“La santidad para ti también” - Segundo retiro para agentes de pastoral de calle

 

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El pasado 13 de mayo, más de 70 agentes de pastoral de calle compartieron una jornada de oración personal y reflexión comunitaria en la Iglesia Ntra. Sra. de la Merced, en el marco de la exhortación apostólica Gaudete Et Exsultate del Papa Francisco.

La oración fue el motor inicial del día. Luciano, del grupo Meraki, compartió una oración del Cristo Roto, para poner en manos de Jesús cada uno de los rostros con los cada grupo trabaja en las calles, plazas y comedores.

Convencidos de que la acción no puede ir separada de la contemplación, el día comenzó con un encuentro personal y orante con Jesús y la Palabra en una Lectio Divina de Juan 15, 1-8 sobre la Vid y los Sarmientos.

Cerca de las 10, el retiro recibió a Pablo Gaete, integrante de FASTA y Coordinador de Acción Ciudadana de Unidad Provida. Pablo fue quién introdujo a los presentes en la Exhortación Apóstolica Gaudete Et Exsultate. Durante su exposición, nos introdujo en el llamado a la Santidad con el que el Papa Francisco quiere llegar al pueblo de Dios. El Espíritu Santo derrama santidad por todas partes, y somos nosotros los que estamos llamados a recibirla. El Señor llama, pero en ese llamado no alcanza nuestra mera voluntad, hay que estar confiados en la gracia para que ese camino sea posible. “No podemos ser santos solos, es el Espíritu el que nos hace santos, sólo hay que abrirle el corazón”, resaltó Pablo Gaete.

El Papa Francisco nos recuerda que para ser santos no hace falta ser obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas. Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día, allí donde cada uno se encuentra. La santidad también es para ti.

Pablo concluyó con unas palabras de Madre Teresa de Calcuta: La Santidad es cumplir la voluntad de Dios con alegría.

Posteriormente llegó el momento de que el Coro San Agustín nos introdujera en la asombrosa experiencia de la Oración Taizé. Velas, música y la Cruz de San Damián; elementos que lograron adornar la jornada en un espacio de oración y contemplación para los agentes pastorales.

Mientras transcurría el día, los sacerdotes Germán Lledó y Raúl Gómez, junto al obispo Mons. Dante Braida, aprovechaban para confesar en algunos rincones de los bellos jardines de la iglesia.

Llegada la hora del almuerzo, previa bendición de la Hermana Marta, el día continuo con un tiempo para el descanso, compartir experiencias, charlas, etc. El día acompañaba el espacio para el aire libre y disfrutar el sol que de a poco hacía más cálido el día.

La jornada continuó trabajando el tercer capítulo de GEE. El Papa Francisco nos dice que para ser buenos cristianos es necesario hacer, cada uno a su modo, lo que dice Jesús en el sermón de las Bienaventuranzas (Mt 5, 3-12).

Los participantes se divieron en 8 grupos según la credencial que les fue entregada al comienzo la cual contenía la imagen de beatos y santos: Chiara Lubich, Pier Giorgio Frassati, San Juan Pablo II, Santo Cura Brochero, Santa Teresa de Calcuta, Santa Teresa de Lisieux, San Alberto Hurtado, San Pio de Pietrelcina. Cada grupo tuvo la tarea de releer el capítulo y detenerse en una bienaventuranza en especial para reflexionar cómo ese mensaje interpela y repercute en el mundo actual y sobre todo en su tarea pastoral en particular: la calle. De este modo cada grupo fue exponiendo sus conclusiones y reflexiones compartiéndola con el resto de los participantes.

Notas sobre la santidad actual y el combate y la vigilancia fue el siguiente tema a reflexionar. Tomando la cita de Efesios 6, 10-18 sobre la armadura del cristiano. Cada grupo compartió cuales creían que eran las herramientas que el cristiano debería tener en el mundo de hoy para el combate ante la desidia, el cansancio, la rutina, el activismo. Todos concluyeron en lo mismo. Humildad, caridad, oración, fraternidad y eucaristía.

Ya casi concluyendo el día fue el turno de Leandro Horas, quien se encuentra en el 4to año de filosofía en el Seminario de Mendoza Ntra. Sra. del Rosario. Leandro presentó el último capítulo sobre el Discernimiento.

¿Cómo saber si algo viene del Espíritu Santo o si su origen está en el espíritu del mundo o en el espíritu del diablo? La única forma es el discernimiento, que no supone solamente una buena capacidad de razonar o un sentido común, es también un don que hay que pedir. (GEE 166)

Es importante proporcionar a las personas la oportunidad de tener experiencias íntimas de encuentro con Cristo. Sin ese “de corazón a corazón”, es ilusorio pensar que los hombres seguirán con constancia al Hijo de Dios.

Leandro nos compartió una reflexión del libro “Dios o nada”, del Cardenal Robert Sarah, con Nicolas Diat)

“La importancia de esta experiencia personal me trae a la memoria un apotegma de los Padres del desierto, que se me quedó grabado durante mis estudios bíblicos en Jerusalén. Está traducido del copto y se refiere a la importancia de la vida interior, imprescindible en toda vida cristiana: <<Un monje se encuentra con otro y le pregunta: ‘¿Por qué son tantos los que dejan la vida monástica?’ Y el otro, contesta: ‘En la vida monástica sucede como con un perro que persigue una liebre y corre detrás de ella ladrando; otros perros, al oírle ladrar, se le unen, y corren todos juntos detrás de la liebre. Sin embargo, al cabo de un rato, los perros que corren sin ver la liebre se dicen: pero ¿adónde vamos?, ¿por qué corremos? Se cansan, se desaniman y, uno tras otro, van dejando de correr. Únicamente los perros que ven a la liebre continúan persiguiéndola hasta el final y la acaban cazando’>>. Conclusión de la historia: solo quienes tienen los ojos puestos en la persona de Cristo en la Cruz perseveran hasta el final… Muchas circunstancias y muchos motivos profundos, o bien nuestro propio entorno, pueden arrastrarnos a seguir a Jesús. Y luego llega el momento de la madurez, donde lo único que nos guía es la experiencia personal de Cristo. Este encuentro persona es decisivo para el resto de nuestra vida”.


“Pidamos el don del discernimiento iluminado por el Espíritu. Que él sea quien nos haga entrever el proyecto único e irrepetible que Dios ofrece a cada uno. Aquí está en juego el sentido de nuestra existencia, la misión que Él nos confía, por amor, para ser felices y por el bien de los hermanos” concluyó Leandro.

El día finalizó con la celebración de la Eucaristía presidida por Mons. Dante Braida. Durante la homilía destacó la importancia del trabajo pastoral de la calle y también los espacios de oración que son fundamentales para la acción apostólica.

Entre los grupos presentes estaba UPA (de Parroquia Santiago Apóstol y San Nicolás), Los Amigos de la Calle (de la Comunidad de Schoensttat), La Olla (de la Iglesia San Miguel de Las Heras), Meraki (de Sagrada Familia), Pastoral del Migrante, Parroquia Ntra. Sra. de la Consolata, Pastoral San Alberto Hurtado y Pastoral Cura Brochero (de San Martín); Casa de Asistencia (de La Merced), Pastoral Guadalupe, Mesa Tendida (de Santa Bernardita) y representantes de Puente Vincular.

El retiro en imágenes (Foto: Cristian García)
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