Ante el Deber y el Derecho de Elegir

 

Equipo Arquidiocesano de Pastoral Social

Muy cercanos ya a la fecha de las elecciones, sabemos que el acto de elegir a quienes nos han de gobernar es un derecho y un deber, un deber no menos que un derecho.

Sentimos como una responsabilidad seria afirmar que no hay auténtica democracia si los ciudadanos no participamos.

Participar implica:
* ante todo concurrir a votar: el voto de cada uno vale.

* informarse adecuadamente de las propuestas de los partidos y de la trayectoria de los candidatos, en cada uno de los niveles: municipal, provincial, nacional.

* no rehuir las responsabilidades que corresponden a las autoridades de cada mesa de elecciones: presidente y vicepresidentes de mesa, en caso de ser designados.

Los Obispos nos han exhortado a que “descubramos mejor nuestra vocación por el bien común y así nos convirtamos de habitantes en ciudadanos, corresponsables de la vida social y política”.

Hace falta que todos nos pongamos del lado de una vida digna para todos, en todos los órdenes:
* rechazando todo lo que produce muerte: aborto, droga, alcoholismo, exclusión, marginación, explotación, inseguridad, degradación del ambiente...

* valorando el trabajo y su justa remuneración: la desocupación es un ataque directo a la dignidad humana y un pecado social

* exigiendo que todos tengamos acceso a la salud, a la educación, a la cultura

* que se combatan las causas de la inseguridad mediante la inclusión social, sobre todo de los jóvenes

* que se cuide el matrimonio y la familia: deben recibir contención espiritual, psicológica y material; los padres son los primeros educadores de sus hijos

* procurando que no nos encandile el crecimiento macroeconómico: las políticas y el estilo de vida que endiosan al mercado y fomentan el consumo desenfrenado son causas de la injusta distribución de los bienes y del uso irracional e inequitativo de los recursos naturales.