Misa Crismal: Los presbíteros renovaron sus promesas sacerdotales y los obispos bendijeron y consagraron los santos óleos

 

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El jueves, 22 de marzo, La Iglesia de Mendoza celebró la Misa Crismal, que tuvo lugar en la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores y Tránsito de San José de Ciudad, ante un templo repleto de consagrados y laicos, y que inició puntualmente a las 20hs.

Después de una jornada de espiritualidad compartida por el clero diocesano y religioso, los presbíteros se dispusieron a participar de la Misa Crismal, junto a diáconos, religiosas, vírgenes consagradas y fieles laicos. La celebración litúrgica fue presidida por Mons. Dante Braida, Administrador Apostólico de Mendoza, concelebrada por Mons. Marcelo Mazzitelli, Obispo Auxiliar de Mendoza y demás presbíteros de la Arquidiócesis.

Mons. Dante inició su homilía haciendo referencia a los textos proclamados de Isaías y de San Lucas. En la primera lectura se presenta al Mensajero de Dios, al ungido por el Espíritu de Dios, que anuncia con autoridad la liberación a los judíos cautivos. “Jesús reinterpreta este texto mostrando que con él ha llegado el final de la cautividad más profunda del pueblo, que es la cautividad del mal, expresado especialmente en toda situación de pobreza que denigra la condición humana. Por eso, Él se dedica especialmente a todos los que eran marginados, oprimidos o despreciados”, remarcó el prelado.

Mons. Dante recordó a los presbíteros que han recibido el sacerdocio sacerdotal gratuitamente y que “para recibir esta consagración nosotros nos hemos presentado ante Dios con nuestra propia realidad de pobreza. (…) Pobreza que nos hace sentir necesitados de su sanación (…) de su liberación (…) de su claridad (…) de su consuelo (…)”. Continuó reflexionando que “ luego de transitar y superar una crisis con la fuerza de esta unción, el tesoro de la vocación, brilla más y más y los beneficios para el Pueblo de Dios son mayores”.

“Así como tenemos que valorar, cuidar y desarrollar la propia vocación… un servicio como pastores, es ayudar a que cada persona pueda descubrir su propia vocación”, señaló a los presbíteros, y motivó a los mismos a que “en este tiempo” se ocupen “especialmente de los jóvenes, optando por ellos de un modo preferencial”.

El obispo abordó también el tema de la defensa de la Vida y se manifestó diciendo: “Nuestra misión tiene que ver con transmitir la Vida en abundancia y el Amor incondicional que nos brinda nuestro Padre. Un Amor que tiene que ver con el cuidado de la vida en todas sus etapas. Si bien en estos días ponemos el acento en la defensa y el cuidado de la vida en gestación, sería una contradicción si la descuidamos luego de nacer”.

“La misión de la Iglesia es tan amplia que necesita de todos sus hijos para llevarse adelante”, afirmó Dante. “Una comunidad cristiana por su propia identidad misionera (…) busca que todos estén incluidos”, enfatizó.

Finalizando la homilía, el celebrante agradeció a los presbíteros “la entrega”, el “decir que sí de cada día al Señor”, por “responder con generosidad a la unción recibida”, por sus “talentos puestos al servicio de la familia eclesial”, y los instó a seguir “viviendo la misión que el Señor nos encomienda con generosa entrega” y confiando en que él “nos asiste siempre y nos recompensará con creces”. A los fieles agradeció “por cuidar y valorar la vida de sus ministros y por caminar juntos con ellos en el día a día de la misión”.

Encomendándose en la Virgen del Rosario, para que “proteja nuestra vocación” y al Patrón Santiago para que “nos encienda de ardor por la misión”, concluyó su prédica.

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Mons. Marcelo Mazzitelli tuvo a su cargo la bendición del óleo de los enfermos y catecúmenos y Mons. Dante, mezclando un poco de perfume con el óleo y sopando con su aliento sobre él, consagró el Santo Crisma. Como estos óleos son los que se utilizan para los distintos sacramentos que celebra la iglesia, los obispos entregaron recipientes con los mismos a todos los sacerdotes presentes.

Por otro lado, durante la celebración, los presbíteros renovaron las promesas sacerdotales hechas el día de su ordenación.

El Coro Diocesano “Juan Pablo II” estuvo a cargo de los cantos de toda la celebración litúrgica.

Una vez finalizada la celebración, todos los sacerdotes, junto a los obispos, se reunieron en el patio del Colegio Nadino para proclamar a una voz y con carteles que “Vale Toda Vida”, respondiendo de tal forma a la invitación y propuesta hecha desde la Conferencia Episcopal Argentina, en torno al debate que sobre la despenalización del aborto que se está concretando en estos días.

La celebración en imágenes – Foto: Cristian García

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