posesión como Arzobispo de Mendoza.

 

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Santuario Ntra. Sra. de Lourdes – El Challao- 11/agosto/2018


Estimado Marcelo:
Con estas breves palabras quiero darte la bienvenida en nombre de todo el Pueblo de Dios que peregrina en la Arquidiócesis de Mendoza.

A fines del año pasado hemos vivido con dolor la partida de Mons. Carlos María Franzini luego de haber apacentado este rebaño durante casi cinco años. Hoy con respeto y cariño damos gracias por su ministerio entre nosotros.

A partir de allí hemos comenzado orar para que el Señor nos conceda un nuevo Pastor para esta porción de su Iglesia. En la oración compuesta para esta ocasión pedíamos al Señor que infunda sobre él, en abundancia, su Espíritu para que, juntos, en comunión, seamos una Iglesia pobre y servidora de los pobres, las familias y los jóvenes. Y confiando en su inmensa generosidad pedíamos también que, sostenido por su gracia, sea muy cercano a todos, principalmente a sus sacerdotes y a los que sufren.

Hoy, querido Marcelo, te reconocemos enviado por Señor que, no dudamos, ha escuchado nuestras oraciones y ha considerado sensiblemente nuestra realidad mendocina.

Sabemos que, por donde has pasado, has puesto el corazón y la vida y has generado genuinos vínculos de fraternidad y amistad. Particularmente hoy tenés que desprenderte del pueblo riojano para abrazar una nueva comunidad, una nueva familia en esta querida tierra mendocina.

Laicos, consagrados, ministros hoy te recibimos cordialmente y queremos ayudarte en tu servicio para que, como alegres y abnegados discípulos misioneros, podamos trabajar juntos para que el Reino de Dios brille más y más entre nosotros y sea una luz de esperanza concreta especialmente para los más pequeños.

Querido Marcelo: BIENVENIDO!
Esta es tu casa. Este es tu pueblo. Esta es tu familia.
Que Nuestra Madre del Rosario y Santiago Apóstol, nuestros queridos patronos, te cuiden, consuelen y alienten en todo momento para que seas entre nosotros un verdadero “padre, hermano y amigo” (PG 12).
BIENVENIDO!

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