Celebración de Patrón Santiago: “Esto es ser grande según el Evangelio: ser humilde, pequeño y servidor”

 

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Desde las 14 horas, la gente comenzó a congregarse en la Peatonal Sarmiento, alrededor del altar erigido frente a la parroquia de Santiago Apóstol y San Nicolás. Junto a éste, sobre un jeep militar, la imagen de nuestro Santo Patrono que, rodeada de hermosos arreglos florares, lucía iluminada por el sol que entibió la siesta mendocina.

Tal como estaba planeado, a las 15 en punto ingresó la banda del Liceo Militar General Espejo entonando la Marcha de San Lorenzo, con lo que se dio comienzo a la procesión.
Detrás de la banda marchaba a paso de hombre el jeep con el Santo Patrono. Detrás, nuestro arzobispo, Carlos María Franzini, junto al párroco Marcelo De Benedectis y un grupo de sacerdotes, diáconos y seminaristas, seguidos por alrededor de 800 fieles.
Durante la procesión se alternaron oraciones, cantos y marchas interpretadas por la banda. Terminado el recorrido, la banda se detuvo en España y Peatonal, formada en línea dando la espalda a la cordillera para dar paso con honores al Santo Patrono, que fue recibido por los fieles con aplausos, saludándolo con los brazos en alto y dando vivas, en un clima de notoria alegría. Hubo vivas también para el padre Marcelo.

Antes de comenzar la Santa Misa, el orador propuso a toda la grey que, “como Santiago Apóstol, ofrezcamos alegría, esperanza y confianza”. Al canto de El Mensajero de la Paz, a cargo del Coro Diocesano “San Juan Pablo II”, subieron al altar el arzobispo, los sacerdotes y diáconos, y se dio comienzo a la celebración de la Eucaristía.

Luego de la lectura del Santo Evangelio, Carlos María Franzini transmitió el cálido saludo que nuestro ex arzobispo José María Arancibia envió, a través de él, al pueblo mendocino.

Comenzó la homilía haciendo hincapié en la figura de nuestro Santo Patrono y el lugar significativo que ocupan todos los santos patronos en todos los pueblos del mundo, “que expresan esa presencia eficaz de estos hermanos nuestros, los patronos, que nos ayudan a descubrir o hacer palpable una dimensión esencial en la vida de los hombres… la dimensión religiosa”.
En esta idea centró su prédica, instando a no temer a la dimensión religiosa, que es constructora de puentes, de encuentro y de fraternidad; de no caer en la torpeza de “taparla, bloquearla” ya que la historia demuestra que todo intento de perseguirla nunca tuvo éxito, “porque anida en el corazón de todos los hombres (…) Cualquier dimensión de la vida religiosa, cuando es bien vivida, nos hace mejores personas”.
Expresó que en el Consejo Interreligioso de Mendoza, donde se encuentran hermanos de diversas religiones, el encuentro se basa precisamente en esa certeza; “si cada uno es fiel a la fe recibida de sus mayores, ciertamente estará haciendo un aporte positivo para todos”. Sobre estas palabras, previno que no debe caerse en el error de sentir que por vivir intensamente la fe se es mejor que los demás. Y, para demostrarlo, analizó la lectura del Evangelio, donde se refleja la visión puramente humana del Reino cuando la madre de Juan y de Santiago pide al Señor que sus hijos ocupen los lugares a Su derecha e izquierda. Haciendo una analogía con el presente, se preguntó si hoy no existe la tentación de acercarse a gente influyente para ocupar lugares de privilegio. Analizó también la reacción de los otros diez apóstoles, quienes se indignaron “pero no por la torpeza de esa madre… se indignaron en realidad ‘porque les ganó de mano’ ”. Pero fue en el arrepentimiento humilde y en el reconocerse miserables donde recuperaron la paz interior. “Precisamente en ese reconocer nuestras miserias y pecados se justifica la vida religiosa y comienza el camino para ponernos al servicio de Dios”.

Finalizó su prédica reafirmando la idea de que humildad y servicio es “la grandeza del Evangelio, esto es ser grande según el Evangelio: ser humilde, pequeño y servidor (…) esto nos incumbe a todos, a mí, el primero”. Y agregó que este principio debe comprometer a todos quienes tienen algún tipo de responsabilidad sobre otros: autoridades, comunicadores, padres de familia…

Al concluir, el obispo fue intensamente aplaudido por los presentes.
Antes de la bendición final, la comunidad toda rezó la última oración correspondiente a la novena al Santo Patrono.

Video de la homilía de Mons. Carlos María Franzini, Arzobispo de Mendoza

Resumen en imágenes de la celebración del Patrón Santiago

Pastoral de Comunicadores
Arquidiócesis de Mendoza