El pasado viernes, en el marco de la Fiesta de la Inmaculada Concepción, la Pquia. Ntra. Sra. del Carmen de Tunuyán dejó inaugurado el nuevo campanario parroquial ante más de 500 personas.

 

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Quien presidió la misa, el Padre Federico Karh, junto con al Padre Federico Lucca quien visitó el departamento en el este día tan especial para la comunidad católica de Tunuyán, dieron inicio a la gran celebración la cual se torno un tanto especial tras la lamentable noticia del fallecimiento del Mons. Carlos María Franzini.

Es por ello que al comenzar la celebración, Karh dedicó unas palabras a los presentes antes de realizar la bendición e inauguración del nuevo campanario.

Antes de bendecir este campanario quisiera aludir a tres cosas que me parecen significativas y no quisiera pasar por alto en este momento.

1. Todo lo que hizo posible este campanario se hizo con el esfuerzo de los tunuyaninos: del pueblo de Tunuyán, de sus fieles católicos. Como cura me siento testigo privilegiado de la fe, el cariño y el esfuerzo que uds han hecho para llegar a esto. Desde el proyecto en palabras y papeles hasta los detalles finales, cada uno de los pasos de la construcción del campanario se ha hecho con la ayuda de uds. Este campanario es verdaderamente la obra de fe de un pueblo que le ofrecen a Dios lo mejor que tiene. Sería imposible nombrar a cada uno de los que se involucraron: comenzando por el CAEP y pasando por la arquitecta, los ingenieros, la empresa constructora, el herrero, el electricista, los comerciantes, la pluma hasta llegar a cada uno de los que directa o indirectamente colaboraron. En cada parte de este campanario, en cada varilla de hierro, en cada metro de cemento, Dios sabe que se contiene lo valioso que cada uno aportó; en esta obra se concreta y se expresa la fe de uds: algo de uds está de alguna manera allí. Podría escribir un libro de anécdotas vinculadas a la construcción del campanario. La paciencia tendría un capítulo largo en ese libro. Pero habrían escenas llenas de emoción como cuando pienso en las ofrendas de los más humildes o cuando recuerdo a los niños de primera comunión ofreciendo una feria de platos para juntar fondos para el campanario. Sepan que los llevo en la memoria y los pongo en esta misa.

2. El significado espiritual. Hemos recordado para qué usamos la campana: para llamar a misa, para anunciar alegrías o tristezas grandes, para recordar la hora del ángelus… Me gusta pensar que el sonido de la campana es la voz de Dios en medio de las voces de los hombres; y que al mismo tiempo es la voz del pueblo cristiano que se eleva a Dios para pedir o para expresar su alegría. Algunas campanas tienen nombre, a veces grabado sobre la misma. Esta campana no tiene ninguno grabado y no hay registro sobre si alguna vez se le dio un nombre. Pero con el padre Pablo en algún momento imaginábamos que nombre podría tener. A mí se me vino a la mente San Juan Bautista. Él se presenta diciendo que es una voz que grita en el desierto. ¿Y no es eso nuestra campana? La voz de Dios gritando en esta tierra que naturalmente es un desierto transformado por la mano del hombre en un vergel. Pero no. Mirando la imagen de la Virgen del Carmen que está a los pies del campanario me di cuenta de algo. Nuestra tierra se siente muy unida a la Virgen. Nuestra identidad católica está marcada por la presencia de la Madre del Salvador. Nuestro campanario es mariano: es de Dios y es de la Virgen. María, con sus palabras y con su vida ha proclamado ante el mundo las maravillas de Dios. Ella es como una campana que llama a los hombres al encuentro con Dios. Nuestro campanario, nuestra campana, son marianos. La presencia de la Virgen nos recuerda que también nosotros debemos proclamar nuestra fe con voz fuerte, sin vergüenza, delante de los hombres, como lo hizo ella.

3. Creo que todos sabemos que hoy ha fallecido nuestro obispo. En unos momentos, cuando hagamos sonar la campana por primera vez, unamos en su sonido nuestra oración alabando a Dios por su obra de salvación y supliquemos por el eterno descanso de quien fue nuestro pastor durante casi cuatro años.


Fue así, como se dispuso a continuar con la bendición y el primer sonar de la campana ante la emoción de los presentes y acompañando el canto del Gloria.

Como si esto fuera poco, la asociación Tunuyán es Vida, colaboró con la restauración de pintura del antiguo templo parroquial, conocido, actualmente, como Salón Parroquial.

Aquí algunas fotos tomadas por el gran fotógrafo tunuyanino Omar Peresín.

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